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Agricultura y desarrollo rural

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Panorama general: El desafío

  • Mejorar el desempeño agrícola es la herramienta disponible más poderosa para disminuir el hambre y la pobreza mundial.

  • El 75% de los pobres del mundo vive en zonas rurales y la mayoría se dedica a la agricultura, actividad que aún en el siglo XXI sigue siendo fundamental para la reducción de la pobreza, el desarrollo económico y la sostenibilidad ambiental.

  • La agricultura representa un tercio del producto interno bruto (PIB) y el 75% del empleo en África al sur del Sahara.

  • Prácticamente 70% del agua dulce del mundo se utiliza en actividades agrícolas.

  • Este sector es más vulnerable que cualquier otro al cambio climático.

  • Los precios mundiales de los alimentos siguen altos. Aunque su inestabilidad se ha reducido en los últimos meses, ha comenzado a repuntar nuevamente. Los precios de todos los principales cereales (salvo el arroz) siguen constantemente altos en comparación con las cifras previas a 2008 y solo levemente por debajo de las máximas históricas registradas durante la sequía en Estados Unidos el año pasado.
La respuesta del Grupo del Banco Mundial: Intensificar las inversiones agrícolas
El desarrollo agrícola es una fuente de crecimiento económico que favorece especialmente a los pobres debido a que es entre 2 y 4 veces más eficaz que los otros sectores a la hora de aumentar los ingresos entre los más pobres.

El Grupo del Banco Mundial está impulsando tanto las actividades como las inversiones agrícolas. En 2012, los nuevos compromisos de la institución con este sector y otros relacionados llegaron a US$9.300 millones. Para el Grupo del Banco Mundial, se trata de la cifra más alta en 20 años (en términos nominales), mientras que las inversiones de la Corporación Financiera Internacional (IFC) alcanzaron un máximo histórico. En conjunto, los compromisos superaron el financiamiento proyectado en el Plan de Acción para la Agricultura 2010-12 (i) del Banco, que previó un aumento en la asistencia de un promedio de US$4.100 millones al año en los ejercicios de 2006-08 hasta US$6.200-US$8.300 millones anuales en los ejercicios de 2010-12. Durante toda la vigencia del Plan de Acción, la asistencia promedió US$7.000 millones. De los fondos destinados al sector, 73% se invierte en mejorar la productividad y 20% en perfeccionar el acceso a los mercados. Todos los recursos para agricultura de IFC se dedican a las cadenas de valor de la agroindustria.

El Plan de Acción para la Agricultura 2013-15 actualizado del Grupo del Banco pronostica aumentos de asistencia de US$8.000-US$10.000 millones y continúa poniendo énfasis en cinco áreas: elevar la productividad agrícola; vincular a agricultores con los mercados; reducir el riesgo, la vulnerabilidad y la desigualdad de género; mejorar el empleo rural no agrícola, e incrementar la sostenibilidad medioambiental del sector, además de convertirlo en una fuente de servicios ambientales positivos.

Actividades y resultados clave
Respuesta a la crisis mundial de los precios de los alimentos. Frente a la crisis alimentaria de 2008, el Banco Mundial lanzó el Programa de Respuesta a la Crisis Mundial de los Alimentos (GFRP, por sus siglas en inglés) para ayudar inmediatamente a los países más afectados por los altos precios de estos productos. Hasta la fecha, el GFRP ha apoyado a 66 millones de personas en 49 países con US$1.600 millones en ayuda de emergencia, de los cuales se ha desembolsado un 89%. Estos fondos se destinan directamente a prácticas agrícolas, por ejemplo compras de semillas y fertilizantes, y a fortalecer las redes de protección social, como los programas de alimentación escolar. Desde julio de 2012, las respuestas de emergencia del Banco se canalizan a través de la ventanilla de respuesta a las crisis de la Asociación Internacional de Fomento (AIF) y el mecanismo de respuesta inmediata aprobado recientemente, los cuales proporcionarán la base para este tipo de ayuda en el futuro.

Programa Mundial de Agricultura y Seguridad Alimentaria (GAFSP, por sus siglas en inglés). Administrado por el Banco, este programa respalda planes nacionales de seguridad alimentaria y agrícola y ayuda a promover las inversiones, en especial entre los pequeños agricultores. Hasta la fecha, ocho países y la Fundación Bill y Melinda Gates han comprometido cerca de US$1.300 millones para los próximos tres años, de los cuales se han recibido US$910,5 millones.

Enfoques de paisaje y agricultura adaptada al clima. El Banco Mundial está utilizando cada vez más enfoques de paisaje (i) que toman en cuenta los aspectos geográficos y socioeconómicos en el manejo del suelo, el agua y los recursos forestales. Estos factores constituyen la base, es decir el capital natural, para satisfacer los objetivos de seguridad alimentaria y crecimiento ecológico inclusivo. El Banco ayuda a dicho fin con instrumentos financieros y de otro tipo, por ejemplo la promoción de la agricultura adaptada al clima, que incluye técnicas agrícolas como el acolchado (mulching), el manejo de residuos de las cosechas y las medidas de conservación del suelo y el agua, todo lo cual aumenta la productividad del sector y los ingresos, y mejora la capacidad de adaptación de la agricultura al cambio climático, además de contribuir a mitigar sus efectos. Por ejemplo, en el Gran Valle del Rift de Etiopía, (i) el enfoque de paisaje ha permitido la creación de cooperativas forestales que manejan y reforestan de manera sostenible las tierras aledañas utilizando la técnica de regeneración natural de los bosques dirigida por los agricultores. Con ello, se aborda la deforestación que amenaza las reservas de aguas subterráneas que abastecen de agua potable a 65.000 personas.

Desarrollo impulsado por la comunidad. Esta visión entrega a grupos comunitarios y gobiernos locales el control sobre las decisiones de planificación y recursos de inversión. Gracias al apoyo a instituciones representativas de los pobres en las zonas rurales, los proyectos del Banco destinados a promover los medios de subsistencia propician el crecimiento inclusivo y abordan el desafío de reducir la pobreza. Por ejemplo, el Proyecto Sujala (i) en Karnataka, India, estimula la competitividad agrícola organizando a las comunidades para que manejen su base de recursos naturales y cuencas e introduce además nuevos cultivos y tecnologías que permiten aumentar las alternativas de producción.

Respaldo a la pesca sostenible y la acuicultura. El sustento de unos 55 millones de personas en todo el mundo depende de la pesca y la acuicultura. Por su parte, las actividades relacionadas mantienen a entre 660-820 millones de habitantes, equivalentes a cerca del 10%-12% de la población mundial. El Banco Mundial creó dos asociaciones, el Programa Mundial para la Pesca Sostenible (PROFISH) (i) y la Alianza para la Pesca Responsable (ALLFISH), que ponen énfasis en la gestión sostenible de las pesquerías y el buen gobierno (i). En 2012, la Alianza Mundial a favor de los Océanos (GPO, por sus siglas en inglés) (i) agrupó a más de 100 Gobiernos, organizaciones internacionales, grupos de la sociedad civil e intereses del sector privado que movilizarán conocimientos y recursos financieros para abordar las amenazas a la salud, la capacidad de adaptación y la productividad de los mares.

Agua para la agricultura. Casi el 70% del agua dulce disponible en el mundo se usa para fines agrícolas. El Banco Mundial está incrementando las inversiones orientadas a los aspectos normativos, técnicos y de gestión del consumo de agua en este sector. Los esfuerzos incluyen un renovado énfasis en la promoción del desarrollo de pequeños sistemas de riego, mejor uso agrícola de las aguas de desecho y ahorro de agua minimizando al mismo tiempo el impacto sobre la productividad y los ingresos.

Bosques sostenibles. El Grupo del Banco Mundial es la mayor fuente de financiamiento multilateral para los bosques, los que cubren entre el 25% y el 30% de la superficie terrestre y constituyen una importante red de protección social para los habitantes rurales en épocas de crisis económicas o agrícolas. Alrededor de 350 millones de personas que viven en el interior o cerca de densos bosques dependen de ellos para su subsistencia e ingresos. En el Amazonas brasileño, el respeto de las necesidades y aspiraciones de los habitantes rurales y los pueblos indígenas fue fundamental para el éxito de un proyecto que redujo la deforestación en 37% entre 2004 y 2009.

Apoyo a la innovación. La innovación es imprescindible para que agricultores y empresarios enfrenten la inestabilidad de los precios de los alimentos y el cambio climático, satisfagan la creciente demanda y aprovechen las nuevas oportunidades de negocios. Además del aumento en los préstamos para investigación, servicios de asesoría y extensión y competitividad agrícola, el Banco Mundial ofrece orientación operacional, herramientas y alternativas de inversión, entre ellas prácticas óptimas, para estimular las inversiones en integración de las tecnologías de la información y comunicaciones (TIC) (i) e innovación agrícola. (i)

Desarrollo de ganadería sostenible en beneficio de los pobres. La actividad pecuaria es una de las pocas formas de crear activos y salir de la trampa de la pobreza y de ella depende el sustento de más de 600 millones de personas. El Banco ejecuta programas destinados a mejorar la ganadería como medio para superar la pobreza, aumentar la sostenibilidad ambiental del sector y, mediante la iniciativa One Health (Una sola salud) (i), reducir los riesgos de enfermedades. Por ejemplo, gracias al Proyecto de Productividad Hortícola y Pecuaria de Afganistán (i) se redujo la mortalidad de los grandes rumiantes en 29% y en 21% en el caso de las aves.

Tenencia de la tierra. Las malas políticas en relación con la tierra representan una limitación grave para el desarrollo económico y social. Las medidas destinadas a mejorar la seguridad, el acceso y la transferencia de las propiedades suben el valor de los activos familiares, generan niveles más altos de inversión y productividad agrícola y facilitan el acceso al crédito. El Banco Mundial apoyó a Bolivia para demarcar y entregar títulos de propiedad de aproximadamente 2,8 millones de hectáreas y ayudó a más de 15.000 familias de Malawi a acceder a tierras.

Inversión agrícola responsable. El Banco Mundial colabora con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD, por sus siglas en inglés) y otros interesados con el fin de establecer siete principios voluntarios (i) sobre inversión agrícola responsable, respetando los derechos, los medios de sustento y los recursos. La institución está trabajando con los países y otros asociados para llevar a la práctica estos fundamentos.

Financiamiento agrícola. El acceso a servicios financieros clave, como pagos, ahorros y crédito, es básico para el desarrollo del sector y ell Banco Mundial apoya proyectos que apuntan a aumentar dicho acceso. Además, la institución genera, difunde y facilita el intercambio de conocimientos sobre innovaciones, buenas prácticas y modelos comerciales sostenibles en materia de financiamiento agrícola. AgriFin (i), una iniciativa del Banco financiada por la Fundación Bill y Melinda Gates, está trabajando para demostrar que toda la cadena de valor agrícola, incluidos los pequeños propietarios, puede ser rentable en términos financieros.

Manejo de riesgos agrícolas. La adopción de prácticas de gestión de riesgos agrícolas (evaluaciones, estrategias e instrumentos) por parte de los países clientes llevará al mejoramiento de la capacidad de adaptación y la menor vulnerabilidad del sector. El Banco Mundial apoya a los países prestatarios a desarrollar estrategias para mitigar, transferir y enfrentar estos riesgos. Por ejemplo, se han respaldado evaluaciones de este tipo en Níger y Honduras y evaluaciones de riesgos de la cadena de suministro de productos básicos (i) en 10 países (cacao en Ghana; café en Viet Nam, Uganda, Camerún y Haití; horticultura en Kenya; arroz en Guyana; lácteos en Uganda, y algodón en Mozambique).

Integración de la perspectiva de género para mejorar la relevancia y el impacto. En promedio, las mujeres constituyen el 43% de la mano de obra agrícola en los países en desarrollo y cuando se trata de economías basadas en la agricultura, la cifra a menudo supera el 50%. Pese a ser fundamentales para el sector, ellas tienen menos acceso a bienes productivos como tierras y a servicios como extensión agrícola. Esta situación constituye un serio obstáculo para el impacto de las inversiones en el crecimiento y el desarrollo. El Banco Mundial ha reconocido esta brecha de género y está incorporando dicha perspectiva (i) en sus prácticas comerciales habituales, entre ellas operaciones de financiamiento, seguimiento de los resultados y aprendizaje a partir de su propio trabajo analítico y el de sus asociados.

Para más información, visite: www.worldbank.org/ard. (i)

Contacto:
Amy Stilwell
(202) 458-4906
astilwell@worldbank.org

Actualizado en abril de 2013



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