En las últimas décadas, el sector Educación del Perú ha logrado un gran progreso en la cobertura del sistema educativo. Pero los aprendizajes de los niños y el aprestamiento de los jóvenes para la vida dejan mucho que desear: estos no solo son de bajo nivel, sino que están muy mal distribuidos en la sociedad. Usando lo mejor de la investigación peruana existente, y estudios recientes, este libro mide los problemas de calidad y desigualdad en la educación y sugiere formas de resolverlos. El problema principal es la variabilidad en la calidad de la educación brindada a los sectores más pobres de la sociedad. Los pobres reciben en promedio un servicio de mala calidad. Esto se debe a la absoluta falta de estándares de calidad de la educación, a que no hay consecuencias si se logra mucho o poco, y a que los maestros no tienen suficiente entrenamiento. Al no haber estándares claros y definidos, los ciudadanos ignoran qué es lo que pueden exigir y se contentan con un servicio de mala calidad en las escuelas. Esto lleva a un equilibrio de bajas expectativas, al que la sociedad se ha acostumbrado. El libro sugiere que para romper dicho equilibrio es necesario establecer metas y estándares, determinar las responsabilidades de los educadores, directores y docentes, y capacitar a estos últimos para que logren responder a las mayores expectativas. Tras crear expectativas altas y concretas, se deberá invertir fuertemente en los sistemas de apoyo y reforzamiento de las habilidades pedagógicas de los docentes, y en los sistemas de seguimiento y rendición de cuentas.
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