Tras más de una década de notable progreso experimentado por América Latina y el Caribe (ALC) en materia de apertura al comercio exterior e inversión extranjera, los observadores de la región vuelven a formular una pregunta de larga data: ¿acaso las vías por las cuales nuestra región se integra en el mercado mundial prometen un crecimiento económico acelerado y puestos de trabajo adecuados? Resurge un viejo y fundamental motivo de preocupación. Los recursos naturales de los cuales están abundamente dotados la mayoría de nuestros países determinan lo que exportamos, pese a predicciones anteriores según las cuales los éxitos logrados por Asia en el sector manufacturero se repetirían en ALC, y pese a la generalizada y entusiasta acogida dada a lo que denominamos, sin mayor precisión, "economía del conocimiento". La preocupación es que si ALC sigue especializándose en los recursos naturales quedará a la zaga, anclada en la "vieja" economía, de crecimiento más lento. |