24 de abril, 2006 - En África, un niño muere de paludismo cada 30 segundos.
Trescientos mueren a diario tan sólo en la República Democrática del Congo.
En Kenia, el paludismo es la causa de muerte de uno de cada cuatro niños.
Es la “principal asesina de los niños africanos”, así califica Suprotik Basu, especialista en salud pública del Banco Mundial, a esta enfermedad transmitida por los mosquitos, para la cual todavía no existe ninguna vacuna.
No sólo es completamente curable, sino que es totalmente evitable, pero a pesar de eso, constituye un “enorme problema” en gran parte de África al sur del Sahara, donde no se ha hecho lo suficiente para prevenir que los mosquitos portadores de la enfermedad infecten a grandes cantidades de personas, explica Basu.
En consecuencia, el paludismo es endémico en unos 34 países africanos, de los cuales 14 sobrellevan la mayor carga de paludismo en el mundo.
Promoción de la prevención y el tratamiento
Hace un año, el Banco Mundial anunció que ayudaría a reducir a la mitad las 850.000 muertes que ocasiona el paludismo en África para el año 2010.
Este mes, al conmemorarse el sexto aniversario del Día del Paludismo en África, el Banco sigue manteniendo su promesa mediante la asignación de US$500 millones para proyectos encaminados a acelerar las actividades de prevención y tratamiento del paludismo en los países más afectados del mundo.
Alrededor de US$405 millones del total ya han sido asignados a los primeros cuatro proyectos en Eritrea (US$2 millones), la República Democrática del Congo (US$30 millones), Níger (US$10 millones) y Zambia (US$20 millones), mientras que otros 10 proyectos han sido propuestos. Se espera que 10 más, y quizá más aún, se incluirán en una primera fase intensiva de tres años del programa.
Este esfuerzo debería haberse realizado hace mucho tiempo, dice Maryse B. Pierre-Louis, la principal especialista y coordinadora de salud, nutrición y población del programa reforzado de lucha contra el paludismo del Banco.
“Ya no nos dedicamos más a actividades incrementales para combatir el paludismo, ahora nos dedicamos a ampliar la escala de las actividades para lograr un impacto”.
Junto con sus asociados en la estrategia mundial y el programa reforzado de lucha contra el paludismo – entre ellos, la Organización Mundial de la Salud, UNICEF, el Fondo Mundial y la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional y la Fundación Hill y Melinda Gates – la meta del Banco es llegar cuando menos al 60% de los siguientes grupos:
Aquellas personas que ya han contraído el paludismo para asegurarse de que tengan acceso a un tratamiento asequible y apropiado dentro de las 24 horas siguientes al inicio de los síntomas,
Aquellas personas en situación de riesgo – en particular, los niños menores de cinco años y las mujeres embarazadas – para proporcionarles medidas personales de protección, como mosquiteros tratados con insecticidas,
Todas las mujeres embarazadas para garantizar que tengan acceso a un tratamiento preventivo intermitente.
El programa reforzado se ha puesto como plazo el año 2010 para brindar protección al 80% de la población que corre riesgo de contraer la enfermedad y someter a tratamientos con medicinas eficaces al 80% de los enfermos de paludismo dentro de las 24 horas del inicio de los síntomas.
La meta es reducir la mortandad por paludismo en un 75% para 2015 con respecto a los niveles de 2005.
“Es una lucha de diez años”, indica Gobind Nankani, vicepresidente para la región de África del Banco. “Nuestra meta es prevenir y asegurar que la población en situación de riesgo tenga acceso a ayuda médica oportuna”.
Mosquiteros y fumigación
El programa reforzado atacará al paludismo con varios métodos que incluyen mosquiteros tratados con insecticidas y la fumigación, que matarán a los mosquitos en las viviendas y reducirán la cantidad de mosquitos portadores del paludismo en el medioambiente en general; además de nuevas medicinas más eficaces que mejorarán el tratamiento de la enfermedad, comenta Basu, un epidemiólogo que contrajo esta enfermedad en Zambia el Día Africano del Paludismo en 2005.
“En los próximos tres años, vamos a atacar esta enfermedad en todos los frentes para reajustar los parámetros”, comenta Basu.
Los mosquiteros protegen a la gente mientras duerme. No siempre pueden impedir la picadura de los mosquitos, pero matan a los mosquitos que se posan sobre el mosquitero y así se impide que sigan infectando a otras personas.
El uso de mosquiteros para camas nunca fue muy común en África, pero los estudios han revelado que si el 60% de la población en un área dada durmiera bajo mosquiteros tratados con insecticidas, el paludismo disminuiría en gran medida y hasta una cuarta parte de las muertes infantiles se evitarían.
“Lo que estamos tratando de hacer es pasar estos umbrales críticos para que las redes no protejan sólo a los individuos, sino que protejan a poblados enteros”, dice Basu.
La fumigación domiciliaria es muy eficaz. India y Asia oriental llevan décadas fumigando el interior de las viviendas, pero eso nunca se ha hecho en África a gran escala.
La fumigación de las paredes de las viviendas con insecticida es más efectiva cuando los mosquitos portadores del paludismo son de los que reposan en el interior, es decir, pican a alguien y después reposan dentro de las casas.
“Si fumiga el interior de una casa, verá que no hay ningún mosquito al día siguiente. Es sorprendente”, dice Basu.
“Muchos de nuestros clientes nos están diciendo que comencemos a poner más énfasis en la fumigación que en el pasado. La fumigación estuvo fuera de uso durante los últimos 15 ó 20 años debido a toda la controversia en torno al DDT, que es uno de varios insecticidas utilizados en la fumigación. La comunidad internacional está revisando ahora el equilibrio entre la fumigación y otras actividades. Es necesario llegar a una combinación racional, pero éste es un asunto específico de unos cuantos países, y no hay margen para aplicar un dogma en esta cuestión”, dice Basu.
Medicamentos
Según la Organización Mundial de la Salud, los medicamentos que se utilizan habitualmente para el tratamiento y prevención del paludismo – cloroquina y sulfadoxina/pirimetamina – son baratos, unos centavos la dosis, pero cada vez resultan más ineficaces contra el parásito del paludismo.
El programa reforzado ayudará a que los gobiernos puedan costear la terapia combinada con artemisinina, que resulta más eficaz, pero es unas 15 a 20 veces más costosa que la cloroquina – explica Basu – lo cual representa cerca de 80 centavos para el tratamiento de un niño y US$1,25 a US$1,50 en el caso de un adulto, grandes gastos para los países pobres.
“Ahora tenemos nuevos medicamentos, sin embargo, nos encontramos ante el desafío de cómo costearlos y cómo los conseguimos. Los recursos son siempre limitados y siempre hay sacrificios difíciles que hacer. A veces, un país no puede hacerlo todo en todas partes”, dice Agnes Soucat, economista principal del Banco para la región de África, quien encabeza los esfuerzos en Etiopía y Rwanda.
El nuevo tratamiento ACT requiere más de una dosis y es termosensible, planteando dificultades en términos de cumplimiento y logística.
Según Basu, los gobiernos, y en muchos casos, las organizaciones no gubernamentales, pondrán en práctica el programa reforzado en los países, pero el Banco también trabajará con el sector privado para conseguir mosquiteros, fumigaciones y medicamentos para la mayor cantidad de personas posible.
“El alcance de los gobiernos es limitado, pero como cada proyecto del Banco, no nos detiene el hecho de que el alcance de un gobierno sea limitado. Tratamos de encontrar la manera de ampliar su alcance.
“La mayor parte de la gente recurre al sector privado para su tratamiento – entre el 70% y el 80% de todos los enfermos de paludismo nunca acuden a un establecimiento público. Si tuviéramos únicamente una estrategia para el sector público, entonces tendríamos impacto tan sólo sobre el 20% de la población, un enfoque que no resulta muy eficaz. Por eso, en el caso de Nigeria, tuvimos que encontrar la manera de que las farmacias de barrio se surtieran de los medicamentos apropiados. Allí estamos tratando de trabajar con los vendedores de medicamentos patentados – estas farmacias privadas de barrio – para asegurarnos de que cuenten con reservas apropiadas, que los medicamentos estén subvencionados y que no estén vendiendo falsificaciones”.
Eva Jarawan, principal especialista en salud del proyecto reforzado de lucha contra el paludismo en Nigeria, señala que este programa posibilita que el Banco aborde la mortalidad infantil general en África. “El paludismo, como una de las primeras causas de la mortalidad infantil, es un punto de entrada obvio, pero también asistiremos a los países para que encaren la salud infantil en forma más general”.
El Banco aprovechará su relación con muchos gobiernos africanos para asegurar que el programa reforzado se haga sostenible a largo plazo, alentándoles a que dediquen cada día más recursos a la lucha contra el paludismo y a la salud pública en futuros presupuestos, y a que trabajen por alcanzar las metas de salud y educativas, entre otras, que el Banco considera clave para sus esfuerzos de reducir la pobreza, agrega Pierre-Louis.