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UN NUEVO INFORME DEL BANCO MUNDIAL ALIENTA EL REPLANTEAMIENTO DE LA FUNCIÓN DEL ESTADO

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Comunicado de prensa Nº:2001/329/S

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WASHINGTON, mayo 22, 2001--
Los países donde el Estado posee una parte considerable del sector bancario tienen menos crecimiento económico y más pobreza que los que cuentan con un número menor de bancos de propiedad estatal, de acuerdo con un nuevo estudio del Banco Mundial publicado hoy.

Por el contrario, los países que reducen la propiedad estatal de los bancos y permiten el ingreso de bancos extranjeros acreditados en sus mercados financieros se benefician de los correspondientes aumentos de la competencia y la eficacia y se caracterizan por una menor inestabilidad financiera, un mayor crecimiento económico y tasas más bajas de pobreza. No obstante, la privatización de los bancos estatales y la autorización de las empresas financieras extranjeras son procesos complicados, y los errores pueden costar caro.

Según el informe Finance for Growth: Policy Choices In A Volatile World, en el que se examinan las experiencias de varios países, las crisis financieras, como las que se desencadenaron en Asia oriental y otros mercados emergentes a finales de los años noventa, y las actuales incertidumbres del sector financiero en países como Turquía, revelan que "acertar en las grandes decisiones de política financiera se ha convertido en uno de los principales desafíos para el desarrollo en el nuevo siglo".

"La rápida evolución de los servicios financieros en línea significa que nos movemos hacia un mundo de finanzas sin fronteras", afirma el coautor del informe Gerard Caprio, Director del grupo de formulación de estrategias y políticas del sector financiero, y ex economista de la Reserva Federal de los Estados Unidos. "Los países deben decidir qué servicios financieros van a comprar y cuáles van a construir ellos mismos. Así como todos los países necesitan acceso a servicios aéreos, sin que esto necesariamente signifique que deban tener sus propias compañías aéreas, en las finanzas ocurre algo similar. Lo que importa para el crecimiento es tener acceso a los servicios financieros, no quién los ofrece".

Las crisis financieras continuarán, pero los países pueden adoptar medidas para reducir su frecuencia y gravedad, dice el informe. En él se recomienda que los países en desarrollo no se conformen con la aplicación mecánica de las normas internacionales y aprovechen las fuerzas de mercado para que los banqueros, los participantes en los mercados financieros y los supervisores bancarios tengan incentivos para vigilarse mutuamente y evitar riesgos excesivos.

La apertura del sector financiero a los bancos extranjeros, y la venta de bancos de propiedad estatal, siempre que se realicen con cautela, son dos medidas que los países pueden tomar para establecer dichos incentivos. Otras iniciativas incluyen el mantener a las autoridades a una cierta distancia de las transacciones para reducir las oportunidades de conflictos de interés y de corrupción, así como eliminar las distorsiones que dan lugar a un volumen de inversión directa excesivamente disminuido, una equidad insuficiente, un financiamiento a largo plazo reducido y un número limitado de préstamos a las pequeñas empresas y a los pobres.

En un mundo en que los servicios financieros en línea cruzan las fronteras nacionales continuamente, las posibilidades de intervención estatal son cada vez más reducidas. Los gobiernos pueden centrar su atención en políticas que permitan garantizar la disponibilidad de servicios financieros de alta calidad, y contener los riesgos de importar la volatilidad de otros mercados.

"Esta investigación demuestra sin lugar a dudas algo de lo que muchos de nosotros estamos convencidos desde hace tiempo, a saber, que un sector financiero sólido es un ingrediente clave para un crecimiento económico que permita reducir la pobreza", señala el Economista en Jefe del Banco Mundial, Nicholas Stern. "Algunos sostienen que los servicios del sector financiero formal solamente benefician a los ricos. Pero los pobres sufren los efectos de un sector financiero débil y de las crisis financieras, aun cuando no posean acciones ni tengan cuentas bancarias".

Algunos países han excluido de sus mercados internos a las empresas financieras de propiedad extranjera, por temor a que desestabilicen sus sistemas financieros y lleven a la quiebra a las empresas locales. Sin embargo, este informe no encontró ninguna prueba concreta de que el ingreso de bancos extranjeros haya desestabilizado el flujo de créditos ni restringido el acceso a los mismos a las pequeñas empresas. Más bien, está asociado con mejoras significativas en la calidad de la reglamentación y de la transparencia.

"La apertura del mercado de servicios financieros, para que las instituciones financieras extranjeras puedan operar en el mercado interno, no debería confundirse con la liberalización de la cuenta de capital, es decir, la eliminación de restricciones a las entradas y salidas monetarias en el país", dice Stern. "La apertura del mercado de servicios financieros puede reducir el riesgo del sistema financiero y en muchos casos puede ayudar a facilitar el camino hacia la liberalización de la cuenta de capital".

En el informe se observa que la propiedad estatal de los bancos es aún bastante generalizada, a pesar de las pruebas de que los objetivos de dicha propiedad, por ejemplo, la canalización del ahorro hacia las pequeñas empresas o las prioridades del desarrollo, sólo se consiguen en contadas ocasiones.

"La propiedad estatal de los bancos puede debilitar el sistema financiero. En los países donde el Estado posee muchos bancos, es más probable que el crédito se limite a unas cuantas grandes empresas, las tasas de interés sean más elevadas y el sector financiero no bancario, como los mercados de capitales, sean más débiles," dice Caprio. "Estos países tienen menos desarrollo del sector financiero y menos crecimiento y, por lo tanto, niveles de pobreza más elevados. Pero la privatización de los bancos debe llevarse a cabo con cautela: con demasiada frecuencia, los bancos privatizados se hunden rápidamente y vuelven a caer bajo la gestión estatal en una situación peor que antes de la privatización".

Cuando se producen las crisis, los gobiernos tienen que tomar decisiones difíciles. Pueden convertirse en propietarios involuntarios de bancos, y deben entonces enfocarse en abandonar esas funciones lo antes posible. De acuerdo con el reporte, en repetidas ocasiones la recapitalización de los bancos en quiebra impone un fuerte precio al sistema financiero y a la economía nacional durante muchos años. En Indonesia, las sumas de fondos públicos que se utilizan para saldar las deudas acumuladas durante su crisis financiera podrían haberse utilizado para duplicar el gasto en salud y educación durante varios años.

Los gobiernos pueden utilizar las señales de mercado al decidir qué bancos tienen posibilidades de sobrevivir, por ejemplo, recapitalizando los bancos únicamente cuando haya fondos privados de contrapartida, y cerciorándose de que el gobierno será el primero en recibir los reembolsos.

El informe advierte que no siempre es prudente que los países en desarrollo imiten las instituciones financieras de países con sectores financieros más desarrollados. Las garantías estatales de los depósitos, cada vez más populares en los países en desarrollo, puede tener efectos no deseados.

"Hemos comprobado que las garantías de los depósitos reducen el incentivo para que los depositantes y otros participantes en el mercado financiero supervisen a los bancos", opina el coautor del informe Patrick Honohan, Economista Principal del Banco Mundial y ex asesor económico del Primer Ministro de Irlanda. "Aunque ello puede ser tolerable en países donde la reglamentación y supervisión oficial puede cargar con las consecuencias, en otros lugares anima a los administradores bancarios a jugar con el dinero de otros, lo que en última instancia da lugar a un menor desarrollo del sector financiero y una mayor probabilidad de crisis bancaria".

Además, cuando estas redes de seguridad se ofrecen a bajo precio, suele recurrirse demasiado a los bancos, más que a otras formas de intermediación financiera. Por ejemplo, las empresas asumen más deuda en vez de acudir a los mercados de capitales, lo que da lugar a estructuras más frágiles de financiamiento de las empresas.

Algunos países han restringido el desarrollo de sus mercados de capital con el fin de fortalecer sus bancos, o viceversa. En el estudio no se encuentra ninguna justificación para estas políticas. "El financiamiento bancario y la inversión en capital son complementarios, no sustitutos," observa Honohan. "De hecho, el desarrollo de cada uno de esos sectores parece contribuir al rendimiento del otro, manteniendo la ventaja competitiva de cada una de las empresas financieras".

Los sistemas financieros de pequeñas dimensiones se encuentran frente a desafíos especiales, e incluso los sistemas financieros de los países en desarrollo más grandes son pequeños en relación con los flujos financieros mundiales. De todos los países en desarrollo, sólo China y Brasil constituyen un 1% o más del sistema financiero mundial. Cuanto menor es el sistema financiero de un país, más vulnerable resulta a las crisis externas, a no ser que esté firmemente integrado en el sistema financiero mundial.

Los periodistas pueden acceder al material antes del vencimiento del embargo a través del Centro de información del Banco Mundial para la prensa en: http://media.worldbank.org/secure/

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El contenido del informe se pondrá a disposición del público inmediatamente después del vencimiento del embargo en la siguiente dirección:
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