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Reseña regional: Europa y Asia central

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Europa y Asia centralLa crisis financiera y económica internacional ha golpeado fuertemente a la región de Europa y Asia central (ECA, por sus siglas en inglés). Las mismas fuerzas de la globalización que impulsaron un gran progreso económico a partir de 1990 han transmitido los efectos de la crisis a través de los mercados financieros, de productos y de trabajo. Sin embargo, aunque parezca un tanto paradójico, las respuestas más efectivas para enfrentar la situación son aquellas que profundizan la integración económica.

Amenaza inminente en los hogares: Aumento de la pobreza y la vulnerabilidad

Cerca de 90 millones de los 480 millones de habitantes de esta región, es decir alrededor del 18% de su población, han salido de la pobreza y ya no son vulnerables desde 1999, pero ahora estos logros corren peligro debido a la crisis financiera. Aproximadamente un 30% de las personas -unos 145 millones-, todavía son consideradas pobres o vulnerables1 y se prevé que este porcentaje aumente, a razón de cinco millones de habitantes por cada 1% de descenso del producto interno bruto (PIB). Se proyecta que la región en 2009 tendrá 13 millones más de personas pobres o vulnerables, en vez de disminuir de 145 a 130 millones como se había previsto antes de la crisis.

“La emergente región de Europa y Asia central ha sido la más afectada por la actual crisis económica mundial”, asegura Philippe Le Houerou, vicepresidente de la Oficina Regional de Europa y Asia central del Banco Mundial. “El crecimiento de la región cayó del 7,6% en 2007 al 4,7% en 2008 y se anticipa que las economías de la región se contraigan en un 5,6% en 2009. Si bien hay señales alentadoras que se están estabilizando, el desempleo y la pobreza siguen aumentando. Será una recuperación larga y lenta para los trabajadores y sus familias.

ECA afectada gravemente
 
Aun cuando existen diferencias en toda la región de Europa y Asia central, muchos países se encontraban en una posición vulnerable cuando se desató la crisis. Déficits en cuenta corriente relativamente altos, elevados niveles de endeudamiento externo, un crecimiento muy acelerado del crédito y el auge del consumo financiado con empréstitos en divisas pusieron a muchos países de Europa central y oriental y del Báltico y a algunos países de la Comunidad de Estados Independientes (CEI) en una situación de fragilidad que dejó a muchos de ellos particularmente expuestos a la crisis. Por otro lado, la brusca caída del precio de los productos básicos frenó el crecimiento en algunos países de la parte oriental de la región, incluidos la Federación de Rusia y Kazajstán, lo cual afectó fuertemente a las economías de ingreso más bajo debido a la disminución de las exportaciones y las remesas de los inmigrantes.

Por estas razones, los países de ECA sintieron el impacto relativamente antes y con mayor intensidad que otras regiones en desarrollo. En particular, los efectos de la crisis se están sintiendo a través de tres mecanismos de transmisión fundamentales: los mercados financieros, de productos y de trabajo.

En el sector financiero, los riesgos del refinanciamiento de la deuda que corren los países que tienen importantes déficits en cuenta corriente han creado un clima de mucha incertidumbre. Antes de la crisis, había diferencias en los países de la región en lo que respecta a déficits del sector público, pero la brecha del ahorro en el sector privado era amplia casi en todas partes. Esta situación provocó un creciente déficit en las cuentas corriente y grandes ingresos de capital, especialmente en Europa central. Este año, los déficits en cuenta corriente en ECA se reducirán a la mitad, de un -8,4% en 2008 a un -4,6% del PIB en 2009, mientras que el déficit fiscal se triplicará de un -1.5% a un -4.8% del PIB. De modo que si bien la brecha del ahorro privado se reducirá, en el sector público ocurrirá todo lo contrario.

Las estrictas limitaciones presupuestarias llegan en un momento en que tal vez sea más necesario que nunca que los gobiernos actúen. El desempleo va en aumento; la pérdida de puestos de trabajo registra niveles de hasta 1% mensual en algunos países y en otros se pronostican tasas de dos dígitos en un futuro cercano. La gran falta de oportunidades laborales en la Federación de Rusia y otros países que atraen inmigrantes son noticias especialmente malas para naciones que dependen de las remesas, como Albania, Armenia, Moldova y Tayikistán. Por ejemplo, simulaciones actuales para Tayikistán indican que una disminución del 30% en las remesas podría provocar un aumento de 5 puntos porcentuales en el número de personas que vive en la pobreza. En éstos y otros países, la crisis financiera afectó a los hogares pobres en el peor momento, debido a que ya estaban debilitados por las crisis de los precios de los alimentos y del combustible.

Respuesta ante la crisis: Mantener la integración económica

Una gran parte del crecimiento rápido que los países de ECA experimentaron hasta que se desató la crisis fue el resultado de su mayor integración en los mercados mundiales financieros, de productos y de trabajo. La mejor respuesta ante la crisis es mantener esta unificación y tratar de aumentar la resistencia a las conmociones externas mediante la implementación de firmes políticas financieras, fiscales y sociales.

Le Houerou dice que: “Tras una década de fuerte crecimiento y disminución de la pobreza, los países de Europa oriental y Asia central observan ahora que la crisis económica y financiera mundial está llevando nuevamente a las personas a la pobreza y al desempleo. Sin embargo, no deberían darle la espalda a las estrategias de ‘crecimiento mediante la integración’ que los han ayudado a acercarse a los niveles de vida de las economías avanzadas”.

Las opciones de políticas fiscales durante la crisis son limitadas para la mayoría de los países, pero estar abiertos al comercio es la mejor manera que tienen las naciones de ECA para obtener beneficios de los programas de estímulo fiscal en Europa occidental. Los fabricantes de autos de Polonia, por ejemplo, han aprovechado los incentivos especiales de Alemania para las compras de autos nuevos. De la misma manera, la región tendrá que encontrar la forma de mantener abiertos los canales financieros mientras dure la crisis, por lo menos para evitar un retiro desorganizado de liquidez en la región. Asimismo, los ingresos provenientes de la inmigración, que aunque están disminuyendo, han demostrado ser más resistentes que los generados por las exportaciones.

La mantención de la apertura de los mercados laborales es necesaria, pero no suficiente; es prioritario adoptar medidas sobre políticas sociales. La mayoría de países de la región gasta grandes sumas de dinero en ayuda y seguro social y cuentan por lo menos con un programa para apoyar a los segmentos más pobres a sobrellevar los efectos de la crisis económica.

Asistencia del Grupo de Banco Mundial

Durante el ejercicio de 2009, el Grupo del Banco Mundial destinó US$12.500 millones a la región de Europa y Asia central: los compromisos de la Asociación Internacional de Fomento (AIF) ascendieron a US$383 millones (de los cuales US$32 millones fueron donaciones) mientras que los del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) totalizaron US$8.900 millones (destinados a financiar un total de 53 proyectos).

La asistencia a ECA aumentó en un 58% respecto del ejercicio anterior. Se aprobó financiamiento rápido para ayudar a amortiguar el efecto de la crisis económica mundial en los pobres y preparar mejor a los países para la etapa de recuperación posterior a la crisis. Se consideraron los asuntos urgentes pero sin perder de vista los temas importantes.

Compromisos del Grupo del Banco Mundial en Europa y Asia central 
Ej. de 2009 y Ej. de 2008 (año termina el 30 de junio)

Grupo del Banco Mundial

Ej. de 2009

Ej. de 2008*

BIRF

US$8.900 millones

US$3.700 millones

AIF

US$400 millones

US$500 millones

IFC

US$2.100 millones*

US$2.700 millones*

MIGA

US$1.200 millones

US$1.200 millones

TOTAL

US$12.500 millones

US$8.000 millones

*Sólo cuenta propia. En el ejercicio de 2009 se excluyen US$841 millones que se obtuvieron a través de la formación de consorcios de financiamiento y financiamiento estructurado.

Asuntos urgentes:

  • Estabilización del sector financiero.

El Banco está tratando de ayudar a estabilizar el sector financiero mediante el otorgamiento de apoyo presupuestario para la introducción de reformas en casi la mitad de los países de la región, la realización de estudios de diagnóstico sobre el sector bancario y la entrega de ayuda a los países clientes en los procesos de reestructuración y recapitalización.

Es imprescindible que los países de ECA mantengan vínculos sólidos con los mercados de capital para poder satisfacer sus necesidades financieras. De la misma manera, los sistemas bancarios deben estabilizarse. Como parte de una iniciativa conjunta, el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (EBRD, por sus siglas en inglés), el Banco Europeo de Inversiones (BEI) y el Grupo del Banco Mundial prometieron suministrar hasta US$31.000 millones para respaldar el sector bancario regional y financiar préstamos a empresas afectadas por la crisis económica mundial. Este apoyo incluye financiamiento en forma de capital accionario y préstamos, líneas de crédito y seguros contra riesgos políticos.

En respuesta a los pedidos urgentes para afrontar la crisis financiera, el Directorio Ejecutivo aprobó el otorgamiento de respaldo financiero para Armenia, Croacia y Turquía a través de préstamos a intermediarios financieros y proporcionó ayuda presupuestaria para realizar reformas sobre políticas en materia de finanzas en otros países como Hungría, Letonia, Rumania y Ucrania.

  • Mitigación de las emergencias provocadas por la crisis de alimentos y del combustible. Para encarar la crisis energética, por ejemplo, el Directorio Ejecutivo aprobó un proyecto de asistencia de emergencia para el sector de energía de US$11 millones en la República Kirguisa a fin de apoyar la aplicación del Plan de acción de emergencia del gobierno en esa esfera, cuyo objetivo es mejorar el acceso a la energía y aumentar la fiabilidad de la generación de energía térmica y de los sistemas de calefacción por distritos durante el invierno.  

  • Fortalecimiento de los programas de protección social. Además de prestar apoyo presupuestario para ayudar a los gobiernos a proteger los servicios sociales más esenciales, el Banco también está respaldando directamente iniciativas para proteger a las personas durante la crisis a través de operaciones de financiamiento de redes de protección, nutrición y fondos sociales en Armenia, la Ex República Yugoslava de Macedonia, Moldova, la República Kirguisa y Tayikistán.

  • Creación de empleo. Para ayudar a crear puestos de trabajo, el Banco está financiando en toda la región proyectos de infraestructura que requieren el uso intensivo de mano de obra. En Armenia, con el Proyecto de mejoramiento de caminos principales, de US$30,4 millones, se reacondicionarán ciertos tramos de la red vial y se generará empleo temporal sumamente necesario en un país que ya se ha visto afectado por la crisis. Con financiamiento adicional por un monto de US$70 millones, Georgia podrá mejorar y reestructurar la red de caminos secundarios y locales y, al mismo tiempo, crear puestos de trabajo. Durante el ejercicio de 2009, el Banco aprobó también un proyecto de infraestructura regional y municipal de US$40 millones para este mismo país. En Croacia, el segundo proyecto sobre la ciudad portuaria de Rijeka, de US$122,5 millones, tiene por objetivo ayudar a satisfacer la creciente demanda de tráfico mediante el establecimiento de alianzas público-privadas. Un préstamo de US$60 millones otorgado a Belarús ayudará a mejorar la calidad, eficiencia y sostenibilidad de los servicios de abastecimiento de agua y tratamiento de aguas residuales para aproximadamente 1,7 millones de consumidores. Finalmente, un proyecto para las carreteras del suroeste de Kazajstán, de US$2.000 millones, ayudará a rehabilitar el corredor de transporte internacional que conecta a China con Rusia y Europa occidental a través de este país y mejorará la seguridad del transporte y el acceso de la población local a los servicios sociales básicos.

  • Fomento del comercio. Para ayudar a evitar un empeoramiento, el Banco está respaldando reformas estructurales y promoviendo políticas sobre apertura comercial. El trabajo económico y sectorial de ECA se centra en la necesidad de modificar las normativas con la finalidad de fomentar el comercio internacional en algunas partes de la región. Por ejemplo, si bien las exportaciones de mercaderías alcanzaron un promedio de más del 60% del PIB en 10 países de la Unión Europea, éste fue de 20% en los países de ingreso bajo de la CEI, donde las actividades comerciales relativas a los servicios (por debajo del 5% del PIB) están agobiadas por regulaciones y limitaciones a la competencia.

Dado que la crisis financiera requiere soluciones coordinadas, el Grupo del Banco Mundial participa en iniciativas lideradas por el Fondo Monetario Internacional (FMI), colabora con instituciones de la Unión Europea (UE), busca el apoyo del sector privado y presta asesoría en materia de políticas.

Asuntos importantes:

  • Mejoramiento de la gestión de gobierno. El Banco ayuda a los países a mejorar la gestión de gobierno, en conjunto con el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo, mediante la realización de una Encuesta sobre las condiciones para los negocios y el rendimiento de las empresas (BEEPS, por sus siglas en inglés). Sus resultados se han utilizado en estudios sobre la corrupción, los sistemas judiciales y otras áreas. Por ejemplo, sirvieron de base para la serie Anticorruption in Transition (Lucha contra la corrupción en los países con economías en transición) y Judicial Systems in Transition Economies (Sistemas judiciales en las economías en transición). Ambos estudios evalúan los cambios que se producen con el paso del tiempo para saber qué medidas han dado buenos resultados y cuáles son los retos pendientes –en particular la corrupción-, en áreas que afectan la actividad empresarial.

  • Mejoramiento de las condiciones para hacer negocios. Una de las maneras en que el Banco está ayudando a preparar a la región para el período posterior a la crisis es respaldando a los países clientes que procuran mejorar el clima de inversión y las condiciones para hacer negocios. Ya se ha avanzado bastante: por sexto año consecutivo, Europa oriental y Asia central han estado a la vanguardia de las reformas sobre la regulación de la actividad empresarial, según el informe Doing Business 2010. Entre junio de 2008 y junio de 2009, 26 de 27 economías de la región modificaron sus normativas para crear mayores oportunidades para las compañías nacionales. Cinco de las 10 economías que están llevando a cabo el mayor número de reformas regulatorias se ubican en Europa oriental y Asia central. Los dos nuevos países de ECA que integran la lista de los 10 principales reformadores en el mundo son Tayikistán y Moldova.

La República Kirguisa, el líder de la región, subió en la clasificación mundial de la posición 80 a la 41 en cuanto a la facilidad para hacer negocios al implementar reformas en siete de las 10 áreas que mide el informe.

Asimismo, para ayudar a la región a prepararse para la etapa posterior a la crisis, el Banco se focaliza en la productividad y la innovación del sector empresarial, mediante el establecimiento de mejores condiciones para los negocios y las inversiones, la creación de una fuerza laboral calificada y especializada (con proyectos dirigidos a la salud y la educación), el mejoramiento de la administración pública, la instauración de sistemas legales y judiciales y la puesta en práctica de programas de infraestructura económica (específicamente programas transfronterizos).

  • Adaptación al cambio climático. El Banco ayuda a los países a abordar la adaptación al cambio climático al invertir en proyectos piloto sobre adaptación, tecnología no contaminante y de capacidad de recuperación frente a dicho fenómeno. En junio de 2009, ECA publicó el informe Adapting to Climate Change in Europe and Central Asia (Adaptación al cambio climático en Europa y Asia central). En él se advierte que el impacto del cambio climático será mayor que lo esperado debido al legado de una mala gestión ambiental y el estado de deterioro de gran parte de la infraestructura de la región, que han dejado a los países muy mal preparados para la adaptación al cambio climático.

El Banco inició en 2009 evaluaciones piloto sobre vulnerabilidad en los sectores de energía, agricultura y manejo de recursos acuáticos en Europa sudoriental y éstas se expandirán a otras regiones de ECA durante los próximos dos años. Éstas se centraron en la sensibilidad de cada país ante la variabilidad actual del clima, así como en el cambio climático proyectado durante el período 2030-2050. Ellas se están ampliando para revisar las opciones de adaptación a los riesgos proyectados, incluidos las implicaciones económicas y los efectos en la pobreza. Los pasos comprenden el análisis de la información disponible, la aplicación de métodos de evaluación rápidos y un proceso de consulta completo con las partes interesadas clave (gobierno y participantes del sector público y privado en los sectores mencionados). Por ejemplo, en Albania, quienes participaron en las operaciones, la planificación y el desarrollo de políticas en el sector energético y los usuarios finales han trabajando conjuntamente en una serie de talleres para identificar tanto las vulnerabilidades del sector de energía ante las condiciones climáticas actuales y las proyectadas como las oportunidades de adaptación y sus costos.

Contacto:
Kristyn Schrader
(202) 458-2736
kschrader@worldbank.org

Actualizado en septiembre de 2009

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1 La definición de “pobre” en ECA se refiere a una persona que subsiste con menos de US$2,5 al día (Es un monto más alto que en otras regiones debido a los gastos adicionales relacionados con la calefacción y vestimentas necesarias para enfrentar el clima frío). La definición de persona “vulnerable” se refiere a quien subsiste con entre US$2,5 a US$5,0 al día.




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