20 de junio de 2005 — El Banco Mundial ha respondido a las necesidades de las comunidades afectadas y los grupos vulnerables golpeados por el tsunami en Tailandia por medio de nuevos proyectos cuyo fin es apoyar la rehabilitación a largo plazo de las formas de sustento y la restitución de los recursos costeros y marinos. Estas donaciones, financiadas por el Fondo de Desarrollo Social de Japón (JSDF), se canalizarán a través de organizaciones de la sociedad civil entre 2005 y 2007 y estarán orientadas a las seis provincias del sur de Tailandia. Las donaciones incluyen: - Respuesta a las comunidades afectadas por el tsunami en el sur de Tailandia, la que se centra en el trabajo con agrupaciones locales para fortalecer las capacidades de proporcionar apoyo e iniciativa a las comunidades traumatizadas, además de respaldar la gestión sostenible de los ecosistemas costeros y marinos. Además, se entregarán subdonaciones a las comunidades para financiar necesidades específicas y extraordinarias, identificadas por ellos mismos, que no fueron satisfechas por otras fuentes; tales actividades pueden incluir aquellas que abordan necesidades específicas de la comunidad producto de la crisis, tales como psicoterapia post trauma, instalaciones para víctimas con discapacidad y apoyo a viudas y huérfanos; actividades para sustituir o reconstruir bienes sociales, culturales y económicos perdidos tras el desastre; y actividades que ayuden a restituir los ecosistemas costeros y marinos.
- Respuesta después de la emergencia a los efectos que tuvo el tsunami sobre las poblaciones vulnerables en el sur de Tailandia, cuyo fin es brindar asistencia a las poblaciones vulnerables (trabajadores migratorios, minorías étnicas, discapacitados, ancianos, huérfanos y niños vulnerables, familias muy pobres, consumidores de drogas intravenosas y demás grupos potencialmente marginados) y ayudarles a recuperar los medios económicos de supervivencia, acercar los servicios a quienes tienen derechos y enfrentar el trauma psicológico. Este elemento permitirá cubrir el costo de capacitación de aquellas personas que trabajan con las comunidades afectadas y ayudarles a proporcionar apoyo y orientación a los niños y adultos traumatizados. Los participantes en el proceso de capacitación incluirán facilitadores, dirigentes de la comunidad, profesores, trabajadores de la salud, funcionarios de gobierno y funcionarios de ONG.
En proceso de desarrollo se encuentra también un tercer proyecto, cuyo propósito es prestar servicios de asistencia legal a los sobrevivientes pobres y vulnerables del tsunami para ayudarles a reconstruir su vida. El Sr. Ian Porter, director a cargo de Tailandia, observó que “estos proyectos se fundan en la experiencia obtenida en la ejecución, en Tailandia, de otros proyectos de desarrollo dirigidos por la comunidad y se adoptan en respuesta a una situación de crisis. Los proyectos complementarán los paquetes de ayuda del gobierno al entregar a las comunidades locales mayor flexibilidad para adaptar la respuesta a sus necesidades específicas y abordar aquellas pérdidas que, si bien no amenazan la vida, son importantes a la hora de restituir el tejido social y cultural y recuperar la confianza perdida y la sensación de bienestar. Al mismo tiempo, los proyectos aprovecharán la oportunidad para ayudar a poner en práctica mejores sistemas de gestión del entorno natural”. Estos programas surgen de una estrecha asociación creada por el gobierno a través del Subcomité Conjunto de Rehabilitación de las Formas de Sustento y el Ecosistema, cuya tarea fue centrar los esfuerzos en las necesidades a largo plazo de gestión de los recursos costeros y marinos y la rehabilitación de las formas de sustento y el ecosistema, con un fuerte enfoque hacia la potenciación de la comunidad en las medidas de rehabilitación. Después de ocurrido el tsunami, el gobierno desplegó esfuerzos inéditos para restituir los principales servicios públicos y la infraestructura y tanto los caminos como el suministro de energía eléctrica y las redes de comunicaciones se restablecieron en pocos días. El gobierno tailandés fue capaz de responder, en términos financieros y técnicos, a los efectos del tsunami por medio de la rehabilitación de la infraestructura y el establecimiento de viviendas temporales y permanentes; no obstante, invitó a las organizaciones internacionales, incluido el Banco Mundial, a trabajar con él en las labores destinadas a satisfacer necesidades de rehabilitación de largo plazo. El equipo del Banco colabora también de manera estrecha con el grupo de las Naciones Unidas a cargo del país, el Banco Asiático de Desarrollo y las organizaciones de la sociedad civil para responder a las necesidades a medida que están surgen. Los daños ocasionados por el tsunami fueron enormes y hubo pérdida de vidas, viviendas, formas de sustento, barcos de pesca y equipos. El Banco de Tailandia calcula que el número de turistas que visitan las seis provincias afectadas podría disminuir de tres millones a dos millones de personas, lo que reduciría en USD$1.000 millones los ingresos por concepto de turismo; además, los costos producto de los daños a bienes privados y públicos (sin incluir viviendas) se calcularon en alrededor de USD$400 millones. Por otra parte, los conflictos por derechos de propiedad han aumentado y, como en cualquier desastre de esa magnitud, es probable que el impacto psicológico se prolongue por mucho tiempo. Las viudas, huérfanos, discapacitados, trabajadores migratorios y demás grupos vulnerables se han visto especialmente afectados, ya que disponen de recursos limitados para enfrentar los problemas que generó el tsunami. Por otro lado, el alcance de los daños a los recursos costeros y marinos aún requiere una evaluación más exhaustiva. El Banco Mundial y Tailandia han formado una serie de asociaciones, en aspectos relativos a gobernabilidad, reestructuración financiera y empresarial, protección social, análisis y seguimiento de la pobreza, educación y medio ambiente, cuya meta es facilitar el intercambio de conocimientos y proporcionar asesoría en materia de políticas públicas respecto de problemas estructurales a mediano plazo. Por otra parte, el Banco, por medio de la Asociación de Desarrollo del País para el Medioambiente, entidad que se centra en las prioridades ambientales del Gobierno, ayudará también a realizar un estudio de seguimiento ambiental sobre los recursos costeros, el cual se espera esté terminado para fines de año. - |