Última actualización: septiembre de 2009 | Año 2008 | | 800 | | 2,5 | | 24.241,9 | | 52 | | 98 | | 67 | | 702,3 | | 1.082 | | 22,3 | |
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Panorama general La crisis económica global, producida a raÃz del alza de los precios de los alimentos y del combustible en 2007-08, tiene un grave impacto en los paÃses africanos debido a la caÃda de los precios de los productos básicos, las ganancias generadas por el turismo, las exportaciones, las remesas y los flujos de capital privado. Los ingresos de remesas, que ascendÃan a unos US$20.000 millones al año para toda la región antes de la crisis financiera, han caÃdo entre un 4% y un 8%, lo que perjudica particularmente a paÃses como Lesotho, en los que las remesas por lo general representan el 29% del producto interno bruto (PIB). Los flujos de capital privado, que habÃan aumentado hasta alcanzar los US$53.000 en 2007 y financiaban inversiones sumamente necesarias en infraestructura y operaciones basadas en el precio de los productos básicos, disminuyeron un 40% en la segunda mitad del ejercicio de 2009.
El crecimiento en Ãfrica -que mejoró del 3,1% registrado en 2000 al 6,1% en 2007-, hoy en dÃa se proyecta sólo en 1,7% para 2009, por debajo del 6,4% pronosticado inicialmente y muy inferior a los Ãndices promedio de un 5,3% en los 15 paÃses con mejor desempeño del continente desde hace más de una década. Esto demorará el avance en los objetivos de desarrollo del milenio (ODM), inclusive en paÃses que, como Ghana, estaban cerca de disminuir la pobreza a la mitad para 2015. La mejorÃa en el crecimiento -clave para la reducción de la pobreza-, se produjo como resultado de polÃticas macroeconómicas más adecuadas; precios favorables para los productos básicos; y un aumento significativo en la ayuda, los flujos de capital y las remesas. El desempeño económico también estuvo acompañado de mejoramientos en la gestión de gobierno y la rendición de cuentas. Durante dicho periodo, el continente progresó en cuanto a la disminución de la pobreza y la consecución de los ODM. La proporción de africanos que subsistÃan con menos de US$1,25 al dÃa cayó del 58% en 1996 al 50% en el primer trimestre de 2009. La prevalencia del VIH/SIDA se estabilizó, aumentó la cifra de niños matriculados en la escuela primaria y también se estaba avanzando en otras áreas del desarrollo humano. Los lÃderes de Ãfrica son los primeros en admitir que para sostener estos avances, se requerirá continuar con las difÃciles, pero gratificantes reformas de la década pasada. Esto es especialmente cierto a medida que el continente lucha por sortear la tormenta que trajo la peor recesión global desde la Gran Depresión. La séptima edición de Doing Business —que clasifica a 183 economÃas según su facilidad para hacer negocios sobre la base de 10 indicadores de normativas en este ámbito— constató que Rwanda fue el principal reformador, la primera vez que un paÃs de Ãfrica al sur del Sahara ocupa tal posición, debido a que facilitó la creación de empresas, el registro de propiedades, la protección a los inversionistas, el comercio con otros paÃses y el acceso al crédito. Además, Liberia fue uno de los nuevos cuatro paÃses que surgieron entre los 10 primeros reformadores globales en el informe Doing Business de 2010. Banco Mundial, lÃder en financiamiento para el desarrollo de Ãfrica El Grupo del Banco Mundial ha respondido con decisión para ayudar a los paÃses africanos a afrontar las crisis. Por un lado, brinda su apoyo para que elaboren planes de contingencia. Asimismo los asesora acerca de las polÃticas que podrÃan contribuir a mantener el impulso de las reformas y el progreso logrado en cuestiones esenciales relativas al buen gobierno y las instituciones. Tal es el caso, por ejemplo, de la Iniciativa para la Transparencia en las Industrias Extractivas Plus Plus (EITI++, por sus siglas en inglés) que tiene por objeto mejorar la gestión de los productos básicos del sector extractivo en los paÃses ricos en recursos de este tipo, como Mozambique y Zambia.
Gracias a una sólida decimoquinta reposición de recursos de la Asociación Internacional de Fomento (AIF) -entidad del Banco Mundial que proporciona créditos y donaciones a los paÃses más pobres- el financiamiento otorgado a la región registró niveles sin precedentes: se incrementó un 44,3% en el ejercicio de 2009 (que terminó el 30 de junio de 2009) y alcanzó US$8.2000 millones. Con ese monto se respaldaron 99 proyectos: US$362 millones correspondieron a préstamos del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) y US$7.900 millones, a compromisos de la AIF, que incluyeron donaciones por valor de US$2.000 millones y US$45,5 millones en donaciones en virtud de la Iniciativa para los paÃses pobres muy endeudados (PPME). Un factor importante en el mayor compromiso de parte del Banco es el incremento de la inversión en infraestructura, particularmente la generación de electricidad, un servicio indispensable para mantener un saludable crecimiento saludable de las economÃas de alto desempeño y aumentar la productividad en los paÃses de crecimiento lento. El financiamiento que se destinó a la región en el ejercicio de 2009 incluyó fondos de la AIF negociados por vÃa rápida y desembolsados a comienzos del perÃodo, con los que se respaldó a paÃses que padecÃan necesidades financieras acuciantes, como la República Centroafricana y Ghana. La AIF también negoció por vÃa rápida y otorgó un crédito de US$100 millones a la República Democrática del Congo para financiar obras del mantenimiento de infraestructura y salarios de maestros. El Banco intensificó sus actividades con los paÃses africanos de ingreso mediano a través de sus servicios de asesorÃa y estableció instrumentos de financiamiento nuevos y más flexibles para ayudar a estas economÃas emergentes a sortear mejor la crisis. Por ejemplo, el BIRF complementó un préstamo para polÃticas de desarrollo otorgado a Mauricio con una opción de giro diferido. Por otro lado, la Corporación Financiera Internacional (IFC, por sus siglas en inglés), la institución del Banco que trabaja con el sector privado, comprometió US$300 millones en fondos complementarios para proyectos de infraestructura viables del sector privado que estén atravesando dificultades financieras. Dos paÃses africanos -Côte d’Ivoire y Togo-, alcanzaron el punto de decisión en el marco de la iniciativa PPME, mientras que y Burundi y la República Centroafricana alcanzaron el punto de culminación. Además, el Banco respalda la implementación del Programa de acción de Accra, el cual fue adoptado en el Foro de Alto Nivel (HLF, por sus siglas en inglés) en septiembre de 2008 después de una revisión de la Declaración de ParÃs de 2005, la que reconoce que los gobiernos deben concebir y tener prioridades de desarrollo y sus socios internacionales tienen que incrementar y proporcionar flujos financieros confiables y orientados a resultados al más bajo costo. Este enfoque requiere que los donantes trabajen juntos, en una sociedad coordinada, de manera que se disminuya la rivalidad y se evite la duplicación de esfuerzos. Paralelamente, el Grupo del Banco Mundial mantuvo la campaña, invocando a los paÃses ricos a aumentar la ayuda para el desarrollo en el extranjero a 0,7% del PIB, una meta acordada en la Cumbre de Monterrey. Un área donde el trabajo en equipo ha cobrado una nueva dimensión es en el empuje para alcanzar los ODM. En conjunto con otros donantes, como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Banco Africano de Desarrollo, la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial conforma el Grupo Directivo sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio en Ãfrica establecido por el secretario general de la Naciones Unidas, Ban Ki-moon, para volver a poner la atención en el logro de los ODM para 2015. Fomento de la agricultura para afrontar la crisis de los alimentos El continente africano fue uno de los principales destinatarios del Programa para hacer frente a la crisis mundial de los alimentos (GFRP, por sus siglas en inglés), a través del cual se ha brindado ayuda de emergencia a varios de los paÃses más afectados por la crisis alimentaria. El GFRP financió programas de protección social, comedores escolares, programas de alimentos por trabajo y la compras de semillas y fertilizantes. Mediante esta iniciativa también se dio apoyo presupuestario a los gobiernos cuyos saldos fiscales se vieron perjudicados por las fuertes alzas de los precios de los alimentos y los combustibles.
En total, en el ejercicio de 2009 el Banco comprometió aproximadamente US$1.400 millones en financiamiento nuevo para acelerar el crecimiento y la productividad agrÃcolas, un monto que triplica el del ejercicio de 2008. En el caso de Camerún, NÃger y Nigeria, se ayudó a pequeños y medianos productores de granos, hortalizas, pescado, carne y productos lácteos para que sus operaciones resultaran más competitivas e incrementaran sus ventas y ganancias. El Programa de fomento de la productividad agrÃcola de Ãfrica oriental, aprobado en junio de 2009, promoverá la cooperación entre EtiopÃa, Kenya y TanzanÃa en la creación y difusión de nueva tecnologÃa, en particular en lo que respecta a la producción de trigo, arroz, forraje, mandioca y ganado de razas lecheras. Fortalecimiento de los sistemas de salud para luchar contra las enfermedades Desde 2001, mediante el Programa multinacional contra el VIH/SIDA (MAP, por sus siglas en inglés) se han suministrado US$1.800 millones (que incluyen US$218 millones en compromisos correspondientes al ejercicio de 2009) para la prevención y el tratamiento de esta afección en más de 30 paÃses. Durante la primera fase del MAP se llegó a unos 200 millones de personas a través de programas de prevención del HIV, se dio acceso a servicios de prevención de la transmisión del virus de madre a hijo a más de un millón de mujeres y se brindó apoyo a huérfanos y niños en situación vulnerable en 22 paÃses. Gracias a los esfuerzos concertados de los paÃses y los donantes, más de 2,1 millones de personas en Ãfrica reciben actualmente tratamiento para el HIV/SIDA, y 16 paÃses han alcanzado una cobertura del 25% en los servicios preventivos de la transmisión del virus de madre a hijo.
Para combatir el paludismo, el Banco comprometió en el ejercicio de 2009 más de US$1.000 millones para la Fase II (2009–2012) del Programa reforzado de lucha contra el paludismo en Ãfrica. En la Fase I, contribuyó significativamente a suministrar mosquiteros al 72% de los hogares de Zambia (la cobertura en 2004 alcanzaba al 5%), más del 90% de los de EtiopÃa (en comparación con el 5% en 2004) y la totalidad de los niños menores de cinco años de Benin. Durante la Fase II, el Banco se centrará en dos de los paÃses más severamente afectados en Ãfrica (la República Democrática del Congo y Nigeria) que, en conjunto, registran entre el 30% y el 40% de todas las muertes provocadas por el paludismo en el mundo. Asimismo, en el ejercicio de 2009, el Banco puso en marcha un nuevo programa para lograr sistemas de salud orientados a los resultados y que aborda diversos aspectos: financiamiento del sector de salud, recursos humanos del ámbito sanitario, productos farmacéuticos y cadenas de suministro, gestión y prestación de servicios, infraestructura, y tecnologÃa de la información y las comunicaciones. Mediante este programa se brinda apoyo a Benin, Burundi, Eritrea, EtiopÃa, Ghana, Kenya, Madagascar, MalÃ, Mozambique, Nigeria, Rwanda y Zambia. Respaldo a la educación Al igual que en la esfera de la salud, el respaldo del Banco al sector educativo en Ãfrica moviliza contribuciones de otros asociados y permite ampliar programas impulsados por los Gobiernos. En el ejercicio de 2009, los compromisos de la AIF destinados al sector de educación y a capacitación sumaron US$697 millones, en comparación con los US$368 millones del año anterior. Además, el Banco tramitó donaciones provenientes del Fondo catalizador de la Iniciativa de VÃa Rápida de Educación para Todos por una suma de US$359 millones en respaldo a la educación básica en nueve paÃses, con lo que la cifra de naciones africanas que se benefician de dicho fondo ascendió a 20 y el monto total de las donaciones a US$1.400 millones.
Los estudios analÃticos, la asistencia técnica no crediticia y el diálogo sobre polÃticas complementan las operaciones de la AIF y el BIRF en Ãfrica. Por ejemplo, el programa denominado “Destrezas para la nueva economÃa en Ãfricaâ€, inicialmente centrado en la tecnologÃa de la información y las comunicaciones, se ha aplicado en ocho paÃses africanos: Ghana, Kenya, Madagascar, Mozambique, Nigeria, Rwanda, Senegal y TanzanÃa. Sobre la base del estudio titulado Accelerating Catch Up: Tertiary Education for Growth in Sub-Saharan Africa (Cómo ponerse a la par con rapidez: Una educación terciaria para el crecimiento en Ãfrica al sur del Sahara), en la región se puso en marcha un programa de educación terciaria que ayudará a los paÃses a propiciar el diálogo sobre polÃticas relativas al financiamiento de la educación superior. Ampliación de la infraestructura y apoyo a las soluciones regionales El financiamiento del banco para el sector de infraestructura ascendió a US$3.300 millones en el ejercicio de 2009 (el doble que en 2006) para contribuir a mitigar el impacto de la crisis financiera en el estado de la infraestructura y sentar las bases para la recuperación y el crecimiento posteriores a la crisis. Actualmente, el Banco está incrementando su respaldo a proyectos regionales con los que se procura concretar las en materia de infraestructura regional delineadas por la Unión Africana, la Nueva Alianza para el Desarrollo de Ãfrica y las comisiones económicas regionales, en estrecha colaboración con el Banco Africano de Desarrollo y otras instituciones bilaterales y multilaterales. En el ejercicio de 2009, el Banco invirtió un total de US$1.400 millones en el sector energético de Ãfrica (incluida la minerÃa). Con ese monto se apoyaron iniciativas de reforma institucional, ampliación de la capacidad, transmisión y energÃa rural y renovable, entre las que se incluyeron una operación de US$181 millones para el sistema eléctrico interconectado de Ãfrica meridional e inversiones en paÃses como Benin, Côte d’Ivoire, Kenya, MalÃ, Nigeria y la República Centroafricana. Los compromisos de la AIF y el BIRF para el sector de transporte sumaron US$1.100 millones. Las inversiones en los sectores de abastecimiento de agua, saneamiento y desarrollo urbano beneficiaron a Burkina Faso, Burundi, Lesotho, Liberia y la República Democrática del Congo. Asimismo, se aprobaron inversiones en tecnologÃa de la información y las comunicaciones destinadas a Malawi, Mozambique, Rwanda y TanzanÃa. La labor del Banco en Ãfrica se basa en el Plan de acción para Ãfrica (AAP, por sus siglas en inglés) adoptado por la institución en 2005, que busca mejorar los resultados en sectores clave como buen gobierno, disminución del déficit en infraestructura, formación de Estados con capacidad institucional y garantÃa de que los beneficios del desarrollo se compartan de manera más equitativa. El AAP considera que la integración regional es uno de los principales pilares de la prosperidad en un continente con 15 economÃas mediterráneas y un PIB similar al de Bélgica. Respuesta ante el cambio climático El continente africano padece de una pérdida anual de entre el 1% y el 2% de su PIB debido a la variabilidad del clima. Se prevé que el aumento de la temperatura mundial provocará en Ãfrica occidental y meridional una disminución en las lluvias, escasez de agua y el acortamiento de los perÃodos de crecimiento de los cultivos, mientras que en Ãfrica nororiental generará un aumento de las lluvias y las inundaciones y una mayor frecuencia e intensidad de los ciclones. Durante el ejercicio de 2009, el Banco elaboró una estrategia para lograr una mejor integración de la cuestión del cambio climático en las actividades que desarrolla en Ãfrica e, inicialmente, comenzó a incorporarla en sus inversiones y estudios analÃticos en EtiopÃa y Mozambique. A través del Fondo para reducir las emisiones de carbono mediante la protección de los bosques (con recursos que alcanzan los US$250 millones), el Banco continúa incentivando una inversión más elevada de los gobiernos y los organismos del sector público y privado de los paÃses en desarrollo para frenar la deforestación a cambio de acceso a créditos de carbono. Los bosques están excluidos en conformidad con el Protocolo de Kyoto, aunque la reducción progresiva de las masas forestales, especialmente en los trópicos, contribuye a alrededor del 20% de las emisiones de CO2 producidas por el hombre a nivel mundial. Contacto: Herbert Boh hboh@worldbank.org Actualizado en septiembre de 2009 |