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Reuniones Anuales 2005: Palabras de apertura de Paul Wolfowitz

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Extracto traducido de la transcripción de la conferencia de prensa del Sr. Wolfowitz

Buenos días.

Me complace darles la bienvenida a todos los asistentes a las Reuniones Anuales del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional.

Como todos ustedes saben, éstas son las primeras Reuniones Anuales para mí como Presidente del Banco Mundial. Sé que es algo muy importante, y estoy muy ansioso por comenzar.

Pienso que este año, este preciso momento, es un momento particularmente importante en la historia de la lucha por erradicar la pobreza y crear oportunidades para la gente más pobre del mundo. Los países en desarrollo, entre los que figuran algunos de los países más pobres de África, han asumido ciertos compromisos realmente admirables, en cuanto a desempeño y responsabilidad. Por su parte, los países desarrollados también han asumido algunos compromisos igualmente admirables – en la Cumbre de Gleneagles y en la última Cumbre del Milenio celebrada en Nueva York -- de prestar más ayuda y un poco menos, por cierto, de ofrecer oportunidades para el comercio.

Como manifestó el Primer Ministro Blair, es un trato a cambio de algo. No se puede separar cumplimiento de asistencia, ya que se refuerzan mutuamente.

Pero ha sido un año de verdadero ímpetu, con el potencial, creo, de ser un momento crucial. Nuestra tarea ahora es traducir las promesas y los planes en acción y resultados – para los pobres del mundo, y no sólo en los países más pobres del mundo, sino también en algunos de los países en desarrollo exitosos donde todavía existen cientos de millones de personas que viven en condiciones de extrema pobreza.

Por supuesto, la comunidad del desarrollo es asimismo responsable ante aquellos que proporcionan los fondos para la ayuda en los países desarrollados. Pesa una enorme responsabilidad sobre toda la comunidad del desarrollo, incluso el Grupo del Banco Mundial, de ayudar a lograr resultados, labor que comienza con el análisis y evaluación de lo que estamos haciendo.

En ese sentido, los Objetivos de Desarrollo del Milenio son una importante contribución porque nos brindan una serie importante de parámetros de responsabilidad, que nos ayudan a ver dónde estamos, en qué estamos teniendo éxito, dónde tenemos que mejorar nuestro juego y nuestro desempeño. Como señalé en Nueva York la semana pasada, todos somos responsables y llegó la hora de cumplir lo prometido.

Obviamente, una de las regiones donde es necesario tener éxito es África, porque es una enorme parte del mundo que se ha quedado rezagada en una era en la que otras partes del mundo en desarrollo han progresado en forma asombrosa, en muchos países pequeños y, por supuesto, en los dos grandes países – China e India.

Pero en África al Sur del Sahara, que las cosas han empeorado, aproximadamente la mitad de los 600 millones de personas viven con menos de un dólar al día – no sólo pobreza, sino extrema pobreza.

En sus deliberaciones sobre cuestiones de financiamiento, los miembros del Comité de Desarrollo están haciendo especial hincapié en África y en apoyo a esas deliberaciones, el Banco ha preparado un plan de acción para África encaminado a aprovechar, con la mayor eficacia posible, los recursos disponibles para el desarrollo de África durante los próximos tres años. La diferencia de este plan es que se concentra en el impacto tangible y los resultados conmensurables, con más de 20 medidas concretas. Pone énfasis en cuestiones generales de gobernabilidad y crecimiento, incluyendo el papel vital que juega el sector privado en la creación de empleos y la reducción de la pobreza, y oportunidades para los pobres.

Pero también pasa a otros detalles como el apoyo a la educación primaria gratuita, financiamiento de infraestructura sumamente necesaria, derrota de enfermedades como el VIH/SIDA y, de igual importancia, la malaria, y a hacer más para apoyar a la mujer, quien desempeña un papel crucial para lograr el progreso en el desarrollo, pero que a menudo es ignorada por los planificadores de desarrollo.

Debido a mi visita a África en junio, estoy muy enterado sobre los desafíos que enfrenta de esa región, pero creo que África podría estar entrando en una nueva era; esa África puede convertirse en un Continente de Esperanza.

Eso es, en gran parte, porque la gente de África al Sur del Sahara está responsabilizando a sus líderes, y sus líderes están responsabilizándose a sí mismos.

Eso significa, entre otras cosas, pero no en forma exclusiva, luchando contra la corrupción. En la corrupción, las normas de acción coercitiva y administrativa no son sólo responsabilidad de países en desarrollo o de los líderes de los países en desarrollo. Por cada sobornado de un país en desarrollo, hay un sobornador, a menudo de un país desarrollado, y es necesario que se haga responsable.

Lo fundamental es que ahora se está escuchando hablar y se están viendo medidas concretas sobre la lucha contra la corrupción.

Estoy muy agradecido a mi precursor, Jim Wolfensohn, por todo lo que ha hecho por esta institución – entre otras cosas, poner el tema de la corrupción en la agenda de desarrollo.
Como él mismo dijo, debería haber estado en la agenda desde mucho antes de que él la describiera correctamente como un cáncer. Pero es un problema muy difícil de resolver, y nos llevará tiempo hacerlo, de todos modos, es una gran prioridad para nuestra institución y creo que debería ser igualmente una gran prioridad para la comunidad entera de desarrollo, los países desarrollados y los países en desarrollo.

Entre las cuestiones de nuestra agenda para este fin de semana, figuran, entre otras, el alivio de la deuda, el comercio, la ayuda, la salud, la educación, la infraestructura, la agricultura y el empoderamiento de la mujer. No hay forma de hablar sobre el desarrollo sin tocar todos estos temas.

Nos esforzaremos para avanzar en el acuerdo de alivio de la deuda al que llegó el G-8 en Gleneagles para asegurar que la condonación de la deuda vaya acompañada por medidas concretas adicionales de modo que los países desarrollados, en su totalidad, se beneficien de este acuerdo. Hemos trabajado con todas las partes intervientes para que esto avance. Nos hemos comprometido a lograrlo, y esperamos un progreso verdadero en estas reuniones.

Continuaremos trabajando para asegurarnos de que la ayuda llega a la gente que más desesperadamente la necesita. Estaremos analizando y evaluando el progreso y alentando a una coordinación más eficaz entre los donantes, porque el desarrollo es un deporte de equipo -- la gente tiene que jugar en todas las posiciones del campo de juego.

El Comité de Desarrollo se centrará asimismo sobre comercio – considerando la Ronda de Hong-Kong -- perdón, la Ronda de Doha – reunión que se celebrará en Hong-Kong en diciembre. Las barreras comerciales constituyen uno de los obstáculos más grandes para la creación de empleos en los países más pobres y oportunidades para los pobres. Eliminar esas barreras y subsidios que perjudican a los pequeños agricultores y empresarios es una prioridad urgente para el desarrollo.
El comercio es tan importante como la ayuda, porque ofrece la oportunidad de crecimiento sostenible compartido, por eso, no es ninguna exageración decir que el futuro de millones de personas pobres de todo el mundo depende de lograr resultados concretos en esas negociaciones de comercio.

Permítanme concluir quizás con un punto fundamental. África es nuestra primera prioridad pero no es, por cierto, nuestra única prioridad. Esta es una institución mundial. De hecho, el 70 por ciento de la gente que vive en condiciones de extrema pobreza en el mundo vive en otras partes del mundo en desarrollo, incluyendo algunos de los países que hemos puesto en la lista de países en desarrollo exitosos.

Estuve en India hace poco y hablé con el gobierno indio, que después de todo ha logrado un éxito impresionante en sus propios esfuerzos de desarrollo, sobre cómo el Banco Mundial podría ayudar a ese gobierno a afrontar los problemas de los pobres en las zonas urbanas y rurales en India. Ése es sólo uno de los tantos ejemplos.

Necesitamos, mientras nos concentramos en las primeras prioridades, mantener el equilibrio como institución mundial. Una de esas cuestiones globales, a propósito -- nos reuniremos más tarde con el Presidente Clinton, que está coordinando los esfuerzos de la reconstrucción tras el tsunami para las agencias de la ONU -- es el esfuerzo por ayudar en la reconstrucción de los países afectados por el tsunami después de esa devastación y analizar nuestra posición para hacer efectiva la extraordinaria generosidad de ambos gobiernos y el sector privado a fin de asistir a las víctimas de esa catástrofe.

Este es apenas uno de los muchos ejemplos donde el Grupo del Banco Mundial y, de hecho, nuestra institución asociada el FMI, desempeñan un papel muy importante, creo, para ayudar en este esfuerzo muy complejo de apoyo para el desarrollo.

Muchas gracias





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