PANORAMA GENERAL: - El trabajo es el activo más abundante del que disponen los pobres y el empleo les permite hacer uso de ese activo. Por esto, crear oportunidades de empleo es un elemento importante en cualquier estrategia de crecimiento inclusivo. Pero, entre 1990 y 2004, en promedio sólo la tercera parte del crecimiento del producto se tradujo en crecimiento del empleo; este impacto fue particularmente bajo en Europa y Asia central (6%).
- La limitada respuesta al crecimiento del empleo junto con las actuales tendencias demográficas, harán necesario duplicar el crecimiento económico mundial esperado de aquí al año 2015 sólo con el fin de absorber la expansión de la fuerza laboral. En este contexto, África tendría que triplicar el crecimiento proyectado.
- Sin embargo, el empleo no siempre ayuda a salir de la pobreza, especialmente en los países de ingreso bajo. Se calcula que más de 500 millones de personas en el mundo (18% de quienes tienen trabajo) son trabajadores pobres, es decir, ganan menos de US$2 al día, cifra que va en aumento (excepto en India y China).
- La principal fuente de ingresos de los pobres es el salario. Por lo tanto, para que el crecimiento se traduzca en reducción de la pobreza, las estrategias de empleo deben centrarse en mejorar el rendimiento de la mano de obra de los trabajos con salarios bajos disponibles, al tiempo que se mejora el efecto del crecimiento en la creación de empleos.
- En el mercado laboral de los países de ingreso bajo y mediano, que es altamente segmentado, se requiere una estrategia de desarrollo que contemple múltiples elementos. Esta estrategia debe centrar su atención no en las cifras globales de empleo, sino en crear empleos en algunos sectores de la economía y en mejorar la calidad del empleo en otros.
- Pruebas empíricas de análisis comparados entre países y a nivel de país sugieren que la lucha contra la pobreza se logra en forma más efectiva cuando el crecimiento está asociado con el aumento de la producción por trabajador en el sector primario y con la creación de empleos en el sector secundario..
Descripción general Si bien el crecimiento es un factor esencial para reducir la pobreza de manera significativa, las pruebas empíricas sugieren que su impacto en la pobreza depende principalmente de la medida en la cual se traduce en más y mejores empleos para los pobres. El crecimiento no siempre redunda en generación de empleos: entre 1990 y 2004, en promedio, sólo la tercera parte del crecimiento del producto se tradujo en aumento de puestos de trabajo. El impacto menos significativo se produjo en Europa y Asia central (6%), mientras el más importante fue en América Latina y el Caribe (90%). Más aún, las tendencias demográficas indican que en los próximos decenios habrá una creciente presión por crear oportunidades de empleo en los países de ingreso bajo como respuesta al aumento sostenido de la oferta laboral que resulta del drástico aumento de la población en edad productiva y de la participación de la mujer en el mercado laboral. Por ejemplo, regiones como África al sur del Sahara tendrían que crecer a un ritmo tres veces mayor sólo para mantener la tasa de empleo actual. Pero el desafío no está solamente en aumentar las oportunidades de empleo. En los países de ingreso bajo, muchos pobres tienen trabajo pero ganan menos del salario vital. Cálculos realizados recientemente sugieren que más de 500 millones de personas en el mundo (18% de quienes tienen trabajo) son trabajadores pobres, es decir, ganan menos de US$2 al día, cifra que va en aumento en todo el mundo, excepto en India y China. Por lo tanto, es importante no centrar la atención sólo en el impacto global que genera el crecimiento en el número de empleos, sino también poner en práctica una estrategia de desarrollo de múltiples elementos destinada a crear empleos en algunos sectores y mejorar la calidad en otros. El Banco Mundial ha iniciado diversos estudios comparativos entre múltiples países y estudios de casos prácticos sobre países individuales con el objetivo de identificar aquellos segmentos del mercado laboral donde la generación de nuevos empleos es más eficaz en la lucha contra la pobreza que el mejoramiento de la calidad de los trabajos disponibles, así como otros donde la prioridad es fomentar la productividad. Los resultados de estos estudios indican que los cambios globales en términos de empleo no necesariamente se traducen en reducción de la pobreza. Por ejemplo, en Nicaragua entre 2001 y 2005, hubo un aumento anual del empleo de 4% que no tuvo incidencia alguna en la pobreza del país. Por otra parte, en Bangladesh entre 2000 y 2005, la pobreza casi disminuyó a la mitad sin que se manifestase un cambio sustancial en materia de empleo. Estos ejemplos demuestran que la creación de más puestos de trabajo con salarios bajos no necesariamente reduce el porcentaje de personas que viven en condiciones de pobreza y que, por el contrario, un proceso de crecimiento que aumente los ingresos de aquellos que están estancados en trabajos mal pagados podría ser tener mejores resultados en ese sentido. Sin embargo, pruebas empíricas también sugieren que aumentar el empleo en sectores donde el salario es más alto continúa siendo un importante instrumento para reducir la pobreza. En general, las estrategias de crecimiento compartido que han tenido buenos resultados se centran en aumentar la productividad del sector primario (el agrícola) para así aumentar el número de empleos, no en ese sector, sino en sectores de la economía donde los salarios son más altos. Estos sectores pueden variar entre países y los posibles beneficios de las formas alternativas de intervención dependerán de las condiciones imperantes en cada país. Identificar estos sectores, los factores que limitan la creación de empleos productivos en diferentes sectores y las barreras que deben superar los trabajadores para moverse fácilmente entre los diferentes sectores es fundamental para que las estrategias de crecimiento compartido rindan frutos. Para lograrlo, es importante mejorar la calidad y la disponibilidad de información sobre estas materias y desarrollar una herramienta de diagnóstico exhaustiva de amplia aceptación que permita su aplicación en todo el país. Mejorar los indicadores y el diagnóstico en torno a la creación de empleos A fin de mejorar la comprensión de las limitaciones que enfrenta cada país a la hora de ofrecer mejores oportunidades laborales, así como sus consecuencias para el crecimiento inclusivo, el Banco lidera un gran esfuerzo internacional destinado a: i) mejorar la calidad de los datos sobre empleo y salarios; ii) mejorar la pertinencia de los indicadores convencionales al contexto específico de los países de ingreso bajo y, (iii) promover el trabajo de diagnóstico y la formulación de políticas basada en pruebas en esta área. Actualmente, el Banco Mundial cuenta con una guía de indicadores del mercado laboral de interés para los países de ingreso bajo y se encuentra en proceso de desarrollo un programa computacional para ofrece a los analistas del mundo una manera rápida y confiable de elaborar estos indicadores. Además, está preparando una guía operacional para el diagnóstico del empleo y un informe sobre las prácticas recomendadas en materia de intervenciones de políticas públicas que han logrado mejorar las oportunidades laborales a nivel de país. Asimismo, se está trabajando en el desarrollo de una base de datos mundial sobre el mercado laboral. De esta manera, se espera que la interacción con analistas de todo el mundo aumente en los próximos años. El Banco Mundial reconoció que, para crear más y mejores empleos, existen limitaciones mayores que quizás no radican necesariamente en el mercado laboral como se cree habitualmente. Además, el Banco Mundial promueve un marco analítico multisectorial en el ámbito de cada país que abarque todos los aspectos clave del contexto económico, político e institucional de la creación de empleos. Este marco lleva como nombre la sigla MILES: M por macroeconomía; I por infraestructura y entorno para las inversiones; L por legislación laboral e instituciones relacionadas; E por educación y desarrollo de habilidades y S por sistema de protección social. En efecto, contar con un marco macroeconómico sólido y un buen clima para las inversiones es crucial para que los empresarios decidan expandir sus empresas y crear nuevos empleos. También es esencial contar con instituciones y reglas que rijan el mercado laboral a fin de permitir al empleador y al empleado establecer una relación productiva y laboral de largo plazo. Los empleos productivos se sustentan necesariamente en una buena educación formal y habilidades apropiadas de todos los grupos de edad. Finalmente, un sistema de protección social sólido y equilibrado que proteja los ingresos de los empleados ante posibles crisis laborales. Del análisis a las operaciones En los últimos dos años, el Banco produjo 110 actividades analíticas y de asesoría (AAA) sobre el tema del empleo y se han elaborado varios e importantes informes regionales emblemáticos. Estas actividades se han centrado principalmente en la región de Europa oriental y Asia central (ECA, por sus siglas en inglés) y América Latina y el Caribe (ALC), pero también han abordado el desafío de crear empleos en otras regiones. Los tres últimos números del Informe sobre el desarrollo mundial (clima para las inversiones, igualdad y desarrollo y jóvenes, respectivamente) también han encarado la creación de empleos. Todo este conocimiento y experticia se han incorporado a las estrategias del Banco Mundial de asistencia o de asociación y, a nivel de cada país, han servido de base para operaciones de financiamiento y la formulación de políticas basadas en pruebas, a través del proceso de estrategia de lucha contra la pobreza y otras estrategias de crecimiento inclusivo. Casi 11% de todos los proyectos de inversión del Banco Mundial ejecutados durante este período tenían como objetivo explícito mejorar los resultados del mercado laboral. Estos proyectos se ejecutaron en todas las regiones, pero fueron particularmente numerosos en ECA y África y casi la mitad fueron diseñados para impulsar el desarrollo de la microempresa (26%) o mejorar las habilidades de los trabajadores (19,4%). Por otra parte, el aporte del Banco Mundial a la revisión de códigos laborales, sistemas de seguro contra desempleo o programas de subvención laboral ha sido mínimo (0,7%; 1% y 1,6%, respectivamente). El Banco también ha abordado la temática del mercado laboral a través de préstamos para políticas de desarrollo. De los 232 préstamos para el desarrollo de políticas aprobados entre enero de 2002 y agosto de 2006, 25 contenían condiciones relacionadas con el empleo, con énfasis especial en mejorar la flexibilidad del mercado laboral, modificar los mecanismos de fijación de salarios y promover programas en el mercado laboral activo. Asociaciones internas y externas En reconocimiento a la elevada y creciente demanda por la generación de conocimiento sobre temas relacionados con el empleo y su difusión, el Departamento de protección social y desarrollo humano (HDNSP, por sus siglas en inglés) y la Red de reducción de la pobreza (PRMPR, por sus siglas en inglés) han elaborado la Propuesta conjunta de investigación operacional sobre mercado laboral, creación de empleo y crecimiento y han desarrollado programas de trabajo paralelos y complementarios en estos sectores en base a sus respectivas ventajas comparativas. Para ejecutar esta iniciativa, el Banco Mundial ha unido fuerzas con el Institute for the Study of Labor (IZA), la red de investigadores del mercado laboral más importante del mundo, a fin de crear un nuevo programa de investigación sobre empleo y desarrollo en esta institución. El carácter programático y multisectorial de la tarea de crear más y mejores empleos para lograr crecimiento inclusivo también ha redundado en la formación de fructíferas alianzas con diversos organismos, entre ellos OIT, UNICEF, ONU y donantes bilaterales. El Banco Mundial también participa activamente en la Iniciativa para la coherencia de las políticas desarrollada por la OIT. ###- Para obtener más información sobre la labor del Banco Mundial sobre empleo, visite: www.worldbank.org/labormarkets i y www.worldbank.org/employment i Actualizado en marzo de 2008
Contacto: Alejandra Viveros, (202) 473 – 4306 aviveros@worldbank.org |