VIH/SIDA en Centroamérica

Para controlar la epidemia del SIDA, Centroamérica debe invertir más en prevención

Panamá, a 14 de octubre de 2003 - Centroamérica cuenta con cuatro de los seis países de más alta tasa de prevalencia de VIH/SIDA en toda América Latina, y la epidemia amenaza con salirse de control a menos que se intensifiquen los esfuerzos de prevención, advirtió hoy el Banco Mundial.

En un documento informativo sobre el tema, difundido en el marco del III Congreso Centroamericano de Infecciones Transmitidas Sexualmente/VIH/SIDA, Concasida 2003, que se celebra del 13 al 17 de octubre en la capital panameña, el Banco Mundial indicó que Belice, Honduras, Panamá y Guatemala son cuatro de los seis países con la tasa de prevalencia más alta de VIH de toda la región latinoamericana a fines de 2001.

"La epidemia del VIH/SIDA en América Central es cada vez más grave. Y aunque la epidemia sigue concentrada en poblaciones de alto riesgo, se está generalizando en algunos de los países", dijo Jane Armitage, Directora del Banco Mundial para Centroamérica. "Afortunadamente, todavía estamos a tiempo. La prevención es la clave".

De acuerdo con el documento titulado VIH/SIDA en Centroamérica: la epidemia y prioridades para su prevención, la prevalencia de VIH entre los adultos parece ser más alta en Belice (2 por ciento), seguido por Honduras (1,6 por ciento); Panamá (1,5 por ciento); Guatemala (1 por ciento); El Salvador (0,6 por ciento); Costa Rica (0,6 por ciento), y Nicaragua (0,2 por ciento), según estimaciones de ONUSIDA.

La transmisión del VIH en América Central se debe principalmente a las relaciones heterosexuales, lo que se asemeja más al patrón caribeño que al de América del Sur. Y aunque hay más hombres que mujeres con SIDA en América Central, la brecha de género se está cerrando, según VIH/SIDA en Centroamérica: la epidemia y prioridades para su prevención.

En general, la epidemia se concentra en poblaciones de alto riesgo como hombres que tienen sexo con hombres, trabajadoras comerciales del sexo, prisioneros, población Garifuna (grupo afrocaribeño) en el caso de Honduras, niños de la calle y fuerzas de seguridad. Pero el Banco Mundial aclara que hay excepciones importantes: en Belice el mal está generalizado; en Honduras, se ha generalizado en algunas áreas y en Nicaragua, la epidemia aún se puede clasificar como incipiente.

Por su parte, las proyecciones más recientes para El Salvador, Guatemala y Panamá indican que de seguir el patrón actual, la epidemia podría alcanzar niveles de prevalencia cercanos al dos por ciento entre los adultos de estos países para el año 2010.

"Algunos países cuentan con políticas activas de combate y prevención de la enfermedad, como la distribución gratuita de condones a los grupos de alto riesgo", señaló Helena Ribe, Líder del Sector de Desarrollo Humano del Banco Mundial para Centroamérica."Pero es necesario mejorar y expandir estas iniciativas y concentrar más el gasto de los gobiernos en actividades de prevención".

De acuerdo con el Modelo de Asignación Basada en Costo-efectividad, desarrollado por el Banco Mundial para ayudar a las autoridades responsables a determinar de qué manera asignar recursos para evitar el mayor número de infectados, aún con recursos escasos se puede lograr un impacto sustancial sobre la epidemia, siempre y cuando éstos se canalicen hacia las intervenciones más costo-efectivas.

"Incluso con recursos limitados se puede lograr un impacto sustancial sobre la epidemia, pero el actual financiamiento destinado a la prevención del VIH en Centroamérica dista mucho de ser el adecuado", dijo Helen Saxenian, Economista Líder del Banco Mundial en el Sector Salud para América Latina y el Caribe."Para evitar entre el 10 y 20 por ciento de nuevos infectados, los países deben invertir al menos US$1 millón por año en actividades de prevención de alto costo-efectividad".

El documento informativo indica que en Centroamérica, este paquete mínimo de prevención debe incluir la distribución gratuita de condones en grupos de alto riesgo, mercadeo social del condón, información, educación y comunicación en grupos de alto riesgo, y consejería y acceso a pruebas rápidas.

En el 2000, el financiamiento total (público y privado) destinado a las actividades de salud pública y prevención del VIH fue de US$6 millones en Honduras, US$800,000 en Panamá y de US$2,8 millones en Guatemala --los países en los que se ha aplicado el modelo—aunque estos fondos no tuvieron un enfoque fuerte en las intervenciones de prevención de mayor impacto, de acuerdo con el documento.

 

El documento


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