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La gestión del volumen récord de flujos de capital representa un desafío para los países en desarrollo

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Comunicado de prensa Nº:2006/413/DEC

En Flujos mundiales de financiamiento para el desarrollo 2006 se mencionan la mejora de las políticas, el aumento del comercio y los flujos entre países del sur, pero se advierte acerca de los riesgos que entrañan los crecientes desequilibrios de pagos y los elevados precios del petróleo

 

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TOKIO, 30 de mayo de 2006. Los flujos netos de capitales privados hacia los países en desarrollo alcanzaron un récord de US$491.000 millones en 2005, impulsados por las privatizaciones, fusiones y adquisiciones, el refinanciamiento de la deuda externa y el fuerte interés de los inversionistas en los mercados de bonos en moneda nacional de Asia y América Latina, se afirma en Flujos mundiales de financiamiento para el desarrollo 2006, informe publicado anualmente por el Banco Mundial. El incremento de los flujos, explicado en parte por un nivel sin precedente de créditos bancarios y emisiones de bonos, coincidió con el crecimiento económico del mundo en desarrollo del 6,4% registrado el año pasado, que duplicó ampliamente el crecimiento del 2,8% de los países desarrollados.

 

            “Este aumento de los flujos de capital refleja la mayor confianza en las perspectivas económicas de varios países en desarrollo”, dijo François Bourguignon, primer vicepresidente y primer economista, Economía del Desarrollo, del Banco Mundial. “Los países se están beneficiando con las mejores condiciones de los mercados mundiales y el clima más propicio para la inversión, si bien la mayor integración financiera mundial plantea a las autoridades, tanto de los países desarrollados como en desarrollo, serias dificultades para mantener el crecimiento económico y la estabilidad financiera”.

 

            Los flujos privados con destino a los países en desarrollo aumentaron apreciablemente a pesar de la incertidumbre provocada por los elevados precios del petróleo, el alza mundial de las tasas de interés y los crecientes desequilibrios de pagos. Los flujos de deuda privada hacia esos países llegaron a alrededor de US$192.000 millones, frente a los US$85.000 registrados en 2003, impulsados por la abundante liquidez mundial, la continua mejora de la calidad del crédito de los países en desarrollo, la disminución de los rendimientos en los países ricos y el mayor interés de los inversionistas en los activos de los mercados emergentes. Muchos países en desarrollo vieron mejorar su clasificación crediticia, a la par que los diferenciales de sus bonos bajaban como nunca antes, lo que les permitió movilizar en 2005 la cifra récord de US$131.000 millones en emisiones de bonos, en comparación con US$102.000 millones en 2004.

 

Estas mejoras son reflejo de un aumento del PIB de los países de ingreso bajo e ingreso mediano estimado en 6,4% en 2005, en el que tuvieron gran incidencia China e India, cuyo producto se incrementó en 9,9% y 8%, respectivamente. Excluidas estas dos naciones, el crecimiento de otros países en desarrollo importadores de petróleo fue del orden del 4,3%, inferior al 5,7% observado en 2004. Se prevé que la actividad económica de África, Asia y Europa oriental crecerá más del 5% hasta 2008, mientras que en América Latina la expansión será de alrededor del 4%.

 

  “Según las previsiones, los elevados precios del petróleo, las tasas de interés en alza y las presiones inflacionarias en aumento limitarán el crecimiento de la mayoría de las regiones en desarrollo en los próximos dos años, aunque su desempeño seguirá siendo mejor que el de las economías de ingreso alto”, señaló Hans Timmer, jefe del equipo del Banco responsable del análisis de las tendencias mundiales, que preparó la sección del informe dedicada a las perspectivas económicas. “Si bien el déficit en cuenta corriente de los países en desarrollo en su conjunto está cercano al equilibrio, el déficit de los países importadores de petróleo aumentó considerablemente, como resultado del alza de los precios del petróleo y, en varios casos, un crecimiento de rapidez insostenible”.

 

El marcado incremento de los flujos de capital también responde a las corrientes comerciales y la integración financiera crecientes entre los países en desarrollo. El comercio entre las naciones del sur llegó a US$562.000 millones en 2004, frente a US$222.000 millones en 1995, y en 2004 representó el 26% del comercio total de los países en desarrollo. La inversión extranjera directa (IED) del sur en el sur también aumentó y alcanzó los US$47.000 millones en 2003, en comparación con los US$14.000 millones registrados en 1995, y en 2003 explicó el 37% del total de la IED en los países en desarrollo.

 

 “Aun cuando estos flujos entre países del sur constituyen una proporción relativamente pequeña del total de los flujos privados, tienen posibilidades de modificar las características del financiamiento para el desarrollo, en especial si el crecimiento de los países en desarrollo continúa superando el de los países desarrollados”, manifestó Mansoor Dailami, autor principal del informe Flujos mundiales de financiamiento para el desarrollo 2006.

 

Gran parte de la IED del sur en el sur se origina en empresas de países de ingreso mediano y tiene lugar dentro de la misma región; por ejemplo, hay firmas rusas y húngaras que invierten en Europa oriental y Asia central, y compañías sudafricanas que realizan inversiones en otros lugares de África meridional. Sin embargo, aproximadamente la mitad de la IED china se destinó a proyectos relacionados con recursos naturales en América Latina.

 

“Si bien es cierto que estos resultados económicos favorables fueron respaldados por políticas acertadas, también son consecuencia de condiciones externas propicias que, según las previsiones, se irán deteriorando. Muchos países en desarrollo han agotado su superávit y otros recursos que les permitían absorber el aumento de los precios del petróleo, al tiempo que crecían rápidamente. Por ello, siguen siendo vulnerables a nuevas crisis”, manifestó Uri Dadush, director del Grupo de análisis de las perspectivas de desarrollo del Banco Mundial, que elabora el informe. “Podrían producirse perturbaciones tales como el recalentamiento de algunas economías, la resolución desordenada de los desequilibrios mundiales, una repentina alteración de la oferta mundial de petróleo y una disminución de los precios de otros productos básicos que han apuntalado los ingresos en muchos países en desarrollo”.

 

En medio de la alentadora tendencia de aumento de la afluencia de capital hacia países en desarrollo, siguen existiendo grandes diferencias entre ellos en el acceso al crédito internacional. Un grupo emite bonos periódicamente desde 2002. Incluye a “estrellas” como China, Chile, Hungría, Malasia, México, Polonia, Rusia y Tailandia, que han sido clasificadas como países propicios a las inversiones y gozan de diferenciales más bajos que el promedio correspondiente a los países en desarrollo emisores de bonos. Un segundo grupo tiene acceso al crédito bancario por sus flujos de ingresos bien definidos, procedentes de exportaciones, remesas o industrias extractivas, pero no a los mercados de bonos. Un tercer grupo de países de ingreso bajo carece de acceso al capital privado, excepto al financiamiento para operaciones comerciales a corto plazo o la inversión extranjera directa, y depende principalmente del financiamiento oficial para atender sus necesidades de capital a largo plazo.

 

Este último grupo se benefició de aumentos en la ayuda para el desarrollo y el alivio de la deuda. Los donantes incrementaron la asistencia oficial para el desarrollo (AOD) hasta el 0,33% de su ingreso nacional bruto (INB) en 2005, cifra que supera el 0,22% de 2001 y se encuentra apenas por debajo del 0,34% alcanzado a principios de los años noventa. Gran parte del récord del aumento de US$27.000 millones se debe al alivio de la deuda otorgado a sólo dos países, Iraq y Nigeria. Sin embargo, la tendencia indica que los donantes están intensificando su ayuda. Es probable que la AOD retroceda en 2006–07 respecto del nivel récord de US$106.500 millones registrado en 2005, a medida que disminuye el alivio de la deuda, pero aumente gradualmente hasta alcanzar el 0,36% del INB en 2010. Los donantes tienen previsto asignar al menos la mitad del incremento de US$50.000 millones en AOD para 2010 a África al sur del Sahara, con lo que duplicarían la ayuda a la región. Además, gracias a la Iniciativa para el alivio de la deuda de los países pobres muy endeudados (PPME) y la Iniciativa para el alivio de la deuda multilateral (IADM), se reducirá considerablemente el servicio de la deuda de los países pobres que reúnan los requisitos para acogerse a ellas y se suministrarán los recursos adicionales necesarios para apoyar el avance hacia el logro de los objetivos de desarrollo del milenio.

 




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