24 de mayo, 2005 - Un nuevo informe del Banco Mundial revela que los profundos cambios acaecidos en la sociedad y en los hábitos laborales actuales han resultado en que muchos paÃses enfrentan una grave crisis en su sistema de pensiones y deben analizar de manera urgente cómo ajustar este sistema a las necesidades del futuro. El informe, Old-Age Income Support in the Twenty First Century: An International Perspective on Pensions and Reform (Asistencia a los ingresos en la vejez en el siglo veintiuno: perspectiva internacional de las pensiones y la reforma), indica que muchos de los actuales sistemas previsionales simplemente no se ajustan a las necesidades de la economÃa mundial y no será posible costearlos en el largo plazo. Robert Holzmann, director de la Unidad de Protección Social del Banco Mundial y coautor del informe, señala que en la mayorÃa de los paÃses la reforma del sistema de pensiones ha estado impulsada por los problemas presupuestarios de corto plazo implÃcitos en mantener en funcionamiento los costosos sistemas públicos. “Sin embargo, también debemos prestar atención a asuntos más importantes de largo plazo, como el envejecimiento de la población y el cambio social, a la par con la transformación de la economÃa mundial, asuntos que no han ocupado un lugar prominente en el debate inicialâ€, indica. El informe señala algunos factores sociales, tales como el aumento de la esperanza de vida, el mayor número de mujeres que participan en la fuerza de trabajo, los cambios en los esquemas laborales, la mayor tasa de divorcios y el creciente déficit presupuestario, que hacen que la reforma del sistema de pensiones sea inevitable. “La mayorÃa de los paÃses prometen más prestaciones de las que finalmente pueden entregar y esto está desencadenando la crisis. Simplemente no podrán cumplir las promesas que hicieronâ€, sostiene Ivonne Sin, especialista principal en protección social de la Red de Desarrollo Humano del Banco Mundial. Según el informe, la mayorÃa de los sistemas previsionales sólo podrán continuar entregando las actuales y futuras pensiones a las tasas de aporte establecidas si hacen ajustes significativos ya sea al financiamiento o a las prestaciones. Esto requerirá reestructurar las promesas de pensión o reducir otros gastos públicos, tales como en salud o en educación. Según Sim, “si no se toman medidas, con frecuencia se llega al punto en que el costo fiscal es tan alto que simplemente empieza a desplazar otros gastos y afecta, por ejemplo, el gasto en maestros o en atención de salud. Asà se reducen estos u otros programas sociales por la sencilla razón de que el gobierno ya no puede costearlosâ€. Holzmann señala que en muchas ocasiones, mantener a flote sistemas de pensiones que no se pueden costear debido a las permanentes transferencias presupuestarias que implican, es la causa principal del alto y creciente déficit presupuestario. A su vez, indica, estos déficit pueden empeorar el panorama macroeconómico de un paÃs durante tiempos de crisis. La reforma del sistema de pensiones puede revertir este patrón y crear las condiciones propicias para el crecimiento y la estabilidad a largo plazo. Cambios sociales: el motor del cambio El informe señala que muchos de los sistemas de pensión actuales no reflejan la realidad de los trabajadores. Un ejemplo de ello son las mujeres. Si bien la cantidad de mujeres económicamente activas ha aumentado fuertemente en el mundo en los últimos años, muchos sistemas de pensiones aún reflejan el modelo tradicional del esposo proveedor y la mujer dueña de casa a cargo del cuidado de los hijos que necesitará una pensión de viudez que la proteja durante la vejez. El informe constata asimismo que la creciente tasa de divorcios ha resultado en que muchas personas mayores vivan solas, situación que afecta las fuentes informales tradicionales de apoyo a la tercera edad y deja obsoletos muchos de los argumentos subyacentes de la estructura tradicional de las prestaciones. La población está envejeciendo en todo el mundo, lo que también deberÃa considerarse como un motor impulsor de la reforma del sistema de pensiones. Se afirma en el informe que la cantidad creciente de ancianos representa un problema especialmente grave en el mundo en desarrollo, debido a que casi el 60% de los ancianos vive en paÃses en desarrollo y se espera que este porcentaje aumente a 80% de aquà al año 2050. “A diferencia de los paÃses desarrollados que primero se enriquecieron y luego su población envejeció, el problema para los paÃses en desarrollo es que su población está envejeciendo antes de que los paÃses se enriquezcanâ€, comenta Sin. Según el informe, la creación y ejecución de una ayuda eficaz a los ingresos en la etapa de la jubilación para la población anciana del mundo en desarrollo reviste mucha mayor importancia debido a este factor. Si bien muchos paÃses comparten diversos problemas, el informe indica que no hay una solución única respecto de la reforma del sistema de pensiones y agrega que los paÃses deben elegir el modelo y la trayectoria de reforma a seguir que mejor aborde sus necesidades y circunstancias nacionales especÃficas. Sin embargo, el informe indica que los principales objetivos de los sistemas de pensiones (reducir la pobreza y eliminar la inestabilidad de las condiciones de vida, asà como el objetivo más amplio de proteger a la población de la crisis social y económica), todavÃa son relevantes. “Considerando estos objetivos, el Banco cree que la mejor solución para la reforma del sistema de pensiones es un modelo sustentado en múltiples pilares que diversifique las fuentes de los ingresos en la jubilación en el marco de un sistema sólido y más flexible, que pueda adaptarse mejor a las condiciones cambiantes y sea sostenible en el tiempoâ€, agrega el informe.
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