Centro de información en línea para la prensa

Centro de información en línea para la prensa (i)
Noticias bajo embargo y otros materiales sólo para periodistas acreditados.
Ingreso/ Registro

EL BANCO MUNDIAL INSTA A ENFRENTAR EL TEMA DEL DESARROLLO DESDE UNA PERSPECTIVA MÃS INTEGRAL

Disponible en: Ø§Ù„عربية, руÑÑкий, 中文, Português, Deutsch, English, Français, 日本語
Comunicado de prensa Nº:2003/37/S

Contactos: Damian Milverton (202) 473-6735
Cell: (202) 288-9029
dmilverton@worldbank.org
Ana E. Luna (202) 473-2907
alunabarros@worldbank.org
Cynthia Case McMahon (TV/Radio) (202) 473-2243
Ccase@worldbank.org

World Development Report 2003 website:
http://econ.worldbank.org/wdr/wdr2003/

WASHINGTON, August 21, 2002 — De acuerdo a un nuevo informe del Banco Mundial, la economía mundial podría crecer cuatro veces y el nivel de pobreza disminuir de manera importante durante los próximos 50 años. Sin embargo, para que ello se haga realidad se necesita una acción inmediata de parte de los gobiernos para impedir el creciente riesgo que imponen los graves perjuicios al medio ambiente y la profunda inestabilidad social.

En un plazo cercano a los 50 años, el producto interno bruto del mundo podría llegar a los US$140 billones, mientras que la población global podría haber aumentado del total actual de seis mil millones a nueve mil millones de personas. Sin un mejoramiento de las políticas y las instituciones, es posible que los conflictos sociales y ambientales detengan el avance del desarrollo y desemboquen en mayores niveles de pobreza y en una menor calidad de vida para todos, de acuerdo al Informe sobre el Desarrollo Mundial 2003 (World Developmet Report 2003).

El Banco Mundial ha convocado a los jefes de estado, ministros, dirigentes del sector privado y representantes de la sociedad civil, quienes se reunirán la próxima semana en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible en Johannesburgo, para que acuerden las medidas que sean necesarias ahora para asegurar que el crecimiento con reducción de la pobreza se lleve a cabo sin afectar demasiado el bienestar de las futuras generaciones.

Las políticas erradas y la deficiente gobernabilidad de las décadas pasadas han contribuido a generar desastres ambientales, desigualdad en los ingresos y perturbaciones sociales en algunos países, lo que con frecuencia ha causado profundas privaciones, disturbios o miles de refugiados que buscan escapar de las hambrunas o los conflictos civiles.

En la actualidad, muchos de los pobres del mundo dependen de frágiles recursos naturales para su supervivencia; de igual modo, la confianza entre los individuos es un bien social que otorga importantes beneficios económicos, puesto que permite celebrar acuerdos y realizar transacciones que no serían factibles en otras circunstancias. Sin embargo, esta confianza se puede ver socavada o destruida con mucha facilidad en épocas de tensión social. El informe señala que, por tal motivo, las políticas de desarrollo se deben concentrar principalmente en la protección de estos bienes naturales y sociales.

El Informe sobre el Desarrollo Mundial 2003 (WDR 2003 por sus siglas en inglés) indica que se requieren nuevas alianzas en el ámbito local, nacional y mundial para hacer frente a estos problemas. La carga del desarrollo se debe compartir de manera más generalizada. Los países ricos deben abrir aun más sus mercados y reducir drásticamente los subsidios agrícolas que disminuyen los ingresos de los campesinos del tercer mundo, pero por otra parte deben aumentar el flujo de asistencia, de medicamentos y de nuevas tecnologías hacia los países en desarrollo. Los gobiernos del mundo en desarrollo, por su parte, deben ser más transparentes y responsables en su accionar y asegurarle a las personas de escasos recursos una tenencia segura de la tierra, como asimismo acceso a educación, atención de salud y otros servicios básicos.

Medidas en la agricultura

Cerca del 25% del producto total de los países en desarrollo depende del sector agropecuario. Sin embargo, los campesinos de estas regiones enfrentan numerosos obstáculos para aumentar sus niveles de vida en los años venideros.

Los subsidios que aplican los países ricos deprimen los precios agrícolas y perjudican las oportunidades de los exportadores de países más pobres.

Por otra parte, la mala infraestructura vial, la falta de financiamiento y de acceso a nuevas tecnologías, además de una creciente degradación ambiental, también amenazan el sustento de los campesinos pobres en muchas partes de mundo.

Para ayudar a los más pobres del mundo en desarrollo a incrementar rápidamente sus ingresos, el Banco Mundial insta a los países ricos a dejar de gastar los US$ mil millones diarios en subsidios agrícolas, a acelerar la transferencia de nuevas tecnologías y a entregar más ayuda, en especial a los países de Ãfrica al Sur del Sahara, una región que lucha por aumentar la productividad agrícola en vista del rápido crecimiento de su población.

El informe sostiene que durante los próximos años es posible rediseñar los patrones de inversión con el fin de hacer un uso más eficiente de los recursos naturales, proteger el medio ambiente y lograr reducciones drásticas en los actuales niveles de pobreza. El Banco está instando a los dirigentes mundiales para que aprovechen el espíritu que permitió concretar hitos como el reciente Consenso de Monterrey, el acuerdo compacto adoptado por las Naciones Unidas en la Conferencia Internacional sobre el Financiamiento del Desarrollo de marzo de 2002 y la Nueva colaboración para el Desarrollo de Ãfrica, una iniciativa adoptada por los líderes africanos con el fin de concretar esfuerzos globales y así lograr un desarrollo sostenible.

Según declaraciones de Ian Johnson, Vicepresidente de la Red de Desarrollo Ambiental y Socialmente Sostenible del Banco Mundial, "Los países de bajos ingresos deberán crecer a una tasa del 3,6% para cumplir con los Objetivos de Desarrollo del Milenio fijados por las Naciones Unidas, uno de los cuales implica disminuir la pobreza a la mitad antes del 2015; sin embargo, este crecimiento se debe lograr de una manera compatible con la preservación de nuestro futuro. Sería temerario de nuestra parte lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio antes del 2015 sólo para enfrentarnos con ciudades que no pueden funcionar, cada vez menos fuentes de agua, mayor desigualdad y conflictos e incluso menos tierras de cultivo que nos alimenten".

El último WDR 2003 hace hincapié en que la carga del desarrollo sostenible debe compartirse entre los ámbitos local, nacional y mundial:

  • Los países en desarrollo deben promover la participación y una democracia real, además de la inclusión y la transparencia al crear las instituciones necesarias para administrar sus recursos.

  • Los países ricos deben aumentar su ayuda, reducir las deudas de los países pobres, abrir sus mercados a los exportadores de los países en desarrollo y ayudar con las transferencias tecnológicas requeridas para prevenir enfermedades, aumentar la eficiencia energética e impulsar la productividad agropecuaria.

  • Las organizaciones de la sociedad civil hacen su aporte cuando sirven de voz para los intereses dispersos y realizan una supervisión independiente del desempeño público, privado y no gubernamental.

  • Las empresas privadas contribuyen a este esfuerzo cuando se comprometen con la sostenibilidad en sus operaciones diarias y también crean incentivos para llevar adelante sus intereses mientras avanzan en pro de los objetivos ambientales y sociales.

Según palabras de Nicholas Stern, Economista en Jefe y Vicepresidente del Banco Mundial, "El mundo debe tomar medidas para ayudar a sus habitantes más pobres en el manejo de sus propios recursos y construcción de su productividad e ingresos ahora, a fin de empoderar a estas comunidades y ayudarles a prepararse para las demandas que deberán enfrentar en las décadas venideras. Los países ricos pueden tomar medidas de esa naturaleza si abren sus mercados a las exportaciones del mundo en desarrollo y si abandonan los subsidios a la agricultura y otras barreras al comercio que deprimen los precios y restringen las oportunidades de mercado justamente para aquellos bienes que los pobres pueden producir de manera más competitiva".

En el WDR 2003 se estima que la población mundial llegará a los nueve mil millones de personas en el 2050 y que a fines del siglo se estabilizará en torno a los 10 mil millones o menos.

Hacia mediados del siglo, dos tercios de la población del mundo vivirá en ciudades, lo que implica que la demanda por energía, agua, vivienda y educación crecerá a niveles increíbles.

Sin embargo y de acuerdo con el informe, estas tendencias también dan pie a enormes oportunidades. Gran parte del capital nacional -departamentos, tiendas, fábricas y caminos- necesario para esta población en aumento durante las siguientes décadas todavía no existe. Es posible que gracias a un mejoramiento de las normas, una mayor eficiencia y medios más inclusivos y novedosos en la toma de decisiones este nuevo capital social se construya en formas que impliquen menos tensiones para la sociedad y el medio ambiente.

De igual modo, el menor aumento de la población significará que el crecimiento económico se traducirá más fácilmente en menos pobreza y mayor ingreso per cápita, siempre y cuando el manejo del crecimiento económico y demográfico de las siguientes décadas haya cuidado los recursos naturales que sostienen el crecimiento o impedido la erosión de los valores sociales críticos, como la confianza.

"El mundo de US$140 billones tal y como lo conocemos durante las últimas cinco décadas es simplemente insostenible bajo los actuales patrones de producción y consumo", manifestó Stern. "Es necesario emprender una gran transformación, que debe comenzar con los países ricos, para asegurar que los pobres tengan la oportunidad de participar y garantizar que el medio ambiente no se deteriore en forma tal de poner en riesgo las oportunidades del futuro".

En este sentido, la coordinación mundial y la acción local serán cruciales para garantizar que los avances en los indicadores sociales de los últimos 20 años, como el ingreso, la tasa de alfabetismo o el acceso a los servicios sanitarios, no sean revertidos por las presiones del crecimiento demográfico y una expansión económica insostenible.

Administración del agua para todos

La Comisión Mundial del Agua estima que el consumo de agua aumentará en un 50% en el transcurso de los próximos 30 años.

Casi la mitad de la población del mundo -en especial de Ãfrica, el Medio Oriente y Asia Meridional– enfrentará una grave escasez de agua antes del 2025.

El manejo eficaz de los recursos mundiales de agua y su suministro a las áreas urbanas de rápido crecimiento, comunidades rurales e industrias exigirá cada vez más los esfuerzos coordinados de la comunidad internacional. Muchos países en desarrollo deberán hacer inversiones considerables en infraestructura hídrica. Las inadecuadas políticas de fijación de precios del pasado llevaron a un masivo despilfarro, sin brindar beneficios a los pobres que a menudo no tienen acceso a conexiones de agua.

El suministro de agua constituye un componente esencial de muchos otros esfuerzos en pos de la reducción de la pobreza, como los programas de nutrición y prevención de enfermedades.

En la Cumbre que se llevará a cabo en Johannesburgo durante la próxima semana se estudiarán los medios para asegurar que los pobres tengan un mayor acceso permanente a agua limpia.

De acuerdo con Johnson, "La Cumbre Mundial de Johannesburgo debería perseguir la meta de establecer alianzas realmente globales, con colaboradores de todos los sectores, que trabajen de manera transparente y justa en pro del objetivo de asegurar que los avances en materia de desarrollo no agoten nuestro medio ambiente y sus recursos ni den pie a alzamientos sociales debido a la exclusión de los más pobres. En la búsqueda de una mejor vida para los pobres, debemos prever un mejor manejo de los recursos públicos más importantes, como el agua, la energía, la salud, la agricultura y la biodiversidad".

Los actuales desafíos son enormes por cuanto el ingreso promedio de los 20 países más ricos supera en este momento en 37 veces el ingreso de las 20 naciones más pobres. Por otra parte, en el mundo 1,3 mil millones de personas viven en tierras frágiles (zonas áridas, taludes, humedales y bosques) que no les proveen el sustento básico. Tanto la brecha entre los países ricos y pobres como la cantidad de personas que viven en tierras frágiles se han duplicado en los últimos 40 años.

Cerca del 50% de los humedales del mundo desapareció en el transcurso del último siglo. Se espera que el gasto de agua aumente en un 50% en los próximos 30 años y ya ahora la contaminación y el cambio climático están amenazando los suministros de agua, en particular en Ãfrica, el Medio Oriente y Asia Meridional. Es probable que antes del 2025, tres cuartas partes de la población del mundo vivan dentro de la franja costera de 100 kilómetros, imponiendo fuertes presiones a los ecosistemas marinos.

Desde los años cincuenta se han degradado casi dos millones de hectáreas de tierra en todo el mundo, aproximadamente el 23% de todas las tierras cultivables, pastizales, bosques y montes, y los bosques tropicales están desapareciendo a una tasa del 5% cada diez años.

Más de un tercio de la biodiversidad se concentra en hábitats que en conjunto representan ya algo más del 1,4% de la superficie de la Tierra.

En el último Informe sobre el Desarrollo Mundial, el Banco Mundial destaca que la Cumbre de la Tierra realizada en Río de Janeiro hace 10 años ayudó mucho a crear conciencia acerca de los desafíos en materia de políticas que se requieren para lograr un desarrollo sostenible. Desde esa fecha, la necesidad de contar con instituciones locales, nacionales e internacionales más eficientes para implementar estas políticas se ha hecho más evidente, de acuerdo al Informe.

El Informe 2003 describe programas promisorios e innovadores que se llevan a cabo en todo el mundo para enfrentar estos problemas y estas iniciativas se emprenden tanto en países ricos como pobres para que el desarrollo sostenible sea una realidad y permita que los pobres participen en el crecimiento económico.

"En los próximos 50 años, la población mundial comenzará a estabilizarse y por primera vez en la historia, la gran mayoría de sus habitantes vivirá en ciudades", manifestó Zmarak Shalizi, autor principal del IDM 2003. "Pensando en el largo plazo, pero actuando ahora, podremos aprovechas las oportunidades que se nos presentan para que el desarrollo siga una trayectoria más integral y sostenible y reducir la pobreza de manera considerable durante las siguientes décadas", agregó.

El WDR 2003 sugiere que para lograr un desarrollo sostenible se necesitará lo siguiente:

  • Obtener un crecimiento sustancial en los ingresos y la productividad de los países en desarrollo.
  • Manejar las transiciones sociales, económicas y ambientales hacia un mundo predominantemente urbano.
  • Responder a las necesidades de cientos de millones de personas que viven en tierras ambientalmente frágiles.
  • Cosechar los "dividendos demográficos" que resultarán de la reducción en las tasas de dependencia y de crecimiento demográfico.
  • Evitar los conflictos sociales y ambientales, tanto en el ámbito local como mundial, que probablemente surgirán en el camino hacia una economía mundial de US$140 billones.

En todo el mundo en desarrollo, nuevas normas, organizaciones y otras innovaciones institucionales ya están arrojando mejores resultados ambientales. La contaminación del aire está disminuyendo en Ciudad de México y en algunas ciudades chinas y prácticamente en todos los países, salvo uno pocos, se ha eliminado el plomo de la gasolina. Durante los últimos 10 años, las personas en los países de ingresos medios y bajos que ahora tienen acceso a servicios sanitarios aumentaron del 44% al 52%.

En países tan disímiles como China, Marruecos y Camerún se está incursionando en nuevos planteamientos institucionales frente a estos problemas, los que a menudo implican una mayor participación del sector privado y la sociedad civil. En Brasil, por ejemplo, el gobierno ha permitido que los pobres de determinadas áreas aseguren los títulos de propiedad de su vivienda y tierra, de modo que incluso aquellos con los medios más precarios de refugio se sienten seguros de no ser expulsados. Al contar con un derecho de propiedad seguro, incluso los más pobres pueden invertir para mejorar su hogar o negocio.

Es muy importante que las personas pobres tengan mayor ingerencia en el proceso que moldeará sus vidas en las décadas venideras. Las decisiones se deben tomar con la participación de todos y en consulta con todos y con reconocimiento de los puntos de vista de los pobres, además de otorgarles un mayor control sobre sus propios recursos.

Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas antes de 2015
  1. Erradicar la extrema pobreza y el hambre.
    • Disminuir en un 50% las personas que viven con menos de un dólar diario.
    • Disminuir en un 50% las personas que sufren de hambre.
  2. Lograr una educación básica universal.
    • Asegurar que niños y niñas por igual completen su enseñanza básica.
  3. Promover la igualdad de género y empoderar a las mujeres.
    • Eliminar la disparidad de género en todos los niveles de la educación.
  4. Reducir la mortalidad infantil.
    • Reducir en dos tercios la mortalidad de los niños menores de cinco años.
  5. Mejorar la salud materna.
    • Reducir en tres cuartas partes la tasa de mortalidad materna.
  6. Combatir el VIH/ SIDA, la malaria y otras enfermedades.
    • Revertir la diseminación del VIH/ SIDA.
  7. Asegurar la sostenibilidad ambiental.
    • Integrar el desarrollo sostenible a las políticas de los países y revertir la pérdida de recursos ambientales.
    • Disminuir en un 50% las personas que no tienen acceso a agua potable.
    • Mejorar sustancialmente las vidas de al menos 100 millones de habitantes de barriadas o barrios marginales.
  8. Crear una asociación mundial para el desarrollo.
    • Aumentar la ayuda oficial para el desarrollo.
    • Ampliar el acceso a los mercados.
    • Estimular la sostenibilidad de las deudas.




Permanent URL for this page: http://go.worldbank.org/EM5D8HKKO0