Contexto Desde comienzos de 2011, los 20 países de Oriente Medio y Norte de África (MENA) donde está involucrado el Grupo del Banco Mundial, han experimentado cambios extraordinarios. Ya sea que estos cambios han tenido un efecto cascada en los eventos en Túnez y Egipto, o si persiste la competencia por la supremacía política, el movimiento social denominado la primavera árabe y el reclamo de los ciudadanos por obtener más participación y rendición de cuentas genera una oportunidad para una mejor administración y para una transformación potencialmente profunda en el entorno político y social de la región. De los 355 millones de personas que habitan los países de MENA, el 85% vive en naciones de ingreso mediano, el 8% de ingreso alto y el 7% de ingreso bajo. Antes de los últimos alzamientos populares, la región había logrado avances significativos en los indicadores sociales clave con una expectativa de vida promedio de 70 años, una tasa de finalización de estudios primarios del 90% y una tasa de mortalidad infantil de menores de 5 años de 38 por cada 1.000 nacidos vivos. El nivel de pobreza absoluta era bajo: aproximadamente un 4% de la población vivía con menos de US$1,25 al día. Se considera que las interrupciones actuales a la vida económica que acompañan los cambios políticos en MENA pueden desacelerar el crecimiento en muchos países de la región debido a la disminución de los ingresos derivados del turismo, a un mayor margen en los mercados de deuda, inestabilidad en los mercados accionarios nacionales y mayores subsidios y salarios del sector público. Además, el potencial de inestabilidad en los países exportadores de petróleo podría tener un impacto económico grave en todo el mundo. Las protestas y los alzamientos populares en muchos de los países de MENA han sido impulsados por el cansancio derivado del autoritarismo de larga data. Los ciudadanos han articulado demandas para poder manifestarse y para tener justicia social, rendición de cuentas y acceso a servicios y oportunidades justas en un ámbito económico ecuánime. Además, esta región llegó a la primavera árabe con muchas fortalezas: su juventud, su base de recursos y la capacidad de recuperación económica demostrada durante la crisis económica y financiera de 2008-09. Las economías en toda la región se estaban recuperando. Túnez y Egipto tenían sólidas reservas y se habían beneficiado del turismo y de los flujos extranjeros. Los impactos económicos a corto plazo sufridos por los levantamientos populares se evidenciarán claramente, pero serán controlables si se los delimita al corto plazo. En el largo plazo, los países de MENA enfrentan grandes desafíos debido a muchos de los problemas estructurales que ya existían antes de las protestas sociales, que ciertamente impulsaron gran parte de este descontento. Entre esos problemas se encuentran el crecimiento poco equitativo y las altas tasas de desempleo (20% a 25% en algunos países y aun más bajo para los graduados universitarios y para las mujeres). La pobreza se encuentra en un nivel bajo de US$1,25 pero, por ejemplo, en Egipto esa cifra se duplica hasta alcanzar US$2,50. Hay millones de egipcios que sienten vulnerabilidad e incertidumbre de traspasar este umbral. El principal desafío de la región, que ahora se proclama en voz alta, es crear puestos de trabajo sustentables, los cuales deben ser generados por el sector privado. Para ello, resulta clave mejorar la capacitación para los participantes del sector privado de todos los niveles. También es crítica una competencia justa y la disminución de los privilegios que han beneficiado solamente a las elites. Además, los países deben tratar los problemas de larga data -como las fuentes de agua escasas y en vías de agotamiento (la región tiene los recursos renovables más bajos del mundo)-, y el desafío de la inseguridad alimentaria combinado con altos subsidios sociales.
Estrategia El Grupo del Banco Mundial intensificó su programa para la región luego de la crisis financiera mundial. El financiamiento por parte del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) y la Asociación Internacional de Fomento (AIF) aumentó de US$1.800 millones en el ejercicio de 2009 hasta alcanzar US$3.800 millones en el ejercicio de 2010, y luego disminuyó a US$2.060 millones en el ejercicio de 2011. La AIF, el fondo del Banco Mundial para los países más pobres, canalizó fondos de US$5,8 millones a Djibouti en 2011 –muy similar al nivel del ejercicio anterior. El apoyo de la AIF a la República del Yemen fue de US$117 millones en el ejercicio de 2011. Los servicios de conocimientos de alto valor a MENA aumentaron de US$8 millones en 2010 a casi US$11 millones en 2011. La cantidad de productos analíticos y de asesoramiento económico no relacionados con los préstamos subió de, aproximadamente, 120 en 2010, a casi 140 en 2011. Además el Banco Mundial realizó informes sobre el desarrollo del sector privado regional, migraciones e integración y escritos sobre el impacto y los retos a largo plazo derivados de la crisis financiera y también de los acontecimientos actuales, especialmente en lo que respecta al empleo. El Banco intensificará su apoyo a medida que las demandas de los países aumentan a raíz de los cambios políticos y económicos históricos que rediseñan la región. La estrategia y asistencia de la institución incluirán una serie de productos como: - Rápido apoyo presupuestario para satisfacer los crecientes requerimientos de financiación;
- Rápida respuesta de inversión para apoyar las intervenciones requeridas relacionadas con la pobreza;
- Ayuda para la creación de puestos de trabajo y programas para áreas especiales;
- Apoyo para el asesoramiento;
- Fortalecimiento de las capacidades institucionales, y
- Provisión de capacitación empresarial y otros programas de capacitación.
La clave para la sustentabilidad de una transición controlable en los países de MENA será el afianzamiento de un marco de administración regional (transparencia, responsabilidad y justicia social), impulsando el crecimiento global, estableciendo una protección social sustentable, ayudando a reducir la volatilidad de los precios de los alimentos y respaldando la integración económica global y regional. La estrategia a largo plazo del Grupo del Banco Mundial concentra su atención en estas áreas. Resultados - Intercambio de ideas, búsqueda de soluciones: En marzo de 2011, el Banco Mundial organizó la conferencia Opiniones y Voces Árabes. El evento se realizó en vivo y se difundió por Internet en árabe y en inglés junto con un chat virtual simultáneo y el lanzamiento del nuevo Blog de MENA.
- Consolidación de asociaciones: El Banco Islámico de Desarrollo participó en el Fondo de Financiamiento Árabe para la Infraestructura del Banco Mundial, y el Banco Africano de Desarrollo respaldó la Iniciativa de Energía Solar Concentrada de carácter regional. El Banco Mundial también trabajó junto con el Fondo Monetario Árabe en la preparación del informe principal de la región sobre el sector financiero. Las naciones europeas están realizando consultas sobre una serie de cuestiones focalizadas en la creación de oportunidades económicas. Los asociados japoneses están ayudando a la región a abordar cuestiones sobre la juventud en Egipto, Túnez y otros países.
- Apoyo al Consejo de Cooperación del Golfo y países relacionados: El aumento en los precios del petróleo y gas impulsó los ingresos de los países que pertenecen al Consejo de Cooperación del Golfo (CCG). Sin embargo, la mayor parte de las naciones del CCG ha incrementado drásticamente sus gastos derivados de subsidios y de salarios del sector público en respuesta a los alzamientos públicos en partes de la región. Las actuales proyecciones contemplan que, a raíz del incremento reciente en los precios de los hidrocarburos, el impacto fiscal de los crecientes gastos debería ser controlable.
El programa del Banco Mundial para el CCG se ha focalizado en la transmisión de conocimientos y experiencia a los Gobiernos de los países del Golfo y anticipa que será receptivo a las nuevas demandas. El Programa de Asistencia Técnica Reembolsable del Banco Mundial se extendió en 2011 al tiempo que se incrementaron los programas para Kuwait y Arabia Saudita y surgieron nuevos programas. En 2010, el Banco Mundial firmó un acuerdo marco sobre redes de seguridad con Bahrein. En los Emiratos Árabes Unidos, el Banco Mundial trabaja en la capacidad macroeconómica y fiscal y en los mercados laborales. El programa del Banco Mundial en Omán refleja un creciente énfasis con respecto a la educación. En Qatar, trabaja en una cartera que incluye el incremento de la capacidad de gestión macroeconómica y fiscal y un importante programa sobre la agilización de los negocios y el comercio. - Apoyo a otros exportadores de petróleo: Los sectores de gas y los que no pertenecen al sector del petróleo en Argelia y sus ingresos relacionados continuaron en alza en 2011. El Banco Mundial proporcionó asistencia técnica a este país, mayormente servicios basados en honorarios, focalizados en la diversificación económica, la evaluación del gasto público y las políticas sociales y económicas. Además, se trabaja actualmente para limitar las disparidades espaciales y para incrementar el desarrollo en las regiones menos favorecidas. En Iraq, se prepara un Préstamo para Políticas de Desarrollo (DPL, por sus siglas en inglés) dirigido a la competitividad y a una mejor administración. El Banco Mundial también proporcionó documentos de análisis clave sobre el sector financiero, las adquisiciones en el sector público y el federalismo fiscal. La asistencia técnica del Banco en Siria, que actualmente se suspendió, se había focalizado en el crecimiento económico y la protección social. Si bien se concedieron US$117 millones en fondos de la AIF a la República del Yemen, los disturbios políticos recientes ocasionaron la suspensión de los proyectos.
- Ayuda a importadores de petróleo: En 2011, el Banco Mundial realizó importantes trabajos de análisis en Egipto, Marruecos y Túnez, en particular sobre temas relacionados con la administración económica y la seguridad social. La asistencia técnica y el apoyo financiero del Banco Mundial a Egipto para ayudar en el período de transición son continuos. Los proyectos en el ejercicio de 2011 incluyeron un Segundo Proyecto de Irrigación y Sanidad de US$200 millones, US$330 millones de financiamiento adicional para el Proyecto de Reestructuración de Ferrocarriles Nacionales y un proyecto para la irrigación agrícola de US$100 millones. En Jordania, se preparó un DPL para presentar ante el Directorio en septiembre de 2011. El DPL se centrará en la transparencia y la rendición de cuentas, la administración de deuda y presupuesto, la eficiencia del gasto del sector público y el crecimiento liderado por el sector privado. En el Líbano, se aprobaron dos proyectos en el ejercicio de 2011: el Proyecto de Abastecimiento de Agua de Gran Beirut y el Proyecto de Desarrollo de Educación de US$40 millones. Los principales préstamos del Banco en Marruecos incluyen el DPL para el Transporte Urbano de Marruecos de US$140 millones, un DPL para agricultura (Maroc Vert) de US$206 millones y un DPL para desperdicios sólidos de US$140 millones. En mayo de 2011, el Banco Mundial trabajó con Marruecos para generar 2.000 megavatios de capacidad de generación de energía solar para 2020. El apoyo del Banco Mundial para Túnez en 2011 incluyó un DPL multisectorial de US$500 millones centrado principalmente en la transparencia y la rendición de cuentas. También se aprobaron un DPL de US$50 millones y un préstamo de inversión en áreas forestales y montañosas del noroeste de US$42 millones.
- Apoyo a la Ribera Occidental y Gaza: La gestión económica competente y un significativo respaldo del contribuyente permitió que la economía de la Ribera Occidental creciera 7,6% en 2011, en comparación con 7% en 2010. En Gaza, se espera que el crecimiento alcance el 15% en el ejercicio de 2011, pero el centro de atención permanecerá en la asistencia humanitaria y la provisión de servicios sociales y de infraestructura básicos.
Asociados El Grupo del Banco Mundial intensificó su asociación con donantes bilaterales y multilaterales, bancos de desarrollo regional, instituciones financieras islámicas y contribuyentes de países emergentes. Los asociados trabajaron para apoyar a los países de la región, así como para desarrollar una serie de iniciativas a nivel regional, tales como el Programa de Energía Solar Concentrada en cinco países por US$5.500 millones (US$750 millones del Fondo para una Tecnología Limpia) en el marco de la Iniciativa a favor del Mundo Árabe del Banco. Además, ha respaldado a los Gobiernos y a las organizaciones regionales con conferencias y talleres. Una de las lecciones más definidas del reciente despertar político ha sido la apremiante necesidad de extenderse en forma más consistente a la sociedad civil, inclusive la comunidad académica, las ONG y el sector privado. El desarrollo de los países de MENA no será exitoso sin una buena administración y sin la participación de los ciudadanos, desarrollo en el cual todos sientan que tienen una opinión y una participación. |