Panamá y América Latina necesitan reducir la pobreza para impulsar el crecimiento

Comunicado de prensa No. 13 de dic./Panamá/2006

Contacto:
Stevan Jackson +1 (202) 458-5054 - Oficina
+1 (202) 437-6295 - Celular Global
Sjackson@worldbank.org

CIUDAD DE PANAMÁ, Panamá, 13 de diciembre de 2006— Panamá, al igual que el resto de América Latina, debe luchar contra la pobreza de manera más enérgica si desea alcanzar mayor crecimiento, competir con China y otras economías dinámicas de Asia, y lograr reducciones efectivas en pobreza, son los mensajes principales de dos estudios del Banco Mundial que serán presentados mañana por sus autores en un taller organizado por el Banco Mundial en coordinación con el Ministerio de Economía y Finanzas y el Ministerio de Desarrollo Social para dialogar sobre estrategias de reducción de la pobreza.

El taller contará con la presencia de Carlos Vallarino, Ministro de Economía y Finanzas; María Roquebert, Ministra de Desarrollo Social; Jane Armitage, Directora del Banco Mundial para América Central; y Guillermo Perry, Economista Jefe del Banco Mundial para América Latina y el Caribe. El objetivo del taller será presentar los resultados de un informe regional de pobreza y de un informe de pobreza en Panamá, e iniciar un diálogo sobre el programa de actividades que se podrían incluir en una nueva estrategia de país que entraría en vigencia a partir de julio del 2008.

“Panamá enfrenta un oportunidad histórica para reducir la pobreza debido a la reciente aceleración en el crecimiento económico, las reformas económicas y la expansión del Canal”, dijo Jane Armitage, directora del Banco Mundial para América Central. “Las políticas existentes -- especialmente el énfasis en transferencias condicionadas a los más pobres y a la educación -- son las apropiadas para alcanzar el objetivo de reducción de la pobreza, pero será importante realizar una nueva Encuesta de Niveles de Vida en 2007 para monitorear avances en la disminución de la pobreza”, destacó Armitage.

El informe regional Reducción de la pobreza y crecimiento: Círculos virtuosos y círculos viciosos (Poverty Reduction and Growth: Virtuous and Vicious Circles en su título original), señala que si bien el crecimiento es clave para la reducción de la pobreza, la propia pobreza hace más difícil alcanzar tasas de crecimiento altas y sostenidas en América Latina, región que continúa siendo una de las más desiguales del mundo y donde casi la cuarta parte de la población vive con menos de US$2 al día.

El estudio señala que mientras China experimentó un crecimiento anual per cápita de aproximadamente 8,5% entre 1981 y 2000, y redujo la pobreza en el país en 42 puntos porcentuales, el PIB per cápita de América Latina disminuyó 0,7% durante los años ochenta y aumentó en alrededor de 1,5% al año en los años noventa, sin generar cambios significativos en los niveles de pobreza.

“El comportamiento de la economía latinoamericana en las últimas décadas ha sido decepcionante y la región se ha quedado atrás en comparación con las economías dinámicas de Asia”, afirmó Guillermo Perry, economista jefe del Banco Mundial para América Latina y el Caribe. “Entre otras cosas, la pobreza está entorpeciendo el crecimiento de la región y a menos que se aborden las limitaciones que afectan a los pobres, seguirá siendo difícil lograr un crecimiento vigoroso”.

Según el estudio, elaborado por Perry y los economistas del Banco Mundial Omar Arias, Humberto López, William Maloney y Luis Servén, si el nivel de pobreza disminuye en 10% y todos los demás factores permanecen iguales, el crecimiento económico puede aumentar en 1%. A su vez, un aumento de 10% en los niveles de pobreza hace descender la tasa de crecimiento en 1% y reduce las inversiones hasta en 5% del PIB, en países con sistemas financieros subdesarrollados.

Esta situación se debe, principalmente, a que los pobres no están en posición de emprender inversiones rentables en capital físico y actividades más productivas por carecer de acceso a créditos y seguros. Los hogares pobres, enfrentados a escuelas de menor calidad, altos costos de oportunidad y restricciones de liquidez, no invierten lo suficiente en la educación de sus hijos. Las regiones pobres que carecen de infraestructura y de trabajadores con niveles suficientes de preparación no son capaces de atraer inversiones. Por todo ello, un alto nivel de pobreza puede limitar el crecimiento de la economía nacional y, a su vez, el bajo nivel de crecimiento mantiene un alto nivel de pobreza, lo que puede derivar en un círculo vicioso.

“Para trasladarnos de un círculo vicioso a uno virtuoso , a la vez que continuamos con una política macroeconómica prudente y mejoramos el clima de inversión, debemos atacar la pobreza directamente a través de programas focalizados y eficientes, proceso que redundaría tanto en una mayor tasa de  crecimiento como en una reducción más acelerada de la pobreza”, sostuvo Perry. “La lucha contra la pobreza no sólo sirve a los pobres, es un buen negocio para toda la sociedad”.
El nuevo Informe de Evaluación de la Pobreza en Panamá: Hacia una Reducción Efectiva de Pobreza del Banco Mundial, que también será presentado mañana en el Hotel Marriott, subraya la importancia de estas recomendaciones para Panamá.

Según el informe, entre 1997 y 2003 el crecimiento económico de Panamá redujo en medio punto porcentual la tasa de pobreza (de 37,3% a 36,8%) y produjo una reducción más amplia de dos puntos porcentuales en la tasa de pobreza extrema (de 18,8% a 16,6%). Sin embargo, tanto la pobreza como la pobreza extrema aumentaron entre 1997 y 2003 en las comarcas indígenas. Entre 1997 y 2003 la pobreza en comarcas indígenas creció de 95% a 98% y la pobreza extrema aumentó de 86% a 90%. Además, la creciente proporción de indígenas entre los pobres extremos (de 35% a 42%) en este periodo subraya la necesidad de poner un mayor énfasis en políticas focalizadas hacia poblaciones y comarcas indígenas.

El estudio señala que el crecimiento económico es necesario para reducir la pobreza, pero no es suficiente para lograr la meta de reducir la pobreza extrema en 50% para el año 2015. También es necesario reducir la desigualdad de ingresos y oportunidades. La estrategia de lucha contra la pobreza en Panamá debería buscar mejorar la calidad de la educación básica, ampliar la cobertura en el nivel de secundaria y aumentar el acceso de los pobres a los servicios públicos.

Además, para acelerar la reducción en desigualdad y enfrentar la pobreza extrema, estas políticas generales deben estar acompañadas por transferencias monetarias condicionadas que proporcionen dinero a las familias más pobres, siempre y cuando éstas mantengan a sus hijos en la escuela y los lleven al médico, como ocurre en el programa Oportunidades en México, Bolsa Familia en Brasil, Familias en Acción en Colombia y ahora Red de Oportunidades en Panamá.

El informe señala que las estrategias focalizadas de lucha contra la pobreza son particularmente importantes para complementar políticas en pro del crecimiento. “El crecimiento económico puede dinamizar la reducción de pobreza si está acompañado por inversiones en educación, nutrición  y  programas de transferencias monetarias condicionadas para los más pobres como el programa Red de Oportunidades en Panamá”, señaló Pedro Olinto, responsable del estudio. “En esa forma una mayor parte de la población y el país pueden aprovechar las oportunidades que brinda el crecimiento económico”.

“La combinación de la reciente aceleración en el crecimiento económico y la introducción por parte del actual gobierno de programas focalizados en los más pobres, debe resultar en una reducción más acelerada de las tazas de pobreza, pobreza extrema y desigualdad en Panamá”, agregó Armitage.

###

Para más información acerca del trabajo del Banco Mundial en Panamá, visite:  http://www.bancomundial.org/panama

Para leer el informe regional completo, visite http://www.bancomundial.org/alc 




Permanent URL for this page: http://go.worldbank.org/NDUWWP4O30


© 2008 Grupo del Banco Mundial. Reservados todos los derechos. Aspectos legales