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Reseña regional: Oriente Medio y Norte de Ãfrica

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Panorama general:

Gracias a los altos precios del petróleo y el gran interés de los inversionistas internacionales, la región de Oriente Medio y Norte de Ãfrica (MENA, por sus siglas en inglés) creció en un 5,1% en promedio durante el período 2000-08, superando los niveles alcanzados en los años ochenta y noventa. Se aplicaron amplias reformas económicas y estructurales en la región y, al mismo tiempo, se implementaron proyectos de inversión pública y privada para diversificar la economía y desarrollar el capital humano y se invirtió en los sectores del petróleo y gas y la infraestructura, entre otros. Sin embargo, la fuerte caída de los precios del crudo a mediados de 2008 y las crisis de alimentos y financiera mundiales han generado preocupación entre los países que la integran y se espera que el crecimiento del producto interno bruto (PIB) llegue a una cifra tan baja como un 2,2% en 2009.

El avance en el crecimiento de la región ha afectado positivamente en la creación de puestos de trabajo, pero el desempleo continúa siendo el mayor reto de desarrollo que enfrenta MENA. Los países de la región se encuentran en el nivel máximo de un incremento repentino del crecimiento de la fuerza laboral, con un promedio anual de un 3,4%. Y la mayoría de las nuevas plazas se generan en el sector privado, lo cual constituye un avance importante para una región donde la creación de empleo, especialmente con una población cada vez más educada, se ha convertido en una prueba de fuego para su desempeño económico.

Además, se han observado progresos largamente esperados en reformas destinadas a mejorar las condiciones en general para el crecimiento económico. Casi todos los países han adoptado medidas significativas para eliminar los obstáculos en el sector del comercio. Por ejemplo, se redujeron los aranceles en la región, de un promedio simple de un 20% en el año 2000 a un 13% en 2007, lo que tuvo un gran impacto en las actividades comerciales durante dicho período.

Pero pese a estos resultados positivos, los altos precios de los alimentos representan un riesgo creciente para la región, especialmente porque las medidas de protección social no han sido suficientemente focalizadas. Asimismo, la fuerte alza de los precios tanto del petróleo como de los alimentos ha captado la atención pública en la gran subvención de precios en el mercado nacional, la cual amenaza particularmente las posiciones fiscales de las economías más pobres en recursos.

El grado de vulnerabilidad es muy elevado en MENA, donde un gran número de personas vive cerca (pero por encima) de la línea de pobreza. En general, si bien menos del 2% de la población subsiste con menos de US$1 al día, aproximadamente el 20% lo hace con menos de US$2 al día (3% y 43%, respectivamente, en Egipto y 10% y 45% en República del Yemen). Debido a la alta concentración de habitantes en torno a la línea de pobreza, la crisis alimentaria a nivel mundial podría sumir en esta condición a más personas en la región.

El panorama económico también se ve amenazado por la crisis de las finanzas a nivel internacional. Los mercados financieros (y otros) en el mundo se encuentran en un período de mucha incertidumbre. En 2008, a diferencia de otras regiones en desarrollo, MENA se mantuvo en buen pie al registrar un ligero aumento en el crecimiento del PIB, el que subió del 5,6% en 2007 al 6,1% en 2008. Sin embargo, dada la persistencia de la crisis y el entorno económico externo desfavorable se espera que en 2009 y 2010, la región sufra los efectos de la inestabilidad en el comercio internacional, los precios del petróleo, el turismo, las remesas, y las condiciones del financiamiento internacional.

En todo caso, las repercusiones de la crisis varían a través de la región. Los países en MENA se clasifican en cuatro grupos de acuerdo al nivel de recursos, integración a la economía mundial y su clima macroeconómico.

El primer grupo, el Consejo de Cooperación de los Estados Ãrabes del Golfo (GCC, por sus siglas en inglés), cuenta con altos ingresos per cápita generados por los hidrocarburos, suficiente espacio fiscal y una sólida capacidad institucional para implementar políticas macroeconómicas y estructurales. Éstos se verán muy afectados por la crisis, pero gracias a sus importantes reservas financieras podrán mantener posiciones fiscales anticíclicas en 2009 y posiblemente en 2010.

El segundo grupo incluye a otros exportadores petroleros que tienen menores ingresos per cápita por hidrocarburos, gran población, limitado espacio fiscal y restringida capacidad institucional para implementar políticas macroeconómicas y estructurales. Para estos países, la crisis se manifestará con una caída en el PIB por petróleo, pero el generado por otros productos permitirá mantener el crecimiento económico en términos positivos.

El tercer grupo es el de los exportadores no petroleros que tienen vínculos económicos con los países del Golfo o que dependen de la ayuda internacional. Ellos están experimentando un estancamiento de la inversión extranjera directa del GCC y tienen el desafío de atraer apoyo para contrarrestar la disminución de las remesas.

El último grupo es el de los exportadores no petroleros con economías diversificadas y lazos comerciales con la eurozona. Si bien su espacio fiscal es limitado, cuentan con una buena capacidad institucional para implementar políticas macroeconómicas y estructurales. Inicialmente, la crisis tuvo un impacto menor sobre sus sistemas financieros, pero ahora están sufriendo mayores efectos en su economía real a medida que el descenso de la demanda por parte de Europa provoca una caída en las exportaciones.

Asistencia del Grupo del Banco Mundial

Las cuatro instituciones que conforman el Grupo del Banco Mundial (GBM), de manera coordinada, ayudan a la región en sus metas de crecimiento y desarrollo: el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) ofrece financiamiento para proyectos, productos de gestión de riesgos y otros servicios financieros a países de ingreso mediano; la Asociación Internacional de Fomento (AIF) otorga préstamos sin intereses y donaciones a los dos países de ingreso bajo (República del Yemen y Djibouti); la Corporación Financiera Internacional (IFC, por sus siglas en inglés) amplió su cartera para incluir inversiones de capital, préstamos, garantías y servicios de asesoría para las operaciones comerciales del sector privado, y el Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones (MIGA, por sus siglas en inglés) -la entidad que ofrece seguros contra riesgos políticos-, tiene proyectos activos en varios países.

Durante el ejercicio de 2009, finalizado el 30 de junio, el GBM aprobó financiamiento por un monto de US$1.850 millones para la región: US$1.500 millones en préstamos del BIRF y US$172 millones en compromisos de la AIF, de los cuales US$129 millones correspondieron a donaciones. El aumento del volumen de financiamiento se debió en parte a las crisis financiera, de los alimentos y de los combustibles. También brindó apoyo técnico y financiero para la implementación de reformas, los esfuerzos de reconstrucción y las tareas de emergencia en la región. La estrategia del Banco Mundial identifica los desafíos transversales y considera los impactos en cada una de sus intervenciones a nivel de país.

Además, el Banco realizó 37 estudios económicos y sectoriales y 75 actividades de asistencia técnica no crediticia. Éstas últimas incluyeron la publicación de un importante informe regional sobre el desarrollo del sector privado y otro sobre migración; exámenes del gasto público para Libia y la República del Yemen y varios reportes sobre buen gobierno. Asimismo, se emprendió la preparación de numerosos informes en el contexto de la Iniciativa a favor del mundo árabe, en áreas que van desde la infraestructura regional hasta la educación y la difusión de conocimientos.

Los beneficiarios utilizan estos fondos en más de 16 proyectos concebidos para crear las condiciones propicias para la inversión y empoderar a los pobres y, al mismo tiempo, mitigar los riesgos asociados a los desafíos mundiales. En el ejercicio de 2009, los compromisos del BIRF y la AIF totalizaron US$1.700 millones, distribuidos en los siguientes sectores: US$675 millones en energía y minería; US$390 millones en transporte; US$200 millones en industria y comercio; US$197 millones en agua, saneamiento y protección contra inundaciones; US$75,7millones en derecho y justicia y administración pública; US$68 millones en educación; US$60 millones en agricultura, pesquería e industria forestal; US$50 millones en finanzas, y US$6,3 millones en salud y otros servicios sociales. La Ribera Occidental y Gaza recibieron nueve donaciones por un total de US$88,5 millones e Iraq tres por un total de US$38 millones.

Con el fin de apoyar el crecimiento liderado por el sector privado en la región, IFC continúa buscando nuevas oportunidades de inversión y ampliando los servicios de asesoría de modo de mejorar las condiciones para realizar negocios. Durante el ejercicio de 2008, las inversiones de IFC se incrementaron a US$1.400 millones, monto que permitió financiar 50 proyectos en 12 países y el gasto total en servicios de asesoría llegó a US$22 millones, significativamente superior a los US$5,7 millones de hace tres años.

Con garantías que totalizan US$430,7 millones, la exposición de MIGA en la región se incrementó notoriamente a un 11% este año, lo que es consistente con la estrategia del Grupo del Banco Mundial. De hecho, un proyecto en Djibouti permitió a MIGA adaptar sus herramientas de negocios tradicionales para brindar una garantía que apoya el financiamiento de proyectos que cumplen con la Sharia (ley musulmana).

Los programas del Banco abordan las siguientes áreas prioritarias:

  • Desarrollo de infraestructura,
  • Desarrollo del sector privado, competitividad y gobernabilidad,
  • Educación de los jóvenes,
  • Desarrollo sostenible y administración de recursos naturales,
  • Asistencia a personas que viven en países afectados por conflictos,
  • Género,
  • Programas de servicios reumnerados, y
  • Financiamiento del comercio e inversión extranjera directa.

Reducción de deficiencias de infraestructura

El programa fiscal de 2009 del Banco para la región aborda las necesidades inmediatas asociadas a la recesión mundial, al tiempo que refleja su continua atención en el crecimiento a largo plazo. Se dio el visto bueno a importantes proyectos de infraestructura para Egipto, Jordania, Líbano y Marruecos. El Directorio Ejecutivo aprobó dos préstamos de gran volumen para Egipto: uno de US$600 millones para el proyecto de energía eléctrica de Ain Sokhna y otro de US$270 millones para la reestructuración de Egyptian Railways, la empresa nacional de ferrocarriles. Asimismo, este país recibió un préstamo de US$300 millones para construir viviendas a precios accesibles. El Proyecto de desarrollo del transporte urbano, de US$70 millones, para el Líbano y el Proyecto sobre el corredor de desarrollo de Ammán, de US$33 millones, en Jordania tienen como objetivo eliminar las deficiencias del transporte y preparar el terreno para un crecimiento sostenible en el futuro.

Mejoras con respecto a buen gobierno, competitividad y desarrollo del sector privado

Oriente Medio y Norte de Ãfrica enfrenta el doble desafío de los problemas sociales que ha traído consigo la globalización y la necesidad de aumentar la competitividad. El Banco otorgó a Túnez un préstamo de US$250 millones para que se integre mejor en los mercados mundiales. Iraq, por su parte, recibió un financiamiento adicional de US$10 millones para respaldar los esfuerzos de este país de desarrollar el sector privado. En Marruecos, el Banco apoya las actividades para el fortalecimiento del buen gobierno, al tiempo que se crean condiciones propicias para lograr estabilidad y un crecimiento sostenido.

Ahora es más fácil hacer negocios en la región. Hasta fines del ejercicio de 2009, dos tercios de las economías de MENA habían introducido la sorprendente suma de 27 reformas. Por tercera vez en cuatro años, Egipto, que el año pasado fue el país de mejor desempeño en toda la región, estuvo entre los 10 mayores reformadores a nivel mundial. Otros países que hicieron cambios fueron Arabia Saudita, Djibouti, Emiratos Ãrabes Unidos, Jordania, Líbano, Marruecos, Omán, la República del Yemen, la Ribera Occidental y Gaza, Siria y Túnez.

Un importante informe regional presenta conclusiones de investigaciones y pruebas de años de experiencia de asesorías a gobiernos y al área privada respecto de la competitividad y el desarrollo del sector privado y se centra en la relación entre el buen gobierno, la rendición de cuentas y el desarrollo de dicho sector. Los objetivos y los impactos esperados de éste son tres: informar a quienes formulan políticas y a otras partes interesadas, proponer un nuevo enfoque para las políticas del sector y generar un debate en la materia.

Asimismo, el Banco cuenta con un programa integral de servicios de asesoría y de asistencia técnica en toda la región (desde los países del Magreb hasta los del Golfo) para fortalecer el desempeño legal, regulador y administrativo. Además, apoya y promueve las asociaciones entre el sector público y el sector privado para el desarrollo de infraestructura. El Grupo del Banco Mundial se asocia con otros donantes bilaterales e internacionales (el FMI, la OCDE, la UE, el Banco Europeo de Inversiones, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional y el Departamento de Desarrollo Internacional del Reino Unido) en muchas de estas actividades.

Educación de los jóvenes

La educación es primordial para el futuro de MENA. Diversas partes interesadas en la región consideran que ésta constituye su reto de desarrollo más importante y la reforma educacional es el punto principal de la agenda de muchos gobiernos en la región. Los cambios en el sector deben apuntar hacia la capacidad de la región para brindar educación de calidad que prepare mejor a los jóvenes para insertarse en la competitiva economía mundial.

En 2008, MENA lanzó un informe regional sobre educación titulado “The Road Not Traveled†(Un camino aún por recorrer) con el objetivo de apoyar a quienes formulan políticas en la región a desarrollar estrategias educativas más efectivas y que se basen en las experiencias regionales y mundiales en el sector. Éste se funda en un nuevo paradigma: se espera que los esfuerzos de reforma sean más eficientes en la medida que se ponga énfasis en los incentivos y la rendición de cuentas públicas para cumplir con las metas del sector.

El informe revela, además, que aunque los países de MENA invierten una proporción mayor de su PIB en este ámbito (en comparación con otras regiones en el mundo), ellos continúan enfrentando desafíos para desarrollar sistemas educativos de alta calidad en todos los niveles, así como para promover una capacitación y un aprendizaje permanentes que respondan a las necesidades del mercado laboral.

Y si bien la expansión en los sistemas educativos ha permitido alcanzar una cobertura casi universal, la región está lista para recorrer un nuevo camino. En todo caso, la configuración de esta nueva senda no será la misma para cada país ya que todas las naciones, independientemente de sus condiciones originales, requerirán un cambio que haga hincapié en los resultados más que en los datos. A esto deberá sumarse la entrega de incentivos y la adopción de medidas de rendición de cuentas públicas y otras para obtener mayores logros en el mercado laboral.

Asimismo, la publicación insta a los gobiernos a que implementen cambios en el mercado de trabajo que complementen los aplicados en el sistema educativo. En MENA, la importancia del mercado laboral cobra mayor importancia que en otros lugares del mundo debido a los niveles de migración y de oportunidades de empleo en el extranjero.

Por lo tanto, el mejoramiento de la educación constituye un elemento importante de la estrategia del Banco Mundial para promover el desarrollo económico basado en los conocimientos y para facilitar la transición económica de los países en esta región. Particularmente, la institución trabaja con ellos para garantizar la retención escolar y el acceso equitativo a las escuelas; mejorar la calidad y la importancia de todos los niveles de educación y formación; crear capacidad en la administración de la educación tanto en el sector público como en las comunidades locales; incrementar la eficiencia en la prestación de los servicios educativos, y mejorar la sostenibilidad fiscal de la inversión pública en el sector educativo.

Asimismo, el Banco presta cada vez más atención a los niños y jóvenes desfavorecidos (estudiantes que desertan, niños trabajadores y discapacitados) e incentiva a los países de la región a desarrollar las respuestas intersectoriales que garanticen que esta población cuente también con acceso a educación de calidad.

El Banco ha respondido a las diversas y cambiantes necesidades a través de la transferencia de conocimientos y financiamiento. Por ejemplo, el Proyecto de reforma de la educación superior para promover la economía del conocimiento en Jordania, de US$25 millones, se centra en la calidad y el buen gobierno y el segundo proyecto en esa misma esfera, deUS$60 millones, retoma esas dos cuestiones y pone énfasis en la necesidad de ofrecer a los estudiantes matriculados en instituciones de enseñanza preterciaria un nivel de conocimientos y destrezas más elevado para participar en la economía del conocimiento.

Promoción del desarrollo sostenible y gestión de recursos naturales

El cambio climático, el estrés hídrico y la gestión de los recursos naturales plantean desafíos fundamentales en Oriente Medio y Norte de Ãfrica. Para ayudar a afrontarlos, el Banco otorgó US$90 millones a la República del Yemen en respaldo de un programa del sector del agua y US$25 millones para financiar en parte un proyecto de energía rural centrado en la energía solar. Para mejorar la gestión de los desechos sólidos, el Banco prestó US$133 millones a Marruecos y US$25 millones a Jordania. Tras las inundaciones ocurridas en octubre de 2008 en la República del Yemen, la institución ayudó a realizar una evaluación de las necesidades e intensificó sus programas de seguimiento y el diálogo sobre políticas con el fin de mejorar la preparación del país ante futuras crisis. En marzo de 2009, el Banco destinó financiamiento adicional por un monto de US$35 millones para la protección contra las inundaciones y la reconstrucción de emergencia. A inicios del ejercicio de 2009, el Directorio Ejecutivo aprobó otros US$15 millones para promover la conservación de las aguas subterráneas y el suelo en la República del Yemen.

Los servicios de abastecimiento y saneamiento de agua se han ampliado considerablemente en la región, sin embargo, presentan deficiencias de infraestructura y calidad y, en muchos casos, un suministro inadecuado. Éstos son subsidiados en prácticamente toda la región (a excepción de dos países), lo cual aumenta la presión en los presupuestos públicos. El riego utiliza más del 80% del agua disponible en MENA y a menudo se ocupa en cultivos de bajo valor.

Los factores clave para la reforma del sector del agua no radican en los subsectores tradicionales. No obstante éstos están cambiando de una manera tal que podrían brindar oportunidades para hacer modificaciones que hasta el momento han sido difíciles de lograr, siempre y cuando se implementen mecanismos de buen gobierno. El desarrollo de un sistema de gestión flexible implicará abordar consideraciones técnicas, crear instituciones adaptables e implementar estructuras de rendición de cuentas transparentes y más incluyentes.

El Banco concentra sus esfuerzos en la región de MENA en la ampliación y el mejoramiento de los servicios y gestión del agua en Djibouti, Egipto, Iraq, Marruecos, la República del Yemen y la Ribera Occidental y Gaza y en la promoción de un diálogo sobre políticas sectoriales en países con los que ha tenido alianzas de larga data (Marruecos, la República del Yemen y la Ribera Occidental y Gaza). La institución financió nuevos proyectos en este ámbito por un monto total de US$229,5 millones en el ejercicio de 2008 y de US$123 millones en el de 2009.

Asistencia a población de países afectados por conflictos

El Banco respondió sin demora cuando se produjo el conflicto en Gaza en el ejercicio de 2009, al despachar un equipo de evaluación antes de que se cumpliera una semana desde el cese de las hostilidades. Una recomendación fundamental que se formuló como resultado de la labor de dicho equipo fue que la recuperación y la reconstrucción deberían estar estrechamente relacionadas con las iniciativas de desarrollo que ya están en curso en Gaza. En la práctica, esto significaba seguir financiando y ampliando una gama de exitosos proyectos financiados por donantes en varios sectores fundamentales, como los de abastecimiento de agua y saneamiento, electricidad, redes de protección social, desarrollo municipal y apoyo de organizaciones no gubernamentales. En abril de 2009, una delegación del Grupo del Banco Mundial visitó Iraq para analizar las posibilidades de inversión y promover la creación de condiciones propicias para los negocios.

Integración de las mujeres

Los países árabes en MENA han logrado un avance considerable en la superación de las desigualdades sociales entre hombres y mujeres. El acceso de las féminas a los servicios de salud y educación ha mejorado notoriamente, sin embargo, la brecha entre ambos sexos en cuanto a participación política y económica sigue siendo amplia.

Durante el ejercicio de 2009, el Banco inició o concluyó diversos estudios y programas sobre género en los países de la región: en Egipto, emprendió una evaluación de las dimensiones del género en relación con el acceso y las restricciones al mercado de trabajo; en Jordania, está preparando un programa para promover el acceso al mercado laboral de jóvenes egresadas de colegios comunitarios preuniversitarios; en Arabia Saudita, brinda asistencia a “observatorios urbanos†en Jeddah y Medina, que están estudiando la situación de hogares encabezados por mujeres, y en la República del Yemen, está preparando un análisis del gasto público en los sectores de salud y educación desde el punto de vista del género. Mediante una donación del Fondo para el Desarrollo Institucional, el Banco respalda además un programa que mide el efecto de las políticas y estrategias nacionales en la igualdad entre hombres y mujeres.

Asimismo, en el Líbano concluyó una evaluación de las cuestiones de género, en Marruecos organizó un taller de fortalecimiento de la capacidad en formulación de presupuestos incluyendo esta perspectiva y publicó su informe bienal titulado “Status and Progress of Women in the Middle East and North Africa†(Situación y avance de la mujer en Oriente Medio y Norte de Ãfrica), en el que se examinan los progresos en cuanto a la participación económica, el acceso a la educación y a la salud, la participación y la representación pública y los derechos legales del sexo femenino.

Ampliación de programas remunerados

La lista de los países de MENA que solicitan programas remunerados aumentó a 11 durante el ejercicio de 2009. Los ingresos provenientes de tales iniciativas totalizaron aproximadamente US$11 millones y se prevé que la demanda se mantendrá estable en 2010. El Programa de Cooperación Estratégica con Países del Golfo incluye programas y servicios en Arabia Saudita, Bahrein, Emiratos Ãrabes Unidos, Kuwait, Omán, Qatar y la Secretaría del Consejo de Cooperación del Golfo. Todos éstos han adquirido un carácter más estratégico y plurianual; su volumen fue de casi US$6 millones en el ejercicio de 2009 y se espera que estén en un nivel similar en el de 2010.

Más financiamiento para comercio y garantías para inversión extranjera directa

IFC intensificó su programa de financiamiento para el comercio y amplió los servicios de asistencia técnica y asesoría a inversionistas privados, durante el ejercicio de 2009. Por su parte, MIGA planea usar sus mecanismos de garantía para ayudar a asegurar operaciones de inversión extranjera directa en países clientes pertenecientes a la región.

Además, en este mismo ejercicio, el Banco fortaleció sus alianzas con instituciones de desarrollo árabes e islámicas; intercambió experiencias sobre cómo diseñar y aplicar los enfoques sectoriales en las áreas del agua y desarrollo humano; realizó talleres técnicos conjuntos y sostuvo diálogos sobre identificación, evaluación inicial, supervisión y seguimiento y evaluación de proyectos, y llevó a cabo misiones conjuntas para identificar, evaluar inicialmente y supervisar proyectos.

De cara al futuro

Los desafíos a largo plazo que enfrenta MENA, combinados con las diferentes crisis que la afectan, requieren de un aumento del apoyo por parte del Banco y ello implica constante interacción y diálogo con todas las partes interesadas. En el contexto de los seis temas institucionales estratégicos, la región intensificará sus esfuerzos con el fin de definir las prioridades y las áreas en las que el respaldo del Banco ofrece una ventaja comparativa.

A inicios de 2008, en el contexto de la Iniciativa para el Mundo Ãrabe, se llevaron a cabo consultas a organizaciones, tales como la Liga Ãrabe y los bancos de desarrollo regional con el fin de identificar oportunidades para promover el desarrollo humano y económico y, a la vez, reducir la pobreza. De cara al futuro, la mencionada Iniciativa respaldará la integración económica regional y ayudará a mejorar los canales de comunicación entre los programas de cada país y los proyectos regionales. Asimismo, el Banco está buscando maneras de fortalecer su compromiso con las organizaciones de la sociedad civil y el sector privado en su calidad de actores clave en este proceso.

Contacto:
Najat Yamouri
(202) 458-1340
nyamouri@worldbank.org

Actualizado en septiembre de 2009




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