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Expertos previenen que empeoran los cambios en los ecosistemas y peligran los objetivos del desarrollo mundial

Disponible en: English, Français
Comunicado de prensa Nº:2005/409/ESSD

Contacto:

Washington, DC

Kristyn Ebro, The World Bank

+1-202-468-6826, kebro@worldbank.org

Paul Mackie, World Resources Institute

+1-202-729-7684, pmackie@wri.org

Ver:   www.MAWeb.org   o http://newsroom.wri.org


LONDRES, 30 de Marzo 2005 – Hoy se dio a conocer un estudio sin precedentes que revela que el 60% de los servicios de los ecosistemas que permiten la vida sobre la Tierra – como el agua dulce, la pesca, y la regulación del aire, el agua y el clima, de los desastres naturales y de las pestes – se están degradando o se los usa de manera no sostenible. Los científicos previenen que las consecuencias perniciosas de esa degradación pueden aumentar significativamente en los próximos 50 años. 


"La reduccion de la pobreza es una cuestion clave. La mayoria de la gente pobre depende de recursos naturales, sean ellos bosques o arrecifes de corales . Si estos ecosistemas continuan degradandose, la gente no podra dejar atras la pobreza y las naciones no podran cumplir sus objetivos de aumentar la renta y asi reducir la pobreza " sostuvo Robert Watson, Jefe Cientifico del Banco Mundial y co-presidente del Informe de Sintesis de la Evaluacion de Ecosistemas del Milenio, MEA,por sus siglas en ingles. Redactado por 1300 cientificos de 95 paises, el informe concluyo que el nivel de degradacion de los servicios que prestan los ecosistemas constituye un barrera para poder alcanzar los objetivos del milenio , tendientes a reducir la pobreza, aprobados por los lideres mundiales en las Naciones Unidas en el ano 2000.


Si bien no se cuenta con pruebas irrefutables, los expertos están en condiciones de afirmar que la   degradación que se está produciendo en 15 de los 24 servicios provistos por los ecosistemas que fueron analizados, encierra el riesgo de cambios potencialmente abruptos que tendrían una repercusión muy seria sobre el bienestar humano. Ejemplos de ello serían la aparición de nuevas enfermedades, los cambios súbitos en la calidad del agua, la aparición de “zonas muertas” a lo largo de las costas, el colapso de las pesquerías, y los cambios en los climas regionales. 


El Informe de síntesis de la Evaluación del Milenio llega a cuatro conclusiones principales:

 

·         En los últimos 50 años, los seres humanos han cambiado los ecosistemas de manera más rápida y extensa que en cualquier otro periodo de la historia, lo que en gran medida se hizo para satisfacer las crecientes demandas de alimento, agua, madera, fibra y combustible. Desde 1945, se destinó a la agricultura una cantidad mayor de nuevas tierras que lo que se había hecho desde 1800 hasta entonces. Y desde 1985, se usó más de la mitad de todos los fertilizantes sintéticos a base de nitrógeno producidos desde el inicio de su fabricación en 1913. Los expertos afirman que ello ha llevado a una significativa pérdida de la diversidad de la vida en el planeta, en gran parte irreversible, y a que entre el 10 y el 30 por ciento de los mamíferos, las aves y los anfibios estén ahora en peligro de extinción.

 

·         Los cambios en los ecosistemas han permitido hacer progresos muy importantes para el bienestar humano y el desarrollo económico, pero ello ha implicado un costo cada vez más alto en lo referido a la degradación de otros servicios naturales. Solo cuatro de los servicios de los ecosistemas han experimentado mejoras en los últimos 50 años: la producción de granos, carne y pescado de acuacultura ha aumentado, y el secuestro de carbono, que favorece la regulación del clima a nivel mundial, ha sido mayor. Dos de los servicios – la pesca de captura y el agua dulce – han sobrepasado con creces los límites de su capacidad de satisfacer la demanda actual, y con mucho más razón la demanda futura. Los expertos afirman que estos problemas harán disminuir significativamente los beneficios de que gocen las futuras generaciones.

 

·         La degradación de los servicios de los ecosistemas podría aumentar significativamente durante la primera mitad de este siglo y ser un obstáculo para el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio adoptados en la ONU. En los cuatro futuros verosímiles que analizaron los científicos, se prevén progresos en cuanto a la eliminación del hambre, pero a un ritmo mucho más lento que el que se necesitaría para reducir a la mitad el número de personas que sufren hambre para 2015. Los expertos previenen que los cambios en los ecosistemas, como la deforestación, tienen una influencia sobre el número de agentes patógenos, como los de la malaria y el cólera, y  también sobre el riesgo de aparición de nuevas enfermedades. La malaria, por ejemplo, representa el 11% del peso de las  enfermedades en África, y si se la hubiera eliminado hace 35 años, el producto interno bruto del continente podría haber aumentado en unos 100.000 millones de dólares. 

 

·         El desafío de recuperar los ecosistemas y al mismo tiempo satisfacer una mayor demanda de sus servicios puede tener respuesta favorable bajo algunos de los escenarios, pero ello implica cambios importantes en las políticas y las instituciones. Además, esos cambios tendrían que ser de una gran envergadura, y en la actualidad todavía no están en marcha. El informe hace referencia a las opciones que existen para conservar o mejorar los servicios de los ecosistemas – y reducir así las elecciones negativas que nos vemos obligados a hacer – o que tienen un efecto positivo sobre otros servicios. La protección de los bosques naturales, por ejemplo, no sólo ayuda a conservar las especies silvestres sino también a asegurar el suministro de agua y a reducir las emisiones de carbono.    

 

“La conclusión primordial de esta evaluación es que las sociedades humanas tienen el poder de reducir las presiones que estamos ejerciendo sobre los servicios naturales del planeta, al tiempo que continuamos utilizándolos para alcanzar un mejor estándar de vida para todos”, dice el Consejo de la Evaluación en su declaración titulada “Estamos gastando más de lo que tenemos - Capital natural y bienestar humano”. “Para lograrlo, sin embargo, se requieren cambios radicales en la manera en que se trata a la naturaleza en todos los niveles de la toma de decisiones, y nuevas formas de cooperación entre los gobiernos, las empresas y la sociedad civil. Las señales de alarma están allí para que todos las veamos. El futuro está en nuestras manos.”


El Informe de síntesis de la Evaluación también concluye que en el mundo son los más pobres los que más sufren las consecuencias de los cambios en los ecosistemas. Las regiones con problemas más serios de degradación de sus ecosistemas – el África subsahariana, Asia central, algunas regiones de América Latina, y partes de Asia sudoriental y meridional – son las que también encuentran más dificultades para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio aprobados en las Naciones Unidas. En el África subsahariana, por ejemplo, se calcula que el número de personas que están en la pobreza pasará de los 315 millones que eran en 1999 a 404 millones para 2015.


“Sólo si entendemos al medio ambiente y su funcionamiento, podemos tomar las decisiones necesarias para protegerlo. Sólo valorando todos nuestros preciosos recursos naturales y humanos podemos esperar construir un futuro sostenible”, dice Kofi Annan, Secretario General de las Naciones Unidas, en un mensaje con ocasión del lanzamiento de los informes de la Evaluación. “La Evaluación de los Ecosistemas del Milenio representa una contribución sin precedentes a nuestra misión de alcanzar el desarrollo, la sostenibilidad y la paz en todo el mundo.”


El Informe de síntesis de la Evaluación de los Ecosistemas del Milenio es el primero de una serie de siete informes de síntesis y resúmenes y cuatro volúmenes técnicos que evalúan el estado de los ecosistemas del mundo y su repercusión sobre el bienestar humano. Este informe se publica junto con una declaración del Consejo Directivo de la Evaluación titulado “Estamos gastando más de lo que tenemos - Capital natural y bienestar humano”.


La Evaluación llevó cuatro años de trabajo y se la diseñó como una acción conjunta entre organismos de la ONU, organizaciones científicas internacionales y organismos de desarrollo, con contribuciones del sector privado y de grupos de la sociedad civil. Los recursos provienen en su mayor parte del Fondo para el Medio Ambiente Mundial, la Fundación de las Naciones Unidas, la Fundación David y Lucile Packard, y el Banco Mundial.  El Programa de las Naciones para el Medio Ambiente (PNUMA) coordina la Secretaría de la Evaluación.


Los gobiernos consideran a la Evaluación como un mecanismo que satisface en parte las necesidades de evaluación de cuatro convenios internacionales sobre el medio ambiente: el Convenio sobre la Diversidad Biológica, la Convención de Ramsar sobre los Humedales, la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, y la Convención sobre Especies Migratorias. El trabajo ha sido respaldado por 22 de las instituciones científicas más importantes del mundo, como The Royal Society en el Reino Unido y la Academia de Ciencias del Tercer Mundo.

El trabajo de la Evaluación es supervisado por un Consejo Directivo de 45 miembros co-presidido por el Dr. Robert Watson, Científico Principal del Banco Mundial, y el Dr. A. H. Zakri, Director del Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de las Naciones Unidas. El Panel de Evaluación, que supervisa el trabajo técnico, incluye a 13 científicos de renombre en el campo de las ciencias sociales y naturales, y está co-presidido por Angela Cropper, de la Fundación Cropper, y el Dr. Harold Mooney, de la Universidad de Stanford. El Director de la Evaluación es el Dr. Walter Reid.

 

 

 

 




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