| 18 de octubre, 2005 - El presidente del Grupo del Banco Mundial, Paul Wolfowitz, llega esta noche a Rusia, donde realizará una visita de dos días a un país que, como él mismo ha señalado, ha conseguido un significativo progreso económico y social en los 15 últimos años. Durante su visita —la primera desde que asumiera el cargo de presidente del Grupo del Banco Mundial— Wolfowitz se reunirá con el presidente ruso Vladimir Putin, así como con el primer ministro Mikhail Fradkov. Se prestará especial atención al papel de Rusia en la economía mundial y su contribución al programa del desarrollo, en un momento en que Rusia se prepara para presidir el año próximo la cumbre del Grupo de los Ocho, integrado por las principales naciones industrializadas. Otro aspecto igualmente importante es que la visita de Wolfowitz se centrará en la cambiante relación entre el Banco y Rusia y los planes para ayudar al país a responder a sus futuros desafíos. La Federación de Rusia se adhirió al Banco Mundial en 1992. Hoy, como reconoce Wolfowitz, la asociación del Banco con Rusia “está centrada no tanto en el dinero cuanto en la transferencia de conocimientos, las técnicas de gestión y la eficiencia para atender las prioridades clave en terrenos como la salud, la educación, el desarrollo regional y el fomento de la asociación entre el sector público y el privado”.
Kristalina Georgieva, directora encargada de Rusia en el Banco Mundial, insiste en que Rusia continúa necesitando los conocimientos especializados del Banco en materia de desarrollo. “Rusia ha conocido un fuerte crecimiento económico en los cinco últimos años y tiene un gran superávit en su presupuesto público. Ello ha dado lugar a una disminución de la demanda de financiamiento externo de Rusia”, ha declarado Georgieva. “Lo que más interesa a Rusia, por lo que se refiere al Banco Mundial, es su disciplina, personal especializado internacional y asesoramiento franco y objetivo sobre las cuestiones relativas a la política económica”. Georgieva presenta el ejemplo del financiamiento del Banco para el proyecto nacional de modernización del Comité de Observación Hidrometeorológica y Ambiental de la Federación de Rusia (Hydromet), que mejorará los servicios hidrometeorológicos del país actualizando sus sistemas informáticos, así como sus estaciones de observación: “Se ha estimado que por cada dólar que Rusia recibe en préstamo del Banco Mundial con este fin, recupera cinco, ya que las mejoras en las previsiones meteorológicas permiten perfeccionar las medidas para evitar los daños. Nuestro papel fue decisivo para determinar esta justificación económica”. Durante su visita, Wolfowitz participará en la puesta en marcha del proyecto Hydromet. Se reunirá con el director del servicio meteorológico y el equipo encargado de la ejecución en Rusia. El actual sistema ruso de previsiones meteorológicas se ha deteriorado en el pasado decenio. Se estima que las pérdidas económicas anuales asociadas con episodios atmosféricos e hidrológicos peligrosos, como inundaciones, avalanchas y tormentas torrenciales, costaron entre US$1.000 millones y US$2.000 millones. Se espera poder resolver este problema con el nuevo proyecto. El Banco Mundial apoya también a Rusia con proyectos de educación y salud. Wolfowitz tendrá información de primera mano sobre los desafíos que se presentan al sector de la educación cuando visite un centro escolar y médico rural situado a 50 kilómetros de la capital. Para Rusia, el aumento de la calidad de los servicios de salud y educación es uno de sus principales desafíos, a pesar de las impresionantes reformas económicas y sociales. Durante su visita, Wolfowitz se reunirá también con representantes de varios gobiernos regionales rusos, que tendrán ocasión de exponer cómo puede contribuir el Banco al desarrollo regional del país. En otras reuniones, podrá hablar con miembros del sector privado y grupos de estudios, así como con representantes de la sociedad civil. La economía rusa se recuperó rápidamente de la crisis de 1998. Los resultados recientes han sido impresionantes: el producto interno bruto (PIB) de Rusia creció, según las estimaciones, un 48% entre 1998 y 2005. Los ingresos reales de la población aumentaron un 46%, y la tasa de pobreza se ha reducido a la mitad. |