Gobiernos subnacionales

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Desde los inicios de la teoría económica, los grandes debates se han centrado en temas como los tipos de gobierno, qué funciones deben cumplir y qué tamaño deben tener. Tradicionalmente, las discusiones se han dado en el contexto de las finanzas públicas con énfasis en la función del Estado y su dimensión. La estructura del Estado se consideraba como fija, pero evolucionó con el tiempo debido al desarrollo político y cultural y otros factores externos. La dualidad entre federalismo y centralismo era más bien una cuestión de principios que de razonamiento. No obstante, hoy en día se entiende la descentralización como una herramienta económica que permite optimizar la eficiencia del Gobierno. Al transferir las decisiones sobre gastos e ingresos a los niveles administrativos inferiores y si estos aplican un enfoque participativo al proceso, se obtiene una mejor distribución de los recursos. No obstante, la descentralización no es la panacea y sí presenta algunas desventajas. En algunos casos, como el de los servicios rutinarios y basados en redes, la descentralización no siempre es eficiente. En estas circunstancias puede resultar en que el Gobierno central pierda las economías de escala y el control de los recursos financieros limitados. Las deficiencias en capacidad técnica o administrativa a nivel local pueden resultar en la pérdida de eficacia en la prestación de servicios en algunas áreas del país. Además, es posible que se transfieran responsabilidades administrativas sin proporcionar los recursos financieros adecuados, lo que puede resultar en una distribución desigual o que obstaculice la prestación de servicios. De igual manera, la descentralización en ocasiones puede complicar la coordinación de las políticas nacionales e incluso facilitar que las funciones administrativas queden en manos de las elites locales. Por último, la desconfianza entre el sector público y el privado puede entorpecer la cooperación a nivel local. Por lo tanto, para sacar pleno provecho de las medidas de descentralización es necesario alcanzar un equilibrio entre los aspectos económicos, políticos, culturales y sociales que influyen en ella.

¿Qué hace el Banco Mundial en esta área?

El Banco Mundial apoya la descentralización porque considera que ésta fortalece la democracia, promueve la transparencia y genera ganancias en eficiencia y competitividad. La institución también ha prestado especial atención a la hora de respaldar la sostenibilidad financiera en la transición hacia la gestión pública descentralizada, ya que considera que es un proceso complejo, de mediano a largo plazo que exige la aplicación conjunta de reformas legales y constitucionales y que además afecta a todos los sectores ministeriales. La descentralización implica a un gran número de partes interesadas y conlleva necesariamente la modificación del nivel central o federal y el fortalecimiento de la capacidad de los gobiernos subnacionales. En este proceso, usualmente queda en evidencia la necesidad de una reforma general del sector público. Además, es conveniente, si bien un poco arriesgado, introducir en este punto la modernización del Estado. El Banco Mundial redobla su apoyo a las estrategias de descentralización con componentes de gestión y comunicaciones orientados a facilitar la transferencia de recursos y responsabilidades a los niveles inferiores de gobierno. De igual manera, el fortalecimiento de la capacidad forma parte esencial de las labores de descentralización que apoya la institución.

Los países de ALC llevan ya 20 años aplicando políticas de descentralización, por lo que en la actualidad la región presenta un mosaico de modelos y enfoques. La mayoría de ellos ha decidido descentralizarse en el marco de un giro más profundo hacia el fortalecimiento de la democracia. Una vez que un país ha optado por la descentralización puede comenzar a estudiar la manera en que puede concretar los beneficios que teóricamente ésta presenta, como por ejemplo, una mayor respuesta del Gobierno a las exigencias de los ciudadanos, eficiencia en distribución y producción de recursos, transparencia, mayor participación de la sociedad civil y movilización adicional de recursos públicos y privados. En general, el primer beneficio de una descentralización exitosa es el mejoramiento en la prestación de servicios. En la región abundan los casos de buenas prácticas en la prestación de servicios a nivel subnacional y en la coordinación intergubernamental. No obstante, en algunos casos la transición ha presentado menoscabos como la creación de desequilibrios fiscales, distribución desigual de recursos, mayor presión fiscal, resistencia de las partes involucradas y sobreendeudamiento de los gobiernos subnacionales. En la actualidad se están aplicando normas estandarizadas de contabilidad, elaboración de presupuestos y presentación de informes en conjunto con la reforma a la legislación sobre responsabilidad fiscal, y la introducción del gobierno electrónico y de sistemas integrados de gestión financiera.

El respaldo del Banco Mundial a las tareas de descentralización consiste frecuentemente en:

  • Préstamos programáticos para procesos de reforma de políticas que se extienden por tres años o más;
  • Préstamos de asistencia técnica para el fortalecimiento de la capacidad y la introducción de buenas prácticas internacionales en el sistema local;
  • Trabajos en los diversos sectores para preparar los complejos procesos de descentralización, como la reforma a las transferencias intergubernamentales o la reforma presupuestaria para la supervisión y evaluación coordinadas del gasto público, y
  • Desafíos futuros.

Desarrollo de los gobiernos subnacionales en América Latina
El proceso de descentralización en la región está en la etapa final de aplicación de reformas de primera generación, es decir, medidas que promueven la eficacia y el control financiero. No obstante, muchos gobiernos subnacionales todavía deben demostrar que tienen la voluntad y capacidad para aplicar modificaciones adicionales, por ejemplo, en la recaudación tributaria o los cobros por servicios públicos. Las reformas de segunda y tercera generación abordan los ajustes necesarios que se deben aplicar en el Gobierno central a la formulación, planificación y evaluación de políticas mientras se consolida la capacidad de gestión de los gobiernos subnacionales. Por otra parte, el ritmo del proceso debe ajustarse conforme a la desigualdad en dichas capacidades. En esta transición, el principio de subsidiaridad puede jugar un rol más predominante en los Gobiernos nacionales y regionales del Estado descentralizado. En cualquier caso, las reformas de segunda y tercera generación seguramente descansarán sobre la base de solidez fiscal que logren las reformas de primera generación. Debido a ello, el proceso de reforma se inclinará con más seguridad hacia asuntos de administración pública, como por ejemplo, la calidad del gasto público, la necesidad de una mayor transparencia en la rendición de cuentas y la presentación de informes y la mejor utilización de los sistemas integrados de gestión financiera y el gobierno electrónico.

Por esta razón, el trabajo del Banco Mundial en la región busca no profundizar más la descentralización sino fortalecer los gobiernos subnacionales.

temas
bulletMejorar el desempeño del sector público
bulletBuena gestión de gobierno y anticorrupción
bulletReforma a la administración pública
bulletGobiernos subnacionales
bulletModernización del sistema judicial
bulletFinanzas públicas
bulletGobierno electrónico
bulletSupervisión y evaluación

 




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