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LOS MEDIOS DE INFORMACIÓN LIBRES E INDEPENDIENTES HABILITAN A LOS POBRES E INCENTIVAN EL DESARROLLO

Libro de reciente publicación destaca la importancia de los medios de información independientes en mejorar la gobernabilidad
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WASHINGTON, 7 de noviembre de 2002 — Una prensa libre puede reducir la pobreza e incentivar el desarrollo económico en los países pobres, aunque la eficacia de los periódicos, la radio y la televisión en fomentar el desarrollo depende de su independencia, calidad y capacidad de llegar a un público muy amplio, según se afirma en un nuevo libro publicado por el Banco Mundial.

Los medios libres e independientes pueden sacar a la luz casos de corrupción en el gobierno y el sector empresarial, servir de voz a las personas y los ciudadanos y ayudar a crear consenso público para impulsar algún cambio, se sostiene en el libro The Right to Tell - The Role of Mass Media in Economic Development. También pueden ayudar a un mejor funcionamiento de los mercados al entregar información económica confiable, desde el comercio de verduras de pequeño tamaño en Indonesia y Ghana hasta los mercados de capital y divisas mundiales de Londres y Nueva York.

"Para reducir la pobreza, debemos liberar el acceso a la información y mejorar su calidad", señala el Presidente del Banco Mundial James D. Wolfensohn en el prólogo de la publicación. "Las personas más informadas tienen las herramientas para tomar mejores opciones. En esencia, la prensa libre es básica para un desarrollo igualitario y no debe ser un lujo disponible sólo en los países ricos. Es fundamental que existan instituciones como los órganos de difusión libres que respalden la transparencia y la habilitación de las personas menos privilegiadas".

Este nuevo libro consta de 19 capítulos redactados por una gran variedad de autores, entre los que se incluye el ganador del Premio Nobel y ex economista principal del Banco Mundial Joseph Stiglitz, el autor de Irrational Exuberance Robert Schiller y el novelista y Premio Nobel (y periodista en sus años de juventud) Gabriel García Márquez. También incluye a algunos escritores del mundo en desarrollo que describen los desafíos que enfrentan los medios de información en países específicos, entre otros los de la antigua Unión Soviética, Tailandia, Bangladesh, Egipto y Zimbabwe, y que ilustran el potencial de estos medios para ser un elemento catalizador del cambio y el crecimiento.

Roumeen Islam, un editor del libro y un director del Instituto del Banco Mundial, explica que el estudio será de mucho interés para las autoridades responsables, las organizaciones no gubernamentales, los periodistas, los investigadores y los estudiantes.

"El problema principal que deben resolver las autoridades responsables es qué tipos de medidas deben adoptar para establecer y mantener medios de información libres e independientes que sean capaces de promover un mejor desempeño de la economía", agrega Islam. "Esto interesa por igual a todos los países, tanto a los ricos como a los pobres".

Los gobiernos pueden ampliar el alcance de estos medios, declara Islam, si mejoran la competencia, reducen las restricciones para el ingreso de nuevos medios de información, establecen un marco regulador equilibrado e incentivan y participan en formas novedosas de llegar a las personas.

En el libro se presentan datos acerca del desempeño y las regulaciones de los medios de información en países de todo el mundo y se destacan los tipos de políticas públicas y condiciones económicas que podrían obstaculizar o mejorar el lugar que ellos ocupan en respaldar el desarrollo económico en los países pobres. Los colaboradores analizan la función de los medios de información como fiscalizadores de los gobiernos y el sector empresarial, su poder para influir en los mercados, su utilidad en transmitir nuevas ideas e información y su capacidad para convertirse en la voz de los pobres. También abordan el daño potencial de una prensa poco ética e irresponsable y el impacto de leyes contra injurias e insultos y otras políticas que impiden el buen funcionamiento de una prensa libre.

En su artículo, el ganador del Premio Nobel Stiglitz aboga por la transparencia del gobierno y afirma que los medios de información son fundamentales para promover una buena gobernabilidad. También se refiere a un trabajo anterior del Banco Mundial y a otros documentos que han demostrado que la contaminación se puede reducir de manera efectiva si se exige que las empresas informen en los órganos de difusión sobre los niveles de polución que producen.

"La libre expresión y la prensa libre no sólo disminuyen la probabilidad de abusos por parte de los poderes del gobierno, sino que también aumentan la posibilidad de que se satisfagan las necesidades sociales básicas de los pueblos", señala Stiglitz. "Al mejorar la información y las normas que rigen su divulgación, se puede reducir la envergadura de estos abusos tanto en los procesos políticos como en los mercados. Muchas de las decisiones tomadas en el escenario político tienen consecuencias económicas. Además, una información de mejor calidad y más oportuna es la base para mejorar la asignación de los recursos y hacerla más eficiente".

Timothy Carrington y Mark Nelson, ex periodistas de Wall Street Journal, explican que hay cada vez mayor conciencia de que los medios de información de los países pobres son un "bien para el desarrollo" capaz de contribuir a mejorar la responsabilidad de un gobierno por su gestión y crear mercados más eficientes y sociedades mejor informadas.

No obstante, Carrington y Nelson, quienes en la actualidad trabajan en el Instituto del Banco Mundial ayudando a periodistas y directores de órganos de difusión en todo el mundo a mejorar la calidad de sus nuevas organizaciones, señalan que los medios son esencialmente un negocio y que su supervivencia depende de ambientes económicos a menudo inestables, en especial en los países pobres que no tienen la publicidad necesaria para financiarlos.

"Desde Albania hasta Zambia, los países están comenzando a reconocer la importancia de desarrollar sistemas económicos más concentrados en el conocimiento para asegurar el futuro económico de sus pueblos", escriben. "Quieren encontrar formas de crear los incentivos, las políticas, los sistemas de educación y el conocimiento técnico especializado que les permitan aprovechar los enormes cambios que se están originando con la rápida expansión de las tecnologías de la información y las comunicaciones. Es necesario que estos países entiendan que la creación de medios de información libres y profesionales y el aprender a vivir con la crítica es un buen punto de partida".

El libro también aborda el candente tema de la gestión empresarial. Alexander Dyck de la Harvard Business School y Luigi Zingales de la Universidad de Chicago estiman que los medios de información libres e independientes se pueden convertir en un complemento de leyes nacionales sobre gestión empresarial poco eficientes e imposibles de hacer cumplir, puesto que entregan información al público y exigen a las empresas que mejoren su comportamiento. Sostienen que los medios cumplen una función importante en modelar el comportamiento de las empresas al impulsar a los políticos para que actúen, solicitar a los accionistas que analicen a fondo la actuación de los directores y afectar la reputación del personal directivo y miembros del directorio ante la sociedad.

"Los medios son importantes en modelar las políticas empresariales y no se deberían omitir en ningún análisis del sistema empresarial de un país", señalan Dyck y Zingales. "La reputación que parecen cuidar tanto las autoridades responsables no es sólo la reputación ante los ojos de sus empleadores actuales y futuros, sino su reputación ante los ojos del público en general, es decir, su imagen pública".

En el capítulo a cargo de David Stromberg de la Universidad de Stockholm también se analiza cómo los medios masivos pueden habilitar a los pueblos rurales lejanos para que sean más escuchados en el proceso político y puedan influir en el cambio. La radio, en particular, puede llegar a los votantes de muchos lugares del mundo en desarrollo, como en África o la India. Si esos votantes están más informados, a su vez tienen mayores probabilidades de votar y de respaldar a los políticos que representen sus intereses. A modo de ejemplo, en Estados Unidos en la década de los treinta llegaban más fondos de ayuda a las áreas donde un mayor porcentaje de la población tenía radios y donde votaban más personas.

"La innovación de la radio y la televisión cambió la fuerza política de los diferentes grupos al influir en quienes estaban informados y en quienes no lo estaban", señala Stromberg. "En la actualidad, el uso creciente de la Internet probablemente tiene repercusiones políticas similares y crea tanto ganadores como perdedores".




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