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Impacto de crisis financiera en el empleo

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Panorama general: 

  • La recesión económica mundial ha dado lugar a una crisis de empleo. La cifra de personas que perdieron su trabajo aumentó en 8,4 millones en 2008 (un 7,4%) y este número puede alcanzar los 50 millones en 2009.

  • Si bien el efecto es diferente a través de los diversos países y regiones, el mayor impacto se ha registrado en los sectores orientados a las exportaciones, como la minería y la industria textil, y en las comunidades urbanas.

  • Hay evidencia que sugiere también que en todo el mundo, gracias al aumento de la flexibilidad laboral (permisos administrativos o cambios de tiempo completo a jornada parcial) se ha podido contener el desempleo.

  • Se espera que el cambio a actividades de menor productividad deje en la pobreza a cerca de 233 millones de trabajadores (entre 2007 y 2009), de los cuales 100 millones estarán en Asia meridional.

  • Las tendencias actuales pueden poner en peligro mejoras futuras en materia de calidad y cantidad de empleo, así como el crecimiento y la reducción de la pobreza.

Hoy en día, hacer una rigurosa evaluación del impacto total de la crisis financiera en las oportunidades de trabajo en los países en desarrollo continúa siendo un reto y en cierto modo puede ser prematuro dado que: i) se sabe que el empleo y los salarios reaccionan lentamente a los cambios y ii) los datos estadísticos claves del mercado laboral se recolectan con menor frecuencia que otras variables económicas.

Sin embargo, se observan señales de pérdidas sustanciales de puestos de trabajo y del aumento de la escasez de empleos productivos, lo que se ve agravado por la reducción del flujo migratorio. En 2008, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT),1 el desempleo mundial aumentó en 8,4 millones y para 2009 puede alcanzar a 50,4 millones. Aunque se prevé que el impacto mayor ocurra en los países desarrollados, se espera que 23 millones de personas adicionales quedarán desempleadas en los países en desarrollo, de los cuales 12,8 millones viven en Asia oriental (aumentando 1,5 puntos porcentuales hasta 5,8%), unos 4,9 millones en Asia meridional (un incremento de 0,6 puntos porcentuales) y unos 3,7 millones en América Latina (con un alza de 1,2 puntos porcentuales). Las estimaciones de la OIT también indican que debido al ingreso anual de 45 millones de nuevos trabajadores en el mercado laboral, se necesitaría crear mundialmente unos 300 millones de nuevos puestos de trabajo en los próximos cinco años para conseguir los niveles de empleo existentes antes de la crisis.2

Ahora bien, la magnitud y las características del impacto del desempleo varían considerablemente según los países y las regiones. La evidencia preliminar de un estudio realizado en Europa y Asia central (ECA, por sus siglas en inglés) indica que, entre los 27 países de dicha región de los que se tiene datos, el promedio del aumento del desempleo registrado entre marzo de 2008 y marzo de 2009 ha sido de aproximadamente del 20%. Sin embargo, la Federación de Rusia, Turquía y los estados del Mar Báltico se han visto afectados fuertemente con incrementos del desempleo de más del 200% en Lituania y Letonia, del 300% en Estonia y más del 60% en Turquía. En contraste, se observa un declive en Belarús, Tayikistán, Kosovo, Serbia y en varios otros países de ECA. Igualmente, se notan grandes diferencias entre los países de América Latina. La crisis ha afectado principalmente a los empleos asalariados formales en Brasil y Chile mientras que Colombia muestra un descenso en la creación de puestos de trabajo no asalariados (empleadores, trabajadores por cuenta propia y trabajadores que no reciben pago). Por último, en México se observa un impacto severo en el empleo de los sectores tanto formales como informales.

En todo el mundo las pérdidas de empleos en el sector asalariado se han visto contenidas gracias al incremento de estrategias internas de flexibilidad laboral, como por ejemplo, permisos administrativos o cambio a trabajos a tiempo parcial, para reducir los costos de mano de obra con la mínima pérdida acumulada de capital humano. En la Federación de Rusia, por ejemplo, a principios de 2009, cerca de 2 millones de personas pasaron a obtener permisos administrativos o estaban empleadas a tiempo parcial, 10 veces más que el año anterior.

 Pruebas anecdóticas de otras regresiones indican que los sectores orientados a la exportación -como la minería o la industria textil-, y las comunidades urbanas han sido los más vulnerables a la recesión mundial.

  • Los cierres de minas y refinerías provocaron la pérdida de empleos en República Democrática del Congo (100.000), Sudáfrica (40.000 o casi un 10% de la fuerza laboral), Zambia (3.000), Chile (2.000) y Mongolia (1.700).

  • En la industria textil fueron despedidos 30.000 trabajadores en Camboya (un 10% de la fuerza laboral).

  • En India, el Ministerio del Trabajo informó que en el último trimestre de 2008 se perdieron más de 500.000 empleos sólo en los sectores de exportación, como joyería y piedras preciosas, vehículos y textiles.

  • En China, según la Academia de Ciencias Sociales, fueron cerradas unas 670.000 pequeñas y medianas empresas (PYME) que utilizaban gran cantidad de mano de obra antes del Año Nuevo Lunar enlas ciudades de Guangzhou, Dongguan y Censen.3 Hasta abril de 2009, los despidos acumulados desde el comienzo de la crisis suman 25 millones de trabajadores migratorios despedidos y devueltos a las zonas rurales de origen en China.4 

  • En Indonesia, de acuerdo a cifras del Departamento de Mano de Obra, a diciembre de 2008 se había despedido, o se despediría, a unos 40.000 trabajadores.

  • En Madagascar, el declive en la dinámica de sectores de alta densidad de mano de obra -como las industrias turística y textil–, ha provocado la pérdida de 35.000 puestos de trabajo en áreas urbanas desde enero de 2009.

Además, según la OIT, se estima que aumentará el número de trabajadores calificados como trabajadores pobres (usando la línea de pobreza de US$1,25 al día) en unos 233 millones entre 2007 y 2009. Este es un incremento de 7,2 puntos porcentuales, lo que representa 103 millones adicionales de trabajadores pobres en Asia meridional y 36 millones en África al sur del Sahara. Si se usa el parámetro de pobreza de US$2 al día, esa cifra subiría a 1.200 millones de trabajadores pobres (un aumento de 1,5 puntos porcentuales), de los cuales 67 millones estarían en Asia oriental y 52 millones en Asia meridional.

Las tendencias actuales coinciden con las lecciones aprendidas de crisis anteriores. Éstas muestran cómo los altos niveles de desplazamiento hacia actividades laborales de baja productividad llevan al deterioro del valor agregado real de los salarios. Las actuales crisis muestran que las primeras áreas en sentir el efecto son los sectores de alta productividad, como los exportadores con base en zonas urbanas, la construcción y la industria manufacturera. Cuando el empleo se contrae en ellos, las personas despedidas buscan trabajo en áreas de baja productividad o sectores informales, tales como la agricultura, el trabajo independiente de subsistencia y las PYME, los que sirven como amortiguadores del impacto de la crisis.5 La afluencia de trabajadores adicionales deprime aún más la ya baja rentabilidad del empleo en los sectores informales y poco productivos y reduce el ingreso promedio. Así, la crisis se propaga por toda la economía. En Indonesia, por ejemplo, el sector de la construcción fue el que másufrió con el inicio de la crisis y se contrajo en un 37%. Para el final de ésta, el ingreso promedio en toda la economía habría caído en alrededor del 40%. En este caso, sólo los trabajadores independientes varones se salvaron de la drástica disminución del ingreso.6 De manera similar, las familias urbanas con integrantes que trabajaban en los sectores de la construcción y los servicios financieros fueron las que más padecieron el desplome del ingreso (35% y 48%, respectivamente) durante la crisis del peso mexicano de 1994 y 1995 e incluso los trabajadores agrícolas perdieron un 17% de sus ingresos.7 

Las tendencias actuales ponen en peligro los avances que se puedan lograr en el futuro en materia de calidad y cantidad de empleo, así como en crecimiento y reducción de la pobreza. La experiencia de crisis anteriores muestra que, si bien el ingreso y el empleo suelen caer estrepitosamente como resultado de la desaceleración económica, la recuperación es, por el contrario, un fenómeno gradual.8 Además, las pequeñas empresas creadas durante tiempos de crisis tienden a ser menos productivas y menos rentables que las que ya existían antes.9 Es más, las pruebas obtenidas en varios países indican que una recesión asociada a un 1% de reducción del empleo en el sector de manufactura puede incrementar la pobreza hasta en un 5%.10 

Los países han comenzado a responder a esta amenaza por medio de una combinación de programas para asistir en la creación y retención de trabajo, apoyo al empleo y el salario en los sectores de mayor productividad y con el incremento o creación de programas de protección social.11,12,13Por ejemplo, Brasil, China, India y Tailandia han formulado políticas que dan prioridad a la concesión de créditos y subvenciones a los sectores de mayor productividad y a las PYME. También Bangladesh asignó US$14,6 millones al otorgamiento de créditos para PYME a través de bancos comerciales privados. En Argentina, Chile, Pakistán y Zambia se han creado programas de trabajos públicos para expandir y (o) generar empleo. China destinó US$14.000 millones de su paquete de medidas de estímulo a la economía a proyectos rurales, con el fin de dar trabajo a migrantes desempleados que regresan a sus poblados de origen. De manera similar, en 2009 México ha asignado US$4.400 millones al gasto en infraestructura de emergencia y la República Dominicana ha adoptado un plan de programas de trabajos públicos de US$400 millones para 2009. En Filipinas, el gobierno ha incrementado el programa de transferencia de capitales que incluía 20.000 participantes en 2007 a 360.000 participantes al principio de 2009.

Contacto:
Alejandra Viveros
(202) 473-4306
aviveros@worldbank.org 

Actualizado en agosto de 2009

[1] OIT (2009) “Tendencias Mundiales del Empleo: Actualización a mayo de 2009”.

[2] OIT (2009) “OIT adopta ‘El Pacto Global de Trabajos’ encaminado a crear puestos de trabajo, protección de los trabajadores y estimular la recuperación económica”.

[3] 7 Cálculos de la Asociación de Empresas con Inversión Extranjera de Dongguan.

[4] Banco Mundial (2009) “Información actualizada sobre Asia oriental y el Pacífico: La batalla contra las fuerzas de la recesión mundial”.

[5] Donald Mead y Carl Liedholm. (1998) “Dinámicas de la micro y pequeñas empresas en países en desarrollo”. Desarrollo Mundial 26(1): 61-74; Peter R. Fallon y Robert E.B. Lucas (2002) “Impacto de la crisis financiera en mercados laborales, ingresos de hogares y pobreza: Examen de casos”. The World Bank Research Observer, Vol. 17. No 1 (esp. pp 24-99), respectivamente.

[6] James P Smith, et al. (2002) “Salarios, empleo y conmoción económica: Caso de Indonesia”. Journal of Population Economics, Vol. 15, pp 161-193.

[7] David J. McKenzie. (2002) “¿Cómo los hogares enfrentan las conmociones en su conjunto? Caso de la crisis del peso mexicano”. Desarrollo Mundial, Vol. 31. No. 7, pp. 1179-1199.

[8] Pierre-Richard Agenor, (2002) “¿Por qué las crisis son tan malas para los pobres?”. Development Outreach, Instituto del Banco Mundial.
[9] Mead y Liedholm (1998) op. cit.
[10] Banco Mundial (2009) “El rol del empleo y los salarios para un crecimiento compartido: El caso de Rwanda”.
[11] Banco Mundial (2009) op. cit.
[12] Kuddo, Arvo (2009) op. cit.

[13] Freije-Rodriguez, Samuel y Edmundo Murrugarra, (2009) op. cit.

 




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