“El mundo ha entrado a una nueva era de enfermedades emergentes y re-emergentes que pueden transmitirse de animales a personas”, comenta el Dr. Le Gall.
“Cada vez más, estas enfermedades son una amenaza para la salud pública y casi cada año la población del mundo está en riesgo de contagiarse con otra enfermedad de origen animal”.
La amenaza mundial de las zoonosis, como la enfermedad de las vacas locas y la gripe aviar, han centrado la atención de la agenda de desarrollo del Banco Mundial en la ordenación ganadera y la sanidad animal.
El Banco participa en un esfuerzo internacional de US$1.900 millones para combatir la gripe aviar, de los cuales US$500 millones están destinados a fortalecer la capacidad de los paÃses para coordinar, supervisar y ejecutar medidas en contra de la gripe aviar y de futuras amenazas de enfermedades transmitidas por el ganado.
Los US$500 millones están actualmente destinados a 20 paÃses y otro fondo de múltiples donantes ha ofrecido US$60 millones adicionales.
Sin embargo, el financiamiento actual puede no ser suficiente para preparar a 145 paÃses en desarrollo a enfrentar una posible epidemia de gripe aviar, sin mencionar otras enfermedades de origen animal que podrÃan convertirse en amenazas, advierte el Dr. Le Gall.
Los paÃses más vulnerables necesitan tomar medidas preventivas que refuercen la capacidad de los servicios veterinarios para detectar e intervenir rápidamente en las crisis de salud que surjan de enfermedades de origen animal, añade.
El siglo XX fue testigo de tres pandemias de influenza, probablemente de origen animal, en 1918, 1957 (porcina) y 1968 (aviar), comenta el Dr. Le Gall.
“Y ahora a principios del siglo XXI estamos enfrentando la cuarta pandemia", agrega.
El doctor añade que muchos factores aumentan nuestro riesgo de contraer enfermedades transmitidas por animales.
La población mundial se cuadruplicó en el siglo pasado y cada año aumenta en 90 millones de personas. Cada año, aproximadamente 700 millones de personas realizan viajes internacionales y se espera que esta cifra aumente a 1.000 millones antes del año 2010, señala el Dr. Le Gall.
Luego añade que en la actualidad las personas, los animales y sus productos viajan alrededor del mundo a una velocidad mayor que la del perÃodo de incubación de la mayorÃa de los agentes patógenos conocidos.
“Los agentes patógenos se están globalizando y ahora podemos asegurar que la mayorÃa de las enfermedades son de naturaleza transfronteriza", asegura.
Además, la población es cada vez más sensible a los agentes patógenos debido a la debilidad causada por el abuso de medicamentos en los paÃses desarrollados o debido a la desnutrición, malnutrición y depresión del sistema inmunológico en las naciones más pobres, añade.
“La revolución del ganado”
La “revolución del ganado” que ocurre en los paÃses en desarrollo ha estimulado el comercio internacional de productos de origen animal y ha puesto a prueba la infraestructura de la sanidad animal, señala el Dr. Le Gall.
Se espera que la demanda de carne de ave aumente 3,9% cada año y que la demanda de otros productos de origen animal crezca entre 2% y 3% anual de aquà al año 2020, agrega.
El Dr. Le Gall dice que muchos paÃses en desarrollo, paÃses en transición e incluso paÃses industrializados carecen de una buena infraestructura veterinaria, en parte debido a polÃticas que en el pasado debilitaron los servicios veterinarios, como privatizaciones, desregulación y descentralización, y la insuficiencia de los recursos públicos a menudo menguantes.
“La actual crisis de gripe aviar muestra con claridad que sin servicios veterinarios sólidos y creÃbles, los paÃses no podrán prevenir la introducción, aparición o reaparición de patologÃas animales o de contener brotes", advierte el Dr. Le Gall.
Sin embargo, “el desafÃo que plantean las enfermedades globales, de impacto mundial y que exigen respuesta internacional, ha crecido en los últimos años, mientras la capacidad de muchos paÃses para controlar la propagación de enfermedades ha disminuido", agrega.
Añade que sin personal veterinario eficiente, los paÃses no podrán garantizar la seguridad de los productos que exportan.
Si los paÃses invierten en prevención, detección temprana y respuesta inmediata antes de que se desate la crisis, podrán limitar considerablemente el impacto económico de un brote de enfermedades de este tipo, asegura.
Por ejemplo, Viet Nam probablemente habrÃa podido reducir el impacto económico de la gripe aviar si hubiese tenido infraestructura adecuada para responder tan rápido como lo hizo Tailandia cuando la gripe aviar azotó el paÃs, señala el Dr. Le Gall.
La mayorÃa de los donantes y acreedores, como el Banco Mundial, concuerdan que adaptar los servicios veterinarios a las normas internacionales es una prioridad de inversión pública en todo el mundo, agrega.