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Crece la inquietud por las enfermedades transmitidas por animales

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12 de junio, 2006—Desde tiempos remotos, muchas enfermedades graves han sido transmitidas de los animales al hombre.

La rabia, el ántrax e incluso las plagas de Egipto que se describen en el Génesis podrían haber surgido de una epidemia de fiebre viral de origen animal en el Valle del Rift, según señala el experto del Banco Mundial en sanidad animal, Dr. Francois Le Gall.

Hoy, mientras investigadores médicos vigilan de cerca los casos de la gripe aviar en el hombre para detectar cualquier señal de una epidemia inminente, el Dr. Le Gall y otros sostienen que la población es cada vez más vulnerables a un creciente número de enfermedades de los animales, también conocidas como zoonosis.

“El mundo ha entrado a una nueva era de enfermedades emergentes y re-emergentes que pueden transmitirse de animales a personas”, comenta el Dr. Le Gall.

“Cada vez más, estas enfermedades son una amenaza para la salud pública y casi cada año la población del mundo está en riesgo de contagiarse con otra enfermedad de origen animal”.

La amenaza mundial de las zoonosis, como la enfermedad de las vacas locas y la gripe aviar, han centrado la atención de la agenda de desarrollo del Banco Mundial en la ordenación ganadera y la sanidad animal.

El Banco participa en un esfuerzo internacional de US$1.900 millones para combatir la gripe aviar, de los cuales US$500 millones están destinados a fortalecer la capacidad de los países para coordinar, supervisar y ejecutar medidas en contra de la gripe aviar y de futuras amenazas de enfermedades transmitidas por el ganado.

Los US$500 millones están actualmente destinados a 20 países y otro fondo de múltiples donantes ha ofrecido US$60 millones adicionales.

Sin embargo, el financiamiento actual puede no ser suficiente para preparar a 145 países en desarrollo a enfrentar una posible epidemia de gripe aviar, sin mencionar otras enfermedades de origen animal que podrían convertirse en amenazas, advierte el Dr. Le Gall.

Los países más vulnerables necesitan tomar medidas preventivas que refuercen la capacidad de los servicios veterinarios para detectar e intervenir rápidamente en las crisis de salud que surjan de enfermedades de origen animal, añade.

También se necesita más inversión en sanidad animal, como asimismo más investigaciones de zoonosis, dice Le Gall.

“El acceso a servicios veterinarios de calidad es esencial no sólo para lograr controlar la actual crisis de la gripe aviar, sino también para asegurar la rápida detección de otras posibles enfermedades y la inmediata intervención".

Los agentes patógenos se globalizan

El siglo XX fue testigo de tres pandemias de influenza, probablemente de origen animal, en 1918, 1957 (porcina) y 1968 (aviar), comenta el Dr. Le Gall.

“Y ahora a principios del siglo XXI estamos enfrentando la cuarta pandemia", agrega.

El doctor añade que muchos factores aumentan nuestro riesgo de contraer enfermedades transmitidas por animales.

Consecuencias económicas y sociales de las enfermedades transmitidas por animales
por el Dr. Francois Le Gall

“Según la experiencia aprendida del síndrome respiratorio agudo en Asia sudoriental, el Banco Mundial cree que la pandemia de gripe aviar podría generar pérdidas igual a 2% del producto interno bruto mundial y podría costarle a la economía mundial US$800.000 millones en lapso de un año”. Más>>

Algunos de esos factores son el aumento de la población mundial, el aumento de la crianza doméstica de aves y de animales para alimentación humana, más comercio de productos de origen animal, más contacto entre personas y animales y el creciente aumento de personas que viajan a gran velocidad a culturas y destinos que antes eran inaccesibles.

La población mundial se cuadruplicó en el siglo pasado y cada año aumenta en 90 millones de personas. Cada año, aproximadamente 700 millones de personas realizan viajes internacionales y se espera que esta cifra aumente a 1.000 millones antes del año 2010, señala el Dr. Le Gall.

Luego añade que en la actualidad las personas, los animales y sus productos viajan alrededor del mundo a una velocidad mayor que la del período de incubación de la mayoría de los agentes patógenos conocidos.

“Los agentes patógenos se están globalizando y ahora podemos asegurar que la mayoría de las enfermedades son de naturaleza transfronteriza", asegura.

Además, la población es cada vez más sensible a los agentes patógenos debido a la debilidad causada por el abuso de medicamentos en los países desarrollados o debido a la desnutrición, malnutrición y depresión del sistema inmunológico en las naciones más pobres, añade.

“La revolución del ganado”

La “revolución del ganado” que ocurre en los países en desarrollo ha estimulado el comercio internacional de productos de origen animal y ha puesto a prueba la infraestructura de la sanidad animal, señala el Dr. Le Gall.

Se espera que la demanda de carne de ave aumente 3,9% cada año y que la demanda de otros productos de origen animal crezca entre 2% y 3% anual de aquí al año 2020, agrega.

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“Fortalecer los servicios veterinarios no sólo reduce los riesgos que enfrentan la sanidad animal y la salud pública, sino también reduce la pobreza", asegura el Dr. Le Gall
Se calcula que las exportaciones de carne de vacuno, cerdo y ave sumaron 17,7 millones de toneladas métricas en 2004, un aumento de 5% en comparación con el año anterior, señala, y se espera que el consumo mundial de carne aumente a una tasa anual de 2% antes del año 2015.

Son los países en desarrollo los que cubrirán la mayor parte de esta demanda, hecho que resultará en métodos de producción cada vez más intensivos y una mayor concentración geográfica de criaderos, principalmente de aves y cerdos, advierte el Dr. Le Gall.

La mayor demanda de productos de origen animal también ha resultado en la crianza de poblaciones de animales domésticos más uniformes en términos genéticos y que son más vulnerables a los agentes patógenos, agrega.

Necesidades de infraestructura

El Dr. Le Gall dice que muchos países en desarrollo, países en transición e incluso países industrializados carecen de una buena infraestructura veterinaria, en parte debido a políticas que en el pasado debilitaron los servicios veterinarios, como privatizaciones, desregulación y descentralización, y la insuficiencia de los recursos públicos a menudo menguantes.

“La actual crisis de gripe aviar muestra con claridad que sin servicios veterinarios sólidos y creíbles, los países no podrán prevenir la introducción, aparición o reaparición de patologías animales o de contener brotes", advierte el Dr. Le Gall.

Sin embargo, “el desafío que plantean las enfermedades globales, de impacto mundial y que exigen respuesta internacional, ha crecido en los últimos años, mientras la capacidad de muchos países para controlar la propagación de enfermedades ha disminuido", agrega.

Añade que sin personal veterinario eficiente, los países no podrán garantizar la seguridad de los productos que exportan.

El Banco está trabajando para poner la gripe aviar en la agenda del desarrollo de las regiones más afectadas por medio de sensibilizar al público y movilizar recursos i , crear capacidades e intercambiar conocimientos, agrega. El Banco insta a los sectores, gobiernos y organizaciones internacionales a trabajar coordinadamente para reunir a funcionarios de salud, especialistas en sanidad animal y funcionarios de gobierno de los diversos países, indica.

Si los países invierten en prevención, detección temprana y respuesta inmediata antes de que se desate la crisis, podrán limitar considerablemente el impacto económico de un brote de enfermedades de este tipo, asegura.

Por ejemplo, Viet Nam probablemente habría podido reducir el impacto económico de la gripe aviar si hubiese tenido infraestructura adecuada para responder tan rápido como lo hizo Tailandia cuando la gripe aviar azotó el país, señala el Dr. Le Gall.

La mayoría de los donantes y acreedores, como el Banco Mundial, concuerdan que adaptar los servicios veterinarios a las normas internacionales es una prioridad de inversión pública en todo el mundo, agrega.

“Fortalecer los servicios veterinarios no sólo reduce los riesgos que enfrentan la sanidad animal y la salud pública, sino también reduce la pobreza", asegura.

“Además, los países ricos acordaron dar prioridad al respaldo de los servicios veterinarios en los países en desarrollo y en transición no sólo para fomentar el desarrollo en todo el mundo, sino también para protegerse de la propagación mundial de las patologías de los animales y las zoonosis”.
 




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