
Desde el primero de junio de 2007, Felipe Jaramillo es el nuevo director del Banco Mundial para Bolivia, Ecuador, Perú, Chile y Venezuela. La sede de sus funciones es la ciudad de Lima. Jaramillo, de nacionalidad colombiana, ingresó al Banco Mundial como joven profesional y desde entonces ha ejercido varios cargos. Su puesto más reciente fue el de Gerente del Sector de Reducción de Pobreza y Gestión Económica para Europa y Asia Central. Jaramillo también ha servido a la administración pública colombiana como viceministro de finanzas, director de estudios económicos y planeación macroeconómica en el Banco Central de Colombia y negociador en el Ministerio de Comercio de su país en Washington. El 10 de mayo de 2009, el semanario "Pulso" hizo la siguiente entrevista: Entrevista con Carlos Felipe Jaramillo y Oscar Avalle ¿Cómo ve el Banco Mundial la crisis?Fernando Molina La recesión no para y es el tema dominante en los círculos económicos de cualquier punto del planeta. Pese a ello, se habla poco del papel que están cumpliendo las instituciones gubernamentales internacionales (con la excepción del Fondo Monetario Internacional, que siempre tiene mucha prensa, sobre todo de la mala). Así que se nos ocurrió aprovechar una visita del director del Banco Mundial para la región andina, Carlos Felipe Jaramillo (CFJ), para charlar del asunto. En la entrevista también participó Oscar Avalle (OA), representante del BM en Bolivia (más sobre él). –¿Cuál es el papel del Banco Mundial en la crisis mundial?
CFJ. El Banco Mundial se creó en los años 40 para proveer recursos a los países de menores ingresos, sobre todo en infraestructura, desarrollo y apoyo social. En esa época no existía un mercado internacional de capitales y la necesidad de crédito era muy grande. Y bueno, el Banco ha andado mucho desde entonces, con efectos muy importantes, sobre todo para América Latina. Sin embargo, desde que surgió el mercado de capitales global, muchos fondos y bancos multilaterales, incluyendo al BM y a otros como el BID, la CAF, etc., nos hemos reducido a un papel contracíclico. Dejamos que los países que necesitan fondos para infraestructura y grandes inversiones se alimenten de los mercados internacionales, es decir, en las épocas en que éstos ofrecen recursos de manera abundante y con un interés razonable; pero por otra parte es evidente que el mercado tiene ciclos y los ha tenido en los últimos 20 años. Hoy estamos pasando por uno de ellos. Entonces, los bancos multilaterales, aunque desarrollamos programas de apoyo todos los años, entramos muy fuerte en las épocas en que los mercados se secan. Ahora, hay que tomar en cuenta que los países que recurren a los mercados internacionales son los países más grandes, como Brasil, México, Argentina, Colombia, Perú, Chile. Los otros no han dejado de trabajar con el BM.
¿Qué ha pasado más o menos a partir de septiembre de 2008? La crisis estalló y se redujo la financiación internacional disponible, en este caso mucho más allá de lo normal, porque vivimos una crisis muy grande. Desde esa fecha los créditos desaparecieron no sólo para los gobiernos, sino también para el sector privado. La financiación se ha vuelto muy difícil de conseguir. Entonces, el Banco Mundial ha tenido que cumplir su papel contracíclico, en especial con los países que contaban con acceder a fondos internacionales importantes para mantener en operación a sus gobiernos (y que no los han conseguido). Por eso hemos multiplicado los préstamos a casi el doble en relación al año pasado. –Pero no son préstamos para equilibrar la balanza de pagos, sino préstamos de inversión, ¿no?
CFJ. Exacto, ésa es la diferencia entre Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional: los nuestros son préstamos de inversión para el desarrollo y en contra de la pobreza. –Se ha discutido mucho sobre el papel del FMI en el paquete de salvamento que se está ejecutando; en cambio, no se sabe qué va a hacer el Banco Mundial.
CFJ. EL G20 se ha centrado en el muy corto plazo, en dar recursos para los países que están entrando en graves crisis financieras. Ya hay un buen número de países que no han podido equilibrar sus cuentas, han tenido devaluaciones masivas, quiebras de bancos y que, en general, están sufriendo una crisis macroeconómica clásica, de ésas que tan bien conocemos en América Latina. En las últimas décadas, México, Brasil y Argentina han pasado por esto. Ahora le tocó el turno a Islandia, que es un país desarrollado, a Hungría, Polonia, y a otros de Europa Oriental. Entonces, la impresión que tengo es que el G20 se ha centrado en darle recursos al Fondo Monetario para evitar que estas crisis sean desastrosas y destructoras. Con 750 mil millones de dólares, el Fondo Monetario tendrá un arsenal muy grande para actuar. Inclusive México ha pedido una parte de este dinero, aunque sólo a través de la ventanilla de créditos precautelares. También se ha hablado de un paquete de cien mil millones para recapitalizar a los bancos multilaterales. Éstos son el Banco Asiático de Desarrollo, el BID y el Banco Mundial. Pero en este momento el Banco Mundial está muy bien de capital, solamente está utilizando en préstamos un 20 a 30 por ciento de su capital; de modo que no siente una gran presión para ser recapitalizado. Ahora, si sigue en el ritmo actual durante un año y medio dos, bueno, tal vez sí tenga esta necesidad. La situación del BID, en cambio, es diferente, porque esta institución prácticamente ya ha utilizado su capital, así que necesita de una recapitalización urgente. –¿En general, cómo vive la crisis la región andina?
CFJ. La región andina esconde realidades tremendamente diferentes. Por ejemplo incluye a dos países que han gozado de una enorme alza de los precios del petróleo, Venezuela y Ecuador, que son grandes exportadores. En la medida en que hayan podido ahorrar algo de esa enorme sobreganancia, seguramente estarán en mejores condiciones para enfrentar la crisis. De todas formas, hay preocupación en ambos países, porque con la caída del precio del petróleo saben que no pueden seguir gastando igual. Todavía hay que ver cómo responden estas economías; ambas son miembros del Banco Mundial, pero Venezuela es un país de ingreso per cápita bastante alto, pagó toda la deuda que tenía con nosotros y ahora está sentado en el Directorio; no solicita préstamos y no anticipamos que lo haga, porque los ingresos petroleros siguen siendo importantes. Ecuador sí es un poco más preocupante, porque si bien tiene petróleo, es mucho menor que el de Venezuela, y porque tiene un sector financiero pequeño y dolarizado; entonces, eso le da menos flexibilidad, le quita el instrumento de la política monetaria para poder responder a esta crisis. Perú y Colombia, los dos están en una situación similar. Son países que han venido creciendo a tasas altas, derivadas fundamentalmente de un auge de la inversión, tanto nacional como internacional; ambos han atraído muchos capitales y se han comenzado a desarrollar. La crisis los está afectando en los precios de las exportaciones; además, algunos de los proyectos de inversión internacional se han paralizado. Entonces su crecimiento seguramente va a ser menor este año, tal vez también el próximo. Pero tienen ahorros importantes y creemos que van a poder pasar la crisis sin muchos problemas, ya que son países que tienen mucho acceso a recursos. Bolivia también es un país muy diferente a los demás; es el de menor ingreso per cápita y el único de Sudamérica que aún tiene acceso a la ventana de fondos blandos, que son préstamos de 35 años, con 10 años de gracia y una tasa de 0,75 por ciento sobre el monto desembolsado. Condiciones inmejorables. –¿Bolivia está usando esta línea de créditos?
OA. Sí, sí. Bolivia se benefició con la condonación en 2005 de su deuda de 1.800 millones de dólares, y a partir de ahí se hizo parte de una nueva estrategia del Banco. Como parte de ésta se acordó un préstamo de 147 millones dólares bajo términos concesionales, destinados básicamente a las áreas de: desarrollo sostenible, protección social, productividad, empleo y el paquete de reformas del sector público. Hasta ahora se han aprobado y se están ejecutando ocho proyectos. Al mismo tiempo se está iniciando una nueva estrategia para los próximos dos años, durante los cuales Bolivia recibirá 137 millones en tres grandes áreas: desarrollo rural, protección social y medio ambiente (por ejemplo, el proyecto de desarrollo sostenible del Lago Titicaca). –La mala relación –por lo menos verbal– entre el Gobierno boliviano y el FMI, ¿no toca al Banco Mundial? El presidente Morales ha dicho que darle dinero para la crisis al FMI es como encargar al lobo de cuidar ovejas…
O.A. Ésta es una pregunta que debería hacerla al Gobierno, no a nosotros. Para nosotros, la relación con Bolivia es una relación de dos socios en un proyecto de desarrollo económico. Eso significa que hay algo en lo que están de acuerdo, entonces se sientan y tratan de trabajar. Ésta es la relación clara y madura que tiene el Banco Mundial con Bolivia desde1964. El Banco es un instrumento que se maneja en diversos contextos políticos económicos y sociales; por tanto debe adecuarse a estos contextos. El Fondo Monetario es otra cosa (que el BM). –¿Qué tiene que hacer la región andina para enfrentar mejor la crisis apoyándose en el Banco Mundial? ¿Qué clase de recomendaciones daría usted, por ejemplo, a Bolivia, para aprovechar mejor el dinero del Banco Mundial?
CFJ. Bueno, en este periodo están cayendo los ingresos y eso afecta a muchas familias. Lo fundamental es que haya programas para ayudar, sobre todo, a las familias más pobres, que no tienen muchas alternativas. Vemos nuestro papel en la línea de colaborar con los gobiernos para fortalecer sus esquemas de protección social, y la inversión pública como compensación al desaliento de la actividad económica privada. De ahí nuestro soporte a programas de desarrollo rural, infraestructura básica, servicios básicos, etc. No es justo que los más pobres sean los que sufran más en estos momentos. –Hay perspectivas de que la reacción ideológica que está causando esta crisis demande el rediseño de las instituciones financieras mundiales. ¿Tienen alguna opinión al respecto?
CFJ. Lo fundamental es que tiene que haber un rediseño de aquellas áreas que se han visto como causantes de la crisis. El problema central fue la falta de regulación de los sectores financieros, sobre todo de Estados Unidos y los países europeos y Japón, que permitió que se hicieran operaciones dudosas y sin mucho control. Ésa va a ser el área de grandes reformas.
OA. Cómo reformar a las instituciones financieras internacionales es una discusión que viene y va desde 1960, desde que se elabora la primera estrategia para el desarrollo del BM. Ahí ya se señalaba que las instituciones deben adecuarse al contexto en el cual están trabajando. Éste es un proceso continuo, aunque, cuando hay crisis, se hace más urgente, como lo estamos viendo ahora. Se requiere analizar cómo adaptar las instituciones para que respondan mejor a la crisis actual. Y no sólo hablo del BM, ni sólo de la CAF o el BID. La cuestión incluso va más allá: ¿Cómo se adaptan las Naciones Unidas? ¿Cómo están trabajando sus instrumentos cada una de las instituciones? ¿Son adecuados los préstamos, las comisiones, los plazos, etc.? Se trata de todo un paquete que no se puede analizar aisladamente. La reforma debe abarcar al conjunto de las instituciones internacionales. Por cierto, Bolivia tiene un rol protagónico en este proceso. El presidente Morales llama constantemente a la reforma de las instituciones financieras; y es importante que países como Bolivia tengan muchos que decir sobre cómo hacer la reforma. No es cuestión de comenzar todo de nuevo, pero sí de profundizar el ajuste y la adecuación que llevan a cabo el Banco Mundial y otras instituciones desde hace mucho
En noviembre de 2008, el periódico "La Razón" publicó la primera entrevista con Felipe Jaramillo en La Paz. Es la que sigue. El director del Banco Mundial (BM) para Bolivia, Ecuador, Perú y Venezuela, Felipe Jaramillo, se reunió con el presidente en ejercicio, Álvaro García Linera, y con el ministro de Planificación del Desarrollo, Carlos Villegas. Comprometió nuevos recursos para apoyar la estrategia de lucha contra la extrema pobreza. Informó que de la cartera de créditos que está en marcha, US$ 200 millones están listos para ser desembolsados y que otros US$ 180 millones podrán ser ejecutados desde marzo del 2009. Jaramillo sostuvo que al BM le preocupa que, como efecto de la crisis global, se incremente el número de pobres y por eso el organismo está atento para apoyar y amortiguar los impactos. ¿Cuál es el mensaje que trae el Banco Mundial en esta visita? El objetivo de la visita fue ofrecer el apoyo del BM al programa de erradicación de la extrema pobreza que el Gobierno está elaborando y que a nosotros nos parece muy importante. Básicamente el mensaje que les he dejado es que el Banco Mundial tienen hoy en día un buen número de créditos para Bolivia que los aprobó el directorio —sólo faltan algunas firmas de parte de Bolivia para que se inicie el desembolso— y anunciar que tenemos asignados otros US$ 180 millones para los próximos dos años. ¿Cómo se utilizarán los nuevos recursos? Tal como lo mencioné al vicepresidente García Linera, queremos que los utilicen en acciones del programa de erradicación de extrema pobreza. Es decir, queda en manos de las autoridades bolivianas decirnos en qué áreas de la estrategia se utilizarán. ¿Qué evaluación hace el BM sobre la crisis internacional y cómo podría afectarnos? Para nosotros es de suma preocupación que a esta nueva crisis que es compleja y se está ahondado, se sumen dos crisis que ya teníamos con efectos también preocupantes, referidos al precio de los alimentos, de los hidrocarburos y la inflación. La nueva crisis nos preocupa porque hay cuatro canales de transmisión que nos llegará a todos los países de América Latina, cada uno con sus diferencias que son el efecto de la caída de los precios de exportaciones de minerales e hidrocarburos; el comercio en términos de reducción de la demanda y volúmenes; la reducción de las remesas de los emigrantes y el relacionado a créditos internacionales, por el incremento de las tasas de interés. Pero, ¿hacia dónde apunta la preocupación del BM? Nuestra preocupación en esta nueva crisis, que se sobrepone a las dos anteriores (de alimentos y precios de los hidrocarburos), es fundamentalmente las familias pobres. Nos preocupa que aumente la pobreza y en esa línea creemos que nuestra labor es apoyar a los gobiernos para que el crecimiento caiga lo menos posible y si cae poder responder con los programas que sean necesarios para disminuir el impacto. Encuentre acá el comunicado de prensa oficial. Entrevistas a su antecesor |