Enlaces: Washington:Christopher Neal (202) 473-7229 Cneal1@worldbank.org Kavita Watsa (202) 458-8810 Kwatsa@worldbank.org Radio/TV: NazanineAtabaki (202) 458-1450 Natabaki@worldbank.org  CIUDAD DE WASHINGTON, 22 de abril de 2006. El crecimiento económico global del mundo en desarrollo registra un promedio del 4,8% anual desde 2000, cifra que duplica con creces el promedio del 2,0% anual correspondiente a las economÃas de ingreso alto. Si bien esta sólida trayectoria ha sido impulsada en gran medida por el rápido crecimiento de Asia oriental y meridional, de los Indicadores del desarrollo mundial 2006, publicados recientemente, se desprende que en 2004 Ãfrica al sur del Sahara, durante largo tiempo a la zaga de otras regiones, alcanzó una tasa de crecimiento anual del 4,8%, que superó la tasa mundial del 4,1% registrada en 2004.  “El crecimiento es esencial para reducir la pobreza, y estos datos lo pruebanâ€, dijo François Bourguignon, primer economista y vicepresidente de EconomÃa del Desarrollo del Banco Mundial. “Por este motivo, el fuerte crecimiento de Ãfrica es prometedor. Después de muchos años, el continente está experimentando un avance que podrÃa traducirse en una reducción mucho más pronunciada de la pobreza que la registrada en los últimos años. Es importante que Ãfrica aproveche esta expansión, impulsada en parte por el aumento del precio de los productos básicos y en parte por las variables fundamentales de la economÃa, para seguir cerrando la brecha que la separa del resto del mundoâ€.  Asia oriental y el PacÃfico, que ha crecido a una tasa promedio del 8% anual durante los últimos 20 años, siguió siendo en 2004 la región con mejor desempeño; dentro de la región, China avanzó a un ritmo del 10,1%. Asia meridional ha tenido un crecimiento anual del 5,8% como promedio durante el perÃodo de cuatro años que concluyó en 2004, cuando llegó al 6,7%. Gran parte de esta mejora coincide con el aumento de las exportaciones de bienes y servicios y con el vigoroso desarrollo de los sectores de las manufacturas y los servicios.            En Ãfrica se aceleró el crecimiento, pero persisten las dificultades  Según datos de los Indicadores del desarrollo mundial 2006, Ãfrica al sur del Sahara ha tenido una notable recuperación desde 2000. De los 48 paÃses de la región, 20 crecieron más del 5% en 2004. Han contribuido a ello el reciente auge de las exportaciones de petróleo y el alza repentina de su precio, que impulsaron el avance de paÃses productores de petróleo, como Angola, Chad, Nigeria y Sudán. Sin embargo, 15 paÃses no petroleros han tenido una tasa de crecimiento mediana del 5,3% desde 1995, lo que demuestra su potencial de crecimiento a largo plazo. En los Indicadores del desarrollo mundial se ponen de relieve las conclusiones del Informe sobre el seguimiento mundial 2006: la reducción de la pobreza se vincula a polÃticas racionales, ayuda bien dirigida, una mejor gestión del gobierno y un buen clima para la inversión.  A pesar de la reciente recuperación de Ãfrica al sur del Sahara, es probable que la tasa de pobreza de la región siga siendo la más alta del mundo, como ocurrÃa en 2002, cuando más de 300 millones de africanos, el 44% de la población, vivÃan con menos de un dólar por dÃa, lo que representó un aumento de 139 millones de personas respecto de 1981. La situación contrasta con la de Asia oriental, donde el número de habitantes que padecen la pobreza extrema disminuyó en 580 millones, hasta llegar a constituir el 12% de la población. Según las proyecciones actuales, en 2015 la tasa de pobreza de Ãfrica continuará siendo superior al 38%, muy por encima del 22,3% fijado como uno de los objetivos de desarrollo del milenio para el continente.  Los paÃses africanos que han sufrido conflictos e inestabilidad polÃtica, como Côte d’Ivoire y Eritrea, o los que han quedado al margen del auge de los productos básicos, como el NÃger y la República Centroafricana, tuvieron un crecimiento inferior al 2%. La lentitud del avance de estos y otros paÃses, sumada a un aumento regional de la población del 2,5%, ha limitado el incremento promedio del ingreso per cápita al 1,6% desde 2000, cifra que no deja de representar una mejora bienvenida tras dos decenios de retroceso. En los últimos cuatro años, el aumento anual del ingreso per cápita de Ãfrica ha sido igual o superior al de las economÃas de ingreso alto, y el crecimiento africano sobrepasó el de América Latina en seis de los últimos 10 años.  “La diversidad de resultados económicos entre las naciones de Ãfrica es asombrosa. Como sucede en otras regiones, algunos paÃses africanos tienen una actuación bastante buena, mientras que otros marchan retrasadosâ€, dijo John Page, economista jefe del Banco Mundial para la región de Ãfrica al sur del Sahara. “Tenemos la esperanza de que más de una docena de paÃses de Ãfrica puedan llegar a alcanzar los objetivos de desarrollo del milenio, pero para muchos otros las posibilidades de lograrlo siguen siendo muy remotasâ€.  El crecimiento demográfico africano presenta tanto riesgos como oportunidades. Una gran población joven —actualmente el 44% de los habitantes tiene menos de 14 años— podrÃa tener mayor capacidad para promover el crecimiento y la reducción de la pobreza, si goza de buena salud y cuenta con la preparación suficiente. Pero para aprovechar esa oportunidad será necesario aumentar la inversión en educación. Los datos recogidos recientemente en encuestas sobre trabajo infantil muestran que en muchos de los paÃses más pobres, como Chad, Togo, Burkina Faso y Sierra Leona, más del 65% de los niños de siete a 14 años trabaja y, de estos, más de la mitad no asiste a la escuela. La tasa de terminación de la escuela primaria es de apenas 62%, 20 puntos porcentuales por debajo de la correspondiente a Asia meridional, y los avances en educación han sido desparejos, con enormes progresos en paÃses tales como MalÃ, donde esa tasa se triplicó con creces, al pasar del 11% al 44% entre 1991 y 2004, y Benin, donde la razón entre niñas y niños en la educación primaria y secundaria asciende al 71%. Algunas naciones, como Mauricio y Botswana, han declarado tasas de terminación de la escuela primaria superiores al 90% en los últimos años.  En cambio, en otros paÃses, entre ellos Chad, Guinea Bissau y NÃger, las tasas de terminación de la escuela primaria todavÃa no llegan al 30%, y en algunos, como Burundi y Zimbabwe, se han registrado disminuciones superiores al 10% entre 1991 y 2004. Las tasas de alfabetismo entre los jóvenes (de 15 a 24 años) han retrocedido en algunas naciones, por ejemplo Chad y Kenya, entre 1990 y 2002.  Las encuestas sobre el clima para la inversión indican que Ãfrica al sur del Sahara sigue siendo un lugar caro y de alto riesgo para hacer negocios, lo que tiene como consecuencia menos inversión y empleo, ingresos más bajos, menos crecimiento y competitividad, y aumento de la pobreza. En general, hacer negocios en Ãfrica cuesta aproximadamente entre un 20% y un 40% más que en otras regiones del mundo en desarrollo. De las encuestas que el Banco Mundial y la CFI llevaron a cabo para Doing Business en 33 paÃses africanos, surge que en Ãfrica se necesitan más reformas. Sin embargo, de los 16 paÃses encuestados de Ãfrica occidental, solo dos modificaron las disposiciones que rigen la actividad empresarial. En la región en su conjunto, de cada tres paÃses que procuraron mejorar la normativa, uno la hizo más gravosa.  En Rwanda, no obstante, las reformas están dando fruto. Hace tres años comenzaron a emprenderse reformas de las leyes laborales, la concesión de tÃtulos de propiedad sobre la tierra, el régimen aduanero y los procedimientos judiciales, y el paÃs experimentó un crecimiento económico promedio del 5,2% anual en el perÃodo 2000-2004. Uganda se ha beneficiado de un mejor clima para la inversión y ha logrado un incremento anual del PIB de alrededor del 6,1% entre 1995 y 2004. Entre otros paÃses que han avanzado en la reforma de la actividad empresarial se cuentan Mauricio, Namibia, Nigeria y Sudáfrica.  En Ãfrica se necesitan esfuerzos en gran escala para suministrar la infraestructura que permita reducir los costos del transporte y mejorar el suministro de energÃa eléctrica. Solo el 30% de la población rural de Ãfrica al sur del Sahara tiene acceso a caminos transitables todo el año —el nivel más bajo de la totalidad del mundo en desarrollo—, a diferencia de Asia oriental, donde casi toda la población rural (94%) tiene la posibilidad de acceder a ese tipo de caminos. Y si bien Ãfrica al sur del Sahara ha participado de la expansión mundial del sector de las telecomunicaciones, ha tenido un progreso reducido en comparación con otras regiones.  Ãfrica al sur del Sahara es la región más vulnerable del mundo en lo que respecta a la existencia de agua y la seguridad alimentaria, y podrÃa verse gravemente afectada por las consecuencias del cambio climático mundial. Los cambios en el régimen de precipitaciones podrÃan tener serios efectos en las zonas que dependen de la energÃa hidroeléctrica. Las sequÃas importantes —hubo tres en otras tantas décadas— aumentan el peligro de pérdida de cosechas y ganado, malnutrición y enfermedades.  América Latina avanza por un sendero irregular  En los últimos 10 años (1995-2004), Ãfrica al sur del Sahara, donde la producción total registró un incremento del 3,4% anual y el producto per cápita aumentó 0,9%, tuvo resultados superiores a los de América Latina y el Caribe, que logró una tasa de crecimiento del 2,1% y apenas un alza del 0,6% en el producto per cápita. México, la economÃa más importante, representa aproximadamente el 33% del PIB de la región y, con un crecimiento global del 3,6% anual, fue, de las tres economÃas más grandes, la que más creció. Brasil, la segunda economÃa en orden de importancia, avanzó a razón de 2% anual, mientras que el crecimiento de Argentina fue de solo 0,1% al año durante el último decenio. El avance de América Latina ha sido irregular, con fuertes retrocesos de Argentina entre 1999 y 2002 y de Venezuela en 1999, 2002 y 2003.  La tendencia más reciente es positiva, ya que las principales economÃas se están recuperando: en 2003 y 2004 el crecimiento de Argentina fue cercano al 9% anual y, según las proyecciones, continuará siendo sostenido en 2005. Brasil creció casi 5% y México, más de 4% en 2004. Venezuela, que representa alrededor del 5% de la economÃa global de América Latina, se benefició del alza de los precios del petróleo y tuvo un crecimiento del 18% en 2004.  América Latina y el Caribe, la más rica de las regiones en desarrollo, ha avanzado considerablemente hacia la consecución de muchos de los objetivos de desarrollo del milenio. En numerosos paÃses los niños ya completan el ciclo de educación primaria y las tasas de matriculación de las niñas son iguales o superiores a las de los varones. Las tasas de mortalidad de niños menores de cinco años pasaron de 54 por mil en 1990 a 31 en 2004, de modo que la región está próxima a alcanzar el objetivo de reducirlas en dos tercios para 2015. Sin embargo, la inestabilidad del crecimiento y los elevados niveles de desigualdad de ingresos en muchos paÃses no le permiten lograr una reducción importante de las tasas de pobreza.  El comercio y la inversión están uniendo el mundo  El comercio ha impulsado fuertemente el crecimiento de Asia oriental y explica el 81% del PIB de la región, mientras que representa el 55% del PIB mundial. La rápida expansión del comercio de China no solo ha permitido a esta nación mantener su crecimiento, sino que también ha ayudado a los paÃses de la región que tienen relaciones comerciales con ella a integrarse con más celeridad en la producción mundial de manufacturas. Las exportaciones de bienes y servicios aumentaron entre el 10% y el 28% en Malasia, Tailandia, Filipinas, Viet Nam y Camboya, y contribuyeron a que todos estos paÃses tuvieran tasas de crecimiento económico superiores al 6% en 2004. En cambio, el comercio cumple un papel mucho más secundario en América Latina y el Caribe, donde representa apenas el 52% de la producción total. Las exportaciones de los paÃses latinoamericanos solo crecieron 4,5% al año desde 2000, cifra que constituye menos de un tercio del incremento de las exportaciones de Asia oriental y menos de la mitad del aumento de las procedentes de Asia meridional y Europa y Asia central.  Si bien las economÃas de ingreso bajo y mediano todavÃa reciben solo un tercio de la inversión extranjera directa mundial —que ascendió a US$625.000 millones en 2004—, el nivel absoluto aumentó casi 10 veces entre 1990 y 2004. Los paÃses de Asia oriental recibieron los flujos netos más cuantiosos de ese tipo de inversión (US$64.600 millones), seguidos de Europa oriental y Asia central, donde dichos flujos se duplicaron desde 1999 hasta alcanzar los US$62.000 millones en 2004.  Las mediciones del clima para la inversión indican que los mayores progresos tuvieron lugar en Europa oriental y Asia central, donde todos los paÃses han adoptado medidas para introducir reformas. Muchos paÃses de la región simplificaron la administración tributaria y redujeron la carga impositiva; los de mejor actuación fueron Eslovaquia, Rumania y Letonia, todos los cuales facilitaron los trámites necesarios para poner en marcha una nueva empresa. Esos esfuerzos han tenido su recompensa, ya que el número de empresas que iniciaron actividades aumentó 8% en Letonia, 13% en Eslovaquia y 22% en Rumania.  El sector de las telecomunicaciones fue el que atrajo el mayor volumen de inversiones con participación privada entre 2000 y 2004 (alrededor de US$200.000 millones). En los paÃses en desarrollo, el número de usuarios de Internet se cuadruplicó de 2000 a 2004, y en todas las regiones la penetración aumentó rápidamente. Se observaron incrementos espectaculares en Europa oriental y Asia central, donde el acceso a Internet subió abruptamente, de 30 personas cada 1.000 en 2000 a 138 en 2004; para 2003, más de la mitad de la población tenÃa acceso a teléfonos fijos y móviles.  “La expansión del comercio, la nueva inversión extranjera directa y el crecimiento del sector de las telecomunicaciones son prueba de que los paÃses se están integrando en la economÃa mundial y tienen buenas perspectivas de crecimientoâ€, afirmó Eric Swanson, director de programa del Grupo de Gestión de Datos sobre el Desarrollo, del Banco Mundial.  GuÃa integral de las tendencias del desarrollo  Los Indicadores del desarrollo mundial, publicados anualmente por el Banco Mundial, constituyen el conjunto más fidedigno de estadÃsticas sobre el desarrollo. Se valen de una base de datos con más de 600 indicadores que abarcan 206 paÃses y territorios. El Banco Mundial trabaja en estrecha colaboración con otros organismos internacionales a fin de recopilar las estadÃsticas más confiables para sus publicaciones.  Mejorar la producción de estadÃsticas en los paÃses en desarrollo también es un tema importante entre las cuestiones de desarrollo que aborda el Banco Mundial. “Los gobiernos, las empresas y los ciudadanos necesitan estadÃsticas bien fundadas para poder adoptar decisiones racionalesâ€, afirmó Shaida Badiee, directora del Grupo de Gestión de Datos sobre el Desarrollo, del Banco Mundial. “Hemos asumido el compromiso a largo plazo de trabajar con nuestros asociados para mejorar la calidad y la disponibilidad de estadÃsticas que abarquen todos los aspectos del desarrolloâ€. Â
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