Panorama general Los paÃses africanos ubicados al sur del Sahara superaron la crisis económica mundial mejor que otras crisis pasadas gracias, en parte, a polÃticas económicas más adecuadas. Como resultado, Ãfrica es una de las regiones que está creciendo más rápido en el mundo. Se estima que la producción creció entre un 4,2% y un 4,7% en 2010, una vigorosa recuperación con respecto al crecimiento del 1,7% logrado en 2009. La recuperación fue mayor entre los exportadores de metales, minerales y petróleo. Esto se vio beneficiado por los precios más elevados de los productos básicos. Con un porcentaje estimado del 5,3%, el producto interno bruto (PIB) creció incluso más rápido en el ejercicio de 2011 y se proyecta que alcance el 5,5% en 2012. Como resultado de este crecimiento acelerado y este progreso de los indicadores sociales, es probable que cuatro paÃses (Cabo Verde, EtiopÃa, Ghana y Malawi) alcancen la mayorÃa de los objetivos de desarrollo del milenio (ODM) para 2015 o poco tiempo después.
A pesar de los éxitos, sigue habiendo graves problemas de desarrollo en Ãfrica, donde alrededor de la mitad de la población vive con US$1,25 al dÃa, la gestión de gobierno sigue siendo deficiente y mueren 645 mujeres durante el embarazo o el parto por cada 100.000 nacidos vivos. Una perspectiva positiva a largo plazo No obstante, las condiciones en Ãfrica están mejorando. La mortalidad materna disminuyó en un 26% entre 1990 y 2009. Los Ãndices de mortalidad infantil también están descendiendo, mientras que la tasa de contagio de VIH está estabilizándose. Los Ãndices de finalización de la escuela primaria están elevándose más rápido que en cualquier otro lugar del mundo y el porcentaje de personas que vive en situación de pobreza extrema está cayendo. En 2010, los flujos de inversión extranjera directa a Ãfrica superaron a los de India, con flujos de entrada de capital internacional que se elevaron al 4,6% del PIB y remesas que alcanzaron alrededor de US$21.500 millones. El clima empresarial ha mejorado: actualmente, tres paÃses de la región (Cabo Verde, Rwanda y Zambia) se encuentran entre las 10 economÃas del mundo que más mejoraron la facilidad para hacer negocios en 2010. El entorno para las reformas orientadas al mercado a favor de los pobres es sólido y la voz de la sociedad civil está haciéndose oÃr cada vez más. El crecimiento a largo plazo de Ãfrica reflejará cada vez más los cambios sociales y demográficos interrelacionados, con lo cual se crearán nuevos motores internos de crecimiento. La clave será la urbanización, una fuerza laboral en expansión y la elevación del consumidor africano de clase media. En 1980, solo el 28% de los africanos vivÃa en ciudades. Hoy en dÃa, el 40% de los 1.000 millones de personas del continente habita en ciudades, una proporción más o menos comparable a la de China y mayor que la de India. Se proyecta que para 2030 este porcentaje se elevará al 50% y los 18 paÃses más importantes de Ãfrica tendrán un poder adquisitivo anual combinado de US$1,3 billones. La urbanización puede generar pobreza si crea barrios de viviendas precarias, pero también puede impulsar la productividad, dado que los trabajadores pasan del trabajo agrÃcola al empleo urbano, lo cual aumenta la demanda e impulsa la inversión. Intensificación de la asistencia del Banco Mundial En el ejercicio de 2011, el Grupo del Banco Mundial entregó US$7.060 millones a Ãfrica; un nivel de asistencia sin precedentes que representa un aumento de US$400 millones sobre los US$6.600 millones entregados en el ejercicio anterior. Apoyo al futuro de Ãfrica En respuesta a la oportunidad de que Ãfrica se transforme y mejore la vida de su gente, el Banco ha desarrollado una ambiciosa estrategia a 10 años. El nuevo enfoque, aprobado en marzo de 2011 por el Directorio Ejecutivo del Banco y elaborado en consulta con más de 2.000 partes interesadas de 36 paÃses, tiene dos pilares: aumentar la competitividad y el empleo y reducir la vulnerabilidad y mejorar la capacidad de recuperación, los cuales se fundamentan en una capacidad fortalecida de buena gestión y del sector público y en dar importancia en primer lugar a las asociaciones, después al conocimiento y por último a las finanzas. El objetivo es asegurarse de que las intervenciones del Banco Mundial complementen las acciones de otros actores, incluidas las de los Gobiernos africanos, el sector privado y la sociedad civil. Préstamos para la agricultura y el desarrollo humano En respuesta al aumento mundial de los precios de los alimentos, el Banco amplió los préstamos especÃficos para programas de agricultura en todo el continente, con lo cual brindó un apoyo de US$1.300 millones en el ejercicio de 2011. El trabajo de la institución está alineado estrechamente con el Programa Integral de Desarrollo AgrÃcola de Ãfrica, una iniciativa de autorÃa africana y conducida por Ãfrica para aumentar la productividad agrÃcola. Los paÃses africanos han logrado importantes mejoras en el aumento de la matriculación en escuelas primarias al inscribir a millones de niños adicionales durante la última década. En lÃnea con su nueva estrategia de educación, el enfoque del Banco Mundial ahora se centra en el logro del "aprendizaje para todos". La institución también está trabajando con los paÃses en materia de educación superior y desarrollo de destrezas para lograr la sostenibilidad y ajustar la educación y la capacitación con las necesidades del nuevo mercado laboral. También se han logrado avances significativos en el área de la salud. EtiopÃa, Gambia, Malawi y Rwanda redujeron la mortalidad infantil en al menos un 25% durante la última década. En el caso de Rwanda, ese Ãndice cayó un 47%. Muchos paÃses africanos han reducido la mortalidad materna entre un 20 y un 50%. Con 22,4 millones de personas en Ãfrica contagiadas con el VIH/SIDA, el paludismo y la tuberculosis siguen siendo desafÃos importantes y una de las prioridades más importantes es combatir las enfermedades transmisibles. El Proyecto de Red de Laboratorios de Salud Pública del Este de Ãfrica, apoyado por el Banco, está ayudando a cuatro paÃses africanos a coordinar el control de enfermedades. El financiamiento del Banco de más de US$2.000 millones hasta la fecha para la lucha contra el VIH/SIDA en Ãfrica ha ayudado a catalizar el financiamiento mundial para el mal, que se elevó de US$1.600 millones en 2001 a más de US$16.000 millones en 2010. El Banco Mundial también ha sido un asociado activo en los esfuerzos para controlar el paludismo. El Programa Reforzado de Lucha contra el Paludismo ha financiado 51,7 millones de mosquiteros en toda la cartera del Programa Reforzado y hay planes para financiar 21 millones más. Hasta la fecha, la institución ha invertido US$762,8 millones en 22 proyectos de 20 paÃses de Ãfrica al sur del Sahara. Esto refleja un aumento de quince veces lo gastado en emprendimientos de control del paludismo entre 2000 y 2005. El Programa Reforzado ha contribuido con un avance significativo en Benin, la República Democrática del Congo, EtiopÃa, Nigeria y Zambia. Son evidentes los fuertes ejemplos de protección social en el trabajo realizado en todo el continente. Por ejemplo, en EtiopÃa, el Banco Mundial realizó transferencias de dinero y alimentos adicionales para 10 millones de personas durante la crisis económica mundial. La integración regional es fundamental para acelerar el progreso en Ãfrica, donde la mayorÃa de las economÃas y los mercados son relativamente pequeños, están aislados y muchos paÃses no tienen acceso al mar. Las intervenciones del Banco incluyeron el apoyo al Programa de Infraestructura Regional de Comunicaciones de Ãfrica Occidental de US$300 millones, lo cual complementa el Programa de Conectividad de Infraestructura Regional y el Programa de Red Principal de Ãfrica Central. Los préstamos regionales de Ãfrica alcanzaron los US$1.000 millones en 2011, lo que significa un aumento del 66% desde 2010. Responder al cambio climático, hacer que funcionen los acuerdos Los cálculos muestran que el continente africano se enfrenta a una pérdida anual de entre el 1% y el 2% del PIB anual debido a la variabilidad del clima. El Banco Mundial continúa estimulando más inversiones provenientes de las organizaciones del sector público y privado y de los Gobiernos de los paÃses en desarrollo con el fin de frenar la deforestación a cambio de brindar acceso a los créditos de carbono. De acuerdo con el Protocolo de Kyoto los bosques están excluidos, aunque la deforestación, especialmente en los trópicos, contribuye con cerca del 20% de las emisiones de carbono globales producidas por el hombre. El Banco Mundial respalda la implementación del Programa de Acción de Accra adoptado por el Foro de Alto Nivel de Accra en septiembre de 2008 después de la revisión de la Declaración de ParÃs de 2005. Estos instrumentos reconocen que los Gobiernos deben diseñar y poseer programas de fomento y recurrir a los asociados en el desarrollo con el propósito de aumentar y proporcionar flujos financieros confiables, orientados a los resultados, a menores costos y en niveles equivalentes o superiores al 0,7% del PIB objetivo que fuera establecido en la Cumbre de Monterrey. La Declaración de ParÃs y el Programa de Acción de Accra también exigen que los donantes trabajen para reducir la rivalidad y prevenir la duplicidad de esfuerzos. Contacto: Herbert Boh hboh@worldbank.org Actualizado en septiembre de 2011 |