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Wolfowitz insta a Burkina Faso a perseverar

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17 de junio de 2005—En reuniones sostenidas con líderes de gobierno, empresas, comunidades rurales y la sociedad civil durante su apretada visita de dos días, Paul Wolfowitz, presidente del Banco Mundial, ensalzó el crecimiento económico constante registrado por Burkina Faso en el último decenio además de la sólida gestión en el importante sector del algodón.

Según afirma, estos factores, junto con el mayor compromiso de las naciones ricas del mundo, prometen dividendos continuos en términos de la erradicación de la pobreza. No obstante, Wolfowitz mostró su preocupación respecto de la dificultad que implica traducir el crecimiento económico global en mejoras perceptibles en los indicadores sociales del país, los que continúan ubicándose entre los más bajos del planeta. En este sentido, dos de cada cinco niños burkineses están desnutridos y no asisten a la escuela y sólo el 26% de las mujeres sabe leer y escribir.

Durante su visita a una de las compañías de desmotado de Burkina Faso, Wolfowitz respondió consultas sobre los subsidios agrícolas que aplican los países desarrollados, factor que dificulta la competencia de los países africanos en el mercado mundial de productos agrícolas.

Paul Wolfowitz greets workers at Sofitex
Paul Wolfowitz saluda a empleados de Sofitex, la compañía que se encuentra en el centro del sector algodonero que es económicamente crucial para Burkina Faso. (Foto de Ben-Idriss Zoungrana).
Según afirmó, “la clave para enfrentar el problema de los subsidios al algodón, que obviamente perjudica a los agricultores de Burkina Faso y de otros países africanos, es abordar el tema de los subsidios agrícolas en su conjunto†y añadió además que el Banco Mundial continuará apoyando reducciones significativas de estas subvenciones en la Ronda de Doha de conversaciones sobre comercio mundial.

La importancia de las mujeres

Durante su visita, el Presidente Wolfowitz recalcó también la importancia de propiciar la participación de las mujeres en las actividades económicas y en la toma de decisiones. Al dirigirse a una gran multitud reunida en Kadomba, poblado ubicado en la zona sudoccidental de Burkina Faso que ha recibido los beneficios de un proyecto de construcción de un embalse pequeño con el apoyo del Banco, Wolfowitz afirmó que “un país no puede desarrollarse de verdad si la mitad de su población, en este caso las mujeres, no tienen posibilidad de participarâ€. Las mujeres han jugado un papel esencial a la hora de establecer prioridades y poner en marcha proyectos incluidos en el programa de desarrollo comunitario que benefició a Kadomba y Ramatoulaye, poblado vecino que también recibió la visita del Presidente.

Wolfowitz talks with a young mother
Wolfowitz conversa con una joven madre en el mercado de Ouagadougou sobre la alfabetización de las mujeres y el cuidado de los niños. (Foto de Kevin Kellems)

Durante su segundo día en el país, Wolfowitz se reunió con grupos de mujeres en la oficina del Grupo del Banco y visitó además el Hospital Saint Camille, el mayor centro de salud del país dedicado a la atención materna y de la primera infancia. Ahí, alabó a los funcionarios por su enfoque global que “tiene en consideración a las mujeres embarazadas, durante el parto y en la etapa posteriorâ€. El hospital ayuda también a poner en marcha una estrategia nacional para prevenir la transmisión madre-hijo del VIH/SIDA y mantiene, a través de un programa apoyado por el Banco, la entrega de tratamiento contra la enfermedad a aquellos cuyos exámenes han resultado positivos.

Wolfowitz se reunió también con el Presidente Blaise Campaore y juntos discutieron el desafío que implica mantener un desempeño sólido, a pesar de las dificultades económicas que derivan de la disminución de los precios del algodón a nivel mundial y la caída del valor relativo del dólar estadounidense. Se espera que la tasa de crecimiento comparativamente sólida de Burkina, que se mantuvo en un promedio superior al 5% durante el último decenio, baje a cerca de 3,5% este año.

Los dos presidentes conversaron además sobre el gran efecto que tuvo el trascendental programa de desarrollo comunitario en Burkina Faso. Al referirse a la relativa estabilidad del país y su solidaridad, además de los recientes dividendos obtenidos en términos de la participación ciudadana, Wolfowitz afirmó que “la unidad nacional es mucho más valiosa que el petróleo o los diamantes†cuando se trata de las perspectivas de desarrollo de un país.

Incentivos para los estudiantes y elogios para los padres

Wolfowitz with a woman from Ramatoulaye

Wolfowitz junto a una mujer de Ramatoulaye. Un programa de desarrollo dirigido por la comunidad ha sido el gestor del nuevo pozo con agua potable, mejoras en la gestión de los bosques y un banco de cereales que ayuda a los ciudadanos a mantener buenos niveles de nutrición en períodos de escasez de alimento. (Foto de Ben-Idriss Zoungrana)

Durante su visita a la Escuela Nabonswende, colegio privado que se encuentra en una zona pobre de Ouagadougou, Wolfowitz elogió la colaboración público-privada que dio origen a la escuela; no obstante, destacó también la función que cumplen los padres pobres que han asumido los costos de la matrícula, los que equivalen a unos US$100 al año.

Según afirmó, “antes que todo, agradezco a aquellos padres que se han sacrificado para que ustedes (los estudiantes) puedan tener un mejor futuroâ€; y añadió además que su propia familia se benefició gracias a que hubo padres que le asignaron un alto valor a la educación. Luego contó a los estudiantes, al cuerpo docente y al grupo de apoyo de la comunidad que sus abuelos se mudaron de Polonia a Estados Unidos sin dinero, sin hablar inglés y sin perspectivas económicas de ningún tipo. Según dijo, su padre “estudió mucho y trabajó duro para convertirse finalmente en profesor universitarioâ€.

Al dejar el país y dirigirse a Ruanda, Wolfowitz dijo que recordaría por mucho tiempo la bienvenida que recibió y reiteró además que Ãfrica continúa siendo su mayor prioridad.




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