La informalidad; ¿condición marginal u opción de vida?

 

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Reseña del estudio

La informalidad laboral puede conducir a un desequilibrio social en el que muchos trabajadores quedan sin ningún tipo de protección ante situaciones inesperadas relacionadas con la salud y el empleo, y ante la pobreza cuando son ancianos, indica el estudio "La informalidad: escape y exclusión", realizado por el Banco Mundial, presentado en un seminario organizado en coordinación con los Ministerios de Planificación del Desarrollo y de Producción y Micro-empresa.

Utilizando diversos indicadores, tales como el acceso a la seguridad social, el nivel de autoempleo, y su participación en la economía, la informalidad en Bolivia está entre las más altas de América Latina y el Caribe. En el país, la informalidad laboral, entendida como el no registro en la seguridad social, involucra a cerca de 8 de cada 10 trabajadores y se da principalmente en empresas de entre 2 y 5 empleados, aunque también se registra en empresas de mayor tamaño. Este empleo informal comprende a los informales independientes, cuenta propia y dueños de microempresas, y los informales asalariados representando cada uno de estos grupos cerca del 40% del empleo en Bolivia.

Sólo en América Latina y el Caribe, el empleo informal (definido con el criterio de no estar registrado con la seguridad social) asciende a 57% en las zonas urbanas, y comprende dos grupos: el de los trabajadores informales independientes, a los que corresponde 24% del total del empleo urbano, y el de los trabajadores informales asalariados, con un 33% del empleo total urbano y más de la mitad de todo el trabajo informal, en ambos casos, porcentaje que varía de país en país.

El estudio explica que la informalidad laboral ha mostrado una tendencia ascendente durante la década de los 90 debido a diversos factores. En algunos países por una mayor incidencia de los impuestos laborales, del salario mínimo, o de la legislación sobre seguridad social, la expansión de planes de protección social que no exigen contribuciones a los trabajadores informales y que no están bien articulados con los esquemas contributivos tradicionales. En otros, por políticas macroeconómicas inadecuadas que estimularon la expansión en sectores con mayor propensión a la informalidad, por el uso de contratos temporales y el debilitamiento de la fiscalización de la ley laboral e impositiva, y, en menor medida, al impacto de las reformas comerciales y al incremento en la participación laboral de la mujer.

De acuerdo al estudio, la informalidad ha suscitado una atención cada vez mayor como una posible barrera al crecimiento y al bienestar social que revela fallas institucionales y deteriora la integridad de las sociedades en la región. Esta situación podría subsanarse si los encargados de formular políticas adoptaran un enfoque integral que favorezca el aumento de la productividad agregada y mejore los incentivos para la formalidad implícitos en las regulaciones de negocios, impositivas, laborales, en la seguridad social y los programas de protección social; y, avanzaran en el proceso de construir un Estado más responsable, eficiente, e inclusivo que cree las condiciones para un contrato social que descanse en una norma social generalizada de cumplimiento de la ley.


Entrevistas a Guillermo Perry, ex jefe de economistas del BM para América Latina, en la prensa boliviana

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Periódico La Prensa - 25 de agosto de 2007

 

El Banco Mundial habla se superar la informalidad en la economía, porque considera que este fenómeno está asociado a un menor crecimiento. El representante del organismo financiero internacional para América Latina, Guillermo Perry, llegó a Bolivia a presentar un estudio acerca de ese tema.

 

En una entrevista con La Prensa, rechaza que las políticas de ajuste estructural impulsadas por ese organismo en las décadas pasadas fueran las causantes de la creciente informalidad, que fue el refugio de los miles de desocupados que dejó ese modelo.

 

— ¿Qué contiene este estudio sobre la informalidad?

 

Se presentan datos sobre diferentes países. En América Latina el promedio de la informalidad está entre 50 y 60 por ciento dependiendo de la medida que se use. Bolivia está claramente más alto que el promedio, es uno de los tres países con índices más altos de informalidad, junto a Paraguay, en algunos con Perú y con Guatemala, uno de los cuatro más informales.

 

Estos índices tienen varios inconvenientes. El primero y más grave a nuestro juicio es de que hay muchos trabajadores que van por la vida sin una protección adecuada ante eventos adversos, si hay un problema grave de salud no sólo se pierde el ingreso de la persona, sino que los gastos para atenderlo pueden enviar a una familia no pobre a la pobreza, la falta de seguridad social es lo más grave desde el punto de vista de estabilidad incluso eficiencia en la economía, incluso afecta el crecimiento económico.

 

Ése es el segundo factor porque una informalidad tan alta puede disminuir el crecimiento económico de un país por varias razones. Digamos aquí en Bolivia usted tiene un gran potencial en todo ese pequeño emprendedor, microempresario y trabajador independiente, podría hacer mucho más por sus familias si tuvieran accesos a una serie de servicios básicos de crédito, de acceso a la capacitación de entrenamiento, etc. Y el acceso a esos instrumentos es muy difícil conseguirlo si se es informal. Ahí hay una de las tareas más urgentes que hay que hacer es que el Estado tiene que ayudarle a no sólo facilitarle la formalización, bajar los costos de la informalización. Aquí en Bolivia igual que otros países son altos los costos de registro para microempresarios. Es importante que haya más beneficios para las pequeñas empresas para que haya atractivo de formalizarse, porque uno toma la decisión basado en una evaluación de sus beneficios y de sus costos. Ése es un segundo tema importante, el hecho de que la informalidad y sus causas están asociadas a un crecimiento menor del posible.

 

— ¿En el aporte al producto?

 

Sí, lo que decía, estos pequeños microempresarios muchos de ellos podrían estar contribuyendo mucho más al crecimiento económico, si tuvieran acceso a una serie de servicios básicos que en principio la formalidad debe dar. La tercera razón por la cual me parece importante el tema y digamos preocupante la informalidad es porque refleja fallas graves en las instituciones, en última instancia si hay mucha informalidad es porque las instituciones estatales no han podido hacer regulaciones apropiadas, hacen regulaciones demasiado costosas, o no le dan suficiente beneficio a los formales o no fiscalizan, cualquiera de las tres cosas y claro es una combinación de las tres cosas.

 

— ¿Cómo se origina la informalidad?, ¿cómo llegamos a esos niveles?

 

Son esos tres factores, son en ocasiones regulaciones onerosas, muy costosas y complicadas de cumplir; otra, los beneficios de la informalidad son muy bajos y tercero la instituciones son percibidas como ineficaces.

 

— ¿Qué pasa con las reformas estructurales que han impulsado los organismos financieros. Por ejemplo, el 85 que hubo relocalización y eso ha incidido en que haya gente que no ha encontrado otra oportunidad que dedicarse a sobrevivir con lo que ha podido?

 

Diría que en general las reformas que han encarado los países de América Latina en la época de los 90 y que aquí en Bolivia empezó antes, iban en la dirección de una mayor formalización. Le voy a poner algunos ejemplos, la integración comercial en principio los países más integrados en comercio internacional son más formales, en los países asiático el nivel de formalización es mucho más alto y la razón de eso está en que uno para participar es difícil sino es formal y sino tiene acceso a crédito, a las cortes y una cantidad de servicios del Estado que son muy importantes para participar en el concierto internacional. Sin embargo en América Latina a principios de los 90, después de la apertura comercial, se dio un aumento de la informalidad que parecía paradójico pero que en este trabajo le encontramos una explicación y está en que a principios de los 90 simultáneamente con la apertura comercial se abrió la cuenta de capitales de una empresa y había una gran entrada de capitales de corto plazo en toda América Latina que se llamaron los capitales golondrinas que apreciaron los tipos de cambio, hubo una apreciación cambiaria muy fuerte y artificial, entonces se dio la paradoja de que se hizo una apertura comercial que ha debido generar un aumento en las exportaciones, pero como la tasa de cambio se apreció tanto por ese flujo de capitales no hubo un aumento grande de exportaciones, sino lo que creció fueron sectores informales, que no participaron en el comercio, por ejemplo la construcción, del comercio doméstico, del transporte doméstico que en realidad son los sectores más informales.

 

Pero la privatización en el caso de Bolivia llega a hidrocarburos que no da empleo, hubo un impacto negativo.

 

Si son intensivos de capital no generaban empleo ni antes ni después, no tiene nada que ver con la privatización. Es cierto, el sector petrolero no emplea mucha gente y no lo empleaba antes, ni lo empleó después, eso es verdad, pero yo le he dado el ejemplo de telecomunicaciones, es difícil hacer la cuenta pero los empleos asociados por ejemplo al boom grande que se generó en la penetración de, en América Latina, no estoy diciendo en Bolivia. Los monopolios estatales de telecomunicaciones normalmente habían sido muy lentos en traer las nuevas tecnologías. Es verdad que en esos sectores no son dan demasiado empleo y por tanto la privatización no podía ni aumentar ni disminuir la informalidad mucho por definición, ni para un lado ni para el otro podían cambiar mucho.

 

Al cabo de tantos años de reforma ¿por qué sigue la informalidad, es la falta de regulación de falta de política de incentivo para generar empleo formal?

 

Pero en estos últimos años se está formando empleo formal en América Latina, en los últimos años la informalidad ha bajado en casi todas partes lo que muestra un contraste con el principio de los 90 que tiene más que ver con el patrón de crecimiento, que es más volcado hacia el comercio, más jalonado hacia el sector exportador. En principio de los 90 no lo fue porque a pesar de que se quería que fuera con la apertura comercial hubo una cosa que lo contrarrestó que fue que fue esa entrada de capitales golondrina.

 

— ¿Qué ha hecho el Banco Mundial para apoyar y mejorar toda esta situación, de apoyar a los países?

 

Este estudio lo acabamos de plantear en este momento, es un poco temprarno.

 

—¿Qué otra información contiene el informe?

 

En algunos países las regulaciones laborales son demasiado rígidas, mostramos en el estudio que el caso de Brasil, Colombia, Perú, hay algunos aspectos o de las regulaciones laborales o un salario mínimo exageradamente alto que contribuyen a la informalidad sin duda, mucho.

 

— ¿De qué manera contribuye a la informalidad un salario mínimo alto?

 

El salario mínimo tiene como función ayudarles a los más pobres, verdad, pero cuando como en la mejor de las intenciones, como pasó en mi país (Colombia) o en Perú, se sube el salario mínimo por encima de lo que gana el ciudadano promedio, la economía simplemente no puede cumplir con eso, la economía formal, entonces se generan menos puestos formales.

 

En Bolivia parece ser más importante que hay algunos costos de registro demasiado altos. Hay estudios que muestran que para el microempresario chiquito los precios asociados con el registro municipal son altísimos, puede ser más de un año de sus ganacias. Hay encuestas que muestran que muchos de ellos dicen para qué me formalizó si no tengo mucho beneficios.

 

Periódico La Razón

 

Guillermo Perry, jefe de economistas del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, cree que en este momento cabe apreciar un poco más el boliviano.

 

La economía no es una ciencia exacta, es una ciencia social porque se ocupa de las cuestiones económicas relacionadas con la vida del ser humano. Y como todo en esta vida, tiene ciclos, periodos en los que se expande o se contrae. En el caso boliviano, y en el de la región en su conjunto, se vive una época de "vacas gordas", de bonanza económica, al contrario de lo que sucedía a fines de la década de los 90, cuando la crisis asiática hizo que la economía mundial se contraiga.

Según el jefe de economistas del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, Guillermo Perry, Bolivia ha hecho todo bien, menos dar plena seguridad jurídica a los inversionistas, sean éstos nacionales o extranjeros.

También advierte que una situación de riesgo en la actual coyuntura son las presiones inflacionarias, por lo que recomienda al Banco Central "apreciar un poquito más" el boliviano frente al dólar; pero sin ir tan lejos como Colombia.

 

Bolivia y la región viven una época de "vacas gordas" debido al crecimiento de los paí