Contactos: En Washington: Alejandra Viveros (202) 473-4306 Aviveros@worldbank.org En Brasilia: Mauro Azeredo (55-61) 329-1059 Mazeredo@worldbank.org Washington, 16 de diciembre, 2005 - El presidente del Banco Mundial Paul Wolfowitz realizó estas declaraciones a su llegada a Belem, Brasil: "Estoy encantado de estar en Belem. Esta es mi primera visita a la Amazonia brasileña, de la cual he escuchado hablar durante años, y tengo grandes expectativas al respecto. Estoy contento de poder pasar dos días completos en la selva tropical amazónica. La selva tropical amazónica comprende el 40 por ciento de los bosques tropicales del mundo. Espero que pueda captar parte de la mera magnitud de esta zona increíble, al igual que de su riqueza y de los desafíos de conservación que ésta plantea. Hace unos días, mi personal me mostró un mapa donde se señalaba que la superficie de la Amazonia brasileña es igual a la suma de Europa occidental y Europa central. Podemos tomar todos los países de Europa y acomodarlos en un mapa de la Amazonia brasileña – es enorme. Durante los próximos dos días visitaré algunos proyectos de desarrollo a lo largo del río Tapajós y alrededor de Santarém, donde espero hablar con distintos interesados, entre ellos, los propios beneficiarios de los proyectos, las comunidades locales, mujeres, representantes de las ONG y de los gobiernos locales, para enterarme de primera fuente cuáles son algunos de los problemas y desafíos que enfrentan estos diferentes grupos. En muchos casos, el debate en torno al desarrollo sostenible es cuestión de equilibrar las necesidades en conflicto. Por un lado, la necesidad de desarrollo y, por el otro, la de conservación del medio ambiente. Creo que cada vez nos resulta más claro que la gestión responsable del medio ambiente es una pieza esencial del desarrollo sostenible y fructífero a largo plazo, y que estas dos cuestiones se complementan y refuerzan entre sí y, de la manera correcta, no compiten. Brasil tiene una vasta experiencia en este sentido, que es importante para otras partes del mundo. Sabemos que el Banco Mundial puede aprender mucho de la experiencia de Brasil en lo que se refiere a abordar cómo se conectan las cuestiones de agricultura, silvicultura, energía y medio ambiente en zonas sensibles, como la Amazonia, y cómo éstas se pueden manejar, sin perder de vista, al mismo tiempo, el acceso a los recursos y a la toma de decisiones de las comunidades locales. El Banco Mundial ha mantenido relaciones con el Brasil y con la Amazonia durante muchos años. Tengo plena confianza de que podemos continuar haciéndolo y espero que, en ese sentido, esta visita constituya un aporte a las mismas. |