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En un nuevo informe del Banco Mundial se advierte sobre una crisis mundial del financiamiento de la salud

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Comunicado de prensa Nº:2006/418/HD

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CIUDAD DE WASHINGTON, 25 de mayo de 2006 –  En un nuevo informe del Banco Mundial se advierte que los sistemas de atención de salud de todo el mundo están luchando por hacer frente a la pronunciada alza de costos, al mismo tiempo que los países despliegan denodados esfuerzos por abordar la crisis del VIH/SIDA y evitar la posibilidad de una pandemia de gripe aviar, en tanto que persiste la enorme brecha sanitaria entre países ricos y pobres.

A pesar de que la atención mundial se ha centrado como nunca en la salud como cuestión humanitaria y de seguridad nacional, y de los extraordinarios aumentos de la asistencia para el desarrollo destinada a la salud, tan sólo el año pasado murieron tres millones de personas por causa del VIH/SIDA. La esperanza media de vida en África ahora es de 47 años, en lugar de 62 años de no haberse registrado los estragos del VIH/SIDA. La tuberculosis es una enfermedad curable con medicamentos de bajo costo y sin embargo todos los días mueren 5000 personas por su causa; lo mismo sucede con el paludismo que a diario se cobra la vida de 3000 personas, jóvenes la mayoría de ellas.

El nuevo informe titulado Estudio del financiamiento de la salud: una guía para los especialistas (Health Financing Revisited-A Practitioner's Guide) se plantean inquietudes graves acerca de los esfuerzos desplegados actualmente a nivel mundial por ayudar a los sistemas de salud a mejorar para el año 2015 las condiciones sanitarias de millones de personas más pobres del mundo, como lo requerían los objetivos de desarrollo del milenio. En el informe se afirma que la comunidad internacional, por su parte, debe cumplir con su promesa de aumentar considerablemente la asistencia que presta para el desarrollo y de tornarla, al mismo tiempo, más previsible y sostenible. El financiamiento proveniente de fundaciones privadas y alianzas mundiales, que era casi insignificante en 1990, ahora representa aproximadamente el 20% del total de la ayuda para la salud. Sin embargo, muchos esfuerzos de los donantes han distorsionado las prioridades nacionales de gasto, aumentado los costos de transacción y fragmentado la prestación de los servicios de salud.

Por otra parte, son en definitiva los países en desarrollo los que deben encarar los desafíos de las reformas de sus sistemas de financiamiento de la salud con el objeto de elaborar presupuestos operativos adecuados, asegurar que todos sus ciudadanos tengan acceso a una atención eficaz de salud, y proteger al mismo tiempo a sus habitantes del empobrecimiento ocasionado por gastos médicos que llevan a la ruina y otros contratiempos, como la pérdida de empleo o los desastres naturales.

Brecha del gasto en salud entre los países ricos y pobres

De acuerdo con el informe, el gasto mundial en salud en 2002 era de US$3,2 billones, alrededor del 10% del producto interno bruto mundial (PIB), aunque tan sólo el 12% de ese monto se gastó en países de ingreso bajo y mediano. Por otra parte, los países de ingreso alto gastan alrededor de 100 veces más en salud por persona que los países de ingreso bajo, a pesar de que las personas pobres de los países en desarrollo se ven acosadas por el 90% de la carga mundial de la morbilidad. Peor aún, la mayor parte del magro gasto en salud en los países en desarrollo la sufragan las mismas personas pobres, puesto que la mayoría de los países pobres no pueden prestar a sus ciudadanos ni siquiera los servicios esenciales de salud básica.

"Este informe nos revela cómo las personas pobres que viven en los países en desarrollo encaran casi con certeza la ruina financiera al tener que hacer frente a enfermedades catastróficas sin la protección financiera que ofrecen habitualmente los sistemas eficaces de salud de los países miembros de la OCDE", afirma Jean-Louis Sarbib, primer vicepresidente de la Red sobre Desarrollo Humano, del Banco Mundial, responsable de la preparación del nuevo informe. "Esta inequidad tiene consecuencias tremendas para la salud de los pobres del mundo, pues entraña que sufrir una enfermedad grave, y tener que pagar los servicios de un médico con fondos propios, ha de llevar necesariamente a la pobreza".

A nivel nacional, estos problemas también restringen la productividad y el crecimiento económico, en momentos en que en muchos países en desarrollo se están registrando el crecimiento de la población y el aumento de la esperanza de vida. Según el informe, la población del mundo crecerá de los 6.000 millones de personas de hoy, a una cantidad proyectada de 7.500 millones de habitantes para el año 2020, y a 9.000 millones para el año 2050. Prácticamente la totalidad de este crecimiento se producirá en los países de ingreso bajo y mediano. La población de 50 de los países más pobres del mundo se duplicará para el año 2050. Tan sólo estos cambios demográficos harán que en los próximos 20 años la mayoría de los países de ingreso bajo y mediano deban encarar aumentos anuales del orden de entre 2% y 3% del gasto en atención de salud.

A nivel regional, esto hará que las necesidades de gasto total en atención de salud aumenten 14% en Europa y Asia central; 37% en Asia oriental y el Pacífico; 45% en Asia meridional; 47% en América Latina y el Caribe; 52% en África al sur del Sahara, y 62% en Oriente Medio y Norte de África. Como consecuencia de este ritmo de aumento de la población, un número más grande de personas se incorporará a la fuerza laboral.

"Que esto sea una «bendición demográfica» de crecimiento económico más rápido, o una «maldición demográfica» de mayor desempleo y malestar social dependerá de las políticas públicas que se apliquen para promover el crecimiento económico y de la fuerza laboral", afirma Jacques Baudouy, director del Departamento de Salud, Nutrición y Población, del Banco Mundial, que patrocinó el nuevo estudio.

Según el nuevo informe, la reforma del sector de la salud en cualquier parte del mundo es una tarea compleja, y si bien lo observado a nivel internacional revela que hay muchos modelos entre los cuales elegir -ya sea en forma de sistemas asistenciales nacionales, planes sociales de seguro de salud, seguros privados voluntarios de salud, seguros de salud basados en la comunidad o compras directas por los usuarios- no existe un rumbo único que deban seguir los países que quieran prestar atención médica de buena calidad a sus ciudadanos al costo más bajo posible tanto para los hogares como para las economías nacionales.

Asistencia para el desarrollo destinada a combatir enfermedades específicas… pero, ¿está dando buenos resultados?

La asistencia para el desarrollo destinada a la salud ha aumentado considerablemente en los últimos años, a más de US$10.000 millones en 2003. La mayor parte de los aumentos recientes se ha centrado en África y en distintas enfermedades e intervenciones, lo que ha planteado importantes interrogantes acerca de la manera en que dicha ayuda distorsiona los sistemas de salud cuando se la orienta de manera tan específica y restringida.

En el informe se afirma que destinar la ayuda para el desarrollo a enfermedades específicas puede resultar eficaz cuando los países en desarrollo tienen demasiado poco dinero como para financiar sus presupuestos de salud. Sin embargo, a medida que se fortalecen sus sistemas de salud, contar con minisistemas independientes de salud para cada enfermedad específica conduce al derroche y la ineficiencia. Asimismo, habida cuenta de la aguda escasez de trabajadores calificados de salud en muchos países de África, estos programas compiten entre sí por la contratación de los pocos profesionales calificados que hacen falta para administrar los sistemas públicos de salud.

El aprovechamiento de las enseñanzas de los países de ingreso alto

En el informe se afirma que los países de ingreso alto tienen un rico historial de reformas del financiamiento de la salud, puesto que sus sistemas han evolucionado de regímenes de seguro voluntario orientados a la comunidad, a planes públicos estructurados de seguro, y sistemas sociales o nacionales de financiamiento de la salud basados en seguros. Casi todos los países de ingreso alto, con excepción de Estados Unidos, han logrado la cobertura universal o casi universal de salud. Desde hace algún tiempo existen los sistemas financiados por impuestos, en tanto que los de seguro social existen desde hace menos tiempo. Para lograr la cobertura universal fue crucial la voluntad política, al igual que el crecimiento económico.

Si bien en los países de ingreso alto la situación es muy distinta de la de los países de ingreso bajo, la experiencia de los primeros ofrece sin embargo algunas enseñanzas para los países de ingreso más bajo y mediano:

  • El crecimiento económico es el factor más importante del avance hacia la cobertura universal.
  • El aumento de la capacidad administrativa y de gestión es crucial para ampliar la cobertura, al igual que lo es el sólido compromiso político.
  • Para los países de ingreso bajo y mediano en proceso de transición hacia la cobertura universal, el gasto público y las contribuciones al seguro social de salud son las dos fuentes principales de financiamiento público. En ambos casos se acumulan ingresos públicos en uno o varios fondos comunes. Como las cuestiones cruciales son la constitución de un fondo común y el pago anticipado, el hecho de que en última instancia se elija un seguro social de salud o un sistema nacional de servicios de salud reviste importancia secundaria.

"La salud es un sector muy complejo, y los responsables de las reformas no deben eludir abordar estas complejidades desde un principio en la reforma de sus políticas de salud", afirman George Schieber y Pablo Gottret, coautores del nuevo informe y economistas superiores de la salud del Banco Mundial. "Las modas lingüísticas y de otra índole y las soluciones mágicas no proporcionarán soluciones eficaces a los desafíos en materia de financiamiento de la salud que encaran los países de todos los niveles de ingreso. En esta encrucijada mundial de vital importancia en materia de salud, en el informe se brindan opciones de políticas basadas en observaciones hechas a nivel internacional y en principios económicos, de utilidad para los encargados de la toma de decisiones a nivel mundial y nacional que encaran estos enormes desafíos y oportunidades".




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