| LANZHOU, 12 de octubre de 2005 — Paul Wolfowitz, presidente del Banco Mundial, ha llegado a China en su primera visita al paÃs desde que asumiera la jefatura de la institución internacional. En un vuelo directo llegó hasta una de las regiones más pobres y alejadas de China – la provincia occidental de Gansu – para conocer de primera mano las dificultades que enfrenta el paÃs, al que se refiere como “una importante potencia mundialâ€. Wolfowitz llegó a China procedente de Japón, donde permaneció dos dÃas y se reunió con funcionarios de gobierno, parlamentarios, estudiantes y dirigentes de empresas. En la primera parte de su viaje, el presidente del Banco Mundial visitará a algunos pobladores pobres de aldeas rurales de la provincia de Gansu, cuyos ingresos corresponden al 1% más bajo de China. “China, como todos sabemos, es la economÃa asiática que ha crecido con más rapidez en los últimos 20 años y, en este perÃodo, ha sacado de la pobreza a más de 400 millones de personas que vivÃan con un dólar por dÃaâ€, dijo Wolfowitz antes de su llegada al paÃs. “Y cuando hablamos de China en estos dÃas, solemos pensar sólo en Shanghai y rascacielos, superávit comercial, crecimiento económico acelerado y, sobre todo, una asombrosa reducción de la pobrezaâ€. “Todas estas imágenes son ciertas, pero no nos presentan un panorama completoâ€. En Lanzhou, capital de la provincia de Gansu, Wolfowitz también tendrá ocasión de tomar conocimiento en forma directa acerca de otro importante desafÃo que afronta el paÃs – la protección del medio ambiente –, ya que se trata de una de las ciudades con mayor contaminación del mundo. El viaje dará asimismo al presidente del Banco Mundial la oportunidad de observar los esfuerzos que se están desplegando para combatir el deterioro ambiental. Wolfowitz visitará la zona en que se lleva a cabo un programa financiado por el Banco Mundial y el gobierno, destinado a convertir parte de un desierto árido y seco en tierra rica, fértil y aprovechable. El programa forma parte de una serie de proyectos de la región de la meseta de Loess ejecutados a fines de los años ochenta y principios de los noventa, y ha sido considerado como uno de los programas de conservación más exitosos y de mayor envergadura del mundo. En los dos últimos decenios, el financiamiento del Banco ayudó a transformar el suelo árido y seco de la meseta de Loess en tierra arable, lo que permitió sacar de la pobreza a más de un millón de personas. Wolfowitz visitará, asimismo, el emplazamiento de otros proyectos encaminados a reducir la pobreza en la región que contaron con el respaldo del Banco y otros donantes, y conocerá a algunas de las familias rurales cuyas vidas han mejorado gracias a esos proyectos. Además se reunirá con mujeres que se han beneficiado de un proyecto administrado por el Banco cuyo objetivo era desarrollar el potencial de la mujer en la provincia occidental mediante el otorgamiento de donaciones a mujeres para poner en marcha pequeñas empresas. El presidente del Banco también conversará con funcionarios de los gobiernos provinciales y locales. “Estoy deseoso de ver con mis propios ojos cómo ha logrado China abordar en semejante escala el problema de la pobreza. Considero que el mundo tiene mucho que aprender de la experiencia china y que el Banco puede trabajar con el paÃs para compartir esas enseñanzasâ€, dijo Wolfowitz. Desde la provincia occidental, Wolfowitz se trasladará a Hebei para participar en la Reunión Ministerial del Grupo de los Veinte, organizada este año por China, a la que asistirán representantes de un bloque de 20 naciones creado en 1999. En el encuentro, que contará con la presencia de ministros de economÃa y presidentes de bancos centrales, se analizarán, entre otras cuestiones, la reforma de las instituciones de Bretton Woods y los desequilibrios mundiales. El lÃder del Banco Mundial viajará después a una provincia cercana a Hebei, donde se pondrá al corriente de un proyecto financiado por el Banco mediante el cual se conceden microcréditos para la crÃa de ganado a agricultores pobres; también visitará una de las compañÃas privadas de distribución de gas más grandes de China, que recibió una inversión de la Corporación Financiera Internacional, la institución del Grupo del Banco Mundial que fomenta el desarrollo del sector privado. Beijing será la última parada del viaje, donde Wolfowitz se reunirá con altos dirigentes y funcionarios chinos para intercambiar ideas sobre la mejor forma en que el Banco Mundial puede contribuir a los objetivos de desarrollo de China. Antes de su llegada, Wolfowitz dijo que el paÃs – actualmente en su tercera década de transición de una economÃa de planificación centralizada a una economÃa de mercado – ha “redefinido la competitividad de casi todos los demás paÃsesâ€. “En la actualidad, quienes fabrican automóviles en Alemania o confeccionan saris en la India se ven ante el desafÃo que representa el auge de China. Los exportadores de mineral de hierro de Australia o los europeos que compran prendas de vestir más baratas se benefician de los efectos del rápido crecimiento y la competitividad creciente de Chinaâ€. “Nuestra tarea como institución internacional será, cada vez en mayor medida, ayudar a los paÃses a adaptarse a estas nuevas circunstancias y aprovecharlas en su propio beneficioâ€, afirmó. “El paÃs enfrenta dificultades importantes, en especial en las áreas del medio ambiente, los recursos naturales y el cambio climático, por un lado, y la pobreza que aún existe y la creciente desigualdad, por el otroâ€. “Todas estas cuestiones afectan la sostenibilidad del crecimiento. China necesita más y mejor infraestructura para la industria y para que las ciudades puedan funcionar de manera eficiente. También debe afrontar el problema del envejecimiento de la poblaciónâ€. “Es preciso que continúe avanzando – incluso con mayor rapidez – hacia un sistema jurÃdico más eficaz y mejores condiciones para la inversiónâ€. Wolfowitz afirmó que la historia del desarrollo exitoso “no dejaba dudas de que las deficiencias de las instituciones públicas podÃan constituir un importante obstáculo para el crecimiento y la inversiónâ€. En China, Wolfowitz se reunirá también con agrupaciones de mujeres, organizaciones de la sociedad civil y estudiantes.  Â
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