Creemos que la tierra es generosa; pero ¿cuál es el incentivo para producir más de lo que necesita la familia si no hay caminos de acceso para llevar los productos al mercado?" Campesino en Guatemala De "La voz de los pobres, ¿hay alguien que nos escuche?" América Latina y el Caribe (ALC) es la región más urbanizada del mundo en desarrollo: 76 por ciento de su población actual (527 millones de personas) es urbana y un tercio de la población está por debajo de la línea de la pobreza. La pobreza en la región se está urbanizando, al igual que la pobreza extrema. Hasta el 25 por ciento de la población urbana, o 132 millones de personas, vive en barriadas marginales. En ninguna parte del mundo resulta tan evidente la urbanización de la pobreza, y la creciente inequidad y disparidad amenazan profundamente la estabilidad y el desarrollo sostenible.
La escasez de agua potable en muchos países de América Latina es crítica. Se calcula que cerca de 72 millones de personas no disponen de agua potable, 120 millones no tienen servicios sanitarios apropiados, y uno de cada siete habitantes aún no cuenta con acceso a un suministro moderno de energía. En Honduras, por ejemplo, el 85 por ciento de la población de Tegucigalpa tiene acceso al agua potable, pero en los vecindarios más pobres hay agua por una hora cada cuatro días.
América Latina y el Caribe captó cerca de US$78 mil millones en flujos de capital privado para infraestructura en 1998, pero éstos disminuyeron a menos de US$20 mil millones en 2002.
La inversión en infraestructura pública también sufrió una baja. Constituye menos del 1 por ciento del PIB en la mayoría de los países, mientras que el promedio de los países de medianos ingresos en 2000 se acerca al 3 por ciento del PIB. Gran parte de esta baja se remonta al ajuste fiscal, el cual recayó, de manera desproporcionada, en la inversión en infraestructura.
El Banco Mundial calcula que la región necesita invertir aproximadamente US$70 mil millones al año en infraestructura en los próximos cinco años para, así, poder construir, mejorar y mantener los sistemas de suministro de agua y alcantarillado, los caminos, los sistemas de energía y transporte de modo de satisfacer las necesidades básicas de la población creciente y de los pobres.
De ahí que el Banco Mundial se encuentre colaborando con los países de la región con el fin de apoyar el desarrollo y mantención de una infraestructura adecuada como un medio para fomentar la competitividad y el crecimiento, mientras se amplían los activos de los pobres y se combate la inequidad.
Los proyectos
El apoyo del Banco Mundial a la infraestructura de la región de América Latina y el Caribe abarca cerca de 70 proyectos por un total de US$5,1 mil millones, en áreas tales como transporte en Perú, Honduras, Colombia y México, agua y sanidad en Paraguay y Brasil, y energía renovable en Argentina, entre muchos otros. En el año fiscal 2003 (julio 2002-junio 2003), la cartera de préstamos para infraestructura representó el 12 por ciento del total de los préstamos del Banco a la región.
Además de apoyar el mejoramiento de la infraestructura, el Banco Mundial está ayudando a aumentar el acceso de los pobres a los servicios básicos de transporte, agua y sanidad, así como a promover la planificación del desarrollo urbano y la creación de fuentes de energía en los vecindarios pobres y áreas rurales.
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