CONTEXTO:
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Desde hace dos décadas, Chile ha establecido un compromiso para avanzar con reformas económicas, inversiones sociales proactivas, una gestión pública transparente y un gobierno estable basado en una gobernabilidad consensuada. Para el 2011, el gobierno propuso siete reformas estructurales referidas al ámbito de la educación y la salud, lucha contra la pobreza y la delincuencia, reforma del Estado y del sistema político, así como el del sistema ambiental. Chile es una de las economías de América Latina que ha crecido más rápidamente. Durante los últimos 15 años registró una tasa promedio de crecimiento anual per cápita del 4.1%. El ingreso per cápita se duplicó en valores reales durante este tiempo. Chile ha consolidado su estabilidad macroeconómica en parte mediante la adopción de un régimen de tipo de cambio flotante y la fijación de metas estrictas en materia de inflación. Gran importancia en ello ha tenido la aplicación de una política fiscal cuidadosamente calibrada, que ha mantenido el equilibrio entre un programa creciente de inversiones en el área social y la disciplina fiscal. El sistema financiero de Chile es amplio y está bien diversificado en comparación con los países de referencia en la región. Se considera que tiene un sólido marco de regulación y supervisión, así como capacidad de recuperación ante las crisis. En el segundo semestre de 2008 la economía se desaceleró a causa de la caída de la demanda global de exportaciones chilenas y el deterioro de los términos de intercambio. El crecimiento real del PIB bajó a 3,7 por ciento en 2008 y se contrajo en 1,5 por ciento en 2009. El vigoroso estímulo fiscal financiado con los ahorros acumulados durante el auge de los precios del cobre, junto con un significativa flexibilización monetaria, sustentaron una recuperación temprana de la actividad económica desde el último trimestre de 2009. Al final de este año, Chile se convirtió en el primer país sudamericano en ingresar a la OCDE. Sin embargo, los trastornos relacionados con el devastador terremoto de febrero de 2010 llevaron a un crecimiento negativo de 2,1 por ciento en el primer trimestre de 2010. A pesar de ello, la recuperación económica se reanudó con fuerza y la economía chilena creció 5,2 por ciento en 2010, impulsada por los gastos de reconstrucción y la inversión. Este crecimiento continuó en 2011 y en el primer semestre mostró una expansión de 2,8 por ciento, impulsada por el consumo interno. Chile enfrenta dos retos importantes: mejorar su nivel de productividad y lograr la igualdad de oportunidades. El crecimiento de Chile se ha desacelerado de un promedio de 7,6 por ciento durante el período 1986-1997 a 3,5 por ciento en el período 2000-2009. El aumento de la productividad y los niveles totales de inversión han tomado una tendencia decreciente durante la mayor parte de la última década. El segundo reto se relaciona con la necesidad de enfrentar la desigualdad. Si bien Chile ha progresado considerablemente en la reducción de la pobreza (15 por ciento en 2009), aún en 2009 el ingreso promedio del 20 por ciento más rico de los chilenos era equivalente a 12 veces el del 20 por ciento más pobre. Aunque Chile ha invertido activamente en programas de protección social, la clase media y los pobres siguen siendo vulnerables a las crisis. Pese a la mejora significativa que se ha registrado durante 20 años, la infraestructura y los servicios públicos aún están fuera del alcance de muchos chilenos. La educación en todos los niveles es un pilar fundamental del progreso económico y social para el Gobierno Chileno. De los 17 millones de habitantes, casi un millón de estudiantes se encuentran en niveles de Educación Superior y cerca de una cuarta parte de ellos provienen de sectores de bajos recursos económicos. En la última década, el número de estudiantes de los dos quintiles más bajos se ha triplicado. Una evaluación de la OCDE y el Banco Mundial de la educación superior en 2009 señaló que Chile requiere de una "segunda generación" de reformas que se centren en los retos más complejos, tales como vincular el financiamiento al desempeño y la rendición de cuentas, y mejorar la calidad y pertinencia de la enseñanza en el aula. El Gobierno de Chile ha emprendido un ambicioso programa de desarrollo, el cual establece las bases para la meta máxima de obtener estatus de país desarrollado de ingresos altos para 2018. Las tres áreas estratégicas que el Gobierno de Chile planea enfatizar durante 2010-2014 son: i) lograr una mayor competitividad, inclusive mediante la modernización del estado; ii) mejorar la calidad y aumentar la generación de empleos; y iii) promover la inversión. Asimismo, el gobierno se propone implementar otras importantes reformas orientadas a fortalecer las políticas sociales y la protección ambiental. Enlaces externos: Gobierno de Chile
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