Comunicado de prensa Nº:2005/315/S
Contactos: Damian Milverton: (202) 473-6735 dmilverton@worldbank.org Dale Lautenbach – Asia meridional: (202) 473-3405 dlautenbach@worldbank.org Jill Wilkins – Asia oriental/PacÃfico: (202) 473-1792 jwilkins@worldbank.org   WASHINGTON, 2 de febrero de 2005— El Banco Mundial espera entregar una contribución inicial de US$660 millones para ayudar a Indonesia, Sri Lanka y Maldivas en la transición desde los esfuerzos de socorro para el desastre y la reconstrucción tras el tsunami que devastó muchas zonas de estos paÃses en diciembre pasado. Los fondos que se entregarán principalmente a través de la Asociación Internacional de Fomento, el brazo del Banco que ofrece financiamiento para los paÃses más pobres, marcan la primera etapa del apoyo al proceso de reconstrucción de estos paÃses; se espera que la cantidad del apoyo financiero y técnico aumente con el tiempo.  James D. Wolfensohn, presidente del Banco Mundial, afirma que “el Banco se encuentra trabajando con los gobiernos de cada paÃs y nuestros socios de la comunidad del desarrollo para iniciar el proceso de reconstrucción rápidamente. Son muchos los desafÃos que debemos enfrentar juntos, incluidos aspectos medulares tales como la participación de las personas en el ámbito comunitario, el reasentamiento y la responsabilidad financiera dada la enorme cantidad de ayuda que está llegandoâ€.  La administración del Banco Mundial presentó esta semana un documento ante el Directorio Ejecutivo que describe en lÃneas gruesas el plan de la institución para trabajar con los paÃses más afectados por el tsunami, principalmente Indonesia, Sri Lanka y Maldivas. La administración afirmó que determinará la posibilidad de apoyar a la India una vez que se complete la evaluación de daños y necesidades de ese paÃs en las próximas semanas.  El Banco continuará además trabajando con sus socios internacionales en la entrega de asistencia a Seychelles y Somalia, por medio del uso de fondos para donaciones no operacionales de escala relativamente pequeña.  Con más de 200.000 vÃctimas fatales y 1,5 millones de personas sin hogar y sin trabajo, el tsunami puede ser considerado como uno de los peores desastres en la historia moderna y su costo recae predominantemente sobre las personas más pobres de los paÃses afectados. Se calcula que las pérdidas ascienden a más de US$6.000 millones, siendo las viviendas y las empresas privadas las que representan la mayor parte de los daños.  Los principios fundamentales que sirven de guÃa para el esfuerzo de reconstrucción incluyen “la autorÃa del paÃs†del proceso de reconstrucción, la participación de las comunidades en el diseño de los programas de recuperación y asegurar que los esfuerzos de recuperación no tengan como único propósito volver a las personas al mismo nivel de pobreza en que vivÃan antes del desastre.  La prioridad más urgente en el proceso de transición entre el socorro y la reconstrucción es poner dinero en el bolsillo de aquellas personas que quedaron sin fuente de ingresos, objetivo que puede alcanzarse, por ejemplo, a través de programas de “dinero en efectivo por trabajoâ€. En efecto, pagar a las personas por su participación en la limpieza inmediata después del desastre entrega dinero directamente a las familias que lo necesitan y ayuda a las personas a reconstruir su vida.  Otros objetivos inmediatos serán reparar o reconstruir las escuelas y las instalaciones sanitarias que resultaron dañadas, entregar a los niños nuevos textos de estudio y ofrecer a las clÃnicas los medicamentos de mayor urgencia. En los siguientes tres meses deberÃa ser posible observar también cierta restauración de los servicios públicos (como telecomunicaciones y energÃa), además de los servicios de salud y educación en muchos de los paÃses afectados.  Para mayor información sobre la respuesta del Banco Mundial a la crisis del tsunami, visite http://www.bancomundial/regiones/maremoto/, donde podrá encontrar también el informe completo del directorio (190k doc) y enlaces a clips de audio y video, incluida una entrevista con el Director del Departamento Geográfico de Asia meridional del Banco Mundial, Alistair McKechnie. Â
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