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Reseña sobre Pakistán

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Julio de 2005

Pakistán ha logrado grandes avances en términos de desarrollo desde su independencia hace 58 años, según informan indicadores sociales fundamentales. Los servicios de salud y educación han mejorado y se ha ampliado su cobertura, y la esperanza de vida ha aumentado de 59 años en 1990 a 64 para los hombres y 66 para las mujeres en 2003. La mortalidad maternoinfantil ha disminuido, al igual que la tasa de analfabetismo.

Durante los años noventa, Pakistán registró sólo avances modestos en la lucha contra la pobreza y el mejoramiento del bienestar de su población. El crecimiento de producto nacional bruto (PNB) real disminuyó su ritmo a menos del 4% y el ingreso real per cápita creció sólo levemente por sobre el 1% anual, lo que condujo a un aumento en la pobreza de 32%. En ese contexto, los indicadores sociales se estancaron; por ejemplo, la tasa de matrícula primaria cayó de 46% en 1991-1992 a 42% en 2001-2002, la matrícula de niños de 56% a 46% y la de niñas de 39% a 38%. A fines de la década de 1990, Pakistán vivía una situación de extrema vulnerabilidad debido al alto e insostenible déficit fiscal y una pesada carga de deuda, lo cual redujo considerablemente la inversión pública y el gasto social.

A comienzos del año 2000, el gobierno inició un amplio y ambicioso programa de reformas gracias al cual el país ha dado un dramático vuelco: revirtió una situación macroeconómica desfavorable la cual mejora rápidamente, y en 2004-2005 aumentó su PNB en más de 8%. Estos logros macroeconómicos le han permitido alcanzar consolidación fiscal. Tanto los saldos internos como los externos se han fortalecido y las actuales reservas pueden cubrir cinco meses de importaciones. La deuda pública disminuyó a 60% del PNB de casi 90% en 2000-2001 y el gasto social asociado a la pobreza creció de 3,8% del PNB en 2001-2002 a 4,7% del PNB en 2003/2004. El gobierno también emprendió reformas estructurales de mayor alcance con la privatización de empresas del sector público, el fortalecimiento de la gestión pública y a nivel de empresas, la liberalización del comercio exterior y la reforma del sistema bancario.

En la actualidad, hay indicios de que tales reformas han comenzado a dar frutos en términos de mejores resultados de desarrollo. Según la recientemente publicada Encuesta de medición de condiciones de vida y sociales de Pakistán (PSLSMS, por su sigla en inglés), la tasa de alfabetización de la población mayor de 10 años aumentó 53% en comparación con 45% en 2001-2002. Si bien el nivel de alfabetización aumentó tanto entre hombres como entre mujeres, de 65% y 40%, respectivamente, la brecha de género no registra mayores reducciones. Sin embargo, a pesar de los avances logrados, sigue habiendo enormes desafíos. Los indicadores sociales de Pakistán aún están por debajo de aquellos de los países con similar ingreso per cápita.

DESAFÍOS EN MATERIA DE DESARROLLO

La pobreza es todavía un problema grave en Pakistán. Las cifras recalculadas del PNB indican que el ingreso per cápita alcanza a los US$720; la tasa de pobreza que había disminuido considerablemente en los años ochenta y a principios de los noventa comenzó a aumentar hacia el final de la década. Si bien aún no están disponibles todos los datos de la reciente encuesta integrada por hogares, es evidente que un gran segmento de la población vive en condiciones de pobreza. Más importante aún, las diferencias en el ingreso per cápita entre las regiones se han mantenido o intensificado. La pobreza varía considerablemente entre zonas rurales y urbanas y entre las provincias, desde 24% en Sindh urbana hasta 51% en Sindh rural.

Pakistán ha crecido mucho más que otros países de ingreso bajo, pero no ha alcanzado progreso social proporcional a su crecimiento económico. Los habitantes urbanos educados y acomodados viven en condiciones muy similares a sus contrapartes de otros países de igual ingreso, pero los pobres rurales de Pakistán se han quedado a la zaga. Por ejemplo, el acceso a saneamiento en Pakistán es inferior en 23% al de otros países de ingreso similar.

La mortalidad materna sigue alta, con cifras de 450 por cada 100.000 nacidos vivos. La escolarización aún presenta grandes brechas de género, principalmente debido a que en las zonas rurales sólo el 22% de las niñas mayores de 10 años finaliza la educación primaria o superior en comparación con el 47% de los niños. Si bien la PSLSMS muestra mejoras en la tasa neta de matrícula, de 42% en 2001-2002 a 52%, casi la mitad de los niños en edad escolar primaria no asiste a la escuela. Según la tasa neta de matrícula, la brecha de género es insignificante en zonas urbanas, pero el mismo indicador muestra que las niñas rurales, 42%, quedan muy a la zaga de los niños rurales, con 53%.

Para hacer realidad la visión contemplada en los objetivos de desarrollo del milenio antes del año 2015 (entre ellos, reducir la mortalidad infantil en dos terceras partes y la mortalidad materna en tres cuartas partes, y reducir a la mitad el porcentaje de personas que vive en condiciones de pobreza), es necesario intensificar los esfuerzos en Pakistán. La estrategia de asistencia del Banco Mundial se funda en resultados mensurables y sustenta su participación en Pakistán en el contexto de los objetivos de desarrollo del milenio.

ASISTENCIA DEL BANCO MUNDIAL A PAKISTÁN

La estrategia del Banco Mundial consiste en respaldar la ejecución de un Documento de Estrategia de Lucha contra la Pobreza (DELP) propio del Gobierno de Pakistán y proporcionar asistencia financiera y técnica para el desarrollo económico y humano. La estrategia se basa en tres temas centrales que corresponden a los pilares del DELP.

MANTENER CRECIMIENTO ALTO Y DE BASE AMPLIA Y MEJORAR LA COMPETITIVIDAD

El DELP de Pakistán pone énfasis en la importancia de mantener crecimiento rápido y de base amplia como el medio principal para luchar contra la pobreza. Si bien se ha avanzado mucho en cuanto a reducir la intervención del Estado en la economía y mejorar el marco normativo que rige la empresa privada, las empresas aún enfrentan grandes limitaciones en términos de políticas, normativas e infraestructura. Para ayudar a abordar estas limitaciones y crear un entorno favorable al crecimiento del sector privado, el programa del Banco respaldará reformas legales y normativas destinadas a mejorar el entorno para hacer negocios, junto con inversiones en sectores como agua, energía, transporte y obras de infraestructura.

MEJORAR EL BUEN GOBIERNO

Mejorar el desempeño del gobierno es un elemento central de la estrategia de lucha contra la pobreza de Pakistán.  El Banco está contribuyendo a los esfuerzos del gobierno en esta materia a través del respaldo a reformas de la administración financiera y las adquisiciones del sector público, reestructuración de la burocracia tributaria, apoyo a las reformas de los servicios públicos y asistencia a los gobiernos locales y municipales con el fin de mejorar su capacidad de prestación de servicios.

MEJORAR LAS CONDICIONES DE VIDA Y PROTEGER A LOS MÁS VULNERABLES

El Banco Mundial también respalda los esfuerzos de Pakistán en pos de mejorar las condiciones de vida de sus ciudadanos a través de iniciativas tendientes a aumentar el acceso y la calidad de los servicios públicos de educación, salud, electricidad, suministro de agua y saneamiento, poniendo énfasis en eliminar la brecha entre hombres y mujeres. Al mismo tiempo, el Banco contribuye a reducir la vulnerabilidad y la pobreza a través de redes de seguridad social y programas focalizados para llegar a los más pobres.

El Banco continuará respaldando la ejecución de actividades focalizadas en comunidades empobrecidas, especialmente en zonas rurales y susceptibles a sequías. Además, continuará imitando la fructífera experiencia del Fondo para el Alivio de la Pobreza de Pakistán (PPAF, por sus siglas en inglés) que ha beneficiado a 6.500 comunidades a través de microcréditos y proyectos de infraestructura física impulsados por la comunidad, así como proyectos de infraestructura comunitaria ya en curso en la Provincia de la Frontera Noroccidental y en Azzad, Jammu y Cachemira.

FINANCIAMIENTO ACTUAL

Pakistán es miembro del Banco Mundial desde julio de 1950. Desde 1952, el Banco Mundial ha aprobado 266 préstamos y créditos destinados a este país (100 préstamos y 166 créditos) por más de US$15.700 millones, de los cuales unos US$9.000 millones están pendientes de reembolso. La cartera para el ejercicio fiscal de 2006 consiste en 17 proyectos en ejecución con compromisos netos por US$1.100 millones.

 

Cuadro 1: TEJEDORES DEL ÉXITO

Llanuras interminables de arena y arbustos secos, el calor y las condiciones áridas del desierto hacen imposible imaginar que pueda existir vida en el lugar. Sin embargo, en todo el desierto de Tharparkar se esparcen pequeñas comunidades, cada una con un mundo muy diferente al nuestro, pero extremadamente ricas en coloridas tradiciones y cultura.

Hasta hace pocos años, la tendencia entre los aldeanos era emigrar de la aldea en busca de pastos más verdes. No había agua en kilómetros a la redonda y la vida era muy difícil para las familias en Ram Jee ji Veri. Sin embargo, con el respaldo del Fondo para el Alivio de la Pobreza de Pakistán (PPAF, por su sigla en inglés) se construyó el sistema de suministro de agua. Fue la primera vez que la mayoría de los aldeanos vio agua correr y se consideró el suceso casi un milagro.

Una vez que la aldea tuvo su propio suministro de agua, la migración cesó. En comunidades como Ram Jee ji Veri, un problema similar a la falta de agua es la falta de empleo. Parago, como la mayoría de los hombres de la aldea, cultivaba cereales y semillas que crecen favorablemente en las condiciones extremas del desierto. Parte de los productos los reservaba para uso familiar y el resto lo vendía en las ciudades cercanas cuando los precios de los cultivos eran favorables.

El desierto es un lugar difícil para las actividades agrícolas y el clima es apto para los cultivos sólo durante cuatro meses al año. Los cultivos que producía Parago y el dinero que obtenía no eran suficientes para alimentar a su familia. Con el deber de alimentar a sus ocho hijos, su esposa y a sí mismo, Parago, como muchos Thari, se vio forzado a pedir dinero a los prestamistas locales, cuyas altas tasas de interés se pueden definir sólo como usura.

Cuando el proyecto de suministro de agua del PPAF estaba en ejecución, Parago se enteró del programa de microcréditos que el PPAF había iniciado en conjunto con el Programa de Desarrollo Rural de Thardeep, la organización asociada del PPAF en la región.

El padre de Parago era un artesano especializado en el tejido de mantas Thari en el telar de su hogar. Aunque Parago y sus hermanos aprendieron la técnica cuando eran jóvenes, ninguno de ellos la consideró como fuente de ingreso y prefirieron la agricultura. Un camello mordió al hermano mayor de Parago y le dañó la mano derecha hace unos años, de modo que no pudo seguir trabajando la tierra. Con escasa movilidad en la mano derecha, el hermano de Parago comenzó a ganarse la vida tejiendo mantas en un telar en su propia casa.
Los materiales provenían de un intermediario que vendía las mantas a mayoristas y el hermano de Parago recibía una cantidad de dinero muy pequeña como compensación por su labor.

Parago decidió invertir en la actividad de su hermano y tomó un crédito de Rs.5.000, con los cuales compró materiales para fabricar las mantas. Le entregó los materiales a su hermano, quien los transformó en mantas. Luego, las llevó a Nawabshah, una ciudad grande si la comparamos con los villorrios de Thar, donde las mantas fueron todo un éxito. Parago comenzó a obtener buenas ganancias y ese fue el momento decisivo para su familia.

Parago tiene tres hijas y cinco hijos. Los tres mayores aportan al ingreso familiar tejiendo alfombras para un intermediario que vende a mayoristas. Tardan dos meses en terminar una alfombra y éstas se venden en al menos Rs. 250 por pie; una alfombra promedio mide aproximadamente 54 pies cuadrados. Los niños reciben Rs 4.000 por alfombra.

Parago ha completado con éxito tres ciclos de préstamo en el programa de microcréditos de PPAF/TRDP, por sumas de Rs. 5.000, 12.000 y 15.000. Con todo esto, Parago se ha dado cuenta del potencial de su negocio. Dice que si fuera posible, le gustaría tomar un crédito de Rs. 50.000, pagaderos en cuotas durante cinco años. Quiere invertir este dinero  en materias primas para alfombras y mantas y adquirir su propio telar, de modo que sus hijos puedan trabajar directamente para él y no para el intermediario. Parago sabe que si pudiera lograrlo, toda su familia sería independiente, el dinero proveniente de la artesanía se quedaría en casa y serían mucho más prósperos.

En la actualidad, el ingreso familiar de Parago es suficiente para enviar a sus hijos a la escuela. Los hijos mayores no pudieron ir a la escuela por dificultades económicas, pero los menores sí lo están haciendo. “Quisiera haber podido enviar a mis hijos mayores a la escuela”, dice Parago, “pero las dificultades lo dejan a uno sin alternativa. No es fácil educar a los hijos cuando ello significa que tendrán que dejar de trabajar”.

Recientemente, Parago reembolsó a los prestamistas locales Rs. 20.000, fue a la feria local con sus mantas y en 17 días obtuvo una ganancia de Rs. 13.000. Sin embargo, aún tiene que devolver Rs. 70.000 a los prestamistas profesionales.

Parago comprende la importancia del ahorro y si bien debe pagar regularmente a los prestamistas y ha mejorado la comodidad de su hogar, está decidido a ahorrar al menos Rs. 1.000 cada mes. La situación financiera de Parago mejoró, sin embargo él y su familia mantienen un estilo de vida sencillo. No ha comprado equipos de radio o televisión y nos explica por qué: “Vivimos como vive el resto de la comunidad. Este es nuestro estilo de vida. Todo lo que necesitamos es una vida tranquila, sin preocuparnos por tener que pagar deudas a prestamistas usureros, tener comida en el estómago y ropa que ponernos. Una vida sencilla con un mejor futuro para nuestros hijos es todo lo que queremos”.

(Estudio de caso práctico proporcionado por la Unidad de Comunicaciones y Medios de PPAF)





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