BRASILIA, 19 de diciembre, 2005 - Bolsa Familia, el principal programa social de Brasil, es uno de los más grandes del mundo en su clase. A dos años de su lanzamiento, este programa está mejorando las condiciones de vida de ocho millones de familias pobres de todo Brasil, y el gobierno espera universalizar la cobertura (alrededor de 11,2 millones de familias) en el año 2006.
“Bolsa Familia ya se ha convertido en un modelo muy elogiado de polÃtica social efectiva", comentó el Presidente del Banco Mundial, Paul Wolfowitz. “Todos los paÃses del mundo están aprendiendo una valiosa lección de la experiencia de Brasil y tratando de lograr los mismos resultados para su propia gente".
El Presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, lanzó el programa Bolsa Familia (PBF) en octubre de 2003, como el principal programa social de su gobierno. Al igual que otras “transferencias condicionales de dinero en efectivo" (CCT, por sus siglas en inglés) en la región, el programa tiene el objetivo de ayudar a: reducir la pobreza y desigualdad actual, ofreciendo un nivel mÃnimo de ingresos a las familias pobres y
terminar con la transmisión intergeneracional de la pobreza, mediante transferencias de dinero condicionadas al cumplimiento de ciertos objetivos fundamentales para el desarrollo humano, como asistencia escolar y visitas periódicas al médico.
El programa Bolsa Familia consolida cuatro CCT que ya existÃan con anterioridad en manos de diferentes ministerios y, por consiguiente, sirve como una “fuerza unificadora†de la polÃtica social de Brasil, que abarca asistencia social, educación y salud.
Si bien el Ministerio de Desarrollo Social está a cargo del programa, los pagos a los beneficiarios se realizan a través del sistema bancario y muchos aspectos de la ejecución del programa están distribuidos entre 5.561 municipalidades de Brasil.
Las repercusiones de Bolsa Familia se extienden mucho más allá de las fronteras de Brasil. Como señaló el Sr. Wolfowitz, todos los paÃses del mundo se están beneficiando de la experiencia de Brasil y tratan de emularla. “Los esfuerzos de Brasil y del programa Bolsa Familia ofrecen una dirección clara en la lucha mundial contra la pobreza y el hambre", manifestó Pamela Cox, Vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina y el Caribe.
La labor del Banco Mundial
El Banco Mundial ha mantenido una asociación con el gobierno de Brasil desde el comienzo del programa Bolsa Familia, desde su formulación y lanzamiento hasta su ejecución. Este apoyo comprende asistencia analÃstica y de asesoramiento, al igual que una asociación técnica y financiera en el marco de un préstamo de US$572,2 millones. En la formulación de este préstamo, se incorporaron mecanismos de resultados (“hitos") que vinculan los desembolsos a las mejoras programáticas y técnicas del programa. Por consiguiente, aunque el financiamiento del Banco representa menos del 10% del presupuesto total del PBF, el apoyo del Banco está ayudando a reforzar la calidad general del programa.
Aunque el Programa Bolsa Familia es todavÃa nuevo – con una encuesta de evaluación del impacto en marcha – ya se pueden apreciar algunos resultados: kGanancias en eficiencia, en términos de menores costos administrativos federales debido a la consolidación de cuatro programas en uno; kRepercusiones positivas en las economÃas locales – las transferencias están generando actividades económicas locales (en particular, en las localidades más pequeñas y pobres); kBuena focalización – la mayorÃa de los beneficios redundan en la gente que vive en la extrema pobreza, y kMejoras en la asistencia escolar.
También se evaluaron las mejoras en el consumo de alimentos, la calidad de la dieta y el crecimiento infantil.
“Bolsa Familia está teniendo un impacto positivo y hasta la fecha, no existe ningún indicador cuantitativo que muestre que está creando dependencia entre las familias beneficiarias", comentó Kathy Lindert, jefa de grupo del proyecto Bolsa Familia, quien identificó varios desafÃos por delante, entre ellos, continuar reforzando los sistemas de Bolsa Familia para focalización, seguimiento y evaluación; asegurar que el programa no funcione como una “isla exitosa, pero aisladaâ€, completándolo con inversiones en servicios de educación, salud e infraestructuras, y finalmente, ayudar para que las familias se “gradúen†del programa.
“El programa se está expandiendo para cumplir con la meta de 11,2 millones de familias pobres al finalizar el año", señaló Cox. “Es sumamente importante que este programa continúe durante las futuras administraciones de Brasil". *Una versión anterior de este artÃculo se publicó en inglés el 28 de octubre, 2005
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