En los últimos decenios, el Banco Mundial ha realizado numerosos estudios y ha aprobado más de 15 políticas operacionales o directrices destinadas a estimular la participación de la sociedad civil en las actividades de la institución. Tales políticas no sólo aparecen en las principales publicaciones del Banco, tales como el Informe sobre el desarrollo mundial 2000: Lucha contra la pobreza, sino que constituyen elementos esenciales de los marcos conceptuales más importantes del Banco: el Marco Integral de Desarrollo (MID) y los Documentos de Estrategias de Lucha contra la Pobreza (DELP). El Banco ha definido “desarrollo participatorio” como un proceso en el cual todas las partes interesadas, especialmente los más pobres, forman parte del diseño, el control, la toma de decisiones y la distribución de los recursos comprometidos en tales iniciativas. En la actualidad, abundan las pruebas que demuestran que la participación mejora la calidad, la eficacia y la sostenibilidad de los proyectos, al tiempo que fortalece la autoría y el compromiso de los gobiernos y de todos los interesados. A nivel de país, el Banco asiste a los gobiernos en la ejecución de políticas participatorias, a través de la institucionalización de mecanismos de transparencia y rendición de cuentas destinados a mejorar la prestación de servicios públicos y lograr mayor eficacia en función de los costos en el gasto social. Entre las actividades que se han emprendido están: ayudar a los gobiernos a fortalecer su marco jurídico, normativo, político e institucional; ofrecer, tanto a los gobiernos como a las OSC, capacitación sobre planificación presupuestaria participatoria, tarjetas de puntajes ciudadanas y enfoques de evaluación de programas sociales; y vincular los esfuerzos de responsabilidad a los DELP y a otros procesos actuales de lucha contra la pobreza a nivel nacional y local. Más información: i = inglés
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