25 de mayo, 2005 - Todos los dÃas, hasta 60 muchachas escarban grandes cantidades de basura buscando alimentos en el mercado ambulante de Kenya. Wamuyu Mahinda, del Centro para Niñas del Mercado Ambulante, señala que las niñas, que viven en uno de los barrios de tugurios más grandes de Nairobi, junto al mercado, suelen ser las únicas que llevan alimento a su familia. “El origen de estas niñas es muy marginal, con padres muertos a causa del VIH/SIDA o desempleadosâ€, comenta Mahinda. Durante los últimos diez años, el Centro para Niñas del Mercado Ambulante ha ayudado a algunas muchachas a encontrar una alternativa segura para que dejen de escarbar entre la basura. “Estas son jóvenes que no tienen ningún tipo de conocimiento, por eso están aprendiendo y ganando dinero. Adquieren habilidades para la vida y conocimientos vocacionales y asà pueden ganar un sustento para ellas mismas y su familiaâ€, comenta Mahinda. El Centro para Niñas del Mercado Ambulante, en colaboración con la Asociación de Niñas GuÃas de Kenya, acaba de recibir una donación cercana a los US$85.000 de parte de la Feria del Desarrollo del Banco Mundial para ampliar los programas disponibles con el objetivo de ayudar a más niñas a salir de los barrios de tugurios. Mahinda explica que hasta ahora su organización sólo puede ofrecer capacitación a 18 niñas al año. “Sin embargo, la necesidad es tan grande que estamos buscando fondos para expandir el proyecto y poder asà ayudar a 48 muchachas durante el primer año y llegar a 96 en el tercer añoâ€, agrega. Elemento fundamental en este proyecto es la idea de utilizar la educación de las jóvenes como herramienta para la conservación.  | | Feria del Desarrollo 2005: Centro para Niñas del Mercado Ambulante de Kenya |
|  | El mercado ambulante está saturado por grandes cantidades de desechos y no hay plan de manejo para tales materiales. Gran parte de la basura no es biodegradable y contiene un alto porcentaje de plástico y polietileno. Las niñas aprenderán actividades tales como reciclar materiales de polietileno para convertirlos en artÃculos que se puedan vender, aunque también adquirirán conocimientos vocacionales, como cocinar usando fuentes de energÃa alternativas, recolectar aguas lluvia y confeccionar prendas de vestir. También se les enseñará a producir abono. “El abono tiene demanda, pero no hemos podido envasarlo bien. Mientras más personas nos compren este producto, más dinero ganarán las muchachasâ€, comenta. Parte de los fondos de la donación se utilizarán para buscar mejores formas de envasar el abono para la ventaâ€. Mahinda dice que hasta ahora el concepto de “aprender y ganar dinero†ha funcionado bien. “Creemos que el programa empodera a las jóvenes y mejora su autoestima. Ahora, mantienen su cabeza en alto y quieren ser diferentes a las demás muchachas del barrioâ€. Sin embargo admite que al principio no todas las niñas que iban al centro querÃan ingresar en el programa “aprender y ganar dineroâ€. “Inicialmente, no se sienten muy cómodas, pero cuando conocen sus derechos y se dan cuenta que de pueden ser iguales a cualquier otra muchacha de una familia normal, quieren aprenderâ€. Mahinda comenta que con la Asociación de Niñas GuÃas como socia en el proyecto, las niñas de los barrios de tugurios tienen la oportunidad de juntarse con niñas de escuelas y realidades diferentes. “Se dan cuenta que esas niñas son iguales a ellas. Lo que las diferencia es su actitud frente a la vidaâ€. “Con este programa, las muchachas tienen una base para ser lo que quieran ser. No tienen que parecerse a sus hermanas, quienes probablemente trabajan en las calles de Nairobi y hacen todo tipo de cosas, como prostituirse o traficar drogasâ€, concluye. |