| 17 de marzo, 2006— Para las naciones más pobres del mundo, la escasez o el exceso de agua puede traducirse en desastre. El mes pasado, las lluvias torrenciales provocaron deslizamientos de tierra en Filipinas, que arrasaron con una aldea de 1.800 habitantes. La gran sequÃa que afecta a Ãfrica, y la consiguiente escasez de alimentos, amenaza la vida de millones de personas. En Kenia, se ha desatado una lucha a raÃz de la escasez de agua y pastos. Las situaciones extremas relacionadas con la disponibilidad del agua afectan de manera inaceptable al mundo en desarrollo, señala David Grey, Asesor Superior de Agua del Banco Mundial. Los monzones, las sequÃas, la drástica reducción de los recursos acuÃferos y los tifones devastan a los paÃses pobres porque están económicamente sumergidos en un pozo demasiado profundo para poder reducir su riesgo, agrega. "Esta es una situación muy seria y continúa empeorando", dice Grey, miembro de una delegación del Banco que asistirá al IV Foro Mundial del Agua a celebrarse en la Ciudad de México, los dÃas 16 al 22 de marzo del corriente. Los paÃses más pobres del mundo necesitan ayuda para poder dar un giro a esta situación, expresa la economista del Banco, Claudia Sadoff, en su documento base, Agua para el crecimiento responsable, cuya publicación coincide con el foro del agua. La ayuda necesaria consiste en financiamiento público y privado con miras a promover el aprovechamiento responsable del agua en los paÃses más indigentes y reducir la pobreza.
"Este no es un debate ideológico – la cuestión es movilizar los recursos para hacerlo", dice Grey.  La situación es grave El número de personas que carecen de acceso a agua ya se eleva a 1.000 millones en todo el mundo. Tan sólo en América Latina, cerca del 15% de la población – aproximadamente 76 millones de personas – carecen de agua segura, mientras que 116 millones no tienen acceso a servicios de saneamiento, comenta Kathy Sierra, Vicepresidenta de Infraestructura del Banco, que encabeza la delegación al Foro Mundial del Agua.  |  |  | | Kathy Sierra, Vice Presidente de Infraestructura y Jefa de la delegación de Banco Mundial al IV Foro Mundial Del Agua sostuvo conversaciones sobre la cooperación en el sector del agua con el nuevo gobierno de Bolivia, representado por el Dr. Rene Orellana Halkyer, Vice-Ministro de Servicios Básicos. |
|  | Según Sierra, la falta de infraestructura hidráulica está impidiendo el progreso del mundo en desarrollo. En EtiopÃa, el potencial de crecimiento y desarrollo del paÃs está tan directamente ligado a las precipitaciones que incluso una simple sequÃa puede reducir el potencial de crecimiento en un 10% a lo largo de un perÃodo prolongado, mientras que los niveles históricos de variabilidad parecen disminuir el potencial de crecimiento en más de un tercio. En Yemen, la disponibilidad de agua depende enteramente de las precipitaciones fluviales, las aguas subterráneas y las inundaciones repentinas. El paÃs no cuenta con instituciones eficaces que puedan hacer frente a una de las crisis más graves del mundo en lo que a agua se refiere. En consecuencia, la disminución de las fuentes hÃdricas amenaza con desplazar a las poblaciones. En Kenia, la sequÃa causada por La Niña en 1998-2000 y las inundaciones causadas por El Niño en 1997-98 provocaron la caÃda del PIB en un 16% y 11%, respectivamente. La industria sufrió el 58% de las pérdidas totales. Las historias de EtiopÃa, Yemen y Kenia se describen en las "Estrategias de asistencia al paÃs en el campo del agua", preparadas por grupos del Banco. Agua y crecimiento Las naciones ricas aprovecharon el agua en las primeras etapas de su desarrollo y convirtieron este recurso en un motor para el crecimiento, dicen Grey y Sadoff. Bendecidas con climas generalmente más benignos e infraestructuras hidráulicas bien establecidas, los paÃses desarrollados pueden absorber desastres naturales asociados con el agua, como fue el caso del huracán Katrina. Grey y Sadoff dicen que los paÃses en desarrollo necesitan cierta “seguridad hÃdrica", definida como la provisión confiable de agua y un nivel aceptable de riesgos a causa de inundaciones y de otros sucesos impredecibles, entre ellos, aquellos relacionados con el cambio climático. Pero los paÃses en desarrollo están atrapados en un callejón sin salida. Por un lado, no cuentan con recursos económicos para construir infraestructura o mejorar la gestión del agua que necesitan para lograr esa seguridad hÃdrica y, por el otro, carecen de la seguridad hÃdrica que les ayudarÃa a crecer y generar riqueza para proyectos de infraestructura. Grey y Sadoff consideran que existe un fuerte nexo entre la sofisticación de la gestión de los recursos hÃdricos de un paÃs y su salud económica. Los inversionistas evitan aquellos paÃses que tienen una producción impredecible de alimentos, problemas de salud a causa de la calidad deficiente del agua y un suministro poco confiable de electricidad. La inversión no fluye hacia aquellos lugares – agregan – donde las catástrofes causadas por el agua ocasionan enormes problemas socioeconómicos y grandes pérdidas de vidas. Inversión necesaria Grey y Sadoff señalan cuatro formas en que las inversiones en la gestión de los recursos hÃdricos y la infraestructura hidráulica pueden ayudar a reducir la pobreza en el mundo en desarrollo: • Regulación de rÃos y almacenamiento de agua, tanto natural como artificial • Proyectos de recursos hÃdricos destinados a los pobres, como la recuperación de las zonas de captación de aguas degradadas en las regiones pobres • Proyectos generales de servicios de agua, por ejemplo, mejorar el funcionamiento de las empresas de suministro de agua • Iniciativas que benefician directamente a los pobres, como es el caso de proyectos de suministro de agua, saneamiento y riego Según Grey y Sadoff, los costos serán "realmente abrumadores" y los paÃses menos adelantados enfrentarán los mayores retos de la naturaleza, señalando que cualquier enfoque que se plantee deberá adaptarse al paÃs y promover “una combinación adecuada de infraestructura y buena gestión". Sierra instó a los delegados del Foro Mundial del Agua a que forjen y consoliden las asociaciones entre los paÃses donantes, los gobiernos de los paÃses en desarrollo, el sector privado y las comunidades locales. "Si logran este cometido, los pobres del mundo se verán inmensamente beneficiados", concluyó.
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