| 31 de agosto de 2005 - Los paÃses de América Latina enfrentan la gran necesidad de elevar el gasto en infraestructura a fin de evitar que la región se retrase respecto de China y otras economÃas dinámicas de Asia. Este es uno de los principales hallazgos de un nuevo informe realizado por el Banco Mundial titulado "Infraestructura en América Latina y el Caribe: tendencias recientes y retos principales". El informe afirma que las empresas latinoamericanas están perdiendo competitividad debido a la mala calidad de la infraestructura y que su “deslucido†desempeño está afectando severamente la capacidad de la región de crecer, generar empleos y reducir la pobreza. Según Marianne Fay, economista principal del Banco Mundial en infraestructura para América Latina y el Caribe, “en la actualidad, América Latina se está quedando a la zaga respecto de paÃses como China y Corea. En parte, esta situación se debe a la falta de inversión en infraestructuraâ€. Según las palabras de Fay, coautora del informe, “cuando los servicios de infraestructura no son buenos, los pobres son siempre los más afectadosâ€. En conjunto, Fay afirma que en los últimos 10 años hubo algunas mejoras importantes en materia de infraestructura en la región, en especial en términos de agua y saneamiento y telefonÃa celular. “Pero en general, el avance ha sido más lento que en otros paÃses de ingreso mediano, en especial China. El resultado es que América Latina se está quedando a la zaga en áreas como electricidad, carreteras y lÃneas telefónicas fijasâ€. El sector privado pierde interés El informe indica que los gobiernos latinoamericanos redujeron masivamente su gasto en infraestructura en los años noventa, motivados en gran medida por la necesidad de aplicar austeridad fiscal. Por motivos polÃticos, era mucho más fácil reducir el gasto en infraestructura que el gasto en sueldos o pensiones. No obstante, si bien se pensó que el sector privado compensarÃa el déficit, los resultados no cumplieron las expectativas. Los datos en manos del Banco indican que la inversión total en infraestructura, tanto pública como privada, descendió de aproximadamente 3,7% del PIB en 1980-1985 a 2,2% del PIB en 1996. Según Fay, “lo que sucedió fue que la inversión del sector privado no fue capaz de compensar la caÃda del gasto público en infraestructura. En ese sentido, la principal lección es que tanto el sector privado como el sector público tienen un papel que jugar y, a menos que ambos estén involucrados, los paÃses latinoamericanos continuarán perdiendo terrenoâ€. El informe sostiene que el interés del sector privado respecto del gasto en infraestructura ha disminuido y no muestra señales inmediatas de recuperación, dada la inapetencia de los inversionistas por áreas como la infraestructura y los mercados emergentes. Sensación negativa entre el público  El informe menciona además otro problema: la necesidad de mejorar la percepción que tiene el público respecto del gasto del sector privado en infraestructura. En ese sentido, afirma que hoy la opinión pública de la región se ha vuelto en contra de la inversión del sector privado a tal punto que se ha convertido en â€una grave limitación†en la mayorÃa de los paÃses. Además, indica que recuperar el apoyo del público es probablemente uno de los desafÃos más apremiantes en relación con la participación del sector privado en la región. El informe señala también que la reacción del público no coincide con las evaluaciones por lo general positivas de los efectos de la privatización, ya que en la mayorÃa de los casos la eficacia ha mejorado y la cobertura y la calidad han aumentado. No obstante, afirma que recuperar el apoyo de la opinión pública requerirá avanzar sobre las lecciones aprendidas el decenio pasado con el fin de aumentar la transparencia de las privatizaciones, reducir las renegociaciones y asegurar que el desempeño y la cobertura mejoren en proporción con el aumento de los precios.  El camino hacia el futuro En términos generales, Fay afirma que el gasto deberÃa llegar a 4% ó 6% del PIB al año para que la infraestructura se ponga al dÃa o mantenga el ritmo de paÃses que antes estaban a la zaga, como Corea y China. No obstante, si bien el informe llama a los gobiernos de la región a aumentar el gasto en infraestructura, apunta además a la necesidad de incrementar la recuperación de costos, ya que no todo el peso debe recaer sobre los contribuyentes. El financiamiento no puede provenir sólo del sector público y es por ello que los gobiernos deben movilizar de mejor manera sus recursos para atraer fondos del sector privado. El informe afirma que volver a llamar la atención del sector privado exigirá marcos legales, normativos e institucionales más sólidos, mayor transparencia en las contrataciones y estructuras de financiamiento innovadoras destinadas a reducir el riesgo de los proyectos y mejorar las utilidades de los inversionistas. Las mejoras en estas áreas ayudarán además a abordar la sensación negativa del público respecto de la privatización pues permitirán asegurar que se mantenga la calidad, el nivel del servicio y la accesibilidad financiera, especialmente para los grupos desfavorecidos. En este sentido, otra forma de beneficiar a los pobres es dirigir los subsidios públicos hacia quienes realmente los necesitan. Â
|