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Instantáneas del camino hacia la recuperación habitacional - Sri Lanka: Construir mejor y esperar tiempos mejores

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Sri Lanka está avanzando en la ejecución de su programa Volver a todo el mundo al hogar, cuyo objetivo es construir 103.000 viviendas para casi un millón de personas que perdieron su hogar luego del desastre. Se trata de una tarea enorme para un país que normalmente construye 5.000 viviendas nuevas cada año. Según Chulie de Silva, funcionaria de asuntos externos del Banco en Colombo, la esperanza es que a comienzos del nuevo año todos quienes perdieron su hogar después del tsunami estén viviendo en su nueva casa o por lo menos sepan dónde estará ubicada.

Recursos
Sitios oficiales del Banco
Sitio web de recuperación tras el tsunami

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16 de diciembre, 2005 —Umendra Janaki tiene una respuesta sencilla cuando se le pregunta por su nuevo hogar.

“Hemos construido mejor”, dice Janaki, mostrando con su mano el salón como si quisiera resaltar su tamaño.

Janaki pudo reconstruir su casa con los casi US$7.000 [LKR 700.000] que recibió de la Cruz Roja y el Banco Mundial. Su nueva vivienda en Beruwela es muy distinta de los escombros que quedaron luego del tsunami. “La ampliamos incorporando el espacio de la cocina”. Una máquina de coser ocupa un lugar importante en una esquina como señal de que la vida está volviendo a la normalidad.

 

“Acabamos de recibir la conexión eléctrica y estoy empezando a aceptar pedidos de costura para trajes de novia”, dice Janaki, de profesión modista.

 

Sin embargo, su marido, N. Upatissa, guía de turismo, aún no encuentra trabajo. “Esperamos que la actividad turística vuelva a retomar impulso y que pueda encontrar trabajo pronto”, agrega.

 

Kanthi Wirasinghe de Godagama no ha podido rearmar su vida tan bien como Umendra Janaki. Su marido, Lesley Gunasekera, sus dos hijos y la cuñada con problemas de habla que está a su cargo sobrevivieron al tsunami, pero perdieron su casa. Ahora, casi un año después, siguen viviendo en un refugio que construyeron con la madera de un árbol de pan que cortaron en su patio. Aún no pueden volver a instalar su sastrería.

 

sri lanka
Rizmiya cosiendo en su casa temporal. De pie junto a ella la líder comunitaria, M.S. Sithy Rifaya.
“Estamos cansados de vivir en esta casa transitoria. No tenemos agua corriente y no podemos dormir a causa de los mosquitos”, dice Wirasinghe. Su familia espera recibir la última cuota de la donación habitacional para terminar su nueva vivienda. Los atrasos se deben a la falta de personal para llevar a cabo el programa de supervisión de construcción, situación que fue rectificada con la asignación temporal de funcionarios técnicos provenientes de otros departamentos gubernamentales a las Secretarías de la división.

 

Los ojos de Wirasinghe se ven tristes. “Mi esposo era un reputado sastre; esta blusa me la hizo él”, dice. Luego de una pausa, explica que el tsunami ocurrió muy poco tiempo después de la muerte de su suegra, un golpe emocional incluso más fuerte que el tsunami para su esposo.

 

Como para probar sus dichos, Wirasinghe saca la oxidada tapa de una máquina de coser eléctrica. “Sigue preguntando por la máquina de coser de su madre. La salvamos de los escombros de nuestra casa y la dejamos a un lado del camino, pero alguien se la robó. Él camina por la aldea sin rumbo, preguntando por ella y también ha comenzado a beber con sus amigos”.

 

Sus tres hijos, los mellizos de 15 años y otro de 11, están al cuidado de la hermana de Kanthi en Galle, donde asisten a la escuela. Pero Wirasinghe carga sobre ella el peso de cuidar a su cuñada y a su marido. “Mi familia sanguínea y política es muy cariñosa y me apoya mucho, pero tenemos que comenzar a ganarnos la vida”, agrega.

 

Encontrar refugio

 

Se calcula que hay alrededor de 22.000 familias que aún no saben exactamente donde se construirá su hogar permanente. Pero luego de la reciente decisión de flexibilizar algunas de las restricciones para construir en la zona de amortiguamiento, una superficie donde se había prohibido cualquier tipo de construcción, se espera que a principios del próximo año todos aquellos que quedaron sin hogar luego del tsunami por lo menos sabrán exactamente donde se ubicará su nueva vivienda o incluso estarán viviendo en ella.

 

En la inmediata postrimería del desastre, la gente fue destinada a albergues de emergencia en instituciones religiosas, edificios públicos y carpas. El primer paso del programa habitacional del gobierno fue trasladar a esas personas de los albergues a refugios transitorios. El gobierno ha proporcionado 53.221 unidades de espacio habitacional seguro de este tipo con acceso a servicios adecuados de agua, saneamiento, cocina y otras instalaciones. La intención era permitir que las familias reanudaran las actividades familiares normales y proporcionar una base para reestablecer los medios de sustento.

 

 

Unidad de reconstrucción de viviendas tras el tsunami

 

La Unidad de reconstrucción de viviendas tras el tsunami, creada por el Ministerio de Desarrollo Urbano y Agua, está poniendo en marcha un plan para ayudar a las personas a trasladarse desde albergues transitorios a viviendas permanentes.

 

Debido a la temprana decisión del gobierno de definir una zona de amortiguamiento de 100 metros en el sur y 200 metros en el norte y este, fue necesario ejecutar dos programas: un Programa de reconstrucción de donantes para familias afectadas en la zona de amortiguamiento y un Programa de reconstrucción habitacional impulsado por los propietarios, para viviendas total o parcialmente dañadas fuera de la zona de amortiguamiento.

 

No obstante, fue difícil encontrar terrenos adecuados fuera de la zona de amortiguamiento. A partir de noviembre de 2005, la mitad de las 49.233 viviendas dañadas por el tsunami aún estaban en etapa de construcción; se ha terminado un total de 2.164 y 930 unidades han sido entregadas a sus ocupantes y están listas para ser habitadas.

 

Estos beneficiarios aún son propietarios de los terrenos que dejaron en la zona de amortiguamiento.  

 

El Programa impulsado por los propietarios cuenta con financiamiento conjunto del Banco Mundial, el Banco Asiático de Desarrollo, el Banco Alemán de Desarrollo y la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación.

 

En virtud de este programa, las personas reciben donaciones de US$2.500 [LKR 250.000] para viviendas totalmente dañadas y US$1.000 [LKR 100.000] para viviendas parcialmente dañadas. Ya se han reparado unas 33.000 viviendas, al tiempo que se ha iniciado la reconstrucción de unas 21.000 casas totalmente destruidas. Por otra parte, se han terminado unas 380 casas y hay otras mil que están cerca de completarse. Los donantes buscan ampliar el programa hacia nuevas zonas que hace poco quedaron disponibles gracias a la reciente revisión de la zona de amortiguamiento.

 




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