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La revolución de los datos: cómo medir la gobernabilidad y la corrupción

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10 de junio de 2004. Hasta hace poco, se creía que era casi imposible medir la corrupción y la gobernabilidad. No se consideraba posible estimar la magnitud de las transacciones anuales corruptas a nivel mundial.

Sin embargo, recientemente ha habido una “explosión” en las técnicas de medición. Esto ha puesto freno al escepticismo, dice Daniel Kaufmann, director de gobernabilidad del Instituto del Banco Mundial. Estos nuevos enfoques se concentran en crear indicadores basados en encuestas de expertos y en medir, a través de encuestas de empresas y usuarios de servicios públicos, la magnitud de la mala gestión y el soborno.

La creciente disponibilidad, para muchas instituciones, de encuestas y sondeos que contienen datos sobre diferentes dimensiones de la gestión de los asuntos públicos, ha permitido crear un banco de datos sobre la gobernabilidad en todo el mundo. Utilizando una multitud de diferentes fuentes y variables, así como una nueva técnica de agregación, este banco de datos incluye ahora a unos 200 países y contiene indicadores agregados sobre aspectos clave tales como el imperio de la ley, la corrupción, la calidad del marco normativo, la eficacia del gobierno, la participación popular y la rendición de cuentas, y la inestabilidad política.

Estos nuevos datos sobre la gobernabilidad, junto con la revolución en la tecnología de la información y el deseo de muchos reformistas en los gobiernos, la sociedad civil y las organizaciones internacionales de generar datos y divulgarlos de forma transparente, han dado lugar a un uso tan difundido de los datos sobre la gobernabilidad que se ha acuñado el concepto del “poder de los datos”.

¿Por qué se considera que la información es tan importante en este ámbito? Kaufmann señala cinco dimensiones fundamentales:

  • Echa por tierra creencias populares de larga data e ideas que decididamente son mitos. Por ejemplo, el mito de que un país tiene que ser rico para poder tener una buena gestión y poca corrupción, o que las comisiones contra la corrupción y la elaboración de leyes son las únicas soluciones.
  • Permite la gestión y la toma de decisiones que descansan en mediciones basadas en el desempeño, tales como identificar y vigilar los factores determinantes y las instituciones de gestión de los asuntos públicos más vulnerables de un país.
  • Da poder a los reformadores, a la sociedad civil y a los medios de comunicación y los dota de un instrumento poderoso para influir en las reformas.
  • La información elimina el misterio, la emoción y el sensacionalismo de la gobernabilidad, la corrupción y el cambio institucional, lo que da lugar a un mayor rigor y un diálogo sereno.
  • Permite la investigación cuantitativa de las lecciones que ofrecen las pruebas, lo cual ayuda a seguir haciendo progresos.

Los datos obtenidos en encuestas de empresas también han ayudado a determinar mediante el uso de códigos los efectos de la gobernabilidad y la corrupción. Por ejemplo, en investigaciones recientes, se ha logrado establecer que, de manera general, la corrupción es una de las principales limitaciones (y con frecuencia la más importante) para una empresa en los mercados emergentes. También se estableció que el sector empresarial puede crecer un promedio del 3% más al año cuando la corrupción es más baja y mejoran los derechos de propiedad y el imperio de la ley.

Además, se ha visto que controlar la corrupción beneficia particularmente a las empresas pequeñas y medianas, que soportan una parte desproporcionada de la carga del “impuesto del soborno”. También existen pruebas de que los hogares de más bajos ingresos tienden a pagar una proporción más elevada de los sobornos con sus ingresos que sus homólogos más ricos. Otros investigadores han descubierto que la corrupción constituye un “impuesto” muy elevado sobre la inversión, equivalente a una carga tributaria del 20% para los inversionistas extranjeros.

Las investigaciones realizadas por el Banco, basadas en encuestas de empresas, también han determinado mediante el uso de códigos la medida en que algunas poderosas empresas ejercen una influencia indebida sobre las instituciones estatales, sus leyes, reglamentos y políticas, a menudo por medios ilícitos. Los datos indican que la incidencia del fenómeno del ”control del Estado” varía notablemente entre países. Donde éste es un factor limitante importante, las compañías que “compran” leyes y reglamentos se benefician privadamente, en tanto que el sector privado en su conjunto sufre al crecer mucho más lentamente.

En resumen, los datos demuestran que una buena gestión de los asuntos públicos y la lucha contra la corrupción deberían ser elementos centrales para mejorar las condiciones para la inversión y el clima empresarial. Sin embargo, debido a la interfaz particular que existe entre el sector privado y el público, el sector empresarial también tiene una responsabilidad decisiva en crear mejores condiciones para la inversión.

Los datos también son importantes para evaluar la eficacia de los esfuerzos de los donantes en este sentido. Por ejemplo, una encuesta mundial concluida recientemente, encargada por el Banco Mundial, reveló que, si bien el Banco había logrado avanzar en muchos aspectos de la asistencia para el desarrollo, necesitaba hacer aún más para combatir la corrupción. De hecho, el análisis de las respuestas provenientes de las economías emergentes sugiere que donde la corrupción es más alta, la posibilidad de que se desperdicien los préstamos para el desarrollo también es mucho más elevada. Igualmente, los datos que arrojan las encuestas sobre la corrupción, incluso muchas encuestas entre el gobierno, la sociedad civil y el sector privado en países en desarrollo, indican que sin un decidido compromiso del país de controlar la corrupción, es posible que los fondos de los donantes no fluyan libremente.

Las preocupantes conclusiones a que se llega, en general, acerca de los esfuerzos en materia de gobernabilidad y corrupción, son de aplicación más general: los datos indican que, en promedio, no ha habido una mejora notable en años recientes. Ha habido casos con resultados favorables, pero también hay muchos países en los que la situación se ha estancado o deteriorado.

Este artículo se publicó por primera vez en inglés el 8 de abril, 2004.




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