San Salvador, 24 de abril de 2008.- Los grupos mas humildes de la población son los que más sufren debido al aumento de los precios de los alimentos, lo que puede acarrear un aumento significativo de la pobreza. Sin embargo, funcionarios gubernamentales y expertos internacionales coincidieron en que es posible mitigar el impacto negativo de los altos precios de los alimentos en las familias más pobres de El Salvador. Tales las conclusiones de la conferencia “El contexto internacional y las implicaciones para Centroamérica”, organizada esta semana por el Banco Mundial, en coordinación con la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (FUSADES) y la Fundación para el Desarrollo Económico (FUNDE). Existen, según los expertos, una serie de factores globales que contribuyen a la actual critica situación alimentaria. Desde los subsidios para la producción de bio-combustibles en países desarrollados, pasando por los elevados precios de los fertilizantes, sequías en mercados claves y el impacto de la crisis crediticia estadounidense que motivo la corrida de capitales especulativos –al menos temporalmente- hacia los contratos a futuro en el sector alimentos. En El Salvador, el gobierno ha emprendido acciones para mitigar el impacto de la situación descrita. “Tenemos que proteger definitivamente más a las personas vulnerables y evitar retroceder en los indicadores sociales. El gobierno de El Salvador está ejecutando acciones para transferir dinero de forma directa a las familias pobres, mantiene un subsidio a servicios básico como el gas, la energía eléctrica, el agua y el transporte colectivo; y finalmente, desarrollamos el Programa Alianza por la familia”, declaró Yolanda de Gavidia, Ministra de Economía de El Salvador. La inflación de los alimentos tiene un importante efecto negativo sobre la pobreza y la desnutrición. “Se estima que cien millones de personas que no están en la pobreza hoy, por ejemplo, podrían caer por debajo de la línea de pobreza. Dentro de ello, la preocupación más grande es el impacto que la exposición temporaria o transitoria a la malnutrición, podría tener de forma permanente sobre los niños. Uno quisiera evitar ese impacto”, aseveró Marcelo Giugale, Director de política económica y reducción de la pobreza para América Latina y el Caribe del Banco Mundial. A pesar de las implicaciones que la crisis está teniendo en los países más pobres, hay oportunidades para evitar que ésta se profundice aún más. “Las medidas para disminuir el impacto de la crisis sugieren fortalecer o crear programas de alimentación para los grupos vulnerables y programas de transferencias monetarias; garantizar el suministro de grano en el corto plazo, mediante la reducción de aranceles de importación de granos y entrar en nuevos acuerdos bilaterales para diversificar las fuentes de alimentos de granos”, explicó Giugale, En un documento de trabajo producido recientemente por el Banco Mundial sobre los “Efectos de los altos precios de los alimentos para la pobreza en los países de ingresos bajos”, se expone que los más pobres gastan aproximadamente tres cuartas partes de los ingresos en los alimentos básicos.
Más información: » Acciones del gobierno de El Salvador y desafíos de politicas públicas. (pdf 1.02 Mb) Yolanda de Gavidia. Ministra de Economía de El Salvador. » América Latina en el nuevo contexto económico internacional. (pdf 123.83 Kb) Marcelo Giugale. Director del departamento de gestión económica y reducción de la pobreza para América Latina del Banco Mundial. » Zoellick dice que la crisis del precio de los alimentos pone en peligro a 100 millones de personas en los países pobres |