11 de octubre de 2006— En las primeras horas de la mañana de un dÃa de noviembre de 1970, un poderoso ciclón irrumpió en la BahÃa de Bengala. El nivel del mar subió unos 12,5 pies (3,8 m) por encima de lo habitual en horas de la marea alta y ahogó a unas 150.000 personas en las zonas bajas del delta del RÃo Ganges, al sur de Dhaka, Bangladesh.
Aunque el desastre ocurrió hace más de 35 años, esta zona baja densamente poblada sigue siendo uno de los lugares más vulnerables del planeta al fuerte oleaje causado por tormentas, según el nuevo libro publicado en forma conjunta por el Banco Mundial y la Universidad de Columbia: Natural Disaster Hotspots: Case Studies, lanzado el 11 de octubre.
El sitio web interactivo basado en el Sistema de Información Geográfica (SIG) muestra una panorámica de los lugares más vulnerables del planeta, esto es, los paÃses más susceptibles a sufrir seis emergencias de importancia: sequÃas, inundaciones, ciclones, terremotos, corrimientos de tierras y erupciones volcánicas.
El sitio muestra asimismo cómo los desastres naturales podrÃan afectar la demografÃa y la economÃa de un paÃs.
El Banco y sus asociados lanzaron el sitio web el 11 de octubre junto con un nuevo informe, Natural Disaster Hotspots Case Studies, y un nuevo programa, Programa de identificación mundial de riesgos (GRIP). Este último busca estimular a los paÃses y las instituciones de desarrollo para que se programen por adelantado para la ocurrencia de desastres naturales. En el año 2005, se publicó un volumen complementario a los Case studies.
La investigación de estos puntos conflictivos se sustenta en la idea de tratar de reducir al máximo los efectos de los desastres naturales, en especial en el mundo en desarrollo, y de salvar vidas, dice Margaret Arnold, especialista en desastres del Banco Mundial.
“Sólo vemos los grandes sucesos que cubren los medios de comunicación, como terremotos y tsunamis, pero todos los dÃas ocurren acontecimientos de menor magnitud que aniquilan a comunidades pobres y que las condenan a condiciones de pobreza aún más radicales.
“Entonces, nada de lo que hacemos para ayudar a la gente –cuando hablamos de desarrollo sostenible– se convertirá en algo concreto si no consideramos asimismo los riesgos naturales que enfrentan estas personasâ€.
El sitio web de puntos conflictivos se sustenta en la investigación llevada a cabo para los libros e incorpora datos sobre riesgos que provienen de diferentes fuentes, incluida la investigación original sobre riesgos de corrimientos de tierras. Parte del nuevo programa GRIP implica información adicional acerca de riesgos para los cuales no se dispone de datos antiguos (solamente 20 años, en el caso de los ciclones).
Aportaron datos los asociados en el Consorcio ProVention, que entre otros incluye al Banco Mundial, la Oficina de las Naciones Unidas para la Prevención y Reducción de Crisis y el Earth Institute de la Universidad de Columbia.
Arnold afirma que el sitio web representa el “primer paso†en la tarea destinada a incorporar permanentemente los desastres a la planificación y el diseño de proyectos en el Banco Mundial.
En Global Risk Analysis se constata que los desastres pueden destruir en minutos la riqueza y los avances en materia de desarrollo logrados a costa de tantos esfuerzos en los paÃses en desarrollo.
En Case Studies se examinan más de cerca algunas regiones y riesgos más especÃficos: sequÃas en Asia, corrimientos de tierras en todo el mundo, fuerte oleaje causado por tormentas en zonas costeras, riesgos de desastres naturales en Sri Lanka, peligros provenientes de múltiples fuentes en Venezuela y un estudio experimental acerca de cómo reducir el impacto de las inundaciones en Kenya.
El pasado mes, el Banco creó una nueva asociación que pretende integrar las estrategias de reducción de desastres y los planes de desarrollo sostenible de los paÃses que supuestamente enfrentan altos riesgos de sufrir catástrofes naturales. Se trata del Servicio mundial para la reducción y recuperación de catástrofes (GFDRR).
“Los desastres son un tema que incide en el desarrollo, porque desbaratan gran parte del trabajo realizado para impulsar el desarrolloâ€, comenta Maryvonne Plessis-Fraissard, directora de Transporte y Desarrollo Urbano en el Banco Mundial.
“El estudio de puntos propensos a sufrir grandes desastres naturales nos entrega, por primera vez, un marco de referencia de los riesgos naturales en todo el mundo realizado con una misma metodologÃa. Este marco permite a las autoridades responsables fijar prioridades, decidir dónde asignar primero los recursos y cuáles asuntos revisten mayor urgenciaâ€, constata.
Los datos revelan que los desastres naturales pueden tener efectos devastadores y que a algunos paÃses injustamente les ha tocado sufrir demasiadas catástrofes .
“Uno de los aspectos sorprendentes que surgieron del análisis mundial es la cantidad de paÃses que son susceptibles a sufrir múltiples riesgos, cuando basta con uno solo para destruir una economÃa y una comunidadâ€, señala.
Si bien el Banco tiene una “abultada cartera de proyectos de recuperaciónâ€, sólo un pocos adoptan un enfoque proactivo frente a los desastres, dice Arnold.
Sin embargo, es mucho lo que se puede hacer para disminuir los efectos negativos de los ciclones, los terremotos y otros peligros, como mejorar los códigos de construcción, la planificación del uso del suelo y la preparación ante desastres, agrega.
“Cuando vemos diferencias tan enormes, es evidente que se trata de un problema básico de desarrollo y que debemos tener en cuenta estos acontecimientos como externalidades —situaciones terribles que pueden suceder a nuestros clientes y a nuestros proyectos y a las cuales tenemos que ajustarnos. Es el entorno en que vivimos, es nuestro planeta y son cosas que ocurren, pero podemos programarnos para cuando ocurranâ€.
Muchos de los techos en la provincia de Gujarat estaban proyectados para resistir las fuertes lluvias monzónicas, pero eran peligrosos en caso de un terremoto. “Es por este motivo que necesitamos entender todos los peligros que pueden afectar a una comunidadâ€, afirma Arnold.