Enlaces con la prensa: En la ciudad de Washington: Phil Hay + (202) 473-1796 Tel. celular: + 1 (202) 409-2909 Correo electrónico: Phay@worldbank.org Stevan Jackson + 1 (202) 458-5054 Tel. celular: + 1 (202) 437-6295 Correo electrónico: sjackson@worldbank.org  CIUDAD DE WASHINGTON, 30 de noviembre de 2005. Según se advirtió hoy en una nueva estrategia mundial del Banco Mundial, la pandemia de VIH/SIDA ha entrado en una nueva etapa, y es mayor que nunca la necesidad de que los donantes internacionales y los paÃses en desarrollo se movilicen en torno a estrategias nacionales comunes para luchar mejor contra la enfermedad.  El Banco afirma que si bien se han registrado un flujo sin precedentes de fondos, adelantos importantes en materia de tratamiento, esfuerzos, y un compromiso polÃtico creciente para contener la propagación de la enfermedad, y se ha cimentado el entendimiento de cómo abordar la prevención, el tratamiento y la atención, en el año 2005 se habrán infectado por el VIH, y morirán de SIDA más personas que en años anteriores.  “Los obstáculos que menoscaban nuestros esfuerzos colectivos por invertir la propagación del VIH/SIDA son una mezcla de desafÃos de larga data y de reciente apariciónâ€,afirma Paul Wolfowitz, presidente del Banco Mundial. “La mayor parte de los planes nacionales estratégicos de lucha contra el VIH/SIDA no están bien diseñados, ni tienen prioridades claras; los esfuerzos de prevención, atención y tratamiento siguen sin siquiera estar cerca de lograr la desaceleración, o contención, de la propagación del virus; además, los escollos en materia de administración y ejecución siguen menoscabando los progresosâ€.  Iniciado en vÃsperas del DÃa Mundial del SIDA, el nuevo plan mundial del Banco Mundial fortalecerá la respuesta del Banco frente a la pandemia de VIH/SIDA a nivel nacional, regional y mundial, mediante financiamiento sin intereses, donaciones, análisis, asistencia técnica y diálogo en materia de polÃticas.  El Programa Mundial de Acción, en el que se reflejan las opiniones de los paÃses en desarrollo y de ingreso mediano, los organismos internacionales, las organizaciones no gubernamentales (ONG) y otros grupos de la comunidad mundial de lucha contra el SIDA, contribuirá a estimular una actividad más eficaz en varias esferas clave, a saber:  ·                    Más financiamiento para los programas nacionales y regionales de lucha contra el VIH/SIDA, en tanto se fortalecen los sistemas básicos de salud; ·                    Mejora de la calidad y ampliación del alcance de las estrategias nacionales de lucha contra el VIH/SIDA; ·                    Acelerar la labor en el terreno trabajando en colaboración más estrecha con los donantes; ·                    Promover los sistemas de seguimiento y evaluación a nivel nacional, e ·                    Intercambiar las soluciones óptimas en materia de polÃticas y prácticas que han dado resultado.  La lucha mundial contra el VIH/SIDA se ha visto impulsada en los últimos años por un compromiso polÃtico considerablemente mayor por parte de los paÃses y donantes, y el nivel mundial de financiamiento de la lucha contra el VIH/SIDA ha aumentado de US$300 millones en 1996, a aproximadamente US$8.000 millones en 2005.  Conforme al nuevo plan del Banco, esta institución seguirá siendo uno de los principales proveedores de financiamiento de las labores de lucha contra el SIDA en los paÃses en desarrollo y de ingreso mediano, cerciorándose de que las decisiones clave en materia de financiamiento se basen en pruebas confiables de vulnerabilidad a los riesgos, epidemiologÃa y evaluación del impacto, asà como también de que los programas de lucha contra el VIH/SIDA lleguen eficazmente a las mujeres, las personas jóvenes, las minorÃas y los grupos de alto riesgo.  
 El Banco también seguirá incorporando las cuestiones relativas a la lucha contra el VIH/SIDA en sus actividades habituales en materia de educación, transporte, infraestructura, género, juventud y los sectores jurÃdico y privado. Según la comunidad internacional de lucha contra el SIDA, esta capacidad de trabajar en estos ámbitos distintos es crucial para luchar, por ejemplo, contra la creciente “feminización†de la epidemia, para lo que hacen falta resultados más rápidos en esferas como la educación de las niñas, el aumento del crecimiento económico y la reducción de la pobreza.  “En esta nueva etapa de la epidemia, el Banco Mundial ayudará a los paÃses y donantes a colaborar en esferas estratégicas de la vida nacional para hacer retroceder esta epidemia, y a cooperar de manera más plena para lograr un mayor impactoâ€, afirma el Dr. Peter Piot, secretario general adjunto de las Naciones Unidas y director ejecutivo del Programa conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA).“Asimismo, este nuevo programa mundial de acción amplÃa la manera en que el Banco nos ayudará a respaldar el enfoque de los tres principios (“Tres x Uno") para derrotar en definitiva esta enfermedadâ€.  El enfoque de los tres principios (“Tres x Uno"), que ya ha sido generalmente aceptado por la comunidad internacional de lucha contra el SIDA, exige una autoridad nacional y un plan nacional estratégico de lucha contra el VIH/SIDA, y un sistema de seguimiento y evaluación.  El Banco Mundial afirma que la comunidad internacional cuenta ahora con información más minuciosa que nunca acerca de la epidemia, en su compleja marcha a través de las regiones y dentro de los paÃses. En el gráfico que figura a continuación se muestra la distinta evolución que ha tenido la epidemia en tres ciudades de Ãfrica meridional, occidental y oriental. El Banco afirma que es imperioso entender las pautas locales de la transmisión de la enfermedad y la vulnerabilidad de las comunidades en sus esfuerzos de lucha contra el VIH/SIDA, asà como tenerlas en cuenta en la lucha contra la enfermedad a nivel local.  
 “En el centro de nuestra estrategia se encuentra la urgencia por prevenir nuevas infecciones y prestar atención y tratamiento a los infectados y afectados por la epidemiaâ€, afirma Debrework Zewdie, directora del Programa Mundial de Lucha contra el VIH/SIDA del Banco Mundial. “El alcance y la escala del apoyo del Banco deberÃa ser lo suficientemente grande como para tener un impacto real. Colaboraremos en forma más estrecha con otros agentes, para brindar una respuesta más eficaz, coordinada y armónica. Además, debemos basar firmemente nuestros programas en la realidad de los hechosâ€.  El Banco seguirá otorgando financiamiento y apoyo para fortalecer los sistemas de salud y la capacidad nacional para prestar servicios de buena calidad a los pobres, puesto que las medidas de lucha contra el VIH/SIDA imponen grandes exigencias a los sectores de salud de muchos paÃses. La estrategia mundial exige hacer especial hincapié en la capacitación de los trabajadores sanitarios, mejorar las funciones importantes de salud pública (incluida la supervisión y gestión), las adquisiciones, las cadenas de abastecimiento de medicamentos y otros suministros esenciales, y el perfeccionamiento de la calidad de las técnicas de laboratorio y diagnóstico.  “Existe la necesidad imperiosa de hacer más y de hacerlo mejor, de modo que los resultados de nuestros esfuerzos puedan traducirse en la prevención de millones de infecciones, en millones de personas con VIH/SIDA que lleven una vida más productiva y saludable, y en millones de niños, que la enfermedad ha dejado despiadadamente huérfanos, que reciban la debida atenciónâ€, afirma Wolfowitz.  El SIDA y el Banco Mundial En los últimos años, el Banco ha aumentado extraordinariamente su apoyo financiero a los paÃses, ayudando de esta manera a emprender programas ampliados en muchos de los lugares más afectados. El financiamiento acumulado para la lucha contra el VIH desde el primer proyecto en 1988 alcanza ahora un valor de más de US$2.500 millones, y los compromisos en Ãfrica al sur del Sahara han aumentado de US$10 millones anuales hace 10 años a entre US$250 millones y US$300 millones en cada uno de los últimos cuatro años. El Banco también prepara sólidos análisis económicos y de polÃticas que ayudan a los paÃses a identificar las repercusiones de la epidemia en el desarrollo y el posible elevado rendimiento de las inversiones en los programas de atención preventiva y tratamiento, y de mitigación.  - |