11 de agosto, 2006— Si se mantienen las tendencias actuales, pronto habrá más mujeres que hombres viviendo con VIH.
Es el tipo de igualdad del que las mujeres pueden prescindir.
Este año, el SIDA cumple 25 años y 48% de las personas que viven con VIH son mujeres, según un informe mundial de Naciones Unidas sobre el SIDA, cifra que representa unas 17,3 millones de mujeres. La enfermedad es ahora la principal causa de muerte entre hombres y mujeres entre 15 y 59 años.
Las mujeres entre 15 y 25 años tienen al menos el triple (y en algunos casos, hasta cinco o seis veces más) posibilidades de contraer la enfermedad en comparación con los hombres del mismo grupo etario, aun en países donde la epidemia está disminuyendo.
Las razones son biológicas, culturales y económicas. El empeoramiento de la epidemia se relaciona con la desigualdad de género, la educación, y la condición socioeconómica, afirman expertos del Banco Mundial.
> El SIDA ha reducido la esperanza de vida de las mujeres por debajo de la de los hombres en cuatro países del mundo: Kenya, Malawi, Zambia y Zimbabwe.
> 60% de los que viven con SIDA en África son mujeres.
> En India, casi 90% de las mujeres VIH positivas han sido infectadas por sus maridos.
“Cualesquiera sea el prisma con que se mire esta epidemia, las mujeres son vulnerables”, afirma Debrework Zewdie, Directora del Programa Mundial contra el VIH/SIDA del Banco Mundial.
Las mujeres jóvenes son mucho más vulnerables y la enfermedad las afecta de manera desproporcionada en muchos países, dice Elizabeth Lule, jefa del Equipo de la Campaña por África contra el SIDA.
Fisiológicamente, el tracto reproductivo de las mujeres jóvenes no está plenamente desarrollado, lo que facilita que el virus entre a su organismo.
Culturalmente, es común y se acepta el sexo intergeneracional y el matrimonio entre niñas y hombres mucho mayores. Los hombres mayores buscan mujeres jóvenes como parejas sexuales debido a que creen que es menos probable que estén infectadas con la enfermedad. Sin embargo, son precisamente estos hombres mayores quienes registran tasas de infección más altas que los hombres jóvenes y con frecuencia llevan la enfermedad a la familia al contagiar a sus esposas jóvenes, agrega.
En términos económicos, las mujeres jóvenes están en desventaja ya que suelen tener menos educación y menos oportunidades. Además, soportan barreras culturales y legales en cuanto a la propiedad de la tierra, las formas de ganarse el sustento e incluso a la hora de recibir atención de salud, afirma Lule.
También con frecuencia son víctimas de violencia doméstica y violaciones, señala.
En algunos casos, las mujeres jóvenes tienen sexo con hombres mayores para pagar sus estudios o sencillamente para sobrevivir, advierte.
Estas relaciones con amantes mayores ricos son desiguales e impiden a la mujer negociar condiciones de sexo seguro aún dentro del matrimonio, continúa Lule.
Elizabeth dice que el Banco Mundial respalda los esfuerzos destinados a abordar las causas de fondo de la desigualdad entre hombres y mujeres, para desde ahí combatir el SIDA. Algunos de estos esfuerzos implican la adopción de reformas legales y de políticas para fortalecer los derechos reproductivos y de propiedad de la mujer y mantener su derecho a la educación y a ganarse la vida.
En algunos países existen políticas adecuadas que no se ponen en práctica o leyes contra la violación que no se aplican. También hay “leyes buenas” que permiten a las mujeres heredar tierras, pero tampoco se aplican, agrega.
“Esto no ocurre de la noche a la mañana. Creo que hemos puesto buenos cimientos, pero nos queda mucho por delante”, concluye.