6 de octubre de 2006—En 1999, 35 mujeres de la aislada isla de Char Montaz en Bangladesh descubrieron que las cosas podrÃan ser muy distintas en su comunidad si se dedicaban a los negocios.
Ignoraron las crÃticas que las acusaban de estar violando las reglas de la sociedad por trabajar fuera del hogar y crearon la empresa de lámparas de corriente continua Women’s DC Lamp Enterprise con la ayuda de financiamiento del Banco Mundial y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, además del apoyo de la organización no gubernamental Prokaushali Sangsad Limited (PSL).
Las mujeres fabricaron lámparas de corriente continua alimentadas por baterÃas para reemplazar los faroles de queroseno que se usaban petróleo usados habitualmente en los hogares de la isla pero que eran conocidos por ser una fuente de contaminación intradomiciliaria.
Muy pronto, los que antes las criticaban se transformaron en sus clientes. En el transcurso de dos años, llevaron luz y energÃa limpia de bajo costo a más de 1.200 hogares, tiendas y botes y a 300 negocios. Las tiendas permanecieron abiertas por más horas, los niños dedicaron más tiempo a sus deberes escolares en el hogar y los ingresos aumentaron 30%.
Hoy, el proyecto Oportunidad para mujeres en la utilización de tecnologÃas de energÃa renovable en Bangladesh y otros proyectos similares se consideran una prueba clara de que el desarrollo y las oportunidades económicas para la mujer pueden y deben ir de la mano y que dar participación a la mujer puede tener enormes efectos en la economÃa de un paÃs.
El plan sostiene que la igualdad entre los sexos en el campo laboral es una medida económica sensata y detalla diversos medios para promover la autonomÃa de la mujer en el mundo en desarrollo con la ayuda del Banco.
“Deseamos documentarlo, porque al fundamentar y analizar detalladamente los obstáculos que enfrenta la mujer cuando quiere participar en estos mercados esenciales, podemos identificar polÃticas adecuadas para incrementar su acceso a esos mercadosâ€.
'No es una situación inteligente desde el punto de vista económico'
“Hoy las mujeres reciben mucho más educación que hace un decenio y están mucho más saludables, pero no pueden aprovechar plenamente su educación en el mercado laboral, porque aún tienen muy pocas oportunidades de trabajoâ€, sostiene Buvinic.
“No es una situación inteligente desde un punto de vista económicoâ€, agrega.
Los obstáculos que enfrentan las mujeres difieren entre un paÃs y otro y pueden ser de naturaleza cultural, jurÃdica o el resultado de inveteradas prácticas o costumbres comerciales. Las mujeres jóvenes viven momentos muchos más difÃciles en su transición de la escuela al trabajo que los hombres jóvenes y habitualmente reciben salarios muchos más bajos, afirma Buvinic.
“A pesar de los grandes avances logrados en algunos paÃses, se mantiene la diferencia entre el salario que ganan mujeres y hombresâ€, declara. “La diferencia suele explicarse en parte debido a falta de experiencia o educación, pero siempre existe una diferencia residual que probablemente se deba a la discriminaciónâ€.
Las cifras demuestran que la falta de oportunidades económicas para la mujer perpetúa la pobreza, señala Buvinic. Pero al mismo tiempo indican que mayores oportunidades para ellas se traducen en más oportunidades para sus hijos y en beneficios para toda la sociedad.
“Asimismo, cada vez hay más datos que apuntan a una relación directa entre mejores condiciones económicas para la mujer y mayor crecimiento del paÃsâ€, afirma Buvinic.
Estas pruebas replican la conclusión más importante del Informe sobre Desarrollo Mundial 2006 del Banco publicado hace un año, que constataba que “hacer que los mercados funcionen de manera más equitativa para los sexos puede aumentar considerablemente la productividad y los ingresos de la mujer y contribuir al crecimiento económicoâ€.