Comunicado de prensa No. 2005/144/S Contatos: Christopher Neal(202) 473-7229 Cneal1@worldbank.org Cynthia Case (TV/Radio) (202) 473-2243 Ccase@worldbank.org Nazanine Atabaki(202) 458-1450 Natabaki@worldbank.org WASHINGTON, 16 de noviembre de 2004 — Ante la sextuplicación que desde los años ochenta han experimentado los acuerdos comerciales regionales (ACR), que hoy abarcan más de un tercio del comercio mundial, el informe Perspectivas de la EconomÃa Mundial 2005 del Banco Mundial recomienda a los paÃses mantener “abiertos†los acuerdos comerciales regionales y bilaterales que suscriben, de manera de no desviar el comercio o causar distorsiones en el mercado que castiguen a otros paÃses en desarrollo. El informe indica que los acuerdos comerciales regionales, entre los que se incluyen los tratados bilaterales de libre comercio entre el hemisferio Norte y el hemisferio Sur, asà como los acuerdos preferenciales dentro del hemisferio Sur, pueden mejorar las perspectivas de una rápida reducción de la pobreza, aunque sólo si los paÃses en desarrollo integran dichos acuerdos a una estrategia de liberalización del comercio con tres frentes de trabajo: uno unilateral, otro multilateral y otro regional. “Los acuerdos comerciales regionales implican algunos beneficios para los paÃses en desarrollo; pero, para que esto se cumpla, no pueden guarecerse tras una muralla de protecciónâ€, señaló François Bourguignon, Primer Vicepresidente de EconomÃa del Desarrollo y Economista en Jefe del Banco Mundial, en el lanzamiento del informe titulado Comercio, Regionalismo y Desarrollo. “No obstante, las preferencias que favorecen a determinados paÃses perjudican a otros. Casi todos los acuerdos tienen consecuencias adversas para los paÃses excluidos. La manera más eficaz delimitar estos efectos negativos es abrir más los mercados en términos generalesâ€. Según el informe, las aperturas multilaterales del mercado —que constituyen uno de los objetivos de la Ronda de Doha de negociaciones de la OMC— tienen el potencial de generar ganancias mayores para todos los paÃses en desarrollo. “El acuerdo multilateral es la única manera de abrir los mercados agropecuarios y reducir o eliminar los subsidios en los paÃses ricosâ€, afirmó Bourguignon, y a la vez agregó: “Estas reformas revisten una importancia crucial para los pobres, pero no han sido planteadas en las negociaciones comerciales regionalesâ€. Aunque el crecimiento de 6,1% registrado en los paÃses en desarrollo es el mejor en tres décadas, las perspectivas apuntan a una disminución  Además de pasar revista a los acuerdos comerciales regionales, en su análisis de las perspectivas el informe observa que 2004 probablemente será el mejor año para el crecimiento de los paÃses en desarrollo desde 1974. En este sentido, se estima que la economÃa crecerá 6,1% en estos paÃses debido a la fuerte recuperación cÃclica mundial desde la desaceleración de los años 2001 y 2002 y al sólido desempeño registrado en todas las regiones. El crecimiento mundial también es vigoroso con un 4% en 2004, aunque el informe prevé que bajará a 3,2% en 2005 y 2006. Esta desaceleración del crecimiento también se espera en el caso de los paÃses en desarrollo, donde el 6,1% de 2004 se reducirÃa a 5,4% en 2005 y 5,1% en 2006. Asia oriental seguirá superando a otras regiones en materia de crecimiento, aunque el ritmo del avance será algo menor y alcanzará al 7,1% en 2005. Asia meridional le sigue muy de cerca con un crecimiento proyectado de seis por ciento. En cuanto al crecimiento de China, se prevé que sufrirá una modesta desaceleración en respuesta a los esfuerzos del gobierno por evitar un recalentamiento y de manera similar, se estima que los paÃses del este asiático, que se habÃan beneficiado de un aumento del 30% en la demanda china de importaciones durante este año, también experimentarán el descenso de su crecimiento. Respecto del crecimiento de Rusia y los paÃses productores de petróleo del Medio Oriente y Ãfrica Septentrional, beneficiados por los altos precios del crudo en 2004, las proyecciones indican que el ritmo de crecimiento será similar en 2005, dado el descenso de los precios del petróleo.  En el mediano y largo plazo, el informe predice que los paÃses en desarrollo podrÃan casi duplicar el crecimiento que experimentaron durante la década de 1990, puesto que las inversiones que realizaron en materia de reformas estructurales comienzan a dar frutos. El mejoramiento sostenido de su estabilidad macroeconómica, la mayor flexibilidad en cuanto al desplazamiento de los recursos hacia oportunidades competitivas, el mejor clima para las inversiones y la reducción adicional de las barreras comerciales, además del sostenido progreso alcanzado en los paÃses en transición, son todos aspectos que debieran ayudar a los paÃses en desarrollo a alcanzar una tasa de crecimiento anual promedio per cápita de 3,4% entre los años 2006 y 2015. Estos resultados significan un importante aumento desde la cifra inferior al 2% registrada en los años noventa. Aunque sujetas a riesgos tanto mundiales como propios de cada paÃs, tales tasas de crecimiento permitirÃan que todas las regiones, excepto Ãfrica al sur del Sahara, redujeran la pobreza a la mitad antes de 2015, el primero de los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio. El informe advierte que algunos paÃses, particularmente de Ãfrica, no han participado de este aumento del crecimiento, en el que Asia oriental y meridional han mostrado un liderazgo sostenido. Esta proyección optimista también está sujeta a riesgos como la volatilidad y el alza de los precios del petróleo, el aumento abrupto de las tasas de interés asociado con los ajustes de la cuenta corriente y el déficit fiscal de Estados Unidos y posibles traspiés en los esfuerzos por enfriar el vertiginoso crecimiento de la economÃa china. Sin embargo, el informe considera que se trata de riesgos manejables y concluye con una actitud positiva. El rápido crecimiento de las economÃas en desarrollo, fundamentalmente concentrado en Asia oriental y meridional, ha generado una espectacular disminución de la pobreza, aunque resulta preocupante constatar que algunos paÃses siguen muy alejados de las metas.  Se urge a los paÃses que empleen el “regionalismo abierto†para complementar las reformas comerciales unilaterales y asà aseguren aquellas nacionales y multilaterales para lograr un amplio acceso a los mercados Los acuerdos de libre comercio son más eficaces cuando complementan una estrategia comercial unilateral y multilateral y aseguran los programas nacionales de reforma que buscan mejorar la competitividad y reducir la pobreza. “La mayor parte de la liberalización del comercio —alrededor de dos terceras partes de la reducción promedio de los aranceles desde 1983— se ha conseguido por medio de programas unilaterales de reformas. Los gobiernos quieren convertir a sus economÃas en sistemas más eficientesâ€, afirma Uri Dadush, Director del Grupo de Perspectivas de Desarrollo y Comercio Internacional del Banco Mundial. “Trátese de Chile, China o, ahora último, India, Egipto y Madagascar, los gobiernos eligen disminuir las barreras comerciales para aumentar la competencia en materia de importaciones, atraer hacia sus paÃses la tecnologÃa incorporada en las importaciones e impulsar la productividad. Esto estimula las exportaciones y el crecimiento. Si durante este proceso logran que sus socios comerciales hagan lo mismo en el marco de un tratado mundial o regional que amplÃe el acceso a los mercados para sus exportadores, mejorarán las perspectivas de reducir la pobrezaâ€. Según el informe, los elementos clave de los acuerdos comerciales regionales que promueven el desarrollo incluyen barreras externas bajas en las fronteras, la promoción de una nueva competencia transfronteriza, normas de origen no restrictivas, pocas exenciones sectoriales y de productos, asà como mayor apertura de los mercados de servicios. Además, los acuerdos comerciales regionales, cuando son eficaces, pueden contribuir a reducir las tensiones polÃticas regionales, aprovechar las economÃas de escala en la provisión de infraestructura y generar programas conjuntos para mejorar el traslado a través de las fronteras. Las experiencias exitosas van desde el TLCAN hasta los acuerdos de la UE con los paÃses de Europa del Este y el Ãrea de Libre Comercio de Asia Sudoriental, ASEAN. Pero todos estos pactos pueden mejorar. En efecto, el caso de mayor éxito en el mundo en materia de profunda integración —la Unión Europea— ha mostrado una evolución progresiva, aunque a veces irregular, hacia una integración cada vez mayor. “Ni los acuerdos bilaterales entre naciones del Norte y del Sur ni aquellos entre naciones del Sur obtienen calificaciones universalmente altasâ€, afirmó Richard Newfarmer, Asesor Económico del Departamento de Comercio del Banco y principal autor del GEP 2005. “Los acuerdos bilaterales de Estados Unidos y la UE pocas veces logran establecer un libre comercio total, debido a que excluyen productos sensibles, comúnmente agropecuarios, o adoptan normas de origen restrictivas que en la práctica niegan el acceso a los mercados. Los acuerdos Sur-Sur a veces son más liberales en cuanto al comercio de bienes, pero rara vez expanden la competencia a los servicios y con frecuencia van a la zaga en materia de implementación. Pocos son los acuerdos que no desperdician la oportunidad de permitir el traslado temporal de la mano de obraâ€. Según el informe, las regiones con las barreras externas más bajas en las fronteras han sido las que han registrado mayores éxitos en cuanto a diversificarse y aprovechar la aparición de cadenas mundiales de producción en el ámbito de la manufactura. Asia oriental, por ejemplo, es la región con los aranceles externos más bajos y se caracteriza por la relación comercio intrarregional – PIB más alta. Otra región que no se ha quedado atrás es Europa oriental ya que ha emprendido reformas para integrar sus economÃas con el mercado mundial desde la caÃda del bloque soviético. Finalmente, los paÃses de América Latina obtuvieron importantes beneficios una vez que abandonaron la antigua polÃtica de sustitución de las importaciones, abrieron los mercados a la competencia de las importaciones desde el exterior y se integraron al mercado mundial, proceso que ha estimulado un enorme aumento del comercio intrarregional. En Medio Oriente y Ãfrica septentrional, y también en Asia meridional, la liberalización externa de los paÃses sujetos a la cláusula de las naciones más favorecidas ha ido a la zaga de otras regiones y los aranceles externos con frecuencia siguen siendo altos. Junto con los conflictos regionales, esta situación ha impedido la integración comercial en estas regiones. No obstante, la mejora en las relaciones indo-paquistanÃes abre oportunidades para promover el desarrollo por medio de una mayor integración regional. Parte de la estrategia para una mayor apertura podrÃa ser el Ãrea de Libre Comercio de Asia Meridional, pero es probable que su éxito dependa de haber aprendido correctamente las lecciones a partir de los errores cometidos en acuerdos de este tipo en otras partes del mundo. Los acuerdos regionales “abiertos†pueden complementar la liberalización multilateral, sostiene el informe. En este sentido, las reformas conjuntas de las aduanas pueden reducir aquellos costos del intercambio que en ocasiones son más onerosos que los propios aranceles, pero es común que la fase de implementación tarde en concretarse. “Las demoras en la frontera entre Sudáfrica y Zimbabwe siguen costando lo mismo que el envÃo de un cargamento desde Sudáfrica hasta Estados Unidosâ€, afirmó Newfarmer. “Es más barato enviar vino desde Australia a Moscú que desde la vecina Moldava a Moscú; la razón es que los requisitos proteccionistas de tránsito por Ucrania aumentan los costos del vino moldavo, pese a los acuerdos comerciales vigentes entre ambas nacionesâ€. Una nueva caracterÃstica del informe de este año es la Prospectos Para la EconomÃa Mundial (ver www.worldbank.org/globaloutlook),un anexo en lÃnea a la sección perspectiva mundial del informe. Este nuevo sitio web incluye información adicional sobre las tendencias regionales y los precios de los productos básicos, al igual que herramientas para adecuar los escenarios a especificaciones particulares.
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