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EL BANCO MUNDIAL PREVÉ UNA REACTIVACIÓN DE LA ECONOMÃA INTERNACIONAL E INSTA A AUMENTAR LA AYUDA PARA LOS PAÃSES POBRES

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Comunicado de prensa Nº:2002/225/S

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Washington, 13 de marzo de 2002--Es probable que los países en desarrollo que sufren actualmente los efectos de la contracción económica mundial vuelvan a avanzar este año, pero en muchos países pobres las tasas de crecimiento seguirán demasiado bajas como para traducirse en una rápida reducción de la pobreza.

La producción de los países en desarrollo va a aumentar un 3,2% este año, apenas algo más que en 2001. Estos países continuarán creciendo con mayor rapidez que los ricos, los cuales, a pesar de los indicios de recuperación, registrarán una magra expansión del 0,8% en 2002, aproximadamente la misma cifra que el año pasado, de acuerdo con Global Development Finance (Flujos mundiales de financiamiento para el desarrollo), el informe sobre las finanzas externas de los países en desarrollo que publica anualmente el Banco.

Se prevé que, en los países en desarrollo, el crecimiento se acelerará hasta llegar al 5% en 2003. No obstante, el repunte será menos pronunciado en muchas de las economías más pobres, dependientes de los productos básicos, debido a que los precios de estas mercancías mantendrán su bajo nivel. Estos países no alcanzarán las tasas de crecimiento necesarias para cumplir el objetivo internacional de reducir a la mitad, entre 1990 y 2015, la proporción de la población que vive en la pobreza extrema.

Los dirigentes internacionales ratificaron que la meta de reducción de la pobreza es el elemento fundamental de los objetivos de desarrollo del milenio aprobados el año pasado en una cumbre de las Naciones Unidas. El Banco insta a los países ricos a demostrar su compromiso con dichos objetivos abriendo sus mercados a los productos de los países en desarrollo y aumentando la asistencia a los países de ingreso bajo que utilicen eficazmente la ayuda.

"Muchos países pobres han mejorado sus políticas, instituciones y desempeño en el último decenio. Como se encauza en forma creciente hacia estos países, la ayuda resulta más eficaz que nunca", afirma Nicholas Stern, Primer Vicepresidente y Primer Economista del Banco Mundial. "Sin embargo, incluso los países pobres que cumplen sus objetivos se ven perjudicados por la desaceleración del crecimiento mundial, las tendencias desfavorables de los precios de los productos básicos y la disminución de la ayuda".

Según lo publicado en Flujos mundiales de financiamiento para el desarrollo 2002, la contracción de la actividad económica mundial es excepcionalmente profunda y generalizada, ya que la desaceleración de las tasas de crecimiento ha sido tan rápida para los países ricos como para los países en desarrollo. El retroceso actual del PIB mundial sólo se vio superado, en los últimos 40 años, por el registrado en 1974, durante la primera crisis petrolera.

Los países que dependen de la exportación de productos básicos han resultado especialmente perjudicados, puesto que los precios de productos tan diversos como el café, el algodón, el arroz, la soja y los metales preciosos se encuentran en los niveles más bajos de la historia o cercanos a ellos. También los países que dependen del turismo se han visto afectados con la disminución de los viajes que se produjo tras los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 contra Washington y Nueva York.

Muchos países en desarrollo han tenido menos acceso a los mercados de capital, debido a la reducción mundial del financiamiento, la creciente incertidumbre entre los inversionistas y la escasa disposición a asumir riesgos. Los flujos de inversión extranjera directa, más estables que las corrientes de mercados de capital, presentaron sólo una leve variación con respecto a los del año pasado; en 2001 fueron del orden de los US$168.000 millones, apenas US$15.000 millones por debajo del nivel máximo verificado en 1999.

En conjunto, los flujos privados netos a largo plazo con destino a los países en desarrollo retrocedieron en 2001 por quinto año consecutivo hasta alcanzar aproximadamente US$234.000 millones, US$30.000 millones menos que el año anterior y más de US$100.000 millones por debajo del volumen sin precedentes registrado en 1997.


La asistencia oficial para el desarrollo (AOD) también descendió, lo que amplió la diferencia entre la ayuda disponible y las necesidades de los países más pobres. La AOD se redujo drásticamente en los años noventa tras el fin de la guerra fría y se recuperó durante un breve período ante la crisis financiera de Asia oriental de 1997, para volver a caer en los dos últimos años. En 2001, el total de AOD en dólares ajustados para tener en cuenta la inflación fue un 20% inferior al nivel de 1990.


Se exhorta a los países ricos a aumentar su apoyo para poder alcanzar los objetivos de desarrollo del milenio

Según Stern, en el informe se subraya la necesidad de que los dirigentes de todo el mundo adopten medidas concretas para forjar una colaboración profunda y duradera en pro del desarrollo, cuando se reúnan la semana próxima en Monterrey, México, con ocasión de la Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo.

"Un número cada vez mayor de países pobres está poniendo en marcha las políticas, las instituciones y la gestión de los asuntos públicos necesarias para lograr un crecimiento sostenido que favorezca a los pobres", señala Nick Stern, Primer Vicepresidente y Primer Economista del Banco Mundial. "El encuentro de Monterrey brinda a los países ricos la oportunidad histórica de demostrar su respaldo a esos esfuerzos abriendo más sus mercados y aumentando considerablemente la ayuda que prestan".

Cinco países donantes han alcanzado o superado la meta internacional de aportar el 0,7% de su PNB en concepto de asistencia para el desarrollo, pero muchos otros aún no la han cumplido, y la necesidad de ayuda sigue en aumento.

El Banco Mundial ha estimado que se necesitarán entre US$40.000 millones y US$60.000 millones de ayuda adicional al año para alcanzar los objetivos de desarrollo del milenio, suponiendo que los países en desarrollo mejoraran su desempeño. Algunas de esas metas consisten en reducir a la mitad la proporción de personas que viven con menos de un dólar al día, en relación con las cifras de 1990, y en mejorar notablemente la salud y la educación en los países en desarrollo para el año 2015.

La apertura de los mercados de los países ricos a las exportaciones de los países en desarrollo, incluso de productos agropecuarios y textiles, constituye un elemento fundamental de la nueva colaboración en aras del desarrollo. La decisión de poner en marcha una serie de negociaciones comerciales multilaterales en torno al desarrollo, adoptada por la Organización Mundial del Comercio en Doha en noviembre pasado, puede llegar a ser un paso importante en esa dirección.

"Los países industriales están incrementando la asistencia técnica, vinculada al comercio, que prestan a los países en desarrollo, tal como prometieron en Doha", afirma Uri Dadush, Director del Grupo sobre política económica y perspectivas de desarrollo, "pero la asistencia técnica no reemplaza la apertura de los mercados".

Los países pobres están cada vez más integrados en el sistema financiero mundial

Incluso los países más pobres se integran paulatinamente en el sistema financiero mundial, abriendo sus puertas a los bancos extranjeros y recibiendo inversión extranjera, por ejemplo. Aunque estos países todavía tienen dificultades para endeudarse en los mercados internacionales de capital, en relación con el tamaño de su economía atraen aproximadamente la misma cantidad de inversión extranjera directa (IED) que los países en desarrollo de ingreso mediano.

"A pesar de su falta de acceso a los mercados de capital, al integrarse en la economía mundial los países pobres enfrentan dificultades normativas similares a las de los países de ingreso mediano; en especial, deben hallar la manera de hacer frente a la movilidad del capital", dice William Shaw, autor principal del informe.

Aquellos países donde imperan condiciones propicias para la inversión —entre otras, políticas, gestión de gobierno e instituciones eficaces, infraestructura adecuada y normas apropiadas— están en mejor situación para aumentar el volumen y la productividad de las inversiones, tanto nacionales como extranjeras, afirmó el autor. Por ejemplo, en los países pobres con mejores políticas, la IED aumentó con mucha más rapidez que en aquellos con políticas más deficientes; asimismo, la tecnología moderna y los conocimientos especializados que suelen acompañarla se pudieron aprovechar mejor. Los habitantes de los países pobres donde el ambiente era más favorable a la inversión que el promedio enviaban al exterior sólo un sexto del capital que remitía la población de los países donde las condiciones para la inversión eran peores que el promedio.

Contar con políticas más acertadas también ha permitido a algunos países pobres atraer inversión extranjera directa más diversificada; la proporción de IED con destino a los países pobres dirigida a la exportación de recursos naturales disminuyó abruptamente en el decenio de 1990. Del mismo modo, los países que permitieron la libre competencia necesaria para despertar el interés de los bancos extranjeros vieron mejorar la eficiencia de los bancos nacionales y, por lo tanto, experimentaron una disminución de los costos de la intermediación financiera.

La recuperación comenzará a fines de este año

En el informe se llegó a la conclusión de que las consecuencias económicas de los hechos del 11 de septiembre retrasaron unos dos trimestres la recuperación prevista de la economía mundial, pero puesto que varias de las fuertes reacciones de los mercados ante los ataques terroristas han dado un vuelco, y que los indicios de recuperación en los Estados Unidos y los sectores de alta tecnología han comenzado a multiplicarse, se esperan sólidas tasas de crecimiento para el segundo semestre de 2002. En el informe se proyecta, para 2003, un aumento del PIB mundial del 3,6%, mejor que el registrado en 2001 y 2002, pero inferior al vigoroso 3,9% de 2000.



Es probable que la recuperación de 2003 sea más pronunciada en Asia oriental, donde los países se han beneficiado del estímulo interno, y la dinámica de los sectores de alta tecnología podría jugar nuevamente a su favor. Según las previsiones, los países latinoamericanos en su conjunto también podrían recuperarse del lento crecimiento de 2002, aunque con menor rapidez que los países asiáticos, debido a que las dificultades financieras continúan siendo considerables y se espera sólo un alza moderada de los precios de los productos básicos. Los bajos precios de estos productos también seguirán frenando el crecimiento económico de algunos de los países más pobres, especialmente en Ãfrica al sur del Sahara. Asia meridional continuará creciendo de manera sostenida, mientras que la reciente disminución de los precios del petróleo probablemente ponga coto al crecimiento de la región de Oriente Medio y Norte de Ãfrica. En Europa central y oriental, la recuperación se verá favorecida por el rápido crecimiento de la Unión Europea, si bien la baja reciente del precio del petróleo limitará el desarrollo de Rusia y algunos otros países de la Comunidad de Estados Independientes.


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