18 de marzo, 2005 — El empresario somalí Mohammed Yassin Olad describe la línea aérea que dirige como una operación realmente “contante y sonante”: los pasajeros de Daallo Airlines en Somalia pagan sus pasajes en efectivo y el dinero también viaja junto con ellos en el avión.
Así es como se lleva un negocio en Somalia, un país que no ha tenido un gobierno central en más de un decenio. Olad cree que hay beneficios. “En ocasiones no tener gobierno presenta dificultades, pero a veces es una ventaja”, dice. “Como no hay gobierno, no tenemos problemas con la corrupción”. La historia de Daalo Airlines, que comenzó a operar en 1991 después de la caída del gobierno, es ejemplo de un negocio próspero en África, un continente que normalmente no se considera como destino de inversiones comerciales. Sin embargo, un nuevo documental África Open for Business (África abierta a los negocios) busca acabar con los mitos sobre los negocios en África a través de la presentación de diez empresarios de ese continente que relatan con sus propias palabras cómo han logrado el éxito.
Olad, uno de esos empresarios, es el gerente general de Daallo Airlines y tuvo un humilde comienzo con un pequeño avión Cessna arrendado que volaba sólo una ruta fija. “Después del comienzo de la guerra, la gente tenía necesidades reales”, dice Olad. “Somalia llegó a estar muy aislada. No había medios de transporte, no había bancos. La gente huía”. | | | View the trailer of Carol Pineau's documentary on entrepreneurship in Africa. | i |
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Olad señala que pese a ser un negocio, la línea aérea también desempeñó ciertas funciones humanitarias ya que durante mucho tiempo fue el único vínculo entre las personas en una nación en dificultades. “En los últimos dos años, nos expandimos a Europa; comenzamos a viajar a París y Londres por lo que invertimos para convertir a Daallo en una gran línea área africana y conectar al continente con la aldea global”. El negocio de las líneas aéreas privadas en Somalia ahora florece con más de cinco líneas y con guerras de precios entre ellas. Olad dice que la particular situación se debe a la falta de un gobierno central. “Nosotros construimos y administramos los aeropuertos y volamos sólo cuando las condiciones son seguras”, indica. Sin embargo, pese a la falta de gobierno y la guerra, nunca han tenido problemas de seguridad en los 14 años de operación. La empresa nigeriana de Adenike Ogunlesi también tuvo comienzos humildes. Ogunlesi, quien ahora es propietaria de la marca más popular de ropa infantil en Nigeria, Ruff 'N' Tumble, comenzó su negocio por accidente. “Mis hijos se quedaron sin pijamas y yo solía trabajar haciendo ropa para mujer. De modo que decidí hacer yo misma algunos pijamas para mis hijos”. Desde entonces, Ogunlesi comenzó a hacer ropa infantil para un amigo y llevó algunas de sus prendas para venderlas en bazares. El éxito inmediato vino con la acertada idea de usar a sus propios hijos vistiendo la marca en una promoción publicitaria. “Era la primera vez que alguien publicitaba ropa infantil, no con recortes de una revista extranjera, sino que con niños nigerianos. La respuesta fue increíble. La gente pedía las prendas precisamente porque estaban “Made in Nigeria”, dice. Ahora Ruff ‘N’ Tumble es un próspero negocio con 50 empleados, que incluso ofrece préstamos para la vivienda a su personal. Ogunlesi sonríe y declara no estar interesada en exportar a Estados Unidos o Inglaterra. Tiene los ojos puestos en África occidental. “No estamos exportando en este momento. Sí quiero exportar a la costa de África occidental, a toda la costa de África occidental. Pero no me interesa exportar a Estados Unidos o Inglaterra”. “Si el 40% de los 120 millones de nigerianos son niños, entonces tengo un enorme mercado acá”, dice.
A la hora de montar su negocio, Ogunlesi enfrentó desafíos básicos que siguen sin ser superados, como por ejemplo el suministro confiable de energía eléctrica. “El suministro eléctrico no mejora, sino que empeora”, dice. En Dakar, Senegal, los propietarios de Pictoon, una realizadora de películas animadas, también luchan con el problema de no contar con un suministro eléctrico confiable. Aida Ndiave, productora ejecutiva de Pictoon, dice que las caídas repentinas de voltaje y los cortes de energía disminuyen la vida útil de los computadores. “Puedes instalar toda la protección contra alzas de voltaje, pero no solucionas nada. Cada año tenemos que reemplazar completamente el sistema“, dice. Sin embargo, Pictoon es un negocio floreciente. Es el único estudio de animación en África que produce series de televisión y largometrajes. Recientemente terminó de producir una serie de 13 capítulos llamada Kabongo, la historia del viaje alrededor del mundo de un africano místico y su mono. Se trata de la primera serie realizada completamente en África. El copropietario y director creativo, Pierre Sauvalle, originario de Camerún, aprendió el oficio en París, pero se mudó a Dakar con el fin de capacitar a los habitantes locales para contar historias sobre África por medio de la animación. Sin embargo, Sauvalle señala que las personas a veces no creen que su trabajo esté realmente hecho en África. “Cuando presentamos alguna producción de Pictoon, la primera reacción de la gente es decir que no viene de África. Detrás del término africano está la idea levemente oculta de que una producción con ese origen debe ser algo improvisado, mal hecho y mal terminado. Y ese no es el objetivo de Pictoon”, dice. “Estamos muy, muy orgullosos de nuestra primera película, para nosotros es un gran logro. Se ha hecho animación en África. Es una realidad”, dice Ndiave. Aidna siente que la animación permite que África se exprese hacia el mundo exterior. África Open for Business también presenta a empresarios de otros cinco países, todos con historias de superación que enfatizan cómo ellos han resuelto problemas locales con soluciones locales. El documental termina con las palabras: “Invertir en África sigue siendo muy arriesgado, pero sorprende saber que África ofrece la tasa de rentabilidad de la inversión directa más alta del mundo”. Es un mensaje que la productora del documental, la periodista Carol Pineau, espera que el mundo oiga. Africa Open for Business fue producido con financiamiento del Banco Mundial. |