El Banco Mundial ha detectado diversas razones de peso que señalan la importancia tanto de incluir la participación directa de la sociedad civil como de facilitar una mayor sinergia entre los gobiernos miembros y la sociedad civil en las distintas etapas del proceso de desarrollo, desde el diálogo sobre polÃticas hasta la ejecución de los proyectos. Estos fundamentos se basan en parte en la experiencia que la institución ha recogido durante su colaboración con la sociedad civil a lo largo de los dos últimos decenios en diversos niveles, desde el nacional hasta el mundial. Esta experiencia ha puesto de manifiesto una serie de beneficios que la sociedad civil puede aportar a los esfuerzos en pos del desarrollo. Entre ellos se incluyen: Involucrar a las partes interesadas, especialmente a la población pobre y marginada, y ayudar a garantizar que sus ideas se plasmen en el proceso de decisiones sobre polÃticas y programas. Propiciar la transparencia y la responsabilidad del sector público, asà como contribuir a generar un clima de buena gobernabilidad. Propiciar el consenso público y la propiedad local de las reformas y de las estrategias nacionales de lucha contra la pobreza y de desarrollo al establecer puntos en común para el entendimiento y el fomento de la cooperación entre los sectores público y privado. Aportar ideas y soluciones innovadoras, asà como enfoques participatorios para la solución de problemas locales. Fortalecer y multiplicar el efecto de los programas de desarrollo a través de conocimiento local, orientar la asistencia hacia destinatarios especÃficos y generar capital social a nivel comunitario. Proporcionar conocimientos especializados y mayores capacidades que faciliten la prestación eficaz de servicios, especialmente en instancias donde la capacidad del sector público es débil o en situaciones posteriores a un conflicto.
El Banco Mundial propicia la participación de las organizaciones de la sociedad civil a través de tres formas:  En primer lugar, facilita el diálogo y la asociación entre la sociedad civil y los gobiernos por medio de recursos, capacitación y respaldo técnico; y con frecuencia cumple funciones de convocatoria. Este tipo de participación se da con más frecuencia en el proceso de formulación de las estrategias de lucha contra la pobreza (DELP) para cada paÃs.  En segundo lugar, el Banco dialoga con las OSC y les consulta con respecto a problemas, polÃticas y programas; presta atención a sus perspectivas y les invita a dar sugerencias. Esta interacción varÃa entre consultas sobre polÃticas generales, tales como salvaguardias sociales y préstamos para fines de ajuste, y debates sobre proyectos locales financiados por el Banco.  En tercer lugar, el Banco se asocia directamente con las OSC a través de la contratación de asistencia técnica y servicios de capacitación, el financiamiento de iniciativas de la sociedad civil y la gestión de programas conjuntos. Son muchos los ejemplos de asociaciones activas en las esferas de conservación de los bosques, vacunación, pobreza de las zonas rurales, microcréditos y ampliación del uso de Internet. Para más información acerca de la inclusión de la sociedad civil en la labor del Banco, véase la Relación entre el Banco Mundial y la sociedad civil. Examen de los ejercicios de 2005 y 2006. |