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CONTRACCIÓN DE ARGENTINA FRENA CRECIMIENTO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE EN 2002, PERO ECONOMÍA MUESTRA SEÑALES DE MEJORAR

Disponible en: English, Português
Comunicado de prensa Nº:2003/151/S
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WASHINGTON, a 11 de diciembre de 2002 — La crisis económica de Argentina, con sus graves efectos de propagación en sus vecinos de menor tamaño, ha moderado las expectativas de crecimiento en América Latina y el Caribe (ALC) en 2002. Según un nuevo informe del Banco Mundial, se estima que el PIB de la región disminuya 1,1 por ciento este año, pero que aumente 1,8 por ciento en 2003 y 3,7 por ciento en 2004.

El informe Perspectivas de la economía mundial y los países en desarrollo 2003: Las oportunidades globales se activan con la inversión (Global Economic Prospects and the Developing Countries 2003: Investing to Unlock Global Opportunities en su título original) señala que la contracción del PIB regional, luego de un crecimiento del 0,4 por ciento en 2001, fue en gran medida el resultado de la profunda y prolongada crisis argentina. De hecho, excluyendo a Argentina, se espera que la región crezca 0,7 por ciento en 2002.

"Este ha sido un año sumamente difícil para la región, pero no se trata de una crisis generalizada", dice Guillermo Perry, Economista en Jefe del Banco Mundial para América Latina y el Caribe. "Si bien la crisis argentina ha tenido profundas efectos sobre algunos de sus vecinos, las economías de Chile, Colombia, México, Perú y varios países del Caribe han mostrado una resistencia notable ante los bajos precios de sus productos de exportación y el aumento de las primas de riesgo."

El informe señala que la falta de un marco macroeconómico sostenible ha demorado el establecimiento de un programa del FMI en Argentina, reduciendo aún más los flujos netos de capital y llevando al país a una profunda y prolongada contracción económica de más del 10 por ciento que afectó a otros países miembros del Mercosur como Uruguay y, en menor medida, a Paraguay y Bolivia. En Brasil, por otra parte, la incertidumbre asociada con las elecciones y las perspectivas mundiales mermó la confianza de los inversionistas, produciendo una disminución del ritmo de la recuperación.

De acuerdo con el informe, la situación externa fue más adversa de lo esperado para la mayoría de los países de América Latina y el Caribe: a pesar de las bajas tasas de interés en los países industrializados, se estima que los flujos de capital caerán aproximadamente 50 por ciento en 2002, mientras que los márgenes promedio aumentaron 70 por ciento en la región entre mayo y octubre. Muy pocos países pudieron atraer los flujos de capital necesarios para mantener una fuerte recuperación.

Además, el crecimiento de EE.UU. se atenuó después de un fuerte impulso inicial durante el primer trimestre de 2002, mientras que el crecimiento europeo fue bastante débil, lo que generó menores expectativas para los principales mercados de América Latina y el Caribe en el corto plazo. Los mercados de exportación de la región crecieron tan sólo 1,2 por ciento en 2002 y se vieron afectados por la caída de precios de los principales productos básicos exportados por la región (el precio del azúcar cayó en 21 por ciento, el café arábico en 3 por ciento, los bananos en 9,1 por ciento, el aluminio en 7,2 por ciento y el cobre en 2,1 por ciento). Centroamérica se vio particularmente afectada por la caída de los precios del café.

"El comercio con EE.UU. y Europa es decisivo para las perspectivas de recuperación de América Latina y el Caribe", dice Richard Newfarmer, autor principal del informe. "Por este motivo es ahora más importante que nunca eliminar las barreras al intercambio comercial y los subsidios que aplican los países ricos."

Perspectivas para la recuperación

A pesar de los riesgos en el corto plazo, se estima que el PIB regional crecerá 1,8 por ciento en 2003 y 3,7 por ciento en 2004 con la esperada recuperación de la economía mundial, en especial de los volúmenes de intercambio, los precios de los productos básicos y los flujos de capital - siempre y cuando se produzca un vuelco fundamental en la incierta perspectiva del mercado y que la economía mundial comience a recuperar el impulso que anticipamos.

"Pensamos que lo peor ya ha pasado", sostiene Guillermo Perry, Economista en Jefe del Banco Mundial para América Latina y el Caribe. "Ahora que Argentina se ha estabilizado en cierta medida y las elecciones brasileñas han pasado, esperamos que la confianza de los inversionistas se recupere y en términos más generales que haya menos turbulencias y aversión al riesgo en los mercados financieros internacionales."

El informe destaca que algunos países pudieron manejar relativamente bien la difícil situación externa. México "le ha hecho frente a la creciente contracción mundial bastante bien" y se espera que Chile se beneficie de mejores precios para el cobre. La orientación de las políticas del nuevo gobierno de Colombia ha sido positiva para los inversionistas, mientras que un esperado fortalecimiento del precio de los metales en 2003 debería ayudar al Perú a recuperarse de la recesión de 2001. Según el informe, los países del Caribe "han mostrado resistencia ante factores fuertemente negativos tanto del entorno externo como del interno".

En el largo plazo (2005-15), Perspectivas de la economía mundial y los países en desarrollo 2003: Las oportunidades globales se activan con la inversión proyecta un crecimiento promedio anual de 3,8 por ciento y un crecimiento per cápita de 2,6 por ciento, un punto porcentual adicional al experimentado por la región en la década de los noventa.

"No obstante la crisis de la que están saliendo, la mejor gestión macroeconómica implantada en varios países durante los años noventa debería servir para instaurar la bases de un entono propicio para las inversiones", indica el informe, aduciendo que se ha fortalecido la regulación y supervisión de los sectores financieros y que las potenciales ganancias del intercambio comercial mundial han aumentado debido a la liberalización y la integración.

Sin embargo, el documento advierte que muchos países de la región siguen dependiendo del financiamiento mediante endeudamiento, en especial el del sector público, y que tendrán que aprender a vivir con menos deudas en el futuro. Para ello deberán ajustar sus gastos fiscales en la medida necesaria para asegurar la sostenibilidad de sus finanzas públicas y de su endeudamiento.

"Los países deben crear una cierta holgura fiscal en los tiempos de bonanza, a fin de poder mantener políticas anticíclicas ante la eventualidad de que se produzcan contracciones en su actividad económica", señala Ernesto May, Director de Reducción de la Pobreza y Gestión Económica del Banco Mundial para América Latina y el Caribe.

El informe del Banco también hace notar que los países pequeños productores de café deben expandir más su base de exportaciones para disminuir la vulnerabilidad y aconseja a los países de América Latina y el Caribe que profundicen sus mercados financieros y mejoren la infraestructura y calidad de sus instituciones, con el fin de que la región logre alcanzar altas tasas de crecimiento sostenible.

El resumen del informe y los materiales afines estarán disponibles al público en Internet inmediatamente después de que expire la prohibición de informar: http://www.worldbank.org/prospects/gep2003