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SRI LANKA NECESITA US$1.500 MILLONES PARA LAS OBRAS DE RECUPERACIÓN Y RECONSTRUCCIÓN TRAS EL TSUNAMI

Disponible en: العربية, English, Français
Comunicado de prensa Nº:2005/308/SAR

Contactos

En Colombo:
Banco Mundial: Chulie de Silva, (94-11) 5561323 cdesilva@worldbank.org;
BAsD: Chamila Goonetilleke, (94-1)238-7055 cgoonetilleke@adb.org
JBIC: Juichiro Sahara, (94-1)230-0470 j-sahara@jbic.go.jp

En Washington D.C.:
Banco Mundial: Zita Lichtenberg, (1-202) 458-7953 zlichtenberg@worldbank.org


COLOMBO, 2 de febrero de 2005 -- Sri Lanka necesitará alrededor de US$1.500 millones para poner en marcha una estrategia de recuperación y reconstrucción que sea eficaz, según una evaluación preliminar de los daños y las necesidades dada a conocer hoy por el Bando Asiático de Desarrollo (BAsD), el Banco de Cooperación Internacional del Japón (JBIC) y el Banco Mundial.

La evaluación, preparada en estrecha colaboración con el Gobierno de Sri Lanka, fija principios rectores claros para la estrategia de reconstrucción y pone énfasis especial en la integración de las comunidades afectadas a la planificación y al proceso de reconstrucción. Por otra parte, calcula que los daños generales en Sri Lanka ascienden a US$1.000 millones y que gran parte de las pérdidas se concentran en los ámbitos de la vivienda, el turismo, las pesqueras y el transporte. En este sentido, se estima que las pérdidas totales equivalen a 4,4% del PIB y que para el año 2005 se necesitan alrededor de US$500 millones en financiamiento externo a corto plazo.

Hablando sobre las dimensiones humanas de la tragedia del tsunami, el cual impactó con más fuerza a las comunidades costeras pobres, Peter Harrold, director del Banco Mundial para Sri Lanka, afirmó: "El tsunami afectó a una gran cantidad de pobres y lo más importante ahora es no reconstituir esa misma pobreza. Un desafío adicional de la estrategia de recuperación y reconstrucción será enfrentar con sensibilidad el conflicto que ha afectado este país. A medida que reconstruyamos, debemos encontrar la manera de fortalecer el proceso de paz y ayudar a la conciliación de las comunidades".

El desastre dejó alrededor de 31.000 víctimas fatales, unos 6.300 desaparecidos y aproximadamente 443.000 desplazados. De los muertos, 27.000 pertenecían a familias de pescadores y alrededor de 65% de la flota pesquera del país –unos 29.700 botes– resultó completamente destruido o dañado.

"El impacto humano ha sido incluso más desconcertante que los daños a la infraestructura", declaró Alessandro Pio, Director de país del BAsD. "En algunas comunidades costeras han desaparecido familias completas, al igual que las formas de sustento y las redes sociales. Los esfuerzos de reconstrucción deben ser muy sensibles a esta dimensión humana y hacer todo lo posible por ayudar a reestructurar las comunidades, atenuar los daños económicos, emocionales y psicológicos e infundir esperanzas, al tiempo de trabajar en pos de la reconstrucción de refugios e infraestructura física".

La parte oriental del país, cuyos habitantes ya vivían en condiciones de vulnerabilidad debido al conflicto civil, fue una de las más afectadas, con al menos el 40% del daño total. Muchos de los bienes que soportaron los estragos de la guerra ahora resultaron destruidos o dañados, junto con gran parte de la infraestructura social y económica. En efecto, alrededor de 90.000 viviendas arrasadas durante el conflicto debían ser reconstruidas, tarea que ahora se ve complicada tras el paso del tsunami. Una de las zonas gravemente dañadas fue el distrito de Galle y el 30% de las necesidades de financiamiento se encuentran en la provincia del sur. Por su parte, la zona Norte sufrió alrededor del 20% de los daños. Los siguientes gráficos muestran un desglose detallado por región y distrito de las necesidades de financiamiento estimadas que incluyen todos los sectores.

Las provincias afectadas alojan al 26% de la población, cuya gran mayoría ya vive bajo la línea de pobreza. "Tenemos un fuerte compromiso en cuanto a asegurar un proceso de reconstrucción rápido y eficaz", dijo Shinya Ejima, representante en jefe del JBIC, el donante bilateral más grande de Sri Lanka. "Es importante que la asistencia que se preste a Sri Lanka sea equilibrada y se guíe por las necesidades identificadas a través de consultas".

Las pérdidas por US$21 millones provocadas por el tsunami en el sistema educacional se traducen en 168 escuelas públicas, cuatro universidades y 18 centros vocacionales dañados. La destrucción o daño de alrededor de 92 clínicas locales, hospitales y farmacias causó problemas a la prestación de los servicios de salud y la atención de los pacientes. También hubo importantes pérdidas en los sistemas de energía, transporte (caminos y vías férreas), suministro de agua y saneamiento.

La industria turística de Sri Lanka había sido revitalizada tras el cese del fuego y las negociaciones de paz de 2002 y ya en 2003 logró una marca histórica con el arribo de 500.000 turistas. El tsunami provocó vastos daños en el sector que suman un monto estimado de US$200 millones, principalmente en pérdidas de instalaciones. La cifra de turistas se corrigió a la baja y se estima que no superarán los 100.000 en 2005.

El informe hace hincapié en la necesidad de contar con fuerte supervisión, transparencia y responsabilidad para garantizar que los millones de dólares de asistencia externa lleguen realmente a los destinatarios y se utilicen de manera eficaz.

Los tres directores del departamento geográfico de Sri Lanka pusieron énfasis en que no hay nada más desmoralizador para las personas necesitadas y para quienes intentan ayudarlas que saber que los fondos se están desviando o malgastando. Por lo tanto, es imperativo que todos los principales interesados, es decir, el gobierno, la comunidad internacional, la sociedad civil y el LTTE (grupo armado Tigres de Liberación del Ealam Tamil) acuerden un sistema transparente de supervisión y rendición de cuentas para todos los recursos que se utilizarán en las tareas de reconstrucción.

La evaluación identificó los siguientes principios rectores para la estrategia de recuperación y reconstrucción:

  • La asignación de recursos, tanto nacionales como extranjeros, debe orientarse estrictamente por las necesidades y prioridades locales identificadas, sin discriminaciones de tipo político, religioso, étnico o de género;
  • El nivel de gobierno pertinente lleva a cabo las actividades de reconstrucción, poniendo énfasis en la descentralización donde sea posible;
  • Las comunidades tienen el poder de tomar sus propias decisiones durante el proceso de recuperación;
  • Las comunicaciones fluidas y la transparencia son parte del proceso de decisión y ejecución;
  • El proceso de reconstrucción evita reconstituir la anterior vulnerabilidad ante desastres naturales; y
  • Se aplica un enfoque coordinado para impedir la duplicación de las actividades.


Para traducir estos principios en medidas concretas, el equipo evaluador recomendó un activo proceso de consultas públicas, un programa de comunicaciones y la formulación de planes de reconstrucción por cada distrito en las zonas afectadas.

La evaluación menciona que antes del tsunami, Sri Lanka era considerada una zona de bajo riesgo de sufrir desastres naturales, los cuales se restringían principalmente a inundaciones, deslizamientos de tierras, ciclones y sequías localizados y estacionales. Sin embargo, el informe sostiene que el uso de la tierra, los asentamientos humanos y las prácticas de construcción que no consideran los peligros relacionados con el clima contribuyen de manera considerable al surgimiento de condiciones inseguras.

El equipo de evaluaciones sugirió que Sri Lanka ponga en marcha un enfoque de gestión de riesgos que contemple varios principios fundamentales, entre otros: ejecución de programas de desarrollo guiados por consideraciones de variados factores de riesgo; capacidades institucionales perfeccionadas para respuestas en caso de emergencia; puesta en marcha de un sistema de advertencia oportuna en la región, y métodos destinados a mitigar los efectos financieros de los desastres en la economía.

Para los efectos de llevar a cabo esta evaluación preliminar de las necesidades, el BAsD centró su atención en el sector transporte (caminos y vías férreas), el restablecimiento de las formas de sustento y la simplificación de los procedimientos de adquisiciones; el JBIC evaluó los sectores de energía, agua y saneamiento; la Organización Internacional del Trabajo y la Organización para la Agricultura y la Alimentación aportaron información sobre el sector pesquero y otras formas de sustento, y el Banco Mundial, con información de la Organización Mundial de la Salud y la Agencia Alemana GTZ, analizó los efectos sobre la salud, la educación, la agricultura y la ganadería, el turismo, el acervo de viviendas privadas, los sistemas sociales y ambientales y las repercusiones para la economía en general. Además, el Departamento de Desarrollo Internacional del Reino Unido (DFID) entregó información sobre temas estratégicos. Gracias a la ampliación de esta asociación durante la segunda etapa de la evaluación de necesidades, se espera lograr una estrecha coordinación en el financiamiento de las actividades de reconstrucción, siempre en consulta con el gobierno y con las principales partes interesadas de Sri Lanka.

Las tres instituciones que lideran este esfuerzo ya han manifestado su compromiso de entregar un alto nivel de recursos financieros a Sri Lanka para abordar la emergencia, compromiso que a corto plazo asciende a alrededor de US$500 millones.

El texto completo de la evaluación está disponible en:
Banco Asiático de Desarrollo: - http://www.adb.org/tsunami
Banco de Cooperación Internacional del Japón: http://www.jbic.go.jp
Banco Mundial: http://www.bancomundial.org/regiones/maremoto   http://www.worldbank.org/srilanka


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